Creación (Reseña sintética) En el principio(a) creó Dios el cielo y la tierra.
Pero la tierra estaba desierta e informe; y tinieblas, sobre la faz del abismo; y el Espíritu de Dios flotando(b) sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios:(c) «Hágase luz»; e hízose luz.
Y vio Dios la luz que(d) bella. Y dividió Dios por entre la luz y por entre las tinieblas.
Y llamó Dios la luz «día», y las tinieblas llamó «noche». E hízose tarde e hízose mañana: día uno.(e)
Y dijo Dios: «Hágase firmamento(f) en medio de las aguas, y esté dividiendo por entre aguas y aguas». E hízose así.
E hizo Dios el firmamento; y dividió Dios por entre las aguas que estaban por debajo del firmamento, y por entre las aguas, las por sobre el firmamento.
Y llamó Dios el firmamento «cielo». Y vio Dios que(g) bello. E hízose tarde, e hízose mañana: día segundo.
Y dijo Dios: «Congréguense las aguas las por debajo del cielo en congregación una, y aparezca la seca». E hízose así. Y congregáronse las aguas las por debajo del cielo en las congregaciones de ella; y apareció la seca.
Y llamó Dios la seca «tierra», y las juntas de las aguas llamó «mares». Y vio Dios que bello.
Y dijo Dios: «Brote la tierra planta: hierba semillando semilla según género y según semejanza; y leño fructífero, haciendo fruto; del cual la semilla de él en él, según género y según semejanza». E hízose así.
Y produjo la tierra planta: hierba semillando semilla según género y semejanza; y leño fructífero, haciendo fruto; del cual la semilla de él, según género y semejanza, sobre la tierra.
Y vio Dios que bello. E hízose tarde, e hízose mañana: día tercero.
Y dijo Dios: «Háganse lumbreras en el firmamento del cielo para iluminación sobre la tierra, para dividir por entre el día y por entre la noche; y sean para señales, y para sazones, y para días y para años.
Y estén para iluminación en el firmamento del cielo, para lucir sobre la tierra». E hízose así.
E hizo Dios las dos lumbreras las grandes: la lumbrera la grande para principados del día; y la lumbrera la menor para principados de la noche; y las estrellas.
Y púsolas Dios en el firmamento del cielo para lucir sobre la tierra;
y principar al día y a la noche, y dividir por entre la luz y por entre las tinieblas. Y vio Dios que bello.
E hízose tarde, e hízose mañana: día cuarto.
Y dijo Dios: «Produzcan las aguas reptiles de almas vivientes y volátiles volando sobre la tierra por el firmamento del cielo». E hízose así.
E hizo Dios los cetáceos los grandes y toda alma de vivientes reptiles, que produjeron las aguas según el género de ellos; y todo volátil alado, según género. Y vio Dios que bellos.
Y bendíjoles Dios, diciendo: «Creced y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares; y los volátiles multiplíquense sobre la tierra».
E hízose tarde, e hízose mañana: día quinto.
Y dijo Dios: «Produzca la tierra alma viviente, según género: cuadrúpedos y reptiles y bestias de la tierra, según género». E hízose así.
E hizo Dios las bestias de la tierra, según género, y ganado y todos los reptiles de la tierra, según género. Y vio Dios que bellos.
Y dijo Dios: «Hagamos hombre según imagen nuestra y según semejanza; y principe a los peces de la mar, y a los volátiles del cielo, y al ganado, y a toda la tierra, y a todos los reptiles los que reptan sobre la tierra.»
E hizo Dios al hombre; según imagen de Dios hízole; macho y hembra hízoles.
Y bendíjoles Dios, diciendo: «Creced y llenad la tierra, y enseñoreaos de ella y principad a los peces del mar, y a los volátiles del cielo, y a todo ganado, y a toda la tierra y a todos los reptiles que reptan sobre la tierra».
Y dijo Dios: «He aquí os he dado toda hierba sembradera, semillando semilla que hay sobre la faz de toda la tierra; y todo leño que tiene en sí fruto de semilla sembradera para vosotros será en comida;
y para todas las bestias de la tierra y todo reptil el que repta sobre la tierra, que tiene en sí alma de vida; y toda hierba verde en comida». E hízose así.
Y viólo Dios todo cuanto había hecho; y he aquí, bello sobre manera. E hízose tarde, e hízose mañana: día sexto.
Santifica Dios el día séptimo Y consumados fueron el cielo y la tierra y todo el ornato de ello.
Y consumó Dios en el día el sexto las obras suyas que hizo; y reposó el día el séptimo de todas las obras suyas que hizo.
Y bendijo Dios el día el séptimo y santificóle, porque en él cesó de todas las obras suyas que empezó Dios a hacer.
Este, el libro de la génesis de cielo y tierra, cuando fueron creados, el día que hizo Señor Dios el cielo y la tierra.
Y todo lo verde(a) de campo aún no había sobre la tierra; y toda hierba de campo aún no había brotado,(b) pues no había llovido Dios sobre la tierra; y hombre no había para trabajarla.
Y niebla ascendía de la tierra, regaba toda la faz de la tierra.
Y plasmó Dios al hombre, polvo de la tierra. E inspiró en su faz soplo de vida, y vino a ser el hombre en alma viviente.
Y plantó Dios un huerto en Edén(c) hacia el oriente, y puso allí al hombre, que plasmó.
Y produjo Dios todavía, de la tierra, todo leño gracioso de ver y bello de comer; y el leño de la vida en medio del paraíso, y el leño de ver lo cognoscible de bello y malo.(d)
Y río sale de Edén a regar el paraíso; de allí se parte en cuatro cabezas.(e)
Nombre del uno: Fisón; éste, el que rodea toda la tierra de Evilat: allí donde está el oro;
y el oro de aquella tierra, bello; y allí está el rubí y la piedra de ónice.
Y el nombre del río el segundo: Gehón; éste, el que rodea toda la tierra de Etiopía.
Y el río el tercero: Tigris; éste, el que avanza frente por frente de Asiria. Y el río, el cuarto, éste: Eufrates.
Y tomó Señor Dios el hombre que plasmó, y púsole en el paraíso de las delicias a trabajar y guardar.
Y mandó Señor Dios a Adán,(f) diciendo: «De todo leño el en el paraíso,(g) para alimento, comerás.
Del leño, empero, del conocer bello y malo, no comáis de él; y el día que comiereis de él, de muerte moriréis».
Y dijo Señor Dios: «No bello, estar el hombre solo: hagámosle auxiliador conforme a él».
Y plasmó Dios todavía, de la tierra, todas las bestias del campo y todos los volátiles del cielo,(h) y trájolos a Adán, a ver cómo los llamaba; y todo lo que llamara Adán alma viviente, éste(i) su nombre.
Y llamó Adán nombres para todo ganado y todos los volátiles del cielo y todas las bestias del campo; pero para Adán no se halló auxiliador semejante a él.
Y lanzó Dios éxtasis sobre Adán y durmióse; y tomó una de sus costillas y rellenó carne en lugar de ella.
Y edificó Dios la costilla que tomó de Adán en mujer,(j) y trájola a Adán.
Y dijo Adán: «Esto ahora,(k) hueso de los huesos míos, y carne de la carne mía; ésta llamaráse «varona», porque de varón tomada ha sido.
Por esto abandonará hombre al padre de él y a la madre; y conglutinaráse con su mujer, y serán dos para en carne una».
(2:24) Y estaban los dos desnudos, así Adán como su mujer, y no se ruborizaban.(l)
Caída Pero la serpiente era el más sagaz de todos los vivientes los sobre la tierra, que hizo Señor Dios. Y dijo la serpiente a la mujer: «¿Pues qué? ha dicho Dios: «No comáis, no, de todo leño del paraíso»?
Y dijo la mujer a la serpiente: «Del fruto del leño del paraíso hemos de comer;
pero del fruto del leño que está en el medio del paraíso, dijo Dios: «No comeréis de él ni lo toquéis, no; para que no muráis».
Y dijo la serpiente a la mujer: «No de muerte moriréis;
pues sabía Dios que el día que comiereis de él, se abrirán los ojos vuestros y seréis como dioses conociendo bello y malo».
Y vio la mujer qué bello es el leño de comer, y qué agradable a los ojos de ver y qué gracioso de contemplar:(a) y tomando el fruto de él, comió; y dio también al varón de ella, con ella, y comió.
Y abriéronse los ojos de los dos, y conocieron que desnudos estaban; y cosieron hojas de higuera, e hiciéronse cinturones.
Y oyeron la voz de Señor Dios paseándose en el paraíso a la tarde, y ocultáronse y Adán y su mujer a faz de Dios en medio del leño del paraíso.
Y llamó Dios a Adán y díjole: «Adán, ¿dónde estás?».
Y díjole: «La voz tuya he oído paseándote en el paraíso, y temí(b) porque desnudo estoy, y me oculté».
Y díjole Dios: «¿Quién te ha significado que desnudo estás, sino que, del leño, del que te mandé: de éste sólo no comer —de él has comido?»
Y dijo Adán: «La mujer que has dado(c) conmigo, ésta me ha dado del leño y he comido».
Y dijo Señor Dios a la mujer: «¿Qué, esto has hecho?». Y dijo la mujer: «La serpiente engañóme, y comí».
Y dijo Señor Dios a la serpiente: «Porque esto has hecho, maldita tú delante de todo el ganado y delante de todas las bestias las sobre la tierra; sobre el pecho tuyo y el vientre andarás y tierra comerás todos los días de tu vida.(d)
Y enemistad pondré entre ti y entre la mujer; y entre la simiente tuya y entre la simiente de ella: ella(e) te quebrantará la cabeza, y tú le quebrantarás el calcañar».
Y a la mujer dijo: «Multiplicando multiplicaré los dolores tuyos y el gemido(f) tuyo: en dolores parirás hijos, y hacia tu marido, tu conversión, y él te dominará».
Y a Adán dijo: «Porque has escuchado la voz de tu mujer y comido del leño, del cual te mandé —de él sólo no comer— de él has comido, maldita la tierra en tus obras: en dolores comerás de ella todos los días de tu vida.
Espinas y cardos te brotará, y comerás la hierba del campo.
En sudor de tu rostro comerás tu pan, hasta que vuelvas a la tierra de que se te tomó; que tierra eres y a tierra te irás».
Y llamó Adán el nombre de su mujer «Eva»;(g) por ser madre de todos los vivientes.
E hizo Dios a Adán y a su mujer túnicas pelíceas, y vistióles.
Y dijo Dios: «He aquí Adán hecho está cual uno de entre nosotros para conocer bello y malo.(h) Y ahora no sea que extienda su mano y coja del árbol de la vida, y viva por el siglo.(i)»
Y envióle Señor Dios fuera del paraíso de las delicias a trabajar la tierra; de que se le tomó.
Y echó fuera a Adán y le aposentó frente a frente del paraíso de las delicias; y ordenó a los querubines y la llameante espada la que se volvía,(j) a guardar el camino del leño de la vida.
Caín y Abel Y Adán conoció a Eva su mujer, y concibió y parió a Caín. Y dijo: «Adquirí(a) hombre por Dios».
Y volvió a parir, al hermano suyo: Abel. E hízose Abel pastor de ovejas; y Caín estaba trabajando la tierra.
Y aconteció después de días, ofrecer Caín de los frutos de la tierra sacrificio al Señor;
y Abel ofreció también él de los primogénitos de sus ovejas y de las grosuras de ellas; y miró Dios a Abel y sus dones;
pero a Caín y a sus sacrificios no atendió. Y entristecióse Caín sobremanera, y decayó su rostro.
Y dijo Señor Dios a Caín: «¿Por qué en torno triste te has puesto, y por qué ha decaído tu rostro?
Si rectamente hubieres ofrecido, pero rectamente no determinado ¿no has pecado? Tranquilízate: hacia ti la conversión de él;(b) y tú imperarásle».
Y dijo Caín a Abel su hermano: «Pasemos a la llanura». Y aconteció, estando ellos en la llanura, alzóse Caín contra Abel, su hermano, y matóle.
Y dijo Señor Dios a Caín: «¿Dónde está Abel el hermano tuyo?». Y dijo: «No sé; ¿acaso guarda de mi hermano soy yo?».
Y dijo Señor: «¿Qué has hecho? Voz de sangre del hermano tuyo clama a mí de la tierra.
Y ahora maldito tú de la tierra que ha abierto su boca para recibir la sangre de tu hermano, de la mano tuya.
Cuando trabajares la tierra, tampoco prestará su fuerza para darte:(c) gimiendo y temblando estarás sobre la tierra».
Y dijo Caín a Señor Dios: «Mayor mi culpa que para que se me perdone.
Si me lanzas hoy de faz de la tierra;(d) y de la faz tuya he de ocultarme(e) y estar gimiendo y temblando sobre la tierra; también todo el que me encuentre,(f) mataráme».
Y díjole Señor Dios: «No así; quienquiera que matare a Caín, siete veces(g) lo que agraviare, pagará».Y puso Señor Dios señal(h) a Caín, para que no le arrebatase todo el que le hallase.
Y salió Caín de faz del Señor y habitó en tierra de Naíd,(i) frente a frente del Edén.
Y conoció Caín a su mujer, y concibió y parió a Henoc. Y había edificado ciudad; y llamó la ciudad, por el nombre de su hijo «Henoc».
Y nació a Henoc, Irad; e Irad engendró a Maviael; y Maviael engendró a Matusalén; y Matusalén engendró a Lamec.
Y tomóse Lamec dos mujeres: nombre de una: Adá, y nombre de la segunda: Selá.
Y parió Adá a Jabel; éste fue el padre de los que habitan en tiendas, ganaderas.
Y nombre de su hermano: Jubal; éste fue el que descubrió salterio y cítara.
Y Selá parió, también ella, a Tubalcaín; éste fue forjador broncero de bronce y fierro. (Y hermana de Tubalcaín, Noema).(j)
Y dijo Lamec a sus mujeres:«Adá y Selá, oíd mi voz;mujeres de Lamec, escuchad mis palabras:que varón me maté(k) por herida,y jovencillo por cardenal;
porque siete veces se ha vindicado a Caín, pero a Lamec setenta veces siete».
Y conoció Adán a Eva su mujer, y concibió y parió hijo. Y denominó el nombre de él: Set,(l) diciendo: «Pues me suscitó Dios simiente(m) otra en lugar de Abel; a quien mató Caín».
Y a Set nació hijo y denominó su nombre: Enós; éste esperó(n) que se invocara nombre de Señor Dios.
Genealogías Este, el libro de generación de Adán. El día que creó Dios a Adán, a imagen de Dios hízole;
macho y hembra creóles, y bendíjoles. Y denominó el nombre de ellos Adán, el día que les creó.
Y vivió Adán ciento treinta años y engendró a su imagen y a su semejanza y denominó su nombre Set.
Y llegaron a ser los días de Adán, después que engendró a Set, ochocientos años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Adán los que vivió, novecientos treinta años; y murió.
Y vivió Set ciento cinco años y engendró a Enós.
Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Set novecientos doce años; y murió.
Y vivió Enós noventa años y engendró a Cainán.
Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.
Y vivió Cainán setenta años y engendró a Malaleel.
Y vivió Cainán, después que engendró a Malaleel, ochocientos cuarenta años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.
Y vivió Malaleel setenta y cinco años y engendró a Jared.
Y vivió Malaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Malaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.
Y vivió Jared ciento sesenta y dos años y engendró a Henoc.
Y vivió Jared, después que engendró a Henoc, ochocientos años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.
Y Henoc vivió sesenta y cinco años y engendró a Matusalén.
Y complació Henoc a Dios; y vivió, después que engendró a Matusalén, trescientos años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Henoc trescientos sesenta y cinco años.
Y complació Henoc a Dios; y no fue hallado por esto: porque trasladóle Dios.(a)
Y vivió Matusalén ciento ochenta y siete años y engendró a Lamec.
Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió.
Y vivió Lamec ciento ochenta y dos años y engendró hijo.
Y denominó su nombre Noé,(b) diciendo: «Este nos aliviará de las obras nuestras, y de las aflicciones de las manos nuestras y de la tierra a quien maldijo Dios».
Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años; y engendró hijos e hijas.
Y llegaron a ser todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.
(5:31) Y era Noé de quinientos años y engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
Noé Y aconteció, cuando principiaron los hombres a hacerse muchos sobre la tierra, que hijas(a) les nacieron;
y, viendo los hijos de Dios(b) a las hijas de los hombres ser bellas,(c) tomáronse cónyuges de entre todas las que eligieran.
Y dijo Dios: «No permanecerá, no, mi espíritu en estos hombres por el siglo,(d) por ser ellos carne; y serán los días de ellos ciento veinte años».
Y los gigantes estaban sobre la tierra en aquellos días;(e) y, también después entraron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les parieron; éstos son los potentes, los desde el siglo, los hombres los renombrados.
Y, viendo Dios que se habían multiplicado las malicias de los hombres sobre la tierra, y cada cual pensaba en su corazón empeñosamente lo malo todos los días;
arrepintióse Dios de haber hecho al hombre sobre la tierra; y se entristeció en su corazón.
Y dijo Dios: «Borraré al hombre, que creé, de faz de la tierra, desde el hombre, al ganado; y desde los reptiles a los volátiles del cielo; que me pesa haberlos creado»(f).
Pero Noé halló gracia en los ojos de Dios.
Y éstas, las génesis(g) de Noé, hombre justo; perfecto siendo en sus generaciones; a Dios complació Noé.
Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y Jafet.
Y perdióse la tierra a faz de Dios; y llenóse la tierra de iniquidad.
Y vio Dios la tierra; y estaba perdida; que perdido había toda carne en su camino sobre la tierra.
Y dijo Dios a Noé: «Fin de toda carne ha llegado a faz mía,(h) que llena está la tierra de iniquidad de ellos; y he aquí yo perderé a ellos y la tierra.
Hazte un arca de maderos pulidos;(i) alcobas y alcobas harás el arca, y asfaltarásla por dentro y por fuera con asfalto.
Y así harás el arca: de trescientos codos, el largo del arca; de cincuenta codos el ancho, y de treinta codos, el alto de ella.
Abertura en el arca harás y en un codo terminarás la terminación de ella;(j) y la puerta del arca harás a los lados; de piso inferior, segundo y tercero la harás.
Y yo he aquí traigo aguas de diluvio sobre la tierra, para perder toda carne en que hay, en ella, aliento de vida debajo del cielo; y cuanto hubiere sobre la tierra, acabará.
Y pondré mi alianza contigo; y entrarás en el arca, tú, y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
Y de todo ganado, y de todos reptiles, y de todas fieras y de toda carne, dos y dos, macho y hembra serán.
De todos los volátiles, según género; y de todo ganado, según género; y de todo reptil de la tierra según género, dos y dos de todos entrarán a ti, para alimentarse contigo, macho y hembra.
Y tú te tomarás de toda vitualla que coméis, y juntarás contigo y será para ti y aquellos para comer».
E hizo Noé todo cuanto le mandó Dios; así hizo.
El diluvio Y dijo Señor Dios a Noé: «Entra tú y toda tu casa en el arca; pues a ti vi justo a faz mía en esta generación.
Y del ganado del puro entra contigo siete y siete,(a) macho y hembra; pero de los no puros dos y dos, macho y hembra;
y de los volátiles del cielo(b) siete y siete, macho y hembra; para conservar simiente sobre la faz de toda la tierra.
Pues aún días siete, y traigo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y borraré todo ser que hice, de la faz de la tierra».
E hizo Noé todo cuanto le había mandado el Señor.
Y Noé era de seiscientos años, y el diluvio fue sobre la tierra.
Y entró Noé, y sus hijos, y su mujer y las mujeres de sus hijos con él, en el arca por el agua del diluvio.
Y de los animales puros y no puros, y de los volátiles, y de todo lo que repta sobre la tierra;
dos y dos entraron a Noé en el arca, macho y hembra, así como había mandado el Señor a Noé.
Y sobrevino, después de los siete días, que las aguas del diluvio sobrevinieron a la tierra.
En el sexcentésimo año de la vida de Noé, el mes segundo, el séptimo día del mes; en este día rompiéronse todas las fuentes del hondo abismo, y las cataratas del cielo abriéronse;
y sobrevino la lluvia a la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
En este mismo día entró Noé, Sem, Cam y Jafet, sus hijos, su mujer y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca.
Y todas las fieras, según su género; y todo ganado, según género; y todo reptil que se mueve sobre la tierra, según su género; y todo volátil, según su género: todo lo alado, todo lo plúmeo;
llegáronse a Noé; al arca, dos y dos, macho y hembra, de toda carne en que hay aliento de vida.
Y los que se llegaron, macho y hembra de toda carne, entraron, así como había mandado Dios a Noé; y cerró el Señor el arca por de fuera de él.
Y sobrevino el diluvio a la tierra cuarenta días; y multiplicáronse las aguas y alzaron el arca, y remontóse de sobre la tierra.
Y prevalecían las aguas y multiplicábanse impetuosamente sobre la tierra; y flotaba el arca por sobre las aguas.
Y las aguas prevalecían impetuosamente impetuosas sobre la tierra, y cubrieron todos los montes, los erguidos que hay debajo de todo el cielo.
Quince codos por encima remontáronse las aguas.
Y pereció toda carne que se mueve sobre la tierra; de todos los volátiles, y del ganado, y de las fieras, y todo reptil que se mueve sobre la tierra; y todo hombre.
Y todo cuanto tiene aliento de vida, y todo lo que estaba sobre la seca, murió.
Y borró todo ser que había sobre la faz de la tierra, de hombre a ganado, a reptiles y a volátiles del cielo; y borrados fueron de la tierra; y quedó sólo Noé y los con él en el arca.
Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.
Fin del diluvio Y acordóse Dios de Noé, y de todas las fieras y de todo el ganado que estaban, con él en el arca, y trajo viento sobre la tierra, y cesaron las aguas.
Y cerráronse las fuentes del abismo y las cataratas del cielo; y detenida fue la lluvia del cielo;
y retirábanse las aguas yéndose de la tierra, y disminuyeron después de ciento cincuenta días.(a)
Y asentóse el arca en el mes séptimo, el día vigésimo séptimo del mes, sobre los montes de Ararat.
Y las aguas, yéndose, disminuyeron hasta el décimo mes, y en el décimo(b) mes, el primero del mes, aparecieron las cimas de los montes.
Y aconteció después de cuarenta días abrir Noé la ventana del arca que había hecho;
y envió el cuervo;(c) que saliendo no volvió(d) hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.
Y envió la paloma de sí, para ver si habían cesado las aguas sobre la faz de la tierra.
Y no hallando la paloma reposo para sus pies,(e) volvió a él al arca, porque agua había sobre la faz de toda la tierra; y, extendiendo su mano, cogióla y entróla en el arca.
Y aguardando todavía siete días más, de nuevo envió la paloma.
Y volvió a él la paloma hacia la tarde y tenía una hoja de olivo cogida en su boca. Y conoció Noé que habían cesado las aguas sobre la tierra.
Y, aguardando todavía siete días más, de nuevo envió la paloma; y no hubo de volver a él ya.
Y aconteció en el sexcentésimo primer año(f), el primer mes, el primer día del mes, haberse secado las aguas sobre la tierra; y, abrió Noé el techo del arca, y vio que se habían secado las aguas de la faz de la tierra.
Y en el mes segundo, el séptimo y vigésimo día del mes del todo seca estaba la tierra.
Y habló Dios a Noé, diciendo:
«Sal del arca tú y tu mujer, y tus hijos y las mujeres de tus hijos, contigo.
Y todos los animales que están contigo, de toda carne, de volátiles a ganado y todos los reptiles que se mueven sobre la tierra, saca contigo y esparcíos sobre la tierra; creced y multiplicaos sobre la tierra».
Y salió Noé y su mujer, y sus hijos y las mujeres de sus hijos con él;
y todas las fieras, ganado y reptiles que se mueven sobre la tierra, según su género, salieron del arca.
Y edificó Noé altar al Señor, y tomó de todo ganado y volátiles puros, y ofreció holocaustos sobre el altar.
Y olió Dios olor de suavidad y dijo Dios pensando:(g) «No volveré ya a maldecir la tierra por los hombres; que yace el pensamiento solícitamente sobre lo malo desde su adolescencia. No volveré, pues, a percutir a toda carne viviente, tal como lo hice.
Todos los días de la tierra, simiente y mies, frío y calor, noche y día no reposarán».
Noé después del diluvio. Dios le bendice. Alianza de Dios con Noé Y bendijo Dios a Noé y sus hijos, y díjoles: «Creced y multiplicaos y llenad la tierra(a).
Y vuestro temor y terror será sobre todos los animales de la tierra, y sobre los volátiles del cielo; y todo lo que se mueve sobre la tierra y todos los peces de la mar bajo vuestras manos dados están.
Y todo lo que se mueve y vive seráos comida: cual hortalizas verdes os he dado todo.
Sólo que carne en su sangre(b) no comeréis.
Sólo que la sangre vuestra de vuestras almas exigiré: de mano de todas las fieras exigiréla; y de mano de hombre; de mano de cada cual exigiré la vida del hermano suyo;
quien derramare sangre de hombre, por hombres será derramada su sangre; que a imagen de Dios ha sido hecho el hombre.
Y vosotros creced y multiplicaos, y extendeos por la tierra y llenadla.
Y dijo Dios a Noé, y a sus hijos con él, diciendo:
«He aquí yo estatuyo mi pacto con vosotros y con vuestra simiente, después de vosotros,
y con toda alma viviente con vosotros, en volátiles, y en ganado, y en todas las fieras.
Y estableceré mi pacto con vosotros: que no perecerá toda carne ya, por las aguas del diluvio, y no habrá ya diluvio de aguas para perder la tierra».
Y dijo Dios: «Esta la señal del pacto que yo doy entre mí y vosotros, para generaciones sempiternas:
mi arco pondré en la nube, y será para señal del pacto entre mí y la tierra.
Y será: nublando yo con nubes la tierra, aparecerá el arco mío en la nube,
y recordaré el pacto mío con vos y toda alma viviente en toda carne.
Y estará el arco mío en la nube y le veré, para recordar pacto sempiterno entre mí y toda alma viviente en toda carne que hay sobre la tierra».
Y dijo Dios a Noé: «Esta es la señal del pacto que he pactado entre mí y toda carne que hay sobre la tierra».(c)
Y eran los hijos de Noé que salieron del arca: Sem, Cam y Jafet; (Cam era padre de Canaán).
Estos tres son los hijos de Noé; de éstos poblóse toda la tierra.
Y empezó Noé como hombre agrícola de la tierra, y plantó viña.
Y bebió del vino, y embriagóse y desnudóse en su casa.
Y vio Cam, el padre de Canaán, la desnudez de su padre, y saliendo, anunciólo a sus dos hermanos fuera.
Y, cogiendo Sem y Jafet la vestidura, pusiéronla sobre sus hombros, y caminaron, mirando hacia atrás, y cubrieron la desnudez de su padre.
Y despertó Noé del vino, y conoció cuanto le había hecho su hijo menor.
Y dijo:«Maldito Canaán:(d)siervo de siervos(e) será a sus hermanos».
«Bendito, Señor, el Dios de Sem,y será Canaán siervo suyo.
Dilate Dios a Jafet,y habite(f) en las casas de Sem,y hágase Canaán siervo suyo».(g)
Y vivió Noé, después del diluvio, trescientos cincuenta años;
y llegaron a ser todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
Genealogías de los hijos de Noé Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet.
Hijos de Jafet: Gomer, y Magog, y Madai, y Javán, y Tubal, y Mosoc y Tiras.
E hijos de Gomer: Ascenez, y Rifat y Togorma.
E hijos de Javán: Elisa, y Tarsis, Cetim y Dodanim.
De éstos dividiéronse las islas(a) de las gentes en la tierra de ellos; cada cual según su lengua y sus familias en las gentes de ellos.
E hijos de Cam: Cus, y Mesraím, y Fut, y Canaán.
Hijos de Cus: Sabá, y Hevila y Sabata, y Regmá, y Sabatacá. Hijos de Regmá: Sabá y Dadán.
Y Cus engendró a Nemrod; éste comenzó a ser gigante sobre la tierra.
Este era gigante cazador a faz de Señor(b) Por esto dirán: «Cual Nemrod gigante cazador a faz de Señor».
E hízose principio de su reino Babilonia, y Arac, y Acad y Calanne en la tierra de Sennaar.
De aquella tierra salió a Asur, y edificó a Nínive y Roboot ciudad y Calé,
y a Resén entre Nínive y Calé; ésta, la ciudad la grande(c)
Y Mesraím engendró a los ludim, y anamim, y laabim,
y fetruim y casluim; de donde salieron los filisteos y los caftorim.
Y Canaán engendró a Sidón, su primogénito y al heteo,
y al jebuseo y amorreo y gergeseo,
y heveo, y araceo y sineo,
y aradio y samareo, y amateo. Y después de esto disemináronse los pueblos de los cananeos.
Y fueron hechos los límites de los cananeos, desde Sidón hasta llegar a Gerar y Gaza; hasta llegar a Sodoma, y Gomorra, y Adamá y Seboím; hasta Lesá.
Estos son los hijos de Cam según sus tribus; según sus lenguas; en sus regiones y en sus gentes.
Y a Sem también le nacieron,(d) al padre de todos los hijos de Heber, al hermano de Jafet el mayor.
Hijos de Sem: Elam y Asur y Arfaxad y Sud y Aram.
Hijos de Aram: Us y Hul y Geter y Mes.
Y Arfaxad engendró a Salé y Salé engendró a Heber.
Y nacieron a Heber dos hijos: nombre del uno, Faleg,(e) porque en sus días se dividió la tierra; y nombre de su hermano, Jectán.
Y Jectán engendró a Elmodad, y Salef, y Asarmot y Jaré,
y Adurám, y Uzal, y Declá,
y Ebal, y Abimael, y Sabá,
y Ofir, y Hevilá, y Jobab; todos estos, hijos de Jectán.
Y fue hecha la habitación de ellos, desde Mesá hasta llegar a Sefar, monte oriental.
Estos, hijos de Sem, según sus tribus, según sus lenguas; en sus regiones y en sus gentes.
Estas, las tribus de Noé, según sus generaciones, en sus gentes; y de éstos se diseminaron las gentes por la tierra, después del diluvio.
Babel, y genealogías de Sem Y era toda la tierra labio uno, y voz una de todos.
Y aconteció, al moverse ellos de oriente, hallaron llanura en tierra de Sennaar, y habitaron allí.
Y dijo hombre al vecino: «Venid: fabriquemos ladrillos, y cozámoslos a fuego». Y llególes a ser el ladrillo piedra; y el asfalto les fue argamasa.
Y dijeron: «Venid; edifiquémonos ciudad y torre, cuya cumbre llegará al cielo; y haremos el nombre(a) nuestro, antes de dispersarnos por la faz de toda la tierra».
Y descendió Señor a ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres; y dijo:
«He aquí linaje uno, y labio uno de todos; y esto han principiado a hacer, y no desistirán por sí de todo cuanto han intentado hacer.
Venid: descendamos y confundamos allí su lengua para que no oigan cada cual la voz del vecino».
Y dispersóles Señor de allí por la faz de toda la tierra; y cesaron de edificar la ciudad.
Y por esto fue llamado el nombre de ella Babel,(b) porque allí confundió Señor los labios de toda la tierra; y de allí dispersóles Señor por la faz de toda la tierra.
Y estas, las generaciones de Sem: Sem era de cien años, cuando engendró a Arfaxad un bienio después del diluvio.
Y vivió Sem, después de engendrar a Arfaxad, quinientos años; y engendró hijos e hijas(c)
Y Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Salé.
Y vivió Arfaxad, después de engendrar a Salé, trescientos tres años; y engendró hijos e hijas.
Y vivió Salé treinta años, y engendró a Heber.
Y vivió Salé, después de engendrar a Heber, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
Y vivió Heber treinta y cuatro años, y engendró a Faleg.
Y vivió Heber, después de engendrar a Faleg, cuatrocientos treinta años; y engendró hijos e hijas.
Y vivió Faleg treinta años, y engendró a Reu.
Y vivió Faleg, después de engendrar a Reu, doscientos nueve años; y engendró hijos e hijas.
Y vivió Reu treinta y dos años, y engendró a Sarug.
Y vivió Reu, después, de engendrar a Sarug, doscientos siete años; y engendró hijos e hijas.
Y vivió Sarug treinta años, y engendró a Nacor.
Y vivió Sarug, después de engendrar a Nacor, doscientos años y engendró hijos e hijas.
Y vivió Nacor veintinueve años, y engendró a Taré.
Y vivió Sarug, después de engendrar a Taré, ciento diecinueve años; y engendró hijos e hijas.
Y vivió Taré setenta años, y engendró a Abrám, y Nacor y Arán.
Y estas son las generaciones de Taré:Taré engendró a Abrám, y Nacor y Arán; y Arán engendró a Lot.
Y murió Arán a faz de Taré su padre, en la tierra que nació; en Ur de los caldeos.
Y tomaron Abrám y Nacor para sí mujeres: nombre de la mujer de Abrám, Sarai; y nombre de la mujer de Nacor, Melcá, hija de Arán, el padre de Melcá y padre de Jescá.
Pero Sarai era estéril, e hijos no tenía.
Y tomó Taré a Abrám su hijo, y a Lot, hijo de Arán, hijo de su hijo; y a Sarai, mujer de Abrám, su hijo, y sacóles de Ur de los caldeos, para irse a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y habitaron allí.
Y llegaron a ser los días de Taré, doscientos cinco años, y murió en Harán.
Historia de Abrahán Y dijo Dios a Abram: «Sal de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre; y ven a la tierra que te mostraré.
Y te haré en gente grande; te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendito.
Bendeciré a los que te bendicen; y a los que te maldicen, maldeciré, y benditas serán en ti todas las tribus de la tierra».
Y partió Abram, así como le habló Señor, y fue con él Lot; de setenta y cinco años era Abram al salir de Harán.
Y llevó a Sarai, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos los haberes de ellos cuantos adquirieran, y toda alma(a) que adquirieran en Harán; y salieron para ir a tierra de Canaán, Y vinieron a tierra de Canaán.
Y atravesó Abram a lo largo de ella, hasta el lugar de Siquem, hasta el valle ilustre(b) y el cananeo entonces habitaba la tierra.
Y apareció Señor a Abram, y díjole: «A tu simiente daré esta tierra». Y edificó altar a Señor, al que le había aparecido.
Y separóse de allí al monte, a oriente de Betel, y fijó allí su tienda, a occidente de Betel y a oriente de Haí; y edificó allí altar al Señor, e invocó el nombre de Señor.
Y alzóse Abram y fue avanzando hacia la «tierra del mediodía»(c).
Y hubo hambre sobre la tierra; y bajó Abram a Egipto, para peregrinar allí, que prevalecía el hambre sobre la tierra.
Y aconteció, cuando se acercaba Abram a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: «Conozco que mujer bella de faz eres;
será, pues, que, cuando te vieren los egipcios, dirán: que «Mujer de él es ésta»; y matáranme y a ti reservarán.
Di, pues, que: «Hermana de él soy», para que bien me vaya por ti y viva mi alma por ti».
Y aconteció, al entrar Abram en Egipto, viendo los egipcios a la mujer que bella era sobre modo,
verla también los príncipes de Faraón y alabarla ante Faraón; y fue traída la mujer a casa de Faraón.
Y a Abram bien trataron por ella; y fuéronle ovejas, y bueyes, y asnos, y siervos, y siervas, y asnas y camellos.
Y azotó Dios a Faraón con azotes grandes, y a su casa, por Sarai, la mujer de Abram.
Y llamó Faraón a Abram y díjole: «¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me significaste que era tu mujer?
¿Por qué dijiste que era tu hermana, para que me la tomase por mujer? Pero ahora, he aquí tu mujer, tómala y vete».
Y mandó Faraón acerca de Abram a varones, y condujéronle, y a su mujer y todo lo que tenía.
Abrahán y Lot Y subió Abram de Egipto, él y su mujer y todo lo que tenía, y Lot con él, a la tierra del mediodía.
Y era rico sobre manera en ganado, y plata y oro.
Y volvió por donde viniera: desde el mediodía a Betel, hasta el lugar donde antes fijara su tienda entre Betel y entre Hai;
al lugar del altar que había hecho antes; e invocado allí el nombre de Señor.
También Lot, el que vino juntamente con Abram, tuvo ovejas, y bueyes y tiendas.
y no cabían en la tierra, para habitar juntos; pues eran los haberes de ellos muchos, y no podían habitar juntos.
Y hubo riña entre los pastores del ganado de Abram y de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban en aquella tierra.
Y dijo Abram a Lot: «No haya riña entre mí y ti; y entre mis pastores y tus pastores; que hombres hermanos nosotros somos.
Y he aquí toda la tierra ante ti; sepárate de mí. Si tú, a la izquierda; yo, a la derecha; si tú, a la derecha; yo, a la izquierda».
Y, levantando Lot sus ojos vio toda la circunvecindad del Jordán que toda estaba regada, antes de hundir Dios a Sodoma y Gomorra, cual un paraíso de Dios, cual la tierra de Egipto, viniendo a Segor.
Y eligióse Lot toda la circunvecindad del Jordán; y retiróse Lot del oriente; y separáronse cada uno de su hermano.
Y Abram habitó en tierra de Canaán; y Lot habitó en las ciudades de las circunvecindades y fijó sus tiendas en Sodoma.
Pero los hombres los de Sodoma, malos y pecadores delante de Dios sobremanera.
Y dijo Dios a Abram, después de separarse de él Lot: « Levanta tus ojos, y mira desde el lugar donde estás, hacia aquilón, y mediodía, y oriente y occidente:
que toda la tierra que ves, te la daré y a tu simiente por el siglo.
Y haré tu simiente como polvo de la tierra; si alguno puede contar el polvo de la tierra también tu simiente se contará.
Alzando, atraviesa la tierra a lo largo de ella y a lo ancho de ella; pues a ti la daré».
Y moviendo tienda Abram, yendo, habitó en el valle de Mambré, el de Hebrón; y edificó allí altar a Señor.
Abrahán libra a Lot, y da diezmo a Melquisedec Y aconteció en los días de Amrafel, rey de Sennaar; y Arioc, rey del Ponto(a); y Codorlahomor, rey de Elam; y de Tadal rey de gentes;
hacer ellos guerra contra Bara, rey de Sodoma y contra Bersa, rey de Gomorra, y contra Sennaab rey de Adamá y contra Semeber, rey de Seboim, y contra el rey(b) de Balá; ésta es Segor.
Todos estos juntáronse en el «valle silvestre»(c); éste es el mar de las sales.
Doce años sirvieron a Codorlahomor, y en el décimotercer año rebeláronse.
Y en el décimocuarto año vino Codorlahomor y los reyes los con él y destrozaron a los rafaitas(d) en Astarot-Carnaím; y a los zuzitas con ellos, y a los emitas, en Savé Cariataim;
y a los correos en los montes de Seír, hasta El Farán, que está en el desierto.
Y volvieron y vinieron a la fuente de Misfat; ésta es Cadés, y destrozaron toda la región de los amalecitas, y al amorreo que habitaba en Asasón Tamar.
Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adamá, y el rey de Seboim, y el rey de Balá; ésta es Segor; y ordenáronse en batalla en el «valle silvestre»;
contra Codorlahomor, rey de Elam; y Tadal, rey de gentes; y Amrafel, rey de Sennaar; y Arioc, rey de Ponto; cuatro reyes contra cinco.
Y el «valle silvestre» estaba lleno de pozos de asfalto. Y huyeron el rey de Sodoma y el rey de Gomorra y cayeron en ellos; y los restantes huyeron a la montaña.
Y cogieron todos los haberes de Sodoma y Gomorra y todas sus vituallas, y se fueron.
Y cogieron también a Lot, hijo del hermano de Abram y sus bienes; y se fueron; pues habitaba en Sodoma.
Y viniendo uno de los que salvaron anunció a Abram, el «hebreo»(e); que habitaba en valle de Mambré, el amorreo, el hermano de Escol y de Aner; que eran confederados de Abram.
Y oyendo Abram que estaba cautivo Lot, su hermano, enumeró(f) a los vernáculos ejercitados suyos: trescientos dieciocho, y lanzóse tras ellos(g) hasta Dan.
Y dividió su gente, y cayó sobre ellos de noche, él y sus niños, y percutióles y persiguióles hasta Hobá, que está a la izquierda de Damasco.
Y recobró todos los bienes, y a Lot, hermano suyo, y todos sus haberes, y las mujeres y el pueblo.
Y salió el rey de Sodoma al encuentro de él, después de volver de la matanza de Codorlahomor y de los reyes los con él, al valle el de Savé; el que es: la «llanura de rey».
Y Melquisedec, rey de Salem, sacó fuera pan y vino; y era sacerdote de Dios el altísimo.
Y bendijo a Abram y dijo: «Bendito Abram para Dios, el altísimo; quien creó el cielo y la tierra;
Y bendito Dios el altísimo, quien entregó tus enemigos en tus manos». Y dióle diezmos de todo.
Y dijo el rey de Sodoma a Abram: «Dame las personas; y los bienes toma para ti».
Y dijo Abram al rey de Sodoma: «Alzo mi mano a Dios el altísimo; quien creó el cielo y la tierra:
que, desde el hilo hasta la correa del zapato(h), no he de tomar de todo lo tuyo, porque no digas: que «Yo enriquecí a Abram»;
salvo lo que han comido los jóvenes, y la parte de los varones que vinieron conmigo: Aner, Escol y Mambré; éstos recibirán sus partes».
Promesas de Dios a Abrahán Después de estas cosas, vino palabra de Dios a Abram, en visión diciendo: «No temas, Abram: yo soy tu escudo; y tu galardón grande será sobremanera».
Y dijo Abram: «Señor Dios ¿qué me darás? Que yo me voy sin hijos; e hijo del procurador de mi casa, éste damasceno Eliezer»;
Y dijo Abram: «Ya que no me has dado simiente, este vernáculo mío me heredará».
Y luego voz de Señor vino a él, diciendo: «No te heredará éste; sino el que saldrá de tu vientre, éste te heredará».
Y sacóle fuera y díjole: «Mira ya al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes acabarlas de contar»; y díjole: «Así será tu simiente».
Y creyó Abram a Dios, y fuele imputado a justicia.
Y díjole: «Yo el Dios que te saqué de Ur de los caldeos, a darte esta tierra a heredar».
Y díjole: «Señor Dios, ¿en qué conoceré que la he de heredar»?
Y díjole: «Tómame una becerra de tres años, y una cabra de tres años y un carnero de tres años; y una tórtola y un palomino(a)»
Y tomó todo esto y partiólo por medio y púsolo cada parte frente en frente de la otra; pero las aves no partió.
Y descendieron aves rapaces sobre los cuerpos, y apartábalas(b) Abram.
Y alrededor de ponerse el sol, éxtasis cayó sobre Abram; y he aquí temor, tiniebla grande,(c) cayó sobre él.
Y fuéle dicho: «Conociendo conocerás que peregrina será tu simiente en tierra no propia, y maltrataránla, y esclavizaránla y humillaránla cuatrocientos años.
Y la gente a quien sirvieren, juzgaré yo; y, después de esto, saldrán con hacienda grande.
Y tú irás(d) a tus padres en paz, sepultado(e) en ancianidad hermosa.
Y en la generación cuarta volverán acá; pues aún no se llenan los pecados de los amorreos(f) hasta el día de hoy».
Y, cuando llegó el sol a poniente y se hizo tiniebla espesa, he aquí horno humeante y llama de fuego atravesando por en medio de estas particiones.
En aquel día pactó Dios pacto con Abram, diciendo: «A la simiente tuya daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, Eufrates:
el cineo, y cenezeo, y cedmoneo,
y heteo y ferezeo, y los rafaítas;
y el amorreo, y el cananeo, y gergeseo y gebuseo».
Agar Y Sarai, la mujer de Abram, no le paría; y tenía una criada egipcia, cuyo nombre: Agar.
Y dijo Sarai a Abram: «He aquí cerrádome ha señor para que no para; entra, pues, a la criada mía, por ventura al menos de ella tendré hijos». Y Abram obedeció a la voz de ella.
Y, tomó Sarai la mujer de Abram, a Agar, la egipcia, la criada de ella, después de habitar diez años en tierra de Canaán, y dióla a su marido por mujer.
Y entró a Agar y concibió; y, al ver que había concebido, menospreció a su señora.
Y dijo Sarai a Abram; «Injúriaseme por ti; yo he dado mi criada en tu seno; y, viendo que ha concebido, soy menospreciada en sus ojos: juzgue el Señor entre mí y ti».
Y dijo Abram a Sarai: «He aquí tu criada, delante de ti; haz con ella como te pluguiere». Y maltratóla Sarai; y escapóse de su faz.
Y hallóla un ángel de Señor a par de la fuente del agua en el desierto; a par de la fuente en el camino de Sur.
Y díjole el ángel de Señor: «Agar, criada de Sarai, ¿de dónde vienes y adónde vas? Y dijo: «De faz de Sarai la señora mía, yo vengo huyendo».
Y díjole el ángel de Señor: «Vuélvete a tu señora y humíllate bajo su mano».
Y díjole: «Multiplicando multiplicaré tu simiente, y no se contará por la muchedumbre».
Y díjole: «He aquí tú has concebido, y parirás hijo, y llamarás su nombre: Ismael(a); pues ha oído Señor tu aflicción.
Este será un fiero hombre: sus manos, contra todos; y las manos de todos contra él, y contra faz de todos sus hermanos habitará».
Y llamó el nombre de Señor que le hablaba: «Tú el Dios el que ves». Porque dijo: «Por cierto he visto y, después de ver, estoy viva».
Por esto llamó el pozo: «Pozo del que vivo ve». Helo aquí entre Cadés y Barad.
Y parió Agar a Abram un hijo, y llamó su nombre: Ismael.(b)
Y Abram era de ochenta y seis años, cuando Agar le parió a Ismael.
Promesa de Isaac Y era Abram de noventa y nueve años, y aparecióse Señor a Abram, y díjole: «Yo soy el Dios omnipotente; camina a faz mía y hazte perfecto.
Y pondré mi alianza entre mí y ti, y te multiplicaré sobremanera».
Y cayó Abram sobre su faz,
y hablóle Dios, diciendo: «Yo soy —he aquí mi alianza contigo: y serás padre de muchedumbre de gentes.
Ni se llamará ya tu nombre: Abram, sino que será Abrahán(a) tu nombre; pues padre de muchas gentes te he constituido.
Y te acrecentaré sobremanera y te pondré para gentes, y reyes saldrán de ti.
Y pondré mi alianza entre mí y ti y entre la simiente tuya, después de ti por generaciones de ellos, por alianza sempiterna.
Y daré a ti y a la simiente tuya, después de ti, la tierra que habitas: toda la tierra de Canaán para posesión eterna; y seréles Dios».
Y dijo Dios a Abrahán: «Y tú mi alianza guardarás, tú y tu simiente, después de ti, por sus generaciones.
Y ésta es la alianza que guardaréis entre mí y vosotros: circuncidaráseos todo lo masculino;
y cincuncidaréis la carne de vuestro prepucio, y será en señal de alianza entre mí y vosotros.
E infante de ocho días seráos circuncidado todo lo masculino por vuestras generaciones; y el vernáculo y el comprado circuncidado será, y quienquiera que no fuere de la simiente vuestra;
y será mi alianza en vuestra carne para alianza eterna.
Pero un varón incircunciso, que no ha sido circuncidado en la carne de su prepucio, exterminada será(b) aquella alma de su pueblo, porque mi alianza ha disipado».
Y dijo Dios a Abrahán: «A Sara, tu mujer, no llamarás su nombre Sarai(c), sino Sara(d) será su nombre.
Y la bendeciré y te daré de ella un hijo; y le bendeciré, y será para gentes, y reyes de gentes de él serán.
Y cayó Abrahán sobre su faz y rió,(e) diciendo en su corazón: «Si a un centenario nacerá hijo y Sara nonagenaria parirá»
Y dijo a Dios: «Ojalá Ismael viva ante ti».
Y dijo Dios a Abrahán: «Sí; Sara tu mujer te parirá hijo, y llamarás su nombre Isaac(f); y pondré mi alianza con él en alianza eterna.
Y acerca de Ismael te he oído; y bendeciréle, y acrecentaréle y multiplicaréle sobremanera: doce príncipes engendrará y le haré un pueblo grande.
Pero mi alianza estatuiré con Isaac, que te parirá Sara, por este mismo tiempo el año, el otro».
Y acabó de hablar con él, y alzóse Dios de Abrahán.
Y tomó a Ismael su hijo y todos sus vernáculos y todos los comprados y todo macho de todos los varones de su casa, y circuncidó la carne del prepucio de ellos el mismo día, según le mandara Dios.
Y Abrahán era de noventa y nueve años, cuando circuncidó la carne de su prepucio.
E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidado en la carne de su prepucio.
El mismo día circuncidado fue Abrahán e Ismael su hijo.
Y todos los varones de su casa, así vernáculos como comprados de extrañas gentes, fueron circuncidados con él.
Promesa de Isaac. Sodoma. Y aparecióle el Señor en el valle de Mambré, sentado él ante la puerta de su tienda al mediodía.
Y, levantando los ojos, miró, y he aquí tres varones estaban parados cerca de él. Y viéndoles, corrió a su encuentro, y adoró sobre la tierra.
Y dijo: «Señor»(a), si he hallado gracia en tus ojos, no pases de tu siervo.
Tráigase un poco de agua, para que lavéis vuestros pies; y refrigeráos debajo del árbol.
Y pondré un bocado de pan; y confortad vuestro corazón; y, después de esto, proseguiréis vuestro camino, ya que habéis pasado a vuestro siervo». Y dijeron: «Así haz cual has dicho».
Y Abrahán corrió a la tienda, a Sara, y dijo: «Apresúrate y amasa tres satos(b) de harina y haz tortas».
Y a las vacas corrió Abrahán, y tomó de allí un becerro tierno y hermoso y diólo al niño, éste apresuróse a aderezarlo.
Y tomó nata y leche y el becerro que había aderezado, y puso delante de ellos y comieron; y él asistíales debajo del árbol.
Y dijéronle: «¿Dónde está Sara tu mujer?» Y él, respondiendo, dijo: «He aquí en la tienda».
Y dijo: «Volviendo vendré a ti reviviendo este tiempo, y tendrá un hijo Sara tu mujer». Y Sara oyó tras la puerta de la tienda.
Y Abrahán y Sara eran ancianos, avanzados en días; y habían cesado a Sara de venirle las cosas mujeriles.
Y rió Sara dentro de sí, diciendo: «Después de envejecer ¿tendría yo aún gozo?, y también mi señor viejo está».
Y dijo Señor a Abrahán: ¿Por qué se rió Sara, diciendo: «¿Con que verdaderamente pariré; y estoy vieja?
¿Acaso para Dios algo es imposible? Reviviendo este mismo determinado tiempo, volveré y tendrá Sara un hijo».
Y negó Sara diciendo: «No me reí», pues temía. Y dijo: «Que no; sino que te reíste».
Y, levantándose de allí los varones, miraron a faz de Sodoma y Gomorra; y Abrahán iba juntamente, acompañándoles.
Y dijo el Señor: «¿Acaso podré ocultar a Abrahán(c), lo que he de hacer?»
Puesto que él será en gente mucha y grande, y en él han de ser benditas todas las gentes de la tierra?
Pues sé que ha de mandar a sus hijos y a su casa, después de él, que guarden el camino de Señor a hacer juicio y justicia, para que traiga Señor sobre Abrahán todo lo que le ha hablado».
Y dijo Señor: «El clamor de Sodoma y Gomorra hase multiplicado, y el pecado de ellos grande es sobremanera.
Descendiendo, pues, veré si el clamor que ha venido a mí han consumado; y si no, —para saberlo(d)».
Y, volviéndose de allí, fueron a Sodoma, y Abrahán parado estaba aún delante de Señor.
Y, acercándose, dijo: «¿Acaso perderás a justo con impío?»
Si hubiere cincuenta justos en la ciudad ¿perecerán juntamente? ¿y no perdonarás a aquel lugar por cincuenta justos, si los hubiese en él?
¡Lejos de ti hacer esto: que mates a justo con impío, y llegue a ser el justo como el impío! Lejos esto de ti. El que juzgas toda la tierra, nunca harás este juicio».
Y dijo Señor: «Si hallare yo en Sodoma cincuenta justos, en la ciudad, perdonaré a todo el lugar por ellos».
Y, respondiendo Abrahán, dijo: «Ahora he comenzado a hablar al Señor, y yo soy polvo y ceniza:
¿acaso, si faltaren de los cincuenta justos cinco, perderás, por los cuarenta y cinco(e), toda la ciudad?». Y dijo: «No perderé no, si hallare allí cuarenta y cinco».
Y prosiguió hablándole, y dijo: «Y si se hallaren allí cuarenta ¿qué harás?» Dijo: «No perderé, por los cuarenta».
Y dijo:»No te aíres, Señor, si hablo: ¿que si se hallaren treinta?»
Y dijo: «He aquí he empezado a hablar a mi Señor: ¿qué, si allí se hallaran veinte?» Dijo: «No perderé por los veinte».
Dijo: «No te aíres, Señor, si hablo todavía una vez: ¿qué si se hallaren allí diez?» Y dijo: «No perderé, por los diez».
Y fuése el Señor, cuando cesó de hablar a Abrahán; y Abrahán volvió a su lugar.
Sodoma. Lot. Y vinieron los dos ángeles a Sodoma a la tarde; y sentado estaba Lot a las puertas de Sodoma; y Lot vióles, y levantóse y fue a su encuentro, y adoró con el rostro sobre la tierra;
y dijo: «He aquí, señores, pasad a la casa del siervo vuestro, y hospedaos; y lavad vuestros pies; y, madrugando, proseguid vuestro camino». Y dijeron: «Que no; sino que en la calle nos hospedaremos».
Y obligóles, y pasaron a él; y entraron en su casa; e hízoles bebida y ázimos amasóles; y comieron.
Y antes de dormir, los varones de la ciudad cercaron la casa, de mozo a viejo, todo el pueblo a una.
Y llamaron a Lot y dijéronle: «¿Dónde están los varones que a ti han venido esta noche? Sácales fuera a nosotros, para conocerles».
Y Lot salió a ellos, y la puerta cerró tras sí.
Y dijo: «De ninguna manera, hermanos, no obréis mal.
Tengo dos hijas, que no han conocido varón; sacarélas a vosotros y abusad de ellas según os pluguiere; sólo a estos varones no hagáis nada malo, pues han entrado a la sombra de mi techo».
Y dijeron: «¡Quita allá! Has entrado advenedizo ¿y también juicio juzgas? Ahora, pues, a ti más mal te trataremos que a aquellos». Y violentaban a Lot sobremanera, y llegáronse a quebrantar la puerta.
Y he aquí, extendiendo las manos, introdujeron a Lot a sí en la casa, y la puerta de la casa cerraron;
y a los varones que estaban delante de la puerta de la casa, hirieron con ceguera, de pequeño a grande; y se perdieron buscando la puerta.
Y dijeron a Lot: «¿Tienes a alguno aquí: yernos o hijos o hijas? y si algún otro tienes, saca fuera de esta ciudad.
Pues perdemos este lugar; porque acrecentóse el clamor de ellos(a) delante de Dios; y nos ha enviado para perderlos».
Y salió Lot y habló a sus yernos los que habían de tomar a sus hijas, y dijo: «Levantaos y salid de este lugar; porque perderá Señor la ciudad». Pero pareció como que se burlaba, en los ojos de sus yernos.
Y al despuntar la aurora, apremiaban los ángeles a Lot, diciendo: «Levántate, toma tu mujer y las dos hijas que tienes;(b) no sea que tú también igualmente perezcas en la culpa de la ciudad».
Y vacilando él, cogieron los ángeles la mano de él y la mano de su mujer y las manos de sus dos hijas, para perdonarle Señor.
Y le llevaron fuera de la ciudad y dijeron: «Salva tu alma; no mires atrás; no te pares en todo el contorno; en la montaña sálvate, para que no seas a la vez arrebatado».
Y dijo Lot a ellos: «Suplico, Señor,
ya que tu siervo ha hallado gracia delante de ti, y has magnificado la misericordia tuya que has hecho conmigo, para salvar mi alma: no puedo salvarme en la montaña, no sea que me coja lo malo y muera.
He aquí esta ciudad cerca para refugiarme allí; que es pequeña; allá salvaréme: ¿no es pequeña? y vivirá mi alma».
Y díjole: «He aquí, condesciendo también contigo en esto: de no destruir la ciudad por la que has hablado.
Apresúrate y sálvate allá; pues nada podré hacer, mientras no entres allá». Por esto ha sido llamado el nombre de aquella ciudad: Segor(c).
El sol subió sobre la tierra, y Lot entró a Segor.
Y Señor llovió sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, desde Señor, del cielo;
y destruyó estas ciudades y todo el contorno, todos los habitantes de las ciudades y todo lo verde de la tierra.
Y, mirando atrás la mujer de él, e hízose estatua de sal.(d)
Y, madrugó Abrahán, de alba, al lugar donde había estado ante Señor,
y miró a faz de Sodoma y Gomorra y toda la tierra del contorno, y vio: y he aquí subía ceniza de la tierra como humo de un horno.
Y, cuando destruyó Dios las ciudades de aquella región, acordándose de Abrahán, libró a Lot de la destrucción de las ciudades en que habitaba.
Y salió Lot de Segor, y aposentóse en la montaña; y sus dos hijas con él; pues temió permanecer en Segor. Y habitó en una caverna, él y sus dos hijas con él.
Y dijo la mayor a la menor: «Nuestro padre anciano es, y ningún varón ha quedado en la tierra(e) que pueda entrar a nosotras, cual acostumbra toda la tierra.
Ea, pues, demos a beber a nuestro padre vino, y durmamos con él, y levantaremos de nuestro padre simiente».
Y dieron a su padre vino aquella noche. Y entró la mayor y durmió con su padre, y no supo al dormir ella ni al levantarse.
Y al otro día dijo la mayor a la menor: «He aquí, dormí con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y dormirás con él y levantaremos de nuestro padre simiente».
Y dieron también aquella noche a beber vino a su padre; y no supo al dormir ella ni al levantarse.
Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.
Y parió la mayor un hijo y llamó su nombre: Moab; éste es padre de los moabitas hasta el día de hoy.
Y parió también la menor un hijo; y llamó su nombre: Amón; esto es: «hijo de mi linaje»; éste es padre de los amonitas hasta el día de hoy.
Sara y Abimelec Y partió de allí Abrahán a «la tierra del mediodía», y habitó entre Cadés y Sur; y peregrinó en Gerar.
Y dijo Abrahán de Sara su mujer: «Hermana mía es». Y envió Abimelec, rey de Gerar, y llevóla.
Pero vino Dios a Abimelec, en sueño, de noche, y díjole: «Hé aquí morirás por la mujer que has llevado; pues tiene marido».
Y Abimelec no la había tocado, y dijo: «Señor ¿a gente ignorante y justa matarás?
¿No me dijo él mismo: «Hermana mía es»; y ella dijo: «Hermano mío es? En sencillez de mi corazón y en pureza de mis manos he hecho esto».
Y dijo a él Dios: «También yo sé que con sencillo corazón le has hecho; y por esto te guardé que no pecaras contra mí, y no permití que la tocaras.
Y ahora devuelve la mujer al hombre; que profeta es; y orará por ti, y vivirás. Mas, si no quisieres devolverla, sábete que morirás tú y todo lo tuyo».
Y madrugó Abimelec al alba y llamó a todos sus siervos, y habló todas estas palabras en las orejas de ellos; y temieron todos los hombres sobremanera.
Y llamó Abimelec a Abrahán y díjole: «¿Qué nos has hecho? ¿Qué hemos pecado contra ti que has traído sobre mí y sobre el reino mío pecado grande? Cosas que no debiste hacernos has hecho».
Y dijo: «¿Qué has visto que hiciste esto?»
Y dijo Abrahán: «Pensé dentro de mí, diciendo: «Acaso no hay temor de Dios en este lugar; y me matarán por mi mujer.
Pero también verdaderamente hermana mía es: hija de mi padre, pero no hija de mi madre; y fue hecha mi mujer.
Y aconteció, cuando Dios me sacó de casa de mi padre, díjela: «Esta piedad harás conmigo: en todo lugar, donde entráremos, dirás que soy tu hermano».
Y tomó Abimelec ovejas, y bueyes y siervos, y siervas, y dio a Abrahán.
Y díjole: «He aquí mi tierra delante de ti está: donde te pluguiere, habita».
Y a Sara dijo: «He aquí he dado mil didracmas a tu hermano: Esto te será para honra de tu rostro(a) y a todas las contigo; y en todo justificada seas».
Y oró Abrahán a Dios, y sanó Dios a Abimelec y a su mujer y sus siervas; y parieron;
pues cerrado había Señor toda matriz en la casa de Abimelec, por Sara, la mujer de Abrahán.
Nace Isaac. Es desterrada Agar. Alianza de Abrahán con Abimelec Y Señor visitó a Sara, según había dicho; e hizo, según había hablado.
Y concibió y parió un hijo en su vejez, al tiempo que le había dicho Dios.
Y llamó Abrahán el nombre de su hijo que le engendró Sara: Isaac.
Y circuncidóle el octavo día, según le mandara Dios.
Y era de cien años, cuando le nació Isaac.
Y dijo Sara: «Risa me ha hecho Dios; pues, quien oyere, se reirá conmigo».
Y dijo: «¿Quién creyera que hubiese de oír Abrahán que Sara lactase hijo, que le parió ya anciano?»
Y creció el infante y fue destetado; e hizo Abrahán convite grande el día de su destete.
Y viendo Sara al hijo de Agar la egipcia jugando con Isaac su hijo, dijo a Abrahán:
«Arroja a esta sierva y su hijo; pues no heredará el hijo de la sierva con el hijo mío Isaac».
Y dura pareció la palabra sobremanera a faz de Abrahán, por su hijo.
Y dijo Dios a Abrahán: «No te parezca dura la palabra sobre el infante y sobre la sierva tuya. Todo lo que te dijere Sara —oye la voz de ella; pues en Isaac te será llamada simiente.(a)
Pero también al hijo de la sierva haré en gente grande, por ser simiente tuya».
Y levantóse Abrahán al alba y tomó pan y un odre de agua y puso en el hombro de ella, y entregó el niño, y despidióla(b). Y, yéndose erraba por el desierto de Bersabé.
Y, habiéndose agotado el agua en el odre, puso al infante debajo de un árbol.
Y, apartándose, sentóse enfrente, como a tiro de arco; pues dijo: «No veré morir al infante»; y sentada enfrente, alzó su voz y lloró.(c)
Y escuchó Dios la voz del niño del lugar donde estaba; y llamó un ángel de Dios a Agar desde el cielo, diciendo: «¿Qué haces Agar? No temas; pues ha escuchado Dios la voz del infante desde el lugar donde está.
Levántate; toma al infante y afirma en él tu mano; que en gente grande le haré».
Y abrió sus ojos Dios, y vio una fuente de agua; y fue, y llenó el odre y dio de beber al infante.
Y fue Dios con él, y creció, y vivió en el desierto; e hízose arquero;
y habitó en el desierto de Farán, y tomóle su madre mujer de la tierra de Egipto.
Y aconteció en aquél mismo tiempo decir Abimelec y Ficol, el príncipe de su ejército a Abrahán: «Dios está contigo en todo lo que haces.
Ahora, pues, júrame por Dios que no dañarás a mí, ni a mi simiente, ni a mis nietos; sino que, según la piedad que hice contigo, harás conmigo y a la tierra en que has peregrinado».
Y dijo Abrahán: «Yo juraré».
E increpó Abrahán a Abimelec por el pozo de agua que robaran los siervos de Abimelec.
Y respondió Abimelec: «No sé quien haya hecho esto; ni tú me has avisado, ni lo he oído sino hoy».
Y tomó Abrahán ovejas y becerros, y dio a Abimelec y pactaron ambos alianza.
Y puso Abrahán siete corderas de grey aparte.
Y dijo Abimelec: «¿A qué estas siete corderas que has puesto aparte?
Y dijo: «Para que las siete corderas tomes de mi mano, en testimonio de que yo cavé este pozo».
Por esto fue llamado aquel lugar: Bersabé,(d) por haber allí jurado los dos.
Y pactaron alianza en «el pozo del juramento».
Y levantóse Abimelec y Ficol, el príncipe de su ejército y regresaron a la tierra de los filisteos. Y Abrahán plantó una selva en Bersabé e invocó allí el nombre de Señor el Dios eterno.
Y peregrinó Abrahán en la tierra de los filisteos días muchos.
Isaac Y aconteció después de estas cosas, tentar Dios a Abrahán y decirle: «¡Abrahán! ¡Abrahán!»
Y él dijo: «Heme aquí». Y dijo: «Toma a tu hijo unigénito(a) a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de la Visión,(b) y allí le ofrecerás en holocausto sobre uno de los montes que te he de mostrar».
Y levantándose Abrahán al alba, aparejó su asno, y tomó consigo dos niños y a Isaac, su hijo; y partió leña para el holocausto; y alzando, partió. Y vino al lugar que Dios le dijo.
El tercer día levantó Abrahán sus ojos y vio el lugar en lontananza;
y dijo Abrahán a sus niños: «Quedáos aquí con el asno; y yo y el infante iremos hasta allá; y, después de adorar, volveremos a vosotros».
Y tomó Abrahán la leña del holocausto y púsola sobre Isaac su hijo, y tomó en su mano el fuego y la cuchilla; y fueron los dos juntos.
Y dijo Isaac a Abrahán, su padre, diciendo: «¡Padre!» Y el dijo: «¿Qué hay hijo?» Y dijo: «He aquí el fuego y la leña: ¿dónde está el cordero del holocausto?»
Y dijo Abrahán: «Dios se proveerá de cordero de holocausto, hijo». Y yendo ambos juntos,
vinieron al lugar que le dijo Dios. Y edificó allí Abrahán altar y puso sobre él la leña; y atando a Isaac, su hijo, púsole sobre el altar encima de la leña.
Y Abrahán extendió su mano y cogió la cuchilla para degollar a su hijo.
Y llamóle un ángel de Señor, desde el cielo, y díjole: «¡Abrahán! ¡Abrahán!» Y él dijo: «Heme aquí».
Y dijo: «No pongas tu mano en el niñito, ni le hagas nada; pues ahora he conocido que temes a Dios tú, y no has perdonado a tu hijo querido, por mí».
Y Abrahán alzó sus ojos, y miró, y he ahí a sus espaldas un carnero enredado, en las zarzas, de los cuernos. Y fue Abrahán y cogió el carnero, y ofreciólo en holocausto en vez de su hijo.
Y llamó Abrahán el nombre de aquel lugar: «Señor ve»:(c) Así que hasta hoy se dice: En el monte «Dios verá».
Y llamó un ángel de Señor a Abrahán segunda vez desde el cielo, diciendo:
«Por mí mismo he jurado, dice Señor: por esto porque no perdonaste a tu hijo unigénito, por mí,
te bendeciré y multiplicaré(d) la simiente tuya como las estrellas del cielo y como la arena la que en la orilla del mar; y heredará tu simiente las ciudades de sus enemigos,
y serán benditas en tu simiente todas las gentes de la tierra, por esto, porque obedeciste mi voz».
Y volvió Abrahán a sus niños; y fuéronse a Bersabé juntamente, y habitó Abrahán en Bersabé.
Y aconteció después de estas cosas, anunciarse a Abrahán que «Melca también ha parido hijos a Nacor tu hermano:
a Hus el primogénito, y Bus su hermano, y Camuel, padre de los siros;
y Cased, y Azan y Feldás y Jedlaf,
y Batuel»; y Batuel engendró a Rebeca; estos ocho parió Melca a Nacor, hermano de Abrahán.
Y la concubina de él, cuyo nombre Roma, parió a Tabeé y Gaam y Taás y Maacá.
Muerte y entierro de Sara Y llegó a ser la vida de Sara ciento veintisiete años.
Y murió Sara en la ciudad de Arbé; la que es Hebrón, en tierra de Canaán. Y vino Abrahán para plañirla y llorarla.
Y levantóse Abrahán de su muerta; y habló a los hijos de Het, diciendo: «Advenedizo y peregrino soy yo entre vosotros.
Dadme, pues, propiedad de sepulcro con vosotros, y sepultaré mi muerto allí».
Respondieron los hijos de Het, diciendo:
«Escúchanos, señor: un príncipe de Dios eres entre nosotros: en las escogidas tumbas nuestras sepulta tu muerto; pues nadie de nosotros te negará su sepultura; para sepultar tu muerto».
Y levantóse Abrahán y adoró al pueblo de(a) la tierra: a los hijos de Het.
Y habló a ellos: «Si place a vuestra alma que sepulte yo mi muerto, oídme y hablad por mí a Efrón, el hijo de Seor,
para que me dé la caverna doble que tiene, la al fin de su campo; por todo su valor en plata démela, delante de vosotros, en propiedad de sepultura».
Y Efrón sentado estaba en medio de los hijos de Het, y Efrón respondió a Abrahán en las orejas de los hijos de Het, de todos los que entraban en la ciudad, diciendo:
«No sea así, mi señor; óyeme: el campo y la caverna la en él te doy; delante de los hijos de mi pueblo te están dados: sepulta tu muerto».
y adoró Abrahán delante del pueblo de la tierra.
Y dijo a Efrón delante de todo el pueblo de la tierra: «Ruégote, óyeme: la plata del campo recíbemela, y sepultaré mi muerto allí».
Y Efrón respondió, y dijo:
«Señor mío, óyeme: un campo de cuatrocientas didracmas de plata ¿qué es esto entre mí y ti? Pero tú entierra tu muerto».
Y oyó Abrahán a Efrón, y Abrahán pesó a Efrón la plata que había dicho en las orejas de los hijos de Het: cuatrocientas didracmas valederas ante el mercader.
Y pesóse el campo de Efrón en que estaba la caverna doble, el que estaba a faz de Mambré, el campo y la caverna que estaba en él y todo árbol que estaba en el campo en todos los confines de él en contorno;
para Abrahán en posesión delante de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.
Después de esto sepultó Abrahán a Sara su mujer en la caverna del campo la doble, que está frente por frente de Mambré; esta es Hebrón en la tierra de Canaán.
Y adjudicóse el campo y la caverna la en él para Abrahán en posesión de sepultura, por los hijos de Het.
Isaac y Rebeca Y Abrahán era anciano, avanzado en días, y Señor había bendecido a Abrahán en todo.
Y Abrahán dijo al siervo mayor de su casa, el príncipe de todo lo suyo: «Pon tu mano debajo de mi muslo;
y te juramentaré por Señor, el Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás mujer, para mi hijo Isaac, de las hijas de los cananeos, entre quienes habito;
sino que irás a mi tierra y parentela mía y tomarás mujer para mi hijo de allí.»
Y el siervo díjole: «Si no quisiere la mujer venir conmigo a esta tierra ¿retornaré a tu hijo a la tierra de donde has salido?»
Y díjole Abrahán: «Guárdate de no retornar a mi hijo allá.
Señor el Dios del cielo que me ha sacado de la casa de mi padre y de la tierra donde nací; quien me habló y me juró, diciendo: «A tu simiente daré esta tierra»; él enviará su ángel delante de ti; y tomarás mujer para mi hijo Isaac de allí.
Pero, si no quisiere la mujer venir contigo, libre estás de tu juramento; sólo que a mi hijo no retornarás allá».
Y puso el siervo su mano debajo del muslo de Abrahán, su señor, y juróle sobre esta palabra.
Y tomó doce camellos de los camellos de su señor; y de todos los bienes de su señor, consigo; y levantándose partió a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
Y recostó los camellos fuera de la ciudad junto al pozo del agua, al atardecer, cuando salen las aguadoras.
Y dijo: «Señor, el Dios de mi señor Abrahán, camina delante de mí hoy y haz misericordia con mi señor Abrahán.
He aquí yo estoy sobre la fuente del agua, y las hijas de los que habitan la ciudad, salen por agua.
Y será: la doncella a quien yo dijere: «Baja tu cántaro para que yo beba», y ella respondiere: «Bebe, y también tus camellos abrevaré(a)»; ésta has prevenido para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que has hecho misericordia con mi señor».
Y aconteció que, antes de acabarlo él de hablar en su pensamiento, he aquí Rebeca salía, la nacida a Batuel, hijo de Melca, mujer de Nacor, el hermano de Abrahán, teniendo el cántaro sobre sus hombros.
Y la doncella era hermosa de faz sobremanera virgen era: varón no la había conocido. Y habiendo bajado a la fuente, llenara su cántaro y subía.
Y corrióle al encuentro el niño y dijo: «Dame a beber un poco de agua de tu cántaro».
Y ella dijo: «Bebe señor»; y apresuróse y bajó el cántaro sobre su brazo y dióle de beber, hasta que dejó de beber.
Y dijo: «También a tus camellos daré agua hasta que todos bebieren».
Y apresuróse y vació su cántaro en el bebedero, y corrió al pozo a sacar agua y dio agua a todos los camellos.
Y el hombre contemplábala y callaba, para conocer si encaminaba bien Señor su camino, o no.
Y aconteció que, cuando acabaron todos los camellos de beber, tomó el hombre pendientes de oro, de a dracma de peso, y dos brazaletes para las manos de ella; diez didracmas de oro, el peso de ellos.
Y preguntóla y dijo: «¿Cuya hija eres? cuéntame. ¿Si habrá cerca de tu padre lugar para nosotros de hospedarnos?»
Y díjole: «Hija de Batuel soy yo, del hijo de Melca, que parió Nacor».
Y díjole: «y paja y forraje mucho cerca de nosotros, y lugar de hospedarse».
E inclinándose el hombre, adoró a Señor,
diciendo: «Bendito Señor el Dios de mi señor Abrahán; quien no ha retirado su misericordia y verdad de mi señor: me ha encaminado bien Señor a casa del hermano de mi señor».
Y, corriendo la niña, anunció a la casa de su madre, según estas palabras.
Y tenía Rebeca un hermano cuyo nombre Labán; y corrió Labán al hombre, fuera, a la fuente.
Y aconteció, cuando vio los pendientes y los brazaletes en las manos de su hermana; y, cuando oyó las palabras de Rebeca, su hermana, diciendo: «Así me ha hablado el hombre» —y vino al hombre parado allí a par de los camellos, a par de la fuente,
le dijo: «Ven, entra, bendito de Señor(b) ¿Por qué estás fuera? Yo te he aderezado la casa, y lugar para los camellos»
Y entró al hombre en la casa, y desaparejó los camellos; y dio paja y forraje a los camellos, y agua a los pies de él y a los pies de los hombres los con él;
y presentóles panes que comer; y dijo: «No comeré, no, hasta hablar las palabras mías». Y dijeron: «Habla».
Y dijo: «Niño de Abrahán soy yo.
Y Señor ha bendecido a mi señor sobremanera; y se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y becerros, y plata y oro; niños y niñas; camellos y asnos.
Y parió Sara, la mujer de mi señor, un hijo a mi señor, después de envejecida; y le ha dado todo lo que tenía.
Y juramentóme mi señor, diciendo: «No tomarás mujer para mi hijo, de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito;
sino que a la casa de mi padre irás, y de la parentela mía tomarás mujer para mi hijo».
Pero yo dije a mi señor: «¿No sea que no parta la mujer conmigo?»
y díjome: «Señor, delante de quien camino, él enviará a su ángel y bien encaminará tu camino; y tomarás mujer para mi hijo de la parentela mía y de la casa de mi padre.
Entonces libre estarás de mi maldición, cuando vinieres a mis parientes, y si no te dieren; y estarás libre de mi juramento».
Y he venido hoy a la fuente y dicho: «Señor, el Dios de mi señor Abrahán, si tú has bien encaminado el camino que ahora yo ando:
he aquí parado estoy sobre la fuente del agua, y será la virgen que saliere por agua y yo le dijere: «Dame un poco de agua que beber de tu cántaro»;
y me dijere: «Y tú bebe, y para tus camellos sacaré;» ésta es la mujer que ha prevenido Señor para el hijo de mi señor».
Y aconteció, antes de acabar yo de hablar en mi pensamiento, he aquí Rebeca salía, y tenía su cántaro sobre el hombro, y bajó a la fuente por agua. Y díjela: «Dame de beber».
Y presurosa bajó el cántaro del hombro, y díjome: «Bebe y también tus camellos abrevaré»; y bebí y mis camellos abrevó.
Y preguntéla y dije: «¿Cuya hija eres? cuéntame». Y ella dijo: «Hija de Batuel soy, del hijo de Nacor, que le parió Melca». Y puse entorno de ella los pendientes, y los brazaletes a sus manos.
E inclinándome adoré a Señor, y bendije a Señor el Dios de mi señor Abrahán; el que bien me ha encaminado en camino recto a tomar la hija del hermano de mi señor para el hijo de él.
Si hacéis, pues, vosotros misericordia y verdad con mi señor, indicádmelo; y, si no, indicádmelo, y me volveré a derecha o a izquierda».
Y respondieron Labán y Batuel: «De Señor ha salido esta disposición: no podemos, pues, fuera de lo que le place, decirte nada.
He aquí Rebeca delante de ti, tómala y parte; y sea mujer del hijo de tu señor, según ha hablado Señor».
Y aconteció que, oyendo el niño de Abrahán estas palabras, postróse en tierra y adoró a Señor.
Y sacó fuera el niño vasos argentinos y áureos, y vestiduras, y diólos a Rebeca; y dones dio a sus hermanos y a su madre.
Y comieron y bebieron, él y los varones que con él estaban, y durmieron. Y, levantándose al alba, dijo el niño: «Despedidme para que vaya a mi señor».
Y dijeron los hermanos de ella y la madre: «Quede la niña con nosotros unos diez días, y, después de ello parta».
Y díjoles: «No me detengáis; que Señor ha encaminado bien mi camino; enviadme para que me vaya a mi señor».
Y ellos dijeron: «Llamemos a la niña y preguntemos su boca».
Y llamaron a Rebeca y dijéronle: «¿Irás con este hombre?» Y dijo: «Iré»
Y despidieron a Rebeca y su nodriza y al niño de Abrahán y a los con él.
Y bendijeron a Rebeca y dijéronle: «Hermana nuestra eres: hecha seas en miles de miríadas, y herede tu simiente las puertas de tus enemigos».
Y, levantándose Rebeca y sus doncellas, subieron en los camellos y partieron con el hombre, y él apresuradamente, volvióse a su señor.
E Isaac caminaba en la soledad por el pozo, el Viviente y Vidente; y él habitaba en la tierra la del mediodía.
Y había salido a meditar(c) a la llanura, hacia la tarde, y alzó los ojos y he aquí venían camellos.
Y Rebeca alzó los ojos y vio a Isaac, y saltó del camello,
y dijo al niño: «¿Quién es aquel hombre que viene por el campo a encontrarnos»? Y el niño dijo: «Ese es mi señor». Mas ella cogió el cendal y se veló.
Y contó el niño a Isaac todas las cosas que hiciera.
Y la introdujo Isaac en el pabellón de Sara, su madre, y tomóla por mujer; y amóla; y consolóse Isaac de Sara su madre.
Jacob y Esaú Y Abrahán tomó nuevamente mujer; cuyo nombre: Cetura.
Y parióle a Zamram, y Jecsan, y Madán, y Madián, y Yesboc y Sué.
Jecsan engendró a Sabá y Dadán, e hijos de Dadán nacieron: los asuretas, los latusitas y los loomitas;
y los hijos de Madián: Efá y Ofer y Henoc y Abidá y Eldaá; todos estos son los hijos de Cetura.
Y dio Abrahán todos sus bienes a Isaac;
y a los hijos de las concubinas dio dádivas, y separólos de Isaac su hijo, mientras él aún vivía, al oriente, a la tierra oriental.
Y éstos son los días de la vida de Abrahán: ciento setenta y cinco años.
Y desfalleciendo murió Abrahán en hermosa ancianidad; anciano y lleno(a) de días; fue reunido a su pueblo.
Y sepultáronle Isaac e Ismael, sus hijos, en caverna doble, en el campo de Efrón, el hijo de Seor el heteo; la que está frente a frente de Mambré,
en el campo que compró a los hijos de Het; allí sepultóse a Abrahán y a Sara su mujer.
Y aconteció, después de morir Abrahán, bendijo Dios a Isaac, su hijo; y habitó junto al pozo del Viviente y Vidente.
Y estas son las generaciones de Ismael, el hijo de Abrahán, que parió Agar, la servidora egipcia de Sara y Abrahán,
Y éstos, los nombres de los hijos de Ismael, por nombres y generaciones de ellos: el primogénito de Ismael, Nabayot; y Cedar, y Adbeel, y Mabsam,
y Masmá, y Dumá y Masá,
y Hadar, y Temá, y Yetur, y Nafís y Cedmá;
estos son los hijos de Ismael; y éstos los nombres en sus castillos y ciudades: doce príncipes de sus tribus.
Y estos, los años de la vida de Ismael: ciento treinta y siete años; y desfalleciendo, murió y fue reunido a su pueblo.
Y habitó desde Hevilá hasta Sur; que está a faz de Egipto, hasta llegar a los asirios; a faz(b) de todos sus hermanos habitó.
Y éstas son las generaciones de Isaac, el hijo de Abrahán: Abrahán engendró a Isaac,
Y era Isaac de cuarenta años, cuanto tomó por mujer a Rebeca, hija de Batuel, el siro, de la Mesopotamia, hermana de Labán, el siro.
Y oró Isaac a Señor por Rebeca, su mujer, pues era estéril. Y escuchóle Dios, y concibió Rebeca.
Y entrechocaban en su vientre los párvulos; y dijo: «Si así me ha de acontecer ¿a qué a mí esto?»(c) Y fue a consultar a Señor.
Y Señor díjole:«Dos gentes en tu vientre están,y dos pueblos de tu seno se dividirán;y pueblo a pueblo superaráy el mayor servirá al menor».
Y cumpliéronse los días de parir ella, y he aquí mellizos en su vientre.
Y salió el hijo primogénito: rojizo todo, a manera de piel híspida; y fue llamado su nombre Esaú.(d) Y, después salió su hermano, y su mano sujetaba el talón de Esaú; y llamó su nombre: Jacob(e).
E Isaac era de sesenta años, cuando le nacieron los párvulos.
Y crecieron los niños; y era Esaú hombre versado en el cazar, agreste; pero Jacob era un hombre llano, viviendo en tiendas(f).
Y amaba Isaac a Esaú, pues la caza de él era su comida; pero Rebeca amaba a Jacob.
Y coció Jacob un potaje; y vino Esaú de la llanura fatigado.
Y dijo Esaú a Jacob: «Dame de ese cocimiento, el rojo; porque desfallezco». Por esto fue llamado su nombre: Edom(g).
Y dijo Jacob a Esaú: «Véndeme tu primogenitura».
Y Esaú dijo: «He aquí muriéndome estoy: ¿a qué a mí esta primogenitura?»
Y díjole Jacob: «Júrame Ya». Y le juró Esaú y vendió la primogenitura a Jacob.
Y Jacob dio a Esaú pan y un potaje de lentejas; y comió y bebió; y levantóse y se fue; y despreció la primogenitura.
Isaac y Abimelec Y hubo hambre sobre toda la tierra; fuera del hambre, la anterior que hubo en los días de Abrahán; y se fue Isaac a Abimelec, rey de los filisteos, a Gerar.
Y aparecióle Señor y dijo: «No desciendas a Egipto, sino que habita en la tierra que yo te dijere.
Y peregrina en esta tierra, y seré contigo, y te bendeciré; pues a ti y a tu simiente daré todas estas tierras; y confirmaré el juramento mío que juré a Abrahán tu padre.
Y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré a tu simiente todas estas tierras, y serán benditas, en tu simiente, todas las gentes de la tierra;
por esto: por haber obedecido Abrahán a mi voz y guardado mis preceptos, y mis mandamientos, y mis disposiciones y mis leyes».
Y habitó Isaac en Gerar.
Y preguntaron los varones del lugar acerca de su mujer, y dijo: «Hermana mía es»; pues temió decir: «Mi mujer es»; no fuese que le matasen los varones del lugar, por Rebeca, pues hermosa de faz era.
Y aconteció que, después de habitar mucho tiempo allí, mirase Abimelec, rey de Gerar, por la ventana y le viese jugar con Rebeca su mujer.
Y llamóle y dijo: «Por cierto mujer tuya es. ¿Por qué has dicho: «Hermana mía es»? Y díjole Isaac: «Porque dije: «No sea que yo muera por causa de ella».
Y dijo Abimelec: «¿Qué nos has hecho esto? por poco no duerme alguien de mi linaje con ella y traes sobre nosotros una culpa». Y mandó a todo el pueblo, diciendo:
«Quien tocare a este hombre o su mujer, de muerte morirá».
Y sembró Isaac en aquella tierra, y halló en aquel año el céntuplo: y bendíjole Señor.
Y fue enaltecido el hombre y fue creciendo sin cesar, hasta que llegó a ser grande sobremanera;
y llegó a tener hatos de ovejas, y hatos de vacas y mucha servidumbre; y envidiáronle los filisteos;
Y todos los pozos que cavaran los niños de su padre, en los días de su padre Abrahán, cegaron los filisteos y llenáronlos de tierra.
Y dijo Abimelec a Isaac: «Retírate de nosotros, pues más poderoso que nosotros te has hecho sobremanera».
Y retiróse de allí Isaac; y detúvose en la hondonada de Gerar, y habitó allí.
Y descavó Isaac los pozos que cavaran los niños de su padre Abrahán y cegaran los filisteos, después de morir Abrahán, y llamóles con los mismos nombres que los llamara Abrahán su padre.
Y cavaron los niños de Isaac en la hondonada de Gerar, y hallaron allí un pozo de agua viva.
Y altercaron los pastores de Gerar con los pastores de Isaac, diciendo: «Nuestra es el agua»; y llamó el nombre de aquel pozo: «Agravio».
Y cavaron otro pozo; y también por él riñeron; y llamó su nombre: «Enemistad».
Y, partiendo de allí, cavó otro pozo, y no altercaron por él, y denominó su nombre: «Dilatación», diciendo: «Ahora nos ha dilatado Señor y acrecentándonos sobre la tierra».
Y subió de allí a Bersabé.
Y apareciósele Señor en aquella noche, y dijo: «Yo soy el Dios de Abrahán tu padre; no temas, que contigo soy, y te bendeciré, y multiplicaré tu simiente, por Abrahán mi siervo».
Y edificó allí altar e invocó el nombre de Señor y clavó allí su tienda; y cavaron allí los niños de Isaac un pozo.
Y Abimelec vino a él desde Gerar y Ocozat, su compañero,(a) y Ficol el príncipe de su milicia.
Y díjole Isaac: ¿«A qué habéis venido a mí? pues vosotros me odiáis y habéis arrojado de vosotros».
Y dijeron: «Hemos visto que Señor es contigo, y dicho: «Haya juramento entre nosotros y ti; y pactemos contigo un pacto
de no hacernos tú nada malo; así como nosotros nada de lo tuyo hemos tocado ni hecho lo que te dañe, y en paz te hemos despedido; y ahora tú bendito eres de Señor».
E hízoles festín y comieron y bebieron.
Y, levantándose al alba, juró el uno al otro; y despidióles Isaac; y partieron de él en paz.
Y aconteció el mismo día venir los niños de Isaac y noticiarle del pozo que cavaban, y dijeron: «Hemos hallado agua».
Y llamó el nombre de él: Abundancia(b). Por esto es el nombre de la ciudad: Bersabé,(c) hasta el día de hoy.
Y era Esaú de cuarenta años, y tomó por mujer a Judit, hija de Beer el heteo; y a Basemat, hija de Elán el heteo;
y altercaban con Isaac y Rebeca.
Esaú y Jacob contrarios Y aconteció, después de envejecer Isaac y desfallecer sus ojos para ver, que llamó a Esaú su hijo mayor y díjole: «¡Hijo mío!»Y díjole: «Heme aquí».
Y dijo: «He aquí, he envejecido, y no conozco el día de mi muerte.
Ahora, pues coge tus armas: la aljaba y el arco; y sal a la llanura y cázame caza;
y hazme viandas como amo yo, y tráeme para que coma; a fin de que te bendiga mi alma antes de morir».
Y Rebeca oyó hablar a Isaac con Esaú, su hijo; y Esaú fue a la llanura a cazar caza.
Y Rebeca dijo a Jacob su hijo menor: «He aquí, he oído a tu padre hablar con Esaú tu hermano, diciendo:
«Tráeme caza y hazme viandas para que, después de comer, te bendiga a faz de Señor, antes de morir».
Ahora, pues, hijo, escúchame en lo que te encargo:
y, yendo a las ovejas tómame de allí dos cabritos tiernos y hermosos, y los haré viandas para tu padre, cual ama;
y llevarás a tu padre, y comerá, para que te bendiga antes de morir».
Y dijo Jacob a Rebeca su madre: «He aquí Esaú mi hermano es varón velloso, y yo, lampiño,
no sea que me atiente mi padre; y seré a faz de él como uno que burla y atraeré sobre mí maldición y no bendición».
Y díjole su madre: «Sobre mí, tu maldición, hijo; solamente escucha mi voz, y, yendo, tráeme».
Y fue, y cogió y trajo a su madre. E hizo su madre viandas como amaba su padre.
Y tomó Rebeca la vestidura de Esaú, su hijo mayor, la hermosa, que estaba cerca de ella en la casa y vistióla a Jacob, su hijo menor;
y con las pieles de los cabritos cubrió sus manos y lo desnudo de su cuello.
Y dio las viandas y el pan que había hecho, en mano de Jacob su hijo.
Y los entró a su padre, y dijo: «¡Padre mío!; y él dijo: «Heme aquí: ¿quién eres tú, hijo mío?
Y Jacob dijo a su padre: «Yo soy tu primogénito Esaú;(a) he hecho según me hablaste. Levántate, siéntate y come de la caza mía; para que me bendiga tu alma».
Y dijo Isaac a su hijo: «¿Qué esto tan pronto has hallado, hijo mío?» Y él dijo: «Porque Dios lo trajo a mi encuentro».
Y dijo Isaac a Jacob: «Acércate a mí, y te atentaré, hijo mío; si tú eres mi hijo Esaú, o no».
Y acercóse Jacob a Isaac su padre; y atentóle, y dijo: «La voz, voz de Jacob; pero las manos, manos de Esaú».
Y no le conoció; pues sus manos eran como las manos de Esaú, su hermano, vellosas; y bendíjole.
Y dijo: «¿Tú eres mi hijo Esaú?» y dijo: «Yo».
Y dijo: «Tráeme y comeré de tu caza, hijo mío, para que te bendiga mi alma». Y trájolo, y comió; y trájole vino, y bebió.
Y díjole Isaac su padre: «Llégate a mí y bésame, hijo mío».
Y llegóse y le besó. Y olió el olor de su vestidura, y bendíjole y dijo:«He aquí el olor del hijo mío,Cual olor de campo lleno que bendijo Señor
Y déte Dios del rocío del cielo,y, de la grosura de la tierra,muchedumbre de trigo y de vino;
Y sírvante las gentes,y adórente príncipes;y sé hecho señor de tus hermanos,y adórente los hijos de tu madre.Quien te maldijere ¡maldito!quien te bendijere ¡bendito!»
Y aconteció, acabando Isaac de bendecir a Jacob, y Jacob, de salir de la faz de Isaac, vino Esaú su hermano de su caza.
E hizo también él viandas y trajo a su padre; y dijo a su padre: «Levántate, padre mío, y come de la caza de tu hijo, para que me bendiga tu alma».
Y díjole Isaac su padre: «¿Quién eres tú?» Y dijo él: «Yo soy tu hijo primogénito Esaú».
Y espantóse Isaac con espanto grande sobremanera y dijo: «¿Quién pues ha sido el que cazó caza y me trajo, y comí de todo antes de entrar tú, y le bendije? Y bendito será»
Y aconteció, al oír Esaú las palabras de su padre, rugió con voz grande y amarga sobremanera, y dijo: «Bendíceme también a mí, padre mío».
Y díjole: «Vino tu hermano con engaño, y recibió tu bendición».
Y dijo: «Justamente es llamado su nombre Jacob; pues me ha suplantado ya ahora segunda vez: la primogenitura mía, se llevó, y ahora se ha llevado mi bendición». Y dijo: «¿No me has reservado bendición?»
E Isaac respondió y dijo a Esaú: «He aquí por señor te le he constituido y todos sus hermanos constituido siervos suyos; y con trigo y vino afianzándole: ¿y a ti qué haré, hijo mío?»
Y dijo Esaú a su padre: «¿Acaso una sola bendición tienes, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío». Y Esaú alzó su voz y lloró.
E Isaac, su padre, respondió y dijo:«He aquí lejos de la grosura de la tierra será tu vivienda,y del rocío del cielo desde arriba;
y sobre(b) tu cuchilla vivirás;y a tu hermano servirás y será cuando te agitares¡sacudirás su yugo de tu cuello!»
Y odiaba Esaú a Jacob por la bendición que le bendijera su padre; y Esaú dijo en su pensamiento: «Aproximaránse los días del luto de mi padre, cuando matare yo a mi hermano Jacob».
Y anunciáronse a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; y envió y llamó a Jacob su hijo menor, y díjole: «He aquí Esaú tu hermano, amenázate con matarte.
Ahora, pues, hijo mío, oye mi voz: y, levantándote huye a Labán, mi hermano, a Harán;
y habitarás con él algunos días, hasta que calmare el furor de tu hermano,
y su indignación contra ti, y olvidare lo que le has hecho; y, enviando, te retornaré de allá: ¿por qué he de ser despojada de los dos vosotros en día uno?»
Y dijo Rebeca a Isaac: «Hastiada estoy de mi vida por las hijas de Het. Si tomare Jacob mujer de las hijas de Het; ¿a qué a mí el vivir?»
Jacob en Mesopotamia Y llamó Isaac a Jacob, y bendíjole y mandóle, diciendo:»No tomarás mujer de las hijas de Canaán.
Alzando corre a Mesopotamia de Siria, a casa de Batuel, padre de tu madre, y tómate de allí mujer de las hijas de Labán, el hermano de tu madre.
Y Dios omnipotente te bendecirá, y acrecentará y multiplicará, que seas muchedumbres de pueblos;
y te dé la bendición de Abrahán, tu padre, a ti y a tu simiente, después de ti, para que heredes la tierra de tu peregrinación, que ha dado Dios a Abrahán».
Y despidió Isaac a Jacob; y partió a Mesopotamia, a Labán el hijo de Batuel, el siro, al hermano de Rebeca, la madre de Jacob y Esaú.
Y vio Esaú que bendijo Isaac a Jacob y le envió a Mesopotamia de Siria, a tomarse mujer, bendiciéndole y mandándole, diciendo: «No tomarás mujer de las hijas de Canaán».
Y que Jacob oyó a su padre y a su madre; y partió a Siria.
Y vio Esaú que malas eran las hijas de Canaán a faz de Isaac, su padre;
y fue Esaú a Ismael, y tomó a Mahelet, hija de Ismael, hijo de Abrahán, hermano de Nabayot, con sus mujeres para mujer.
Y salió Jacob de Bersabé y fue a Harán.
Y llegó a un lugar y durmió allí; porque se había puesto el sol; y tomó una de las piedras del lugar; y púsole debajo de su cabeza y durmió en aquel lugar.
Y soñó; y he aquí una escala afianzada en la tierra y su cabeza tocaba el cielo; y he aquí ángeles de Dios ascendían y descendían por ella.
Y he aquí el Señor estaba apoyado en ella; y dijo: «Yo el Señor el Dios de Abrahán tu padre y el Dios de Isaac: la tierra en que duermes, te daré y a tu simiente.
Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te delatarás hacia la mañana y la tarde, y la medianoche y el mediodía; y benditas serán en ti todas las tribus de la tierra, y en la simiente tuya.
Y he aquí yo contigo, guardándote, en todo camino que anduvieres, y te retornaré a esta tierra; pues no te abandonaré hasta hacer yo todo lo que he hablado».
Y despertó Jacob del sueño y dijo: «Verdaderamente, está Señor en este lugar, y yo no lo sabía».
Y temió y dijo: «¡Cuán terrible es este lugar! No es esto sino casa de Dios, y ésta la puerta del cielo».
Y levantóse Jacob al alba, y tomó la piedra que pusiera debajo de su cabeza, y erigióla en columna(a) y vertió aceite encima de ella.
Y llamó el nombre de aquel lugar: Betel(b); pero Luza era el nombre de la ciudad antes.
Y votó Jacob voto, diciendo: «Si fuere Dios conmigo y me guardare en este camino que ando y me diere pan que comer y vestido que ponerme;
y me devolviere con salud a casa de mi padre: me será Señor para Dios(c),
y esta piedra que he erigido en columna, será para mí una casa de Dios; y todo lo que me dieres diezmárelo para ti.»
Jacob y Labán Y alzó Jacob sus pies y partió a la tierra de los orientales.
Y miró, y he aquí un pozo en la llanura; y he aquí tres greyes de ovejas recostadas a par de él; pues de aquel pozo abrevábanse las greyes, y la piedra era grande sobre la boca del pozo.
y juntábanse allí todas las greyes, y rodaban la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y reponían la piedra sobre la boca del pozo en su sitio.
Y Jacob dijo a ellos: «Hermanos, ¿de dónde sois vosotros? Y dijeron: «De Harán somos».
Y díjoles: «¿Conocéis a Labán el hijo de Nacor?». Y ellos dijeron: «Conocémosle».
Y díjoles: «¿está bien?». Y ellos dijeron: «Bien está. Y he ahí Raquel, su hija viene con las ovejas de su padre».
Y dijo Jacob: «Aún es día mucho, no es todavía hora de juntar el ganado; abrevando las ovejas, yéndoos, apacentad».
Y dijéronle: «No podemos, hasta juntarse todas las greyes; y removeremos la piedra de la boca del pozo, y abrevaremos las ovejas».
Aún hablaba él con ellos, cuando Raquel llegó con las ovejas de su padre; pues ella apacentaba las ovejas de su padre.
Y aconteció que, al ver Jacob a Raquel, hija de Labán, el hermano de su madre, acercándose Jacob, rodó la piedra de la boca del pozo, y abrevó las ovejas de Labán, el hermano de su madre.
Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
Y notició a Raquel que hermano(a) del padre de ella, e hijo de Rebeca era; y corrió y anunció a su padre.
Y cuando Labán oyó la nueva de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, y le abrazó y besó, y llevó a su casa; y contó a Labán todas estas palabras.
Y Labán díjole: «De mis huesos y mi carne eres tú». Y quedóse con él un mes.
Y dijo Labán a él: «Porque eres mi hermano ¿me servirás de balde? Dime qué es tu galardón».
Y tenía Labán dos hijas: el nombre de la mayor: Lía; y el nombre de la menor: Raquel.
Y los ojos de Lía eran débiles, pero Raquel era hermosa de faz y graciosa de aspecto.
Y amó Jacob a Raquel, y dijo: «Te serviré siete años por Raquel tu hija menor».
Y díjole Labán: «Mejor dártela a ti que darla a otro varón; quédate conmigo».
Y sirvió Jacob por Raquel siete años; y eran a faz de él como pocos días, por lo que la amaba.
Y dijo Jacob a Labán: «Dame mi mujer; que están cumplidos mis días para entrar a ella».
Y reunió Labán todos los varones del lugar e hizo bodas.
Y atardeció, y, tomando a Lía su hija, llevóla a él, y él vino a ella;
y dio Labán a su hija Lía una servidora; Zelfa, por servidora.
Y amaneció, y he aquí era Lía(b). Y dijo Jacob a Labán: «¿Qué me has hecho esto? ¿No te he servido por Raquel? ¿Y por qué me has engañado?(c)».
Y dijo Labán: «No es así en nuestro lugar: dar la menor antes de la mayor.
Cumple, pues, la semana de ésta, y te daré también ésta por el servicio que me sirvieres aún otros siete años».
E hizo Jacob así, y cumplió la semana de ésta; y dióle su hija Raquel por mujer.
Y dio Labán a su hija Raquel, su servidora —Bala por servidora.
Y entró a Raquel, y amó más a Raquel que a Lía; y sirvióle otros siete años.
Y vio Señor Dios que era desamada Lía y abrió su matriz, mas Raquel era estéril.
Y concibió Lía y parió hijo; y llamó su nombre: Rubén(d); pues dijo: «Por esto: porque Señor ha visto mi bajeza: ahora me amará mi marido».
Y concibió otra vez y parió hijo y dijo: «Ha oído Señor que soy desamada, y me ha dado también éste»; y llamó su nombre: Simeón.
Y concibió de nuevo y parió hijo, y dijo: «Ahora, esta vez, será para mí mi marido; que le he parido tres hijos»; por esto se llamó su nombre: Leví(e).
Y concibió todavía y parió hijo; y dijo: «Esta vez confesaré a Señor», por esto llamó su nombre: Judá(f). Y cesó de parir.
Otros hijos de Jacob. Este se enriquece Y, viendo Raquel que no le paría a Jacob, envidió a su hermana, y dijo a Jacob: dame hijos; de no me muero».
Y airóse Jacob con Raquel y díjola: «¿Acaso estoy en lugar de Dios yo, quien te ha negado fruto de vientre?»
Y dijo: «He aquí mi servidora Bala; entra a ella a fin de que para sobre mis rodillas(a), y tenga yo también hijos de ella».
Y dióle Bala su servidora por mujer, y entró a ella Jacob;
y concibió y parió a Jacob un hijo.
Y dijo Raquel: «Juzgádome ha Dios, y escuchado mi voz y dádome un hijo»; por esto llamó su nombre: Dan(b).
Y concibió otra vez Bala, la servidora de Raquel, y parió a Jacob un segundo hijo.
Y Raquel dijo: «Lucha de Dios luché con mi hermana, y vencí»; y nombró su nombre: Neftalí(c).
Y vio Lía que había cesado de parir y tomó a Zelfá, su servidora y dióla a Jacob por mujer.
Y parió Zelfá, la servidora de Lía a Jacob un hijo.
Y dijo Lía: «Felizmente»; y llamó su nombre: Gad(d).
Y parió Zelfá, la servidora de Lía, un segundo hijo a Jacob.
Y dijo Lía: «Bienaventurada yo, porque bienaventurada me dicen las mujeres»; y llamó: Aser(e).
Y fue Rubén en los días de la mies del trigo, y halló manzanas de mandrágora(f) en el campo y trájolas a Lía su madre. Y dijo Raquel a Lía: «Dame de las mandrágoras de tu hijo».
Y dijo: «¿No te basta haberte llevado mi marido, que también las mandrágoras de mi hijo te has de llevar?». Y dijo Raquel: «Duerma contigo esta noche a trueque de las mandrágoras de tu hijo».
Y vino Jacob del campo a la tarde, y fue Lía a su encuentro y dijo: «A mí entrarás hoy, que te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo». Y durmió con ella esa noche».
Y oyóla Dios, y concibió y parió a Jacob el hijo quinto.
Y dijo: «Me ha dado Dios mi galardón porque di mi servidora a mi marido»; y llamó su nombre Isacar(g).
Y concibió todavía Lía y parió el hijo sexto a Jacob.
Y dijo Lía: «Me ha dado Dios dádiva bella; esta vez habitará conmigo mi marido, pues le he parido seis hijos»; y llamó su nombre Zabulón(h).
Y, después de esto, parió hija; y llamó su nombre: Dina.
Y acordóse Dios de Raquel, y oyóla y abrió su matriz.
Y concibió y parió un hijo, y dijo: «Quitó Dios mi oprobio».
Y llamó su nombre: José(i), diciendo: «Añadiérame Dios otro hijo».
Y aconteció, cuando parió Raquel a José, dijo Jacob a Labán: «Despídeme para volverme a mi lugar y a mi tierra.
Dame mis mujeres y mis hijos, por quienes te he servido para irme; pues tú conoces la servidumbre con que te he servido.
Y díjole Labán: Si he hallado gracia delante de ti —(he augurado; pues me ha bendecido Dios por ti);
determina el salario tuyo, y te lo daré».
Y díjole Jacob: «Tú conoces cómo te he servido, y cuánto era tu ganado conmigo;
pues poco era, cuanto había delante de mí, y ha crecido en muchedumbre; y bendecídote Señor a mi pisada. Ahora, empero ¿cuándo me he de hacer yo también casa?
Y dijo Labán: «¿Qué te daré»? Y díjole Jacob: «No me darás nada: si me hicieres esta palabra, de nuevo pastorearé tus ovejas y guardaré:
Atraviesa(j) por todas tus ovejas hoy, y separa de allí toda oveja pintada y abigarrada; y todo lo que fuere negro y manchado y pintado, tanto en las ovejas como en las cabras, será mi salario.
Y testimoniará por mí mañana mi justicia, cuando viniere mi salario ante ti: todo lo que no fuere pintado y abigarrado y negro tanto en las ovejas como en las cabras, hurtado será delante de mí».
Y dijo Labán: «Sea según tu palabra».
Y separó aquel día las cabras, y ovejas y los cabríos y los carneros pintados y manchados; pero todo ganado unicolor, esto es: de vellón blanco y negro entregó en mano de sus hijos.
Y puso un camino de tres días entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba las ovejas de Labán.(k)
Y tomóse Jacob varas verdes de pobo,(l) y almendro y plátano y descortézolas con descortezaduras blancas, arrancando lo verde; y apareció multicolor lo blanco(m) lo de las varas.
Y dispuso las varas que había descortezado, dentro de los abrevaderos de las aguas, para que, viniendo las ovejas a beber, a la vista de las varas, se recalentaran.
Y recalentáronse las ovejas a la vista de las varas, y parieron blanquizcos, y pintados y cenicientos.
Y los corderos separó Jacob, y puso delante de las ovejas lo blanquizco y todo lo pintado en los corderos, y segregó para sí greyes aparte, y no la mezcló con las ovejas de Labán.
Y aconteció que, cuando la primera vez apetecían ayuntamiento las ovejas, ponía Jacob las varas delante de las ovejas en los abrevaderos, para que, a su vista, concibiesen;
pero, cuando venían las concepciones tardías, no las ponía; e hízose lo tardío de Labán y lo primerizo de Jacob.
Y enriquecióse el hombre muy sobremanera, y tuvo ganado mucho, y siervos y siervas; y camellos y asnos.
Huye Jacob; riñe con Labán; pactan alianza Y oyó las palabras de los hijos de Labán, diciendo: «Llevóse Jacob todo lo de nuestro padre; y de lo de nuestro padre ha hecho toda esta gloria».
Y vio Jacob el rostro de Labán; y he aquí no era con él como ayer y anteayer.
Y dijo Señor a Jacob: «Vuelve a la tierra de tus padres, y a tu linaje; y seré yo contigo».
Y envió Jacob y llamó Raquel y Lía al campo donde los rebaños;
y díjoles: «Veo yo el rostro de vuestro padre que no es para conmigo como ayer y anteayer; pero el Dios de mi padre ha sido conmigo.
Y vosotras mismas sabéis que con toda mi fuerza he servido a vuestro padre.
Pero vuestro padre me ha engañado y mudado mi salario diez(a) veces; y no le ha dado Dios hacerme mal.
Si él así decía: «las pintadas serán tu salario», parían todas las ovejas pintadas;(b) y si decía: «las blancas serán tu salario», parían todas las ovejas blancas.
Y ha quitado Dios todo el ganado de vuestro padre y dádomelo a mí».
Y aconteció que, cuando se recalentaban las ovejas, alcé mis ojos en sueño, y he aquí los machos que subían sobre las hembras, eran blanquizcos, y pintados y cenicientos manchados.
Y díjome el ángel de Dios en el sueño: «¡Jacob!» Y yo dije: «Heme aquí».
Y dijo: «Alza tus ojos, y ve: todos los machos que suben sobre las hembras, blanquizcos y pintados y cenicientos manchados;(c) pues he visto cuanto Labán te hace.
Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste una columna, y voto me votaste. Ahora, pues, levántate y sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu nacimiento».
Y respondieron Raquel y Lía y dijéronle: «¿Acaso tenemos aún parte y herencia en la casa de nuestro padre?»
No hemos sido reputadas como extrañas por él y nos ha vendido y devorado el dinero de nuestra venta?
Mas todas las riquezas ha quitado Dios a nuestro padre, y entregádolas a nosotros y nuestros hijos; ahora, pues, cuanto te ha dicho Dios, haz».
Levantóse, pues, Jacob, y alzó sus hijos y sus mujeres sobre los camellos.
Y llevó consigo todos sus haberes, y ganado y cuanto había adquirido en Mesopotamia, para ir a Isaac su padre, a la tierra de Canaán.
Y Labán había salido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre.
Y Jacob ocultóse de Labán el siro, no anunciándole que se huía.
Y huyóse él y todo lo suyo y pasó el río y dirigióse al monte de Galaad.
Y anuncióse al día tercero a Labán que se había huido Jacob.
Y tomó consigo sus hermanos, y persiguióle siete días y le cogió en el monte de Galaad.
Y vino Dios a Labán el siro en sueños de noche y díjole: «Guárdate que no hables a Jacob cosa mala».
Y cogiera Labán a Jacob y fijara Jacob su tienda, y Labán fijó su tienda con sus hermanos en el monte.
Y dijo Labán a Jacob: «¿Qué has hecho? engañaste mi corazón y condujiste mis hijas como cautivas de guerra.
¿Por qué hiciste secretamente y no me avisaste para haberte enviado con alegría y con música, con tímpanos y cítaras?
Y no me has permitido besar a mis niñitos y mis hijas; y ahora insensatamente has obrado.
Y ahora puede mi mano hacerte mal; pero el Dios de vuestro padre ayer hablóme diciendo: «Guárdate que no hables contra Jacob cosa mala».
Y ahora te has ido, porque ansiabas volver a casa de tu padre: «¿por qué me hurtaste mis dioses?»
Y respondió Jacob y dijo a Labán: «Porque temía, pensando no me arrebatases tus hijas.
Cerca de quien hallares tus dioses, no vivirá delante de nuestros hermanos: reconoce qué hay de tuyo cerca de mí y tómalo», y no sabía que Raquel los había hurtado.
Y entró Labán en la tienda de Jacob y de Lía y de las servidoras, y no halló nada. Y entró en la tienda de Raquel.
Pero Raquel había tomado sus ídolos y puéstolos debajo de una albarda de camello y sentádose encima. Y Labán rebuscó por toda la tienda y nada halló.
Y dijo ella a su padre: «No se aíre mi señor que no pueda levantarme, pues tengo lo de la costumbre de las mujeres». Y rebuscó y no halló los ídolos.
Y airóse Jacob y riñó a Labán. Y Jacob respondió y dijo a Labán: «¿Cuál es mi culpa y cuál el pecado que te has lanzado tras mí,
y has escudriñado todo el menaje de mi casa? ¿Qué has hallado de todo el menaje de tu casa? ¡Pónlo aquí delante de tus hermanos y mis hermanos, juzguen entre mí y ti!
Veinte años ha que estoy contigo; tus ovejas y tus cabras no han dejado de parir; carneros de tus ovejas no me he comido.
Lo apresado por fieras no te traía; yo tenía que pagar; de mi mano pedías lo robado de día y de noche.
De día consumíame el calor, y la escarcha de noche, y retirábase el sueño de mis ojos.
Así he estado veinte años en tu casa, te he servido catorce años por tus dos hijas y seis años por tus greyes; y tú mudaste mi salario diez veces.
Si el Dios de mi padre Abrahán y el temor de Isaac(d) no hubiera sido conmigo, ahora vacío me despidieras; mi aflicción y el trabajo de mis manos ha mirado Dios, y te increpó ayer».
Y respondió Labán y dijo a Jacob: «Las hijas son mis hijas y los hijos, mis hijos, y tu ganado, ganado mío, y cuanto ves, mío es; pero a mis hijas ¿qué les haré a éstas ahora o a los hijos que parieron?
Ahora, pues, ven y hagamos alianza yo y tú, y sea ella en testimonio(e) entre mí y ti».
Y tomó Jacob una piedra, y erigióla en columna.
Y dijo Jacob a sus hermanos: «Recoged piedras». Y recogieron piedras e hicieron un montículo, y comieron allí sobre el montículo.
Y Labán le llamó: Montículo testigo; y Jacob le llamó: Montículo testimonio (cada uno según la propiedad de su lengua).
Y dijo Labán: «Este montículo será testigo entre mí y ti; por esto fue llamado su nombre: Galaad (esto es: Montículo del testimonio);
y: La visión, porque dijo: Mire Dios entre mí y ti, cuando nos apartáremos el uno del otro:
Si afligieres a mis hijas e introdujeres otras mujeres sobre ellas; aunque ningún hombre esté con nosotros, mira: Dios es testigo entre ti y mi.»
Y dijo Labán a Jacob: «He aquí el montículo y la columna que he erigido entre mí y ti,
testigo sea este montículo y columna de que ni yo iré a ti, pasando de este montículo, ni tú pasarás de este montículo y esta columna para mal.
El Dios de Abrahán y el Dios de Nacor juzgará entre nosotros; el Dios(f) de sus padres. Y juró Jacob por él a quien temía su padre Isaac.
Y Jacob inmoló víctimas en el monte; y convidó a sus hermanos a comer; y comieron y durmieron en el monte.
Y Labán se levantó al alba y besó sus hijas, y bendíjoles, y volvió a su lugar.
Jacob envía dones a Esaú, y lucha con el ángel. Y Jacob fue por su camino, viniéronle al encuentro ángeles.
Y dijo Jacob al verles: «Campamento de Dios es éste», y llamó el nombre de aquel lugar: Mahanaim(a) (esto es: Campamentos).
Y envió Jacob mensajeros delante de sí, a Esaú, su hermano, a la tierra de Seír, a la región de Edom;
y preceptuóles, diciendo: «Así diréis a mi señor Esaú: «Así dice tu hermano(b) Jacob: Cerca de Labán he peregrinado y permanecido hasta ahora,
y adquirí bueyes, y asnos, y ovejas; y niños y niñas; y he enviado a anunciarlo a mi señor Esaú, para que tu niño halle gracia delante de ti».
Y volvieron los mensajeros a Jacob, diciendo: «Hemos venido a tu hermano Esaú; y viene a tu encuentro y cuatrocientos varones con él».
Y temió Jacob sobremanera y vaciló; y dividió el pueblo el con él, y las ovejas y los bueyes y camellos en dos campamentos,
y dijo: «Si viniere Esaú a uno de los campamentos y lo destrozare, será el campamento el segundo para que se salve».
Y dijo Jacob: «El Dios de mi padre Abrahán y el Dios de mi padre Isaac, Señor que me dijiste: «Vuelve a tu tierra y al lugar de tu nacimiento y yo te haré bien».
Menor soy que toda gracia y toda verdad(c) que has hecho a tu siervo; pues con mi báculo pasé este Jordán; y ahora heme hecho dos campamentos.
Líbrame de la mano de mi hermano Esaú; que le temo, no sea que venga y me hiera, a madre con hijos.
Y tú has dicho: «Bien te haré, y pondré tu simiente como la arena del mar que no se contará por lo mucha».
Y durmió allí aquella noche y tomó de lo que llevaba, un presente para su hermano Esaú:
cabras doscientas, cabríos veinte; ovejas doscientas y carneros diez;
camellas paridas con sus crías, treinta; vacas cuarenta y toros veinte(d); asnas veinte y diez pollinos.
Y diólos en mano de sus siervos: manada por manada; y dijo a sus siervos: «Adelantaos a mí, y espacio haced entre manada y manada.
Y mandó al primero, diciendo: «Si te encontrare Esaú, mi hermano, y te preguntare: «¿Cuyo eres»? o: «¿Adónde vas?» o: «¿Para quién es eso que va delante de ti?»;
responderás: «De tu niño Jacob: presentes ha enviado a mi señor Esaú, y he ahí a él mismo detrás de nosotros».
Y mandó al segundo y al tercero y a todos los que se iban adelantando, detrás de las manadas, diciendo: «Según estas palabras hablaréis a Esaú hallándole, y diréis:
He aquí tu niño Jacob viene en pos de nosotros». Pues dijo: «Propiciaré su rostro con los presentes que me preceden; y después veré su rostro: acaso aceptará el rostro mío».
Y precedían los presentes ante su faz; y él durmió aquella noche en el campamento.
Y levantóse con noche, tomó sus dos mujeres y las dos servidoras y sus once niñitos y pasó el vado del Jaboc.
Y tomóles y pasó el torrente, y pasó todo lo suyo.
Y quedó solo, y luchó con él un hombre(e) hasta el amanecer.
Y vio que no podía contra él, y tocó la cavidad de su muslo, y se paralizó la cavidad del muslo de Jacob; al luchar con él.
Y díjole: «Déjame, que ha subido la aurora(f). Y él dijo: «No te he de dejar, si no me bendijeres».
Y díjole: «¿Cuál es tu nombre?» Y díjole: «Jacob».
Y díjole: «No se denominará ya tu nombre: Jacob, sino Israel(g); porque has prevalecido contra Dios; también contra hombre poderoso(h)».
Y preguntó Jacob y dijo: «Anúnciame tu nombre». Y dijo: «¿Por qué preguntas mi nombre?»(i) Y bendíjole allí.
Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar: Fanuel(j)»: pues he visto a Dios faz a faz, y salvóse mi alma».(k)
Y salióle el sol, cuando pasó de Fanuel, y cojeaba de su muslo.
Por esto no han de comer los hijos de Israel, el nervio que se paralizó el que está en la cavidad del muslo, hasta el día de hoy; pues tocó en la cavidad del muslo de Jacob, en el nervio.
Reconcíliase con Esaú Y alzó Jacob sus ojos y vio, y he aquí Esaú su hermano venía, él y cuatrocientos hombres con él; y dividió a los niñitos con Lía y con Raquel y las dos servidoras;
y puso a las dos servidoras y los hijos de ellas adelante, y a Lía y sus niñitos, detrás; y a Raquel y José los últimos.
Y él mismo adelantóse a ellos y adoró(a) sobre la tierra siete veces, hasta acercarse a su hermano.
Y corrió Esaú a su encuentro, y abrazóle, y le besó y echóse sobre su cuello; y lloró(b)
Y alzó los ojos, y vio las mujeres y los niñitos y dijo: «¿Qué?» ¿éstos son tuyos? Y dijo: «Los niñitos, con que Dios se apiadó del niño tuyo».
Y llegáronse las servidoras y los niñitos de ellas y adoraron.
Y llegóse Lía y los hijos de ella, y adoraron; y, después de esto llegóse José y Raquel(c), y adoraron.
Y dijo: «¿Qué? ¿esto tuyo es: todos estos campamentos que he encontrado?». Y el dijo: «Para hallar el niño tuyo gracia en los ojos de mi señor».
Y dijo Esaú: «Tengo mucho, hermano: sea tuyo lo tuyo».
Y dijo Jacob: «No tal; sino que, si he hallado gracia en tus ojos, recibe los dones de mis manos; puesto que he visto en tu rostro, como se ve el rostro de Dios(d); y me complacerás:
toma las bendiciones que te he traído, porque Dios se ha apiadado de mí; y tengo todo».Y obligóle y aceptó.
Y dijo: «Levantémonos y caminemos e iré a tu lado».
Y díjole: «Mi señor sabe que los niñitos son tiernos; y las ovejas y las vacas paridas, conmigo; y si las apurare un día, morirá todo el ganado.
Adelántese mi señor a su niño; y yo seguiré, según la lentitud de mi marcha(e), al paso de los niñitos, hasta venir a mi señor, a Seír».
Y dijo Esaú: «Dejaré contigo del pueblo el conmigo». Y él dijo: «¿A qué esto? Basta haber hallado gracia en tus ojos, señor».
Y volvió Esaú en aquel día a su camino hacia Seír.
Y Jacob levantóse a Sucot; e hízose allí casa y a su ganado hizo tiendas; por esto se llamó el nombre del lugar: Sucot (esto es: Tiendas).
Y vino Jacob a Salem, ciudad de síquimos; la que está en tierra de Canaán, cuando vino de Mesopotamia de Siria; y establecióse a faz de la ciudad.
Y compró una parte del campo donde había fijado su tienda, de Hemor padre de Siquem, en cien corderos.
Y erigió allí altar y le llamó: «Dios es el Dios de Israel».
Dina y Siquem Y salió Dina la hija de Lía a conocer las hijas de la región.
Y viéndola Siquem, el hijo de Hemor, heveo, el príncipe de la tierra tomóla y durmió con ella y violentóla.
Y adhirióse de alma a Dina, la hija de Jacob; y amó a la joven y habló al corazón de la joven.
Y Siquem dijo a su padre Hemor: «Tómame a esta niña por mujer».
Y Jacob oyó haber mancillado el hijo de Hemor a Dina su hija (y sus hijos estaban con su ganado en el campo) y calló Jacob hasta volver ellos.
Y salió Hemor el padre de Siquem, a hablarle.
Y los hijos de Jacob volvieron del campo, y, al oirlo enfureciéronse y contristáronse sobremanera, por haber hecho Siquem cosa ignominiosa a Israel, durmiendo con la hija de Jacob; y no así ha de ser.
Y habló con ellos Hemor, y dijo: «Siquem, mi hijo, ha elegido el alma de vuestra hermana; dádsela, pues, por mujer.
Emparentaos con nosotros: las hijas vuestras dadnos, y las hijas nuestras tomaos.
Y entre nosotros habitad, y la tierra os esté abierta; negociad sobre ella y poseedla».
Y dijo Siquem al padre de ella y a los hermanos de ella: «Halle gracia yo delante de vosotros; y lo que me dijéreis, os daremos.
Acrecentadme grandemente el dote y los dones, y daré según dijereis: sólo dadme este niña por mujer».
Y respondieron los hijos de Jacob a Siquem y Hemor, su padre, con dolo, habláronles porque mancillado había a la hermana de ellos.
Y dijéronles(a): «No podemos esto hacer: dar nuestra hermana a hombre que tiene prepucio: es ignominia para nosotros.
En esto pactaremos con vosotros: si os hiciereis también vosotros como nosotros: circuncidándose todo lo masculino vuestro;
y os daremos nuestras hijas, y vuestras hijas tomaremos, y habitaremos con vosotros: y seremos un pueblo;
pero si no os circuncidáreis, tomaremos nuestra hija y nos iremos».
Y plugieron las palabras en los ojos de Hemor y en los ojos de Siquem el hijo de Hemor;
y no tardó el jovencillo en hacer esta palabra; que apegado estaba a la hija de Jacob; y él era el más esclarecido de todos en la casa de su padre.
Y Hemor y Siquem, su hijo vinieron a la puerta de su ciudad y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo:
«Estos hombres pacíficos son para con nosotros: quieren habitar en el país y conversar en él; pero abierto está delante de ellos: sus hijas nos tomaremos por mujeres, y nuestras hijas les daremos.
Sólo en esto pactarán con nosotros los hombres habitar con nosotros hasta ser un pueblo: si circuncidamos todo lo masculino nuestro, según ellos están circuncidados.
Y el ganado de ellos, y sus haberes, y sus bestias ¿no serán de nosotros? Sólo en esto pactemos con ellos; y habitarán con nosotros».
Y oyeron a Hemor y Siquem su hijo, todos los que salieron a la puerta de su ciudad, y circuncidóse todo lo masculino.
Y aconteció que, al tercero día, cuando estaban con el dolor, cogieron los dos hijos de Jacob: Simeón y Leví, hermanos de Dina, cada uno su cuchilla y entraron en la ciudad desprevenida, y mataron lo masculino todo.
Y a Hemor y Siquem, su hijo mataron a filo de cuchilla, y tomaron a Dina de casa de Siquem y salieron.
Y los hijos de Jacob lanzáronse sobre los occisos y saquearon la ciudad, por haberse mancillado a Dina, su hermana.
Y sus ovejas, y sus vacas, y sus asnos y cuanto había en la ciudad y cuanto había en el campo, lleváronse.
Y toda su hacienda, y sus niños y sus mujeres cautivaron.
Y dijo Jacob a Simeón y Leví: «Entristecídome habéis hasta hacerme odioso a los cananeos y a los ferezeos, los habitantes de esta tierra; pues poco soy en número, y, juntándose me destrozarán,y exterminado seré, yo y mi casa».
Y dijeron: «Por ventura ¿cual ramera abusarán de nuestra hermana?».
Y Dios aparécese de nuevo a Jacob. Muerte de Raquel y de Isaac Y Dios dijo a Jacob: «Levántate y sube a Betel, y habita allí, y haz altar al Dios que se te apareció, cuando huías de Esaú, tu hermano».
Y dijo Jacob a su casa y a todos los con él: «Quitad los dioses ajenos de en medio de vosotros; y purificaos y mudad vuestras vestiduras;
y nos levantaremos y subiremos a Betel y haremos allí un altar al Dios que oyó en el día de mi tribulación; quien estuvo conmigo y me salvó en el camino que anduve».
Y dieron a Jacob todos los dioses ajenos que estaban en sus manos y los zarcillos que estaban en sus orejas; y enterrólos bajo el terebinto, que hay detrás de Siquem.
Y levantáronse, y hubo un terror de Dios sobre todas las ciudades las en torno de ellos, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
Y vino Jacob a Luza, que estaba en tierra de Canaán; la que es Betel, él y todo el pueblo que estaba con él.
Y edificó allí altar y llamó el nombre de aquel lugar: Casa de Dios(a), pues allí apareciósele Dios cuando huía de su hermano.
Y murió Débora, la nodriza de Rebeca, y más abajo de Betel fue sepultada debajo de la encina que llamó el nombre de ella: Encina del llanto.
Y aparecióse Dios a Jacob nuevamente, cuando volvió de Mesopotamia, y bendíjole.
Y díjole Dios: «Tu nombre ya no será llamado: Jacob, sino Israel, será tu nombre» y llamó su nombre Israel.
Y díjole Dios: «Yo soy Dios el omnipotente: cría y multiplícate, y gentes y congregaciones de gentes vendrán de ti; y reyes saldrán de tus lomos.
Y la tierra que he dado a Abrahán e Isaac, te daré y a tu simiente después de ti».
Y alzóse Dios del lugar donde le hablara.
Y puso Jacob columna en el lugar donde le hablara: columna de piedra; y libó sobre ella una libación; y derramó sobre ella aceite.
Y llamó Jacob el lugar donde hablara con él Dios: Betel.
Y alzó de allí y vino en primavera(b) hasta cerca de Efrata, y parió Raquel, y trabajó en el parir.
Y aconteció, al parir ella trabajosamente, díjole la partera: «No temas; que también éste es hijo».
Y aconteció que, al retirársele el alma, pues murió; nombró su nombre: Benoni; (esto es: Hijo de mi dolor), pero su padre llamóle Benjamín esto es (Hijo de la diestra).
Y murió Raquel y fue sepultada en el camino de Efrata, esto es: Belén.
Y puso Jacob columna sobre su sepulcro, ésta es la columna del sepulcro de Raquel hasta el día de hoy.
E Israel levantóse y fijó su tienda, detrás de la torre de greyes.
Y aconteció, al habitar Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Balá la concubina de su padre; y oyólo Israel(c). Fueron los hijos de Jacob doce:
Los hijos de Lía: el primogénito, de Jacob: Rubén y Simeón, y Leví, y Judá, e Isacar y Zabulón.
Los hijos de Raquel: José y Benjamín.
Y los hijos de Balá, niña de Raquel: Dan y Neftalí.
Y los hijos de Zelfá, niña de Lía: Gad y Aser. Estos son los hijos que le nacieron en Mesopotamia de Siria.
Y vino Jacob a Isaac, su padre, a Mambré, a la ciudad de Arbé; esta es: Hebrón, donde peregrinaran Abrahán e Isaac.
Y llegaron a ser los días de Isaac ciento ochenta años.
Y, desfalleciendo, murió y fue reunido a su linaje, anciano y lleno de días y sepultáronle Esaú y Jacob, sus hijos.
Genealogías de Esaú Estas son las generaciones de Esaú; este es: Edom.
Esaú tomóse mujeres de las hijas de Canaán: a Adá, hija de Elón el heteo; y a Olibamá, hija de Sebeón, el heveo;
y a Basemat, hija de Ismael, hermano de Nabayot.
Y Adá a Esaú parió a Elifaz; y Basemat parió a Ragüel.
Y Olibamá parió a Jehús, y a Yelón y Coré. Estos son los hijos de Esaú que le nacieron en tierra de Canaán.
Y Esaú tomó sus mujeres; y su hijos, y sus hijas, y todas las almas(a) de su casa, y todos sus haberes, y su ganado y todo cuanto había adquirido en la tierra de Canaán, y partió de la tierra de Canaán, de la faz de Jacob su hermano.
Pues eran sus haberes muchos para habitar juntos, y no podía la tierra de su peregrinación llevarles por la muchedumbre de sus greyes.
Y habitó Esaú en el monte de Seír; Esaú, éste es Edom.
Y éstas las generaciones de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seír.
Y éstos los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz: hijo de Adá, mujer de Esaú; y Ragüel, hijo de Basemat; mujer de Esaú.
Y fueron los hijos de Elifaz: Teman, Omar, Sefó, y Gatam y Cenez.
Y Tamna era concubina de Elifaz; hijo de Esaú y a Elifaz parió a Amalec. Estos son los hijos de Adá, mujer de Esaú.
Y éstos son los hijos de Ragüel: Nahat y Zará, Samá y Mezá; éstos los hijos de Basemat, mujer de Esaú.
Y éstos eran los hijos de Olibamá, hija de Aná, hija de Sebeón, mujer de Esaú; y a Esaú parió a Jehús e Ihelón y Coré.
Y éstos son los caudillos de los hijos de Esaú: los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: caudillo Temán, caudillo Omar, caudillo Cenés,
caudillo Coré, caudillo Gatam, caudillo Amalec; éstos son los hijos de Elifaz en tierra de Edom; y éstos los hijos de Adá.
Y éstos, los hijos de Ragüel, hijo de Esaú: caudillo Nahat, caudillo Zará, caudillo Samá, caudillo Mezá; éstos son los caudillos de Ragüel en tierra de Edom; éstos son los hijos de Basemat, mujer de Esaú.
Y éstos los hijos de Olibamá, mujer de Esaú: caudillo Jehús, caudillo Yhelón, caudillo Coré; éstos, los caudillos de Olibamá hija de Aná, mujer de Esaú.
Estos son los hijos de Esaú, y éstos los caudillos de ellos; éste es Edom.
Estos son los hijos de Seír, el horreo, habitadores de la tierra: Lotán, y Sobal, y Sebeón, y Aná,
y Disón, y Eser y Disam(b); éstos son los caudillos del horreo, los hijos de Seír, en tierra de Edom.
Y fueron hijos de Lotán: Horí y Hemán; y hermana de Lotán: Tamná.
Y éstos, los hijos de Sobal: Alván, y Manahat, y Ebal, y Sef y Onán.
Y éstos los hijos de Sebeón: Ayá y Aná(c) éste es Aná que halló los yemitas(d) en el desierto, al apacentar los asnos de Sebeón, su padre.
Y éstos los hijos de Aná: Disón; y Olibamá, hija de Aná.
Y éstos son los hijos de Disón: Hamdán y Esebón y Jetram y Corán.
Y éstos, los hijos de Eser: Balaán y Zaván y Acán.
Y éstos, los hijos de Disán: Hus y Aram.
Estos caudillos de los horreos: caudillo Lotán, caudillo Sobal, caudillo Sebeón, caudillo Aná,
caudillo Disón, caudillo Eser, caudillo Disán; éstos los caudillos de los horreos en las capitanías de ellos en tierra de Seír.
Y éstos los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes de tener rey los hijos de Israel:
reinó en Edom, Balac, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad: Denabá.
Y murió Balac, y reinó en su lugar Jobab, hijo de Zará, de Bosrá.
Y murió Jobab y reinó en su lugar Husam, de tierra de temanitas.
Y murió Husam, y reinó en su lugar Hadad, hijo de Badad; que destrozó a Madián en la llanura de Moab; y nombre de su ciudad: Avit.
Y murió Hadad, y reinó en su lugar Semlá, de Masrecá.
Y murió Semlá y reinó en su lugar Saúl, del río de Rohobot.
Y murió Saúl, y reinó en su lugar Balanán, hijo de Acbor.
Y murió Balanán, y reinó en su lugar Adar; y el nombre de su ciudad: Fau; y el nombre de su mujer: Meetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
Estos, los nombres de los caudillos de Esaú, en sus familias, según sus lugares y nombres: caudillo Tamná, caudillo Alvá, caudillo Jetet,
caudillo Olibamá, caudillo Elá, caudillo Finón,
caudillo Cenez, caudillo Temán, caudillo Mebsar,
caudillo Magdiel, caudillo Hiram; éstos los caudillos de Edom según sus moradas en la tierra de su posesión; éste, Esaú, padre de Edom(e).
José en Canaán Y Jacob habitaba en la tierra donde peregrinó su padre: en tierra de Canaán.
Y éstas son las generaciones(a) de Jacob.José de diecisiete(b) años, estaba pastoreando con sus hermanos, las ovejas, y, como niño(c) con los hijos de Balá y con los hijos de Zelfá, las mujeres de su padre; y trajo José infamia mala(d) acerca de ellos a su padre.
Y amaba Israel a José sobre todos sus hijos, porque hijo de vejez le era; e hízole una túnica multicolor.
Pero, viendo sus hermanos que le amaba su padre sobre todos sus hijos, aborreciéronle, ni podíanle hablar nada pacífico.
Y, habiendo soñado José un sueño, contóle a sus hermanos, y aborreciéronle, por esto, aún más.
Porque les dijo: «Escuchad este sueño que soñé:
He aquí atábamos gavilla en el campo, y he aquí la gavilla mía alzóse y enderezóse; y he aquí, poniéndose alrededor vuestras gavillas adoraban la gavilla mía».
Y dijéronle sus hermanos: «¿Acaso reinando reinarás sobre nosotros, o, señoreando nos señorearás?» Y aborrecíanle aún más por sus sueños y sus palabras.
Y vio otro sueño, y narrólo a su padre y a sus hermanos y dijo: «He aquí soñé otro sueño; y he aquí el sol y la luna y once estrellas adorábanme».
Y narrólo a su padre y a sus hermanos, y su padre le increpó, y díjole: «¿Qué este sueño que soñaste? Por ventura, viniendo vendremos yo y tu madre y tus hermanos y te adoraremos sobre la tierra?» Y envidiábanle sus hermanos;
pero su padre guardóse la palabra.
Y partieron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.
Y dijo Israel a José: «¿No pastorean tus hermanos Siquem? Ven: te enviaré a ellos» Y díjole: «Heme aquí».
Y díjole Israel: «Yendo, ve si están bien tus hermanos y las ovejas; y anúnciamelo». Y envióle del valle de Hebrón; y vino a Siquem.
Y hallóle un hombre: y he aquí perdido andaba en el campo. Y preguntóle el hombre, diciendo: «¿Qué buscas?»
Y dijo: «A mis hermanos busco: indícame dónde pastorearán».
Y díjole el hombre: «Se han ido de aquí, pues oíles decir: «Vamos a Dotaín». Y fue José tras de sus hermanos, y hallóles en Dotaín.
Y viéronle de lejos, antes de acercarse a ellos, y concertáronse para matarle.
Y decían el uno al otro: «He aquí el soñador ahí viene;
ahora venid: matémosle y arrojémosle en una cisterna; y diremos: «Fiera mala devoróle» y veremos qué es de sus sueños».
Y Rubén oyólo, y salvóle de sus manos, y dijo: «No le hiramos hasta el alma».
Y Rubén díjoles: «No derraméis sangre; sino arrojadle en una de las cisternas del desierto; pero mano no pongáis en él», para librarle de las manos de ellos y devolverle a su padre.
Y aconteció que, cuando vino José a sus hermanos, desvistieron a José la túnica la multicolor, la en torno de él,
y cogiéronle y lanzáronle en la cisterna; pero aquella cisterna agua no tenía.
Y sentáronse a comer pan; y alzaron sus ojos y vieron: y he ahí viajeros ismaelitas venían de Galaad, y sus camellos, llenos de timiamas, y resina y bálsamo; y marchaban llevándolo a Egipto.
Y dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué aprovecha, si matáremos a nuestro hermano y ocultáremos su sangre?»
Venid: le venderemos a estos ismaelitas; y nuestras manos no sean sobre él, pues hermano nuestro y carne nuestra es». Y oyéronle sus hermanos.
E iban pasando los hombres, los madianitas(e) los mercaderes; y extrajeron a José, y vendieron a José a ismaelitas en veinte argénteos(f) y llevaron a José a Egipto.
Y volvió Rubén a la cisterna, y no vio a José en la cisterna;
y rasgó sus vestiduras y volvió a sus hermanos, y dijo: «El niño(g) no está, ¿y yo a dónde iré ya?
Y tomaron la túnica de José y degollaron un cabrito y tiñeron la túnica en la sangre.
Y enviaron la túnica, la multicolor, y lleváronla a su padre y dijeron: «Esta hemos hallado; mira si es la túnica de tu hijo o no».
Y conocióla y dijo: «Fiera mala devoróle; fiera desgarró a José».
Y rasgó Jacob sus vestiduras, y puso saco en torno de sus lomos y lloró a su hijo días muchos.
Y juntáronse todos sus hijos e hijas, y vinieron a consolarle; pero él no quería consolarse, diciendo: «Descenderé al hijo mío, llorando, a los infiernos». Y lloróle su padre.
Y los madianitas vendieron a José, al Egipto, a Putifar, eunuco(h) de Faraón, al jefe de su guardia.
Her, Onán y Tamar Y aconteció en aquel tiempo, descendió Judá de sus hermanos, y llegó a un hombre odolamita; y su nombre: Hiram.
Y vio allí Judá a una hija de hombre cananeo, y el nombre de ella: Sué; y tomóla y entró a ella.
Y concibió, y parió un hijo; y llamó su nombre: Her.
Y concibió de nuevo, y parió un hijo; y llamó su nombre: Onán.
Y parió otra vez un hijo, y llamó su nombre: Selá; y él estaba en Quesib, cuando le parió(a),
Y tomó Judá mujer para Her su primogénito, y el nombre de ella: Tamar.
Y fue Her, el primogénito de Judá, malo en los ojos de Dios, y matóle Dios.
Y dijo Judá a Onán: «Entra a la mujer de tu hermano y cásate con ella leviráticamente y levanta simiente a tu hermano».
Pero sabiendo que no había de ser suya la simiente, aconteció que cuando entraba a la mujer de su hermano, derramaba en la tierra, para no dar simiente a su hermano.
Y mala pareció la palabra(b) en los ojos de de Dios, porque hacía esto, y mató también a éste.
Y dijo Judá a Tamar su nuera: «Quédate viuda en casa de tu padre hasta que sea grande Selá, mi hijo». Pues decía: «No sea que también muera éste como sus hermanos». Y Tamar fue y quedóse en la casa de su padre.
Y cumpliéronse sus días y murió Sué, la mujer de Judá; y, después de consolarse Judá, subió a los que trasquilaban sus ovejas, él e Hirás, su pastor el odolamita, a Tamná.
Y se anunció a Tamar: «He aquí tu suegro viene subiendo a Tamná a trasquilar las ovejas».
Y, deponiendo los vestidos de su viudez, tomó un cendal y se veló y sentóse en las puertas de Enán; la que está camino de Tamná; pues vio que Selá estaba grande y que no le era ella dada por mujer.
Y Judá la vio y túvola por ramera; pues había cubierto su rostro, y no la conoció.
Y apartóse a ella, del camino; y dijo: «Déjame venir a ti(c)», pues no conoció ser su nuera. Y ella dijo: «¿Qué me darás, si vinieres a mí?»
Y él dijo: «Yo te enviaré cabrito de las greyes». Y ella dijo: «Si me das prenda hasta enviármelo».
Y él dijo: «¿Qué prenda te daré?» Y ella dijo: «Tu anillo, y tu cadenilla y tu báculo el en tu mano». Y dióselos; y entró a ella; y preñóse de él.
Y se levantó y se fue, y sacóse el cendal y vistióse las vestiduras de su viudez.
Y envió Judá el cabrito por su pastor odolomita, para tomar la prenda de la mujer; pero no la halló.
Y preguntó a los hombres del lugar: «¿Dónde está la ramera, la que estuvo sentada en Enán sobre el camino?» Y dijeron: «No ha estado aquí ramera».
Y volvió a Judá, y dijo: «No la hallé, y los hombres los del lugar dicen no haber allí ramera».
Y dijo Judá: «Téngaselo; empero jamás se burlará de nosotros; que yo he enviado este cabrito, y tú no la has hallado».
Y aconteció, después de tres meses, anuncióse a Judá, diciendo: «Ha fornicado Tamar tu nuera, y he aquí concebido ha de ramería». Y dijo Judá: «Sacadla fuera, y quémesela».
Y, al sacarla fuera, envió a decir a su suegro: «Del varón cuyas son estas cosas, he concebido». Y dijo: «Reconozca cuyo este anillo y cadenilla, y báculo.
Y conoció Judá y dijo: «Más justa es Tamar que yo por esto: porque no la di a Selá, mi hijo». Y no la conoció más.
Y aconteció, que al parir ella, he aquí mellizos en su vientre.
Y aconteció, al parir, que uno sacó la mano; y cogiendo la partera la mano de él, ató en ella hilo de grana, diciendo: «Este saldrá primero».(d)
Y, cuando retiró la mano, al punto salió el hermano de él. Y ella dijo: «¿Por qué sobre ti se ha roto la cerca?»(e). Y llamó su nombre Farés.
Y después salió su hermano, en cuya mano estaba el hilo de grana; y llamó su nombre: Zará.
José en Egipto, en casa de Putifar. Y José fue llevado a Egipto; y comprólo Putifar, el eunuco(a) de Faraón, el jefe de su guardia, varón egipcio, de mano de los ismaelitas que le llevaran allá.
Y era Señor con José, y era varón afortunado; así estaba en la casa de su señor, el egipcio.
Y sabía su señor que Señor con él y que cuanto hacía, bien se encaminaba en manos de él.
Y halló José gracia en los ojos de su señor; y érale grato; y púsole sobre su casa; y cuanto tenía, dio en su mano.
Y aconteció que, habiéndole puesto sobre su casa y sobre todo cuanto tenía, bendijo Señor la casa del egipcio por José; y vino bendición de Señor sobre todos los bienes de él en la casa y en el campo.
Y entregó todo cuanto tenía, en manos de José; y no sabía de lo que cerca de él, nada sino del pan que comía él mismo. Y era José hermoso de forma, y gracioso de faz sobremanera.
Y aconteció, después de estas palabras(b) que fijó la mujer de su señor, sus ojos en José, y dijo: «Duerme conmigo».
Mas él no quiso, y dijo a la mujer de su señor: «He aquí mi señor no conoce, por causa mía, nada en su casa, y todo cuanto es suyo ha dado en mis manos;
y no se aventaja en su casa nada a mí, y no me ha reservado nada sino a ti, por ser tú su mujer —y ¿cómo hacer yo esta palabra, la mala, y pecar a faz de Dios?
Y, mientras hablaba a José día a día, él tampoco escuchábala para dormir con ella, a estarse con ella.
Y ocurrió un día como éste: entró José en la casa a hacer su labor, y nadie había en la casa dentro;
y asióle de sus vestiduras, diciendo: «Duerme conmigo». Y dejando él sus vestiduras, huyó y salió fuera.
Y aconteció que, cuando vio haber él dejado sus vestiduras en manos de ella, y huido y salido fuera,
llamó a los que había en la casa, y hablóles diciendo: «Ved: nos ha traído niño hebreo, a jugarse con nosotras; y entró a mí, diciendo: «Duerme conmigo»; y grité con voz grande.
Mas, oyendo él que yo alzaba mi voz y gritaba, dejando sus vestiduras conmigo, huyó y salió fuera».
Y dejó las vestiduras cabe sí hasta volver el señor a su casa.
Y hablóle, según estas mismas palabras diciendo: «Ha entrado a mí el niño, el hebreo, que nos has traído, a jugarse conmigo, y díjome: «Duerme conmigo».
Mas, oyendo él que yo alzaba mi voz y gritaba, dejó sus vestiduras conmigo, y huyó y salió fuera».
Y aconteció, cuando oyó el señor las palabras de su mujer, cuantas le habló, diciendo: «Así me ha hecho el niño tuyo»; ardió en ira.
Y tomó el señor a José y arrojóle en la cárcel, en el sitio que los presos del rey detenidos estaban en la cárcel allí.
Mas era Señor con José, y derramó su misericordia, y dióle gracia en los ojos del carcelero mayor.
Y dio el carcelero mayor la cárcel en manos de José y a todos los presos, cuantos en la cárcel, y todo cuanto se hacía allí.
Y el carcelero mayor no entendía, por causa de él, en nada que todo estaba en la mano de José, por estar el Señor con él; y cuanto hacía, Señor encaminábalo bien en sus manos.
José en la cárcel Y aconteció, después de estas palabras pecó el copero mayor del rey de Egipto y panadero mayor contra su señor: el rey de Egipto.
Y airóse Faraón contra sus dos eunucos: el copero mayor y el panadero mayor;
y púsoles en detención cerca del carcelero mayor, en cárcel, en el lugar donde José estaba preso.
Y entrególes el carcelero mayor a José, y asistióles; y estuvieron días en la detención.
Y vieron ambos un sueño; cada uno un sueño en una misma noche (visión(a) del sueño de él) el copero mayor y el panadero mayor que tenía el rey de Egipto; los que estaban en la cárcel.
Y entró a ellos de mañana José y vióles y estaban turbados.
Y preguntó a los eunucos de Faraón, los que estaban con él en detención cerca de su señor, diciendo: «¿Porqué vuestros semblantes hoy sombríos?»
«Sueño hemos visto, y quien lo interprete no hay». Y díjoles José: «¿No son de Dios las interpretaciones de ellos? Pues contadme».
Y contó el copero mayor su sueño a José, y dijo: «En mi sueño estaba una vid delante de mí,
y en la vid, tres sarmientos; y ella creciendo cubriéndose de flores: maduros los racimos de uva.
Y la copa de Faraón en mi mano; y tomé la uva y exprimíla en la copa y di la copa en las manos de Faraón».
Y dijo José: «Esta, su interpretación: Los tres sarmientos, tres días son;
aún tres días y se acordará Faraón de tu principado y te restituirá a tu copería mayor, y darás la copa de Faraón en su mano, según tu principado el primero, cuando eran escanciador.
Empero, acuérdate de mí, por ti, cuando bien te fuere y harás conmigo misericordia; y te acordarás de mí ante Faraón; y me sacarás de esta cárcel;
pues con hurto he sido hurtado de tierra de hebreos y aquí no he hecho nada, sino que me han arrojado en este lago».
Y vio el panadero mayor que rectamente había interpretado, y dijo a José: «También yo he visto sueño: y he aquí tres cestas de sémula sobre mi cabeza;
y en la cesta la de encima, toda especie de comida que el rey Faraón come, obra de panadero; y los volátiles del cielo devorábanlo de la cesta la de encima de mi cabeza».
Y respondió José y dijo: «Esta es su interpretación: «Las tres cestas son tres días;
después de tres días quitará Faraón tu cabeza de ti, y te colgará en madero y comerán las aves del cielo tu carne de ti».
Y aconteció en el día el tercero ser el día natal de Faraón (y hacía festín a todos sus niños) y acordóse del principado del copero mayor en medio de sus niños.
Y restituyó al copero mayor a su principado; y dio la copa en la mano de Faraón;
pero al panadero mayor colgó; según les interpretó José.
Mas no recordó el copero mayor a José, sino olvidóse de él.
José enaltecido Y aconteció después de dos años de días, ver Faraón un sueño: Parecíale estar parado sobre el río;
y he aquí cual si del río, subían siete vacas hermosas de aspecto y selectas de carne, y pacían en la verdura;
y otras siete vacas subían después de éstas, del río, feas de aspecto y flacas de carnes, y apacentábanse las vacas, junto al labio del río;
y devoraron las siete vacas feas y flacas de carnes a las siete vacas las hermosas de aspecto y las selectas. Y despertó Faraón.
Y soñó segunda vez: y he aquí siete espigas subían de una sola caña, selectas y hermosas;
y otras siete espigas flacas, agostadas del viento, brotaron, después de ellas.
Y devoraron las siete espigas las flacas y agostadas del viento, a las selectas y las llenas. Y despertó Faraón; y sueño era(a)
Y amaneció y turbóse su alma; y envió y llamó a todos los intérpretes de Egipto y a todos los sabios de él; y refirióles Faraón el sueño, y no había quién los interpretase a Faraón.
Y habló el copero mayor a Faraón, diciendo: «Mi pecado recuerdo hoy.
Faraón airóse con sus niños, y púsonos en detención en la casa del carcelero mayor, a mí y al panadero mayor;
y vimos sueño en una misma noche, yo y él; cada uno según el sueño suyo,(b) vimos.
Y había allí con nosotros un jovencillo, niño hebreo, del carcelero mayor; e interpretónos.
Y sucedió según nos interpretó; así también aconteció: ser yo restituido a mi principado; y aquél, colgado».
Y envió Faraón y llamó a José, y sacóle de la cárcel; y peláronle y mudaron sus vestidos; y vino a Faraón.
Y dijo Faraón a José: «Sueño he visto, y no hay quien los interprete; y yo he oído acerca de ti decir que, oyendo tú sueños, los interpretas».
Y José respondió a Faraón y dijo: «Sin Dios, no se responderá lo saludable(c) de Faraón».
Y habló Faraón a José diciendo: «En mi sueño parecíame estar parado sobre el labio del río;
y, cual si del río, subían siete vacas hermosas de aspecto y selectas de carnes y pacían en la verdura.
Y he aquí otras siete vacas subían en pos de ellas del río, malas y feas de aspecto, y flacas de carnes, y pacían en la verdura; cuales no he visto semejantes en todo Egipto de feas;
y devoraron las siete las feas y flacas a las siete vacas las primeras, las hermosas y selectas;
y entraron en sus vientres; y no manifiestas hacíanse de haber entrado en sus vientres; y sus aspectos, feos como antes. Y desperté.
Y dormíme; y vi de nuevo en mi sueño, cual si siete espigas subieran en una sola caña, llenas y hermosas;
y otras siete espigas flacas y agostadas del viento brotaban tras ellas.
Y devoraron las siete espigas las flacas y agostadas del viento a las siete espigas las hermosas y llenas. He dicho, pues, a los intérpretes, y no habido quien me interprete».
Y respondió José a Faraón: «El sueño de Faraón uno es: cuanto Dios hará, ha manifestado a Faraón.
Las siete vacas hermosas, siete años son y las siete espigas las hermosas, siete años son: el sueño de Faraón uno es.
Y las siete vacas flacas, las que subían en pos de ellas, siete años son; y las siete espigas las flacas y agostadas del viento: serán siete años de hambre.
Esta la palabra que he dicho a Faraón; cuanto Dios hará, ha manifestado a Faraón.
He aquí siete años vienen de abundancia mucha en toda tierra de Egipto;
y llegarán siete años de hambre, después de esto, y olvidaránse de la abundancia en toda la tierra de Egipto; y consumirá el hambre la tierra;
y no se conocerá la abundancia sobre la tierra, por el hambre que habrá, después de esto, que fuerte será sobremanera.
Y, cuanto a reiterarse el sueño de Faraón dos veces: verdadera será la palabra, y apresúrase Dios a hacerla.
Ahora, pues, vea a un hombre prudente y sabio, y póngale sobre la tierra de Egipto;
y hágalo Faraón y ponga prefectos sobre la tierra y junten todos los frutos de la tierra de Egipto de los siete años de abundancia,
y junten todos los víveres de los siete años los venideros, los hermosos estos; y júntese trigo bajo la mano de Faraón, víveres en las ciudades júntense.
Y guardaránse los víveres a la tierra para los siete años del hambre que habrá en la tierra de Egipto; y no se agotará la tierra en el hambre».
Y plugieron las palabras en los ojos de Faraón, y en los ojos de todos sus niños.
Y dijo Faraón a todos sus niños: «¿Acaso hallaremos hombre semejante que tenga el espíritu de Dios en sí?»
Y dijo Faraón a José: «Ya que te ha manifestado Dios todo esto, no hay hombre más prudente y sabio que tú.
Tú serás sobre mi casa, y a tu boca obedecerá todo mi pueblo; sólo en el trono te aventajaré yo».
Y dijo Faraón a José: «He aquí póngote hoy sobre toda la tierra de Egipto».
Y sacóse Faraón el anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, y vistióle estola bísina(d) y puso collar de oro en torno de su cuello;
y subióle en el carro, el segundo de él, y heraldeó delante de él un heraldo;(e) y púsole sobre la tierra de Egipto.
Y dijo Faraón a José: «Yo, Faraón: sin ti, no alzará nadie su mano y su pie en toda la tierra de Egipto».
Y llamó Faraón el nombre de José: «Abundancia de vida».(f) Y dióle a Asenet, hija de Putifare, sacerdote de Heliópolis, por mujer.
Y José era de treinta años, cuando se presentó ante Faraón, rey de Egipto.
Y salió José de faz de Faraón y atravesó toda la tierra de Egipto. E hizo la tierra, en los siete años, de abundancia gavillas;
y juntó todos los víveres de los siete años, en que hubo abundancia en la tierra de Egipto; y puso los víveres en las ciudades: los víveres de las llanuras de la ciudad, las en torno de la misma On(g) puso en ella.
Y juntó José trigo a modo de la arena del mar, mucho sobremanera, hasta no poderse contar; que era sin número.
Y a José nacieron hijos dos, antes de venir los siete años del hambre; los que le parió Asenet hija de Putifare, sacerdote de Heliópolis.
Y llamó José el nombre del primogénito: Manasés(h), diciendo: que «olvidar me hizo Dios todos mis trabajos y todo lo de mi padre»;
y el nombre del segundo llamó: Efraín;(i) «porque me ensalzó Dios en tierra de mi humillación».
Y pasaron los siete años de la abundancia que hubo en la tierra de Egipto;
y empezaron los siete años del hambre a venir, según dijera José. Y hubo hambre en toda la tierra; y en toda la tierra de Egipto no había pan.(j)
Y hambreó toda la tierra de Egipto; y clamaba todo el pueblo de Faraón por pan; y dijo Faraón a todos los egipcios: «Id a José, y lo que os dijere, hacer».
Y el hambre estaba sobre la faz de toda la tierra; y abrió José todos los graneros; y vendíales a todos los egipcios.
Y todas las regiones venían a Egipto a comprar de José; que prevalecía el hambre en toda la tierra.
Los hermanos de José ante él Y, viendo Jacob que había venta(a) en Egipto, dijo a sus hijos «¿Por qué os estáis mirando?(b)
He oído que hay trigo en Egipto: bajad allá y compradnos unos pocos víveres para que vivamos, y no muramos».
Y bajaron los hermanos de José, los diez, a comprar trigo de Egipto;
pero a Benjamín, el hermano de José, no envió con sus hermanos, pues dijo: «No sea que le suceda daño».
Y vinieron los hijos de Israel a comprar con los que venían, pues había hambre en tierra de Canaán.
Y José era príncipe de la tierra; éste vendía a todo el pueblo de la tierra; y viniendo los hermanos de José, adoráronle de rostro sobre la tierra.
Y José vio a sus hermanos, y conocióles; tratóles cual extraños; y hablóles cosas duras, y díjoles: «¿De dónde venís?» Y ellos dijeron: «De tierra de Canaán a comprar víveres».
Y conoció José a sus hermanos; pero ellos no le conocieron.
Y rememoró José los sueños que él había visto. Y díjoles: «Espías sois; a explorar las huellas(c) de la región habéis venido».
Pero ellos dijeron: «No señor; niños tuyos hemos venido a comprar víveres;
todos somos hijos de un hombre; pacíficos somos; no son los niños tuyos espías».
Y díjoles: «No; sino que las huellas de la tierra habéis venido a ver».
Y ellos dijeron: «Doce somos, tus niños, hermanos, en tierra de Canaán; y he aquí el menor, con nuestro padre, hoy; y el otro no es».
Y díjoles José: «Esto es, lo que os he dicho, diciendo: «Espías sois».
En esto se os probará: ¡vive Faraón!: no saldréis, no, de aquí, si el hermano vuestro, el menor, no viniere acá.
Enviad uno de vosotros a traed a vuestro hermano; y vosotros seréis detenidos hasta que se hagan manifiestas vuestras palabras: si verdad decís o no; y, si no ¡vive Faraón! que sois espías».
Y púsoles en prisión tres días.
Y díjoles al día tercero: «Esto haced, y viviréis; pues temo yo a Dios:(d)
si pacíficos sois, un hermano de vosotros quédese detenido en prisión; y vosotros id y llevad la compra de vuestra provisión de trigo;
y a vuestro hermano el menor traed a mí; y serán creídas vuestras palabras; y, si no, moriréis». E hicieron así.
Y dijo cada uno a su hermano: «Sí; en pecado estamos acerca de nuestro hermano, porque nos desentendimos de la tribulación de su alma, y no le escuchamos; por esto ha venido sobre nosotros esta tribulación».
Y, respondiendo Rubén, díjoles: «¿No os lo decía yo, diciendo: «No dañéis al niñito?» y no me escuchásteis; y he aquí su sangre se pide».
Y no sabían ellos que escuchaba José; pues el intérprete en medio de ellos estaba;
y retirándose de ellos, lloró José; y vino de nuevo a ellos y hablóles; y tomó a Simeón de ellos, y atóle ante sus ojos.
Y mandó José llenar sus vasos de trigo; y devolver el dinero de cada uno en su saco; y darles viático para el camino; y se les hizo así.
Y, poniendo el trigo sobre sus asnos, retiráronse de allí.
Y, desatando uno su alforja, para dar forraje a sus asnos, donde se hospedaron, vio el atado de dinero, y he aquí estaba encima de la boca de su alforja.
Y dijo a sus hermanos: «Devuéltoseme ha el dinero, y helo aquí en mi alforja. Y extasióse su corazón y turbáronse unos a otros diciendo: «¿Qué nos ha hecho esto Dios?»
Y vinieron a Jacob su padre a la tierra de Canaán y contáronle todo lo a ellos acontecido, diciendo:
«Ha hablado el hombre, el señor de la tierra a nosotros cosas duras, y puéstonos en prisión por espías de la tierra.
Y dijímosle: «No somos espías;
doce hermanos somos, hijos de nuestro padre; el uno no es, y el menor con nuestro padre hoy en tierra de Canaán».
Y díjonos el hombre, el señor de la tierra: «En esto se os conocerá que sois pacíficos: un hermano dejad aquí conmigo; y, la compra de la provisión vuestra de trigo tomando, idos; y traed a mí a vuestro hermano el menor; y conoceré que no sois espías sino que pacíficos sois;
y vuestro hermano devolveréos, y en la tierra conversad».
Y aconteció que, vaciando ellos sus sacos, estaba el atado de dinero de cada uno en su saco; y miraron(e) los atados de su dinero, ellos y su padre; y amedrentáronse.
Y díjoles Jacob su padre: «A mí sin hijos me habéis dejado: José no es; Simeón no es, y a Benjamín habéis de llevar; sobre mí viene todo esto».
Y dijo Rubén a su padre; diciendo: «A mis dos hijos mata, si no te lo devuelvo; dale en mi mano, y yo te lo devolveré».
Y dijo Jacob: «No bajará mi hijo con vosotros; su hermano muerto es; y él solo ha quedado(f) y sucederá que reciba daño en el camino que vais, y bajaréis mi vejez, con tristeza, a los infiernos.
Benjamín en Egipto Y el hambre prevaleció sobre la tierra.
Y aconteció que, cuando acabaron de comer todo el trigo que trajeran de Egipto, díjoles su padre: «De nuevo yendo, compradnos unos pocos víveres».
Y díjole Judá, diciendo: «Con conjuración nos ha conjurado el hombre, diciendo: «No veréis mi faz, si vuestro hermano el menor no descendiere a mí.
Si, pues, enviares nuestro hermano con nosotros, descenderemos, y compraremos víveres;
pero, si no enviares nuestro hermano con nosotros, no iremos; pues el hombre díjonos, diciendo: «No veréis mi faz, si vuestro hermano el menor no está con vosotros».
Y dijo Israel: «¿Porqué me habéis hecho mal, anunciando al hombre que tenéis hermano?»
Y ellos dijeron: «Preguntando preguntónos el hombre por nuestro linaje, diciendo: «¿Si aún vuestro padre vive? ¿Si tenéis hermanos? Y le anunciamos según su pregunta. ¿Acaso sabíamos que nos diría: «Traed vuestro hermano?»
Y dijo Judá a Israel su padre: «Envía el niñito conmigo, y levantándonos, partiremos, para que vivamos y no muramos, así nosotros como tú, como nuestros pequeñuelos.
Y yo le recibo: de mi mano pídele: si no te le trajere y pusiere delante de ti, pecado habré contra ti todos los días.
Pues si no hubiéramos tardado, ya volviéramos dos veces».
Y díjoles Israel su padre: «Si así es, esto haced: tomad de lo selecto de la tierra en vuestros vasos y llevad al hombre dones: de resina y de miel; timiama y bálsamo, y terebinto y nueces.
Y el dinero doble llevad en vuestras manos; el dinero el devuelto en vuestras alforjas, devolved con vosotros; acaso fue error.
Y a vuestro hermano tomad, y, levantándoos, id al hombre.
Y mi Dios todopoderoso os dé gracia delante del hombre, y remita vuestro hermano el otro y Benjamín; yo, empero, así como he quedado sin hijos, he quedado sin hijos».
Y, tomando los varones estos dones, el dinero doble, tomaron en sus manos y a Benjamín; y, levantándose, descendieron a Egipto, y presentáronse delante de José.
Y vióles José y a Benjamín su hermano, y mandó al que era sobre su casa: «Entra los hombres en la casa, y mata víctimas y dispón; que conmigo comerán los hombres pan al mediodía».
E hizo el hombre según dijo José y entró los hombres en la casa de José.
Y temieron los hombres cuando se les llevó a la casa de José, y dijeron: «Por el dinero el devuelto en nuestras alforjas antes, se nos lleva, para calumniarnos e imputarnos para cogernos por esclavos a nosotros y nuestros asnos».
Y llegáronse al hombre el que era sobre la casa de José y habláronle en la puerta de la casa,
diciendo: «Te rogamos, señor: descendimos antes de comprar víveres;
y aconteció, cuando vinimos a hospedarnos, abrimos nuestras alforjas, y he aquí el dinero de cada uno estaba en la alforja de él; nuestro dinero en balanza, hemos devuelto ahora en nuestras alforjas;
y otro dinero hemos traído con nosotros a comprar víveres; no sabemos quién echó el dinero en nuestras alforjas».
Y díjoles el hombre: «Paz con vosotros: no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestros padres os dio tesoro en vuestras(a) alforjas y el dinero vuestro probado(b) lo tengo». Y sácoles a Simeón;
y entróles a la casa de José, y trajo agua para que se lavaran los pies, y trajo forraje a sus asnos.
Y previnieron los dones hasta que viniera José al mediodía; pues habían oído que allí habían de comer.
Y entró José en la casa, y trajéronle los dones que tenían en sus manos a la casa, y adoráronle de rostro sobre la tierra.
Y preguntóles: «¿Cómo estáis?» Y díjoles: «¿Está bien vuestro padre el anciano que decíais? ¿Aún vive?
Y ellos dijeron: «Está bien el niño tuyo, nuestro padre; aún vive». Y dijo: «Bendito aquel hombre por Dios»(c). E inclinándose, adoraron.
Y, levantando los ojos José,(d) vio a Benjamín su hermano, el hijo de su madre, y díjoles: «¿Ese es vuestro hermano el menor que me decíais? Y dijo: «Dios apiádese de ti, hijo mío».
Y turbóse José, y conmoviéronse sus entrañas sobre su hermano; y buscaba dónde llorar; y, entrando en la cámara, lloró allí.
Y lavóse el rostro, y salió fuera, y dominóse y dijo: «Poned panes».
Y pusieron para él solo; y para ellos aparte; y para los egipcios que comían con él, aparte; pues no pueden los egipcios comer con los hebreos pan; que abominación es para los egipcios todo pastor de ovejas.(e)
Y sentáronse en frente de él: el primogénito, según su primogenitura, y el menor, según su menoría; y asombráronse los hombres cada uno con su hermano.
Y lleváronse presentes de él a ellos; y excedía el presente de Benjamín los presentes de todos cinco veces. Y bebieron y embriagáronse con él.(f)
Prueba José a sus hermanos con respecto a Benjamín Y mandó José al que era sobre su casa diciendo: «Llena los costales de los hombres con víveres, cuantos pudieren llevar, y echad el dinero de cada uno sobre la boca del costal;
y mi copa, la de plata, echa en el costal del menor, y el precio del trigo de él». Y se hizo según la palabra de José, conforme hablara.
La aurora despuntaba, y fueron despedidos los hombres, ellos y sus asnos.
Y, salidos ellos de la ciudad, no estaban lejos; y José dijo al sobre su casa, diciendo: «Alzando, corre en pos de los hombres; y les alcanzarás y dirásles: «¿Y por qué habéis devuelto cosas malas por bellas? ¿Por qué habéis hurtado mi copa, la de plata?
¿No es ésta en la que bebe mi señor? El mismo con augurio augura en ella.(a) Cosas malas habéis consumado —las que habéis hecho».
Y, hallándoles, díjoles según estas palabras.
Y ellos dijéronle: «¿Por qué habla el señor según estas palabras? ¡No sea que tus niños hagan esta palabra!
Si el dinero que hallamos en nuestros costales, devolvimos a ti, de la tierra de Canaán ¿cómo habíamos de hurtar, de la casa de tu señor, plata u oro?
En quien hallare la copa de entre los niños tuyos, muera; y nosotros seremos niños a nuestro señor».
Y él dijo: «Y ahora, según decís, así será: el hombre cerca del cual se hallare la copa, él será mi niño; pero vosotros seréis inocentes».
Y apresuráronse y bajaron cada uno su costal a la tierra y abrió cada uno su costal.
Y escudriñó, principiando por el mayor hasta llegar al menor, y halló la copa en el costal de Benjamín.
Y rasgaron sus vestidos, y pusieron cada uno su costal sobre su asno, y tornaron a la ciudad.
Y entró Judá y sus hermanos a José; que aún estaba allí; y cayeron delante de él en tierra.
Y díjoles José: «¿Qué cosa es ésta que habéis hecho? ¿No sabíais que en augurio augura hombre como yo?»
Y dijo Judá: «¿Qué replicaremos al señor o qué hablaremos o cómo nos justificaremos? Dios ha hallado la iniquidad de tus niños; he aquí somos esclavos para nuestro señor, así nosotros como el cerca de quien se halló la copa».
Y dijo José: «¡Lejos de mí hacer esta palabra!: el hombre cerca de quien se ha hallado la copa, él será niño mío; pero vosotros bajaréis en paz a vuestro padre».
Y, llegándosele Judá, dijo: «Ruégote, señor: hable tu niño una palabra delante de ti; y no te aíres con tu niño, pues tú eres después de Faraón.
Señor, tú preguntaste a tus niños, diciendo: «¿Si tenéis padre o hermano».
Y dijimos al señor: «Tenemos padre anciano y un niñito menor, hijo de su ancianidad, y el hermano de él ha muerto, y él solo ha quedado a su padre; y su padre le ha amado».
Y tú has dicho a tus niños: «Traédmele, y yo cuidaré de él».
Y dijimos al señor: «No podrá el niñito dejar a su padre; y si dejare a su padre, morirá».
Y tú dijiste a tus niños: «Si no descendiere vuestro hermano el menor con vosotros, no volveréis a ver mi rostro».
Y aconteció, cuando descendimos a tu niño, nuestro padre, le anunciamos las palabras del señor.
Y díjonos nuestro padre: «Marchad otra vez; compradnos unos pocos víveres».
Y nosotros dijimos: «No podremos descender, a no ser que nuestro hermano el menor descendiere con nosotros; pues no podremos ver el rostro del hombre, no estando el hermano el menor con nosotros».
Y dijo tu niño, nuestro padre a nosotros:
«Vosotros sabéis que dos me ha parido la mujer; y se fue el uno de mí, y dijisteis: «Pasto de fiera ha sido», y no le vi más.
Si, pues, tomáreis también a éste de mi faz, y le aconteciere daño en el camino, bajaréis mi vejez con tristeza a los infiernos».
Ahora, pues, si voy a tu niño, nuestro padre, y el niñito no fuere conmigo, el alma de él colgada está del alma de éste;
y será que en viendo él no estar el niñito con nosotros, fallecerá y bajaremos los niños tuyos la vejez de tu niño, nuestro padre, con dolor, a los infiernos».
«Pues tu niño se ha recibido del niñito del padre, diciendo: «Si no te le traigo y le pongo delante de ti, pecado habré contra el padre todos los días».
Ahora, pues, quedaré contigo niño, en lugar del niñito, esclavo del señor, y el niñito descienda con los hermanos.
Pues ¿cómo descenderé a mi padre, no estando el niñito con nosotros? que no vea yo el mal que hallará a mi padre».
Dase a conocer José Y no pudo José reprimirse delante de todos los que estaban a par de él, y dijo: «Haced salir a todos de mí»; y, no estaba nadie a par ya de José, cuando se dio a conocer a sus hermanos.
Y alzó su voz con llanto (y oyeron todos los egipcios y de oídas llegó a la casa de Faraón).
Y dijo José a sus hermanos: «Yo soy José —¿Aún vive mi padre?» Y no podían sus hermanos responderle; que turbados estaban.
Y dijo José a sus hermanos: «Llegaos a mí». Y llegáronse, y dijo: Yo soy José, vuestro hermano, a quien vendisteis a Egipto.
Ahora, pues, no os aflijáis ni duro os parezca haberme vendido para acá; que para vida envióme Dios delante de vosotros.
Pues este es el segundo año que hay hambre sobre la tierra, y todavía faltan cinco años en que no habrá aradura ni siega.
Me ha enviado, pues, Dios delante de vosotros, para que reste vuestro resto sobre la tierra, y se conserve vuestra vida para salvación grande.
Ahora, pues, no vosotros me habéis enviado acá, sino que Dios; y me ha hecho como padre de Faraón y señor de toda su casa, y príncipe de toda la tierra de Egipto.
Apresuraos, pues y descended a mi padre y decidle: «Esto dice tu hijo José: «Héchome a Dios señor de toda la tierra de Egipto; desciende, pues, a mí y no tardes;
y habitarás en tierra de Gesén de Arabia, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas, y cuanto tiene ahí;
y te alimentaré allí, pues todavía cinco años hay hambre; para que no te agotes tú y tus hijos y todos tus haberes.
He aquí vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín: que mi boca es la que os habla.(a)
Anunciad, pues, a mi padre toda mi gloria la en Egipto, y cuanto veis, y, apresurándoos, descended a mi padre acá.
Y cayendo sobre el cuello de Benjamín, su hermano, cayó sobre él y lloró; y Benjamín lloró sobre su cuello.
Y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; y, después de esto, hablaron sus hermanos con él.
Y resonó la voz hasta la casa de Faraón, diciendo: «Han llegado los hermanos de José», y gozóse Faraón y su servidumbre.
Y dijo Faraón a José: «Di a tus hermanos: «Esto haced: cargad vuestros jumentos, e id a la tierra de Canaán;
y, tomando a vuestro padre y vuestros haberes, venid a mí; y os daré de todos los bienes de Egipto y comeréis la médula de la tierra.
Y tú ordena esto: «Tomaos —carros de la tierra de Egipto para vuestros niñitos y las mujeres; y tomad a vuestro padre y venid;
y no se os dé nada de vuestro menaje; que todo lo mejor de Egipto vuestro será».
E hicieron así los hijos de Israel; y dióles José carros, según lo dicho por Faraón el rey;
y dióles viático para el camino; y a todos dio dobles vestiduras, y a Benjamín dio trescientos áureos(b) y cinco vestiduras de mudar;
y a su padre mandó, según lo mismo, y diez asnos cargados con todos los bienes de Egipto, y diez mulas cargadas de panes a su padre para el camino.
Y despidió a sus hermanos; y partieron. Y díjoles: «No os airéis en el camino»(c)
Y bajaron de Egipto y vinieron a la tierra de Canaán, a Jacob su padre,
y anunciáronle, diciendo: «Tu hijo José vive, y él impera a toda la tierra de Egipto». Y extasióse el corazón de Jacob, porque no les creyó.
Y habláronle todo lo dicho por José y cuanto les dijo; y viendo los carros que enviara José para conducirle, revivió el espíritu de Jacob su padre.
Y dijo Israel: «Grande es para mí, si aún el hijo mío José vive: yendo veréle, antes de morirme».
Jacob en Egipto Y levantándose Israel, él y todo lo suyo, vino al Pozo del juramento y victimó allí víctima al Dios de su padre Isaac.
Y dijo Dios a Israel en visión de la noche, diciendo: «¡Jacob, Jacob!» Y él dijo: «Heme aquí».
Y él le dice: Yo soy el Dios de tus padres: no temas bajar a Egipto; que gran pueblo te haré allí;
y yo bajaré contigo a Egipto, y yo te subiré hasta el fin; y José pondrá sus manos sobre tus ojos.
Y levantóse Jacob del Pozo del juramento; y tomaron los hijos de Israel a su padre y a sus hijos y sus mujeres sobre los carros que enviara José para conducirle;
y tomaron los haberes de ellos y toda la ganancia que ganaron de la tierra de Canaán; y entró Jacob a Egipto, y toda su simiente con él:
hijos y los hijos de los hijos de él con él; hijas e hijas de los hijos de él con él; y toda su simiente trajo a Egipto.
Y éstos, los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: el primogénito de Jacob: Rubén;
e hijos de Rubén: Henoc, y Falú, y Hesrón y Carmí.
E hijos de Simeón: Jamuel, y Jamín, y Ahod, y Jaquín y Sohar; y Saúl, hijo de la cananea.
E hijos de Leví: Gersón y Caat y Merarí.
E hijos de Judá: Her y Onán, y Selá, y Farés y Zará; pero murieron Her y Onán en tierra de Canaán; y nacieron hijos de Farés: Hesrón y Hamul.
E hijos de Isacar: Tolá y Fuá y Job y Semrón.
E hijos de Zabulón: Sared, y Helón y Jahelel.
Estos, hijos de Lía; los que parió a Jacob en Mesopotamia de Siria, y a Dina su hija; todas las almas: hijos y las hijas: treinta y tres.
E hijos de Gad: Sefión, y Hagi, y Suni, y Esebón, y Herí, y Arodí y Arelí.
E hijos de Aser: Jamné, y Jesuá, y Jesuí y Beriá; y Sara su hermana. Y los hijos de Beriá: Heber y Melquiel.
Estos los hijos de Zelfá, que dio Labán a Lía su hija; la que parió éstos a Jacob: dieciséis almas.
Y los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
Y nacieron hijos a José en la tierra de Egipto; los que parió Asenet, hija de Putifare sacerdote de Heliópolis: Manasés y Efraín.(a)
E hijos de Benjamín: Balá, y Becor, y Asbel, y Gerá, y Naamán, y Equí, y Ros, y Mofín, y Ofín y Ared.
Estos son los hijos de Raquel que nacieron a Jacob; todas las almas: catorce.
E hijos(b) de Dan: Husim.
E hijos de Neftalí: Jasiel, y Guni, y Jeser y Salem.
Estos hijos de Balá que dio Labán a Raquel su hija; la que parió éstos a Jacob: todas las almas: siete.
Y todas las almas que entraron con Jacob a Egipto; los que salieron de sus lomos (fuera de las mujeres de los hijos de Jacob); todas las almas: sesenta y seis.
E hijos de José que le nacieron en Egipto: almas dos.(c) Todas las almas de la casa de Jacob, las que entraron en Egipto; setenta.(d)
Y envió a Judá delante de ellos a José a encontrarle por Heroópolis, a tierra de Gesén.
Y unciendo José sus carros, subió al encuentro de Israel, su padre, por Heroópolis; y, viéndole, cayó sobre su cuello, y lloró con llanto copioso.
Y dijo Israel a José: «Muera yo ahora mismo ya que he visto tu faz; que todavía tú vives».
Y dijo José a sus hermanos:(e) «Subiendo, anunciaré a Faraón, y le diré: «Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en tierra de Canaán, han llegado a mí
y los varones son pastores (pues ganaderos eran); y su ganado y sus vacas y todo lo suyo han traído consigo».
Si, pues, os llamare Faraón y os dijere: «¿Cuál es vuestra labor?;
diréis: «Varones ganaderos somos tus niños, desde niño hasta ahora, y nosotros y nuestros padres»; para que habitéis en tierra de Gesén, en Arabia; pues abominación es de los egipcios todo pastor de ovejas».
Jacob ante Faraón. Sigue el hambre. Muerte de Jacob. Y viniendo José, anunció a Faraón diciendo: «Mi padre y mis hermanos y el ganado y las vacas de ellos y todo lo suyo, han venido de tierra de Canaán, y he aquí están en tierra de Gesén».
Y de sus hermanos tomó cinco varones y púsoles delante de Faraón.
Y dijo Faraón a los hermanos de José: «¿Cuál la labor vuestra?» Y ellos dijeron a Faraón: «Pastores de ovejas, tus niños y nosotros y nuestros padres».
Y dijeron a Faraón: «A peregrinar en la tierra hemos venido pues no hay pasto para las ovejas de tus niños; que ha prevalecido el hambre en tierra de Canaán; ahora, pues, peregrinaremos en tierra de Gesén».
Y dijo Faraón a José: «Habiten en tierra de Gesén; y si sabes que hay entre ellos varones poderosos, constitúyelos príncipes de mi ganado». Y llegó,(a) a Egipto, a José Jacob y sus hijos. Y oyólo Faraón rey de Egipto. Y dijo Faraón a José diciendo: «Tu padre y tus hermanos han llegado a ti;
he aquí la tierra de Egipto delante de ti está: en la mejor tierra establece a tu padre y a tus hermanos».
Y llevó José a Jacob, su padre, y presentóle a Faraón, y bendijo Jacob a Faraón.
Y dijo Faraón a Jacob: «¿Cuántos días de años de tu vida?».
Y dijo Jacob a Faraón: «Días de años de mi vida que estoy peregrinando: ciento treinta años; pequeños y malos se han hecho días de años de mi vida: no han llegado a días de años de mi vida de mis padres; los días que peregrinaron».
Y bendiciendo Jacob a Faraón, salió de delante de él.
Y estableció José a su padre y sus hermanos y dióles posesión en tierra de Egipto; en la mejor tierra: en tierra de Ramsés; según ordenara Faraón.
Y midió trigo José a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre; trigo por cabeza.
Y trigo no había en toda la tierra; que prevalecía el hambre sobremanera; y desfalleció la tierra de Egipto y la tierra de Canaán del hambre.
Y juntó José todo el dinero, el hallado en tierra de Egipto y en tierra de Canaán, del trigo que compraban y les medía; y llevó José todo el dinero a la casa de Faraón.
Y agotóse todo el dinero en tierra de Egipto y en tierra de Canaán. Y vinieron los egipcios todos a José diciendo: «Danos pan. Y ¿porqué morimos delante de ti? que agotado está nuestro dinero».
Y díjoles José: «Traed vuestro ganado, y daréos pan por ganado, si agotado está vuestro dinero».
Y trajeron el ganado a José, y dióles José pan por los caballos, y por las ovejas, y por las vacas y por los asnos. Y alimentóles con pan en aquel año.
Y terminó aquel año; y vinieron a él en el año el siguiente, y dijéronle: «No ocultemos delante de nuestro señor que está agotado nuestro dinero, y nuestro ganado a ti el señor, y no nos queda delante del señor sino el propio cuerpo y la tierra nuestra.
¿Porqué hemos de morir delante de ti y desolarse la tierra? Cómpranos y nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra niños de Faraón; da semilla para que sembremos y no muramos y nuestra tierra se desuele».
Y compró José toda la tierra de los Egipcios para Faraón; pues vendieron los egipcios la tierra de ellos a Faraón; que prevalecía sobre ellos el hambre; e hízose la tierra de Faraón;
y el pueblo esclavizóselo para niños, de los altos límites de Egipto hasta los altos;
fuera de la tierra de los sacerdotes solamente; no compró ésta José; pues en don había dado casa a los sacerdotes Faraón, y comían el don que les daba Faraón; por esto no vendieron la tierra de ellos.
Y dijo José a todos los egipcios: «He aquí os he comprado a vos y vuestra tierra hoy para Faraón: llevaos semilla y sembrad la tierra;
y serán los frutos de ella: daréis la quinta parte a Faraón; y las cuatro partes serán para vosotros, para semilla a la tierra y para alimento a vosotros y todas las casas de vosotros».
Y dijeron: «Salvádonos has; hemos hallado gracia delante de nuestro señor, y seremos niños de Faraón».
Y púsoselo José por mandamiento hasta el día de hoy sobre la tierra de Egipto: el quintar para Faraón; salvo la tierra de los sacerdotes solamente; no era ella de Faraón.
Y habitó Israel en tierra egipcia, en la tierra de Gesén; y heredaron en ella, y multiplicáronse sobremanera.
Y vivió aún Jacob en tierra egipcia diecisiete años; y llegaron a ser los días de Jacob de años de su vida: ciento cuarenta y siete años.
Y aproximáronse los días de Israel de morir; y llamó a su hijo José y díjole: «Si he hallado gracia delante de ti, pon tu mano debajo de mi muslo, y harás conmigo misericordia y verdad de no sepultarme en Egipto;
sino que dormiré con mis padres, y me llevarás de Egipto y me sepultarás en la sepultura de ellos». Y él dijo: «Yo haré según tu palabra».
Y dijo: «Júrame». Y juróle; y se inclinó Israel sobre el extremo de su báculo.(b)
Adopta Jacob a Efraín y Manasés Y aconteció, después de estas palabras, anunciarse a José: «Tu padre siéntese mal». Y tomando a sus dos hijos consigo: a Manasés y Efraín, vino a Jacob.
Y anuncióse a Jacob, diciendo: «He aquí tu hijo José viene a ti». Y esforzándose Israel sentóse en el lecho(a).
Y dijo Jacob a José: «Aparecióseme el Dios omnipotente en Luza, en tierra de Canaán; y bendíjome
y me dijo: «He aquí yo te acrecentaré y multiplicaré y te haré en congregaciones de gentes, y a ti daré esta tierra y a tu simiente, después de ti, en posesión sempiterna».
Ahora, pues, los dos hijos tuyos, los nacidos a ti en Egipto, antes de venir yo a Egipto a ti, míos son: Efraín y Manasés; como Rubén y Simeón, serán míos.
Y la progenie que engendrares, después de esto, serán con el nombre de sus hermanos, llamados serán con las heredades de aquellos.
Y yo(b) —cuando venía de Mesopotamia de Siria, murió Raquel, tu madre, en tierra de Canaán, al acercarme por el camino, un trecho a la tierra, viniendo a Efrata; y enterréla en el camino; éste es Belén».
Y viendo Israel a los hijos de José, dijo: «¿Quiénes son éstos?»
Y dijo José a su padre: «Hijos míos son los que me ha dado Dios aquí». Y dijo Jacob: «Acércamelos, para bendecirlos».
Y los ojos de Israel apenas veían por la vejez, y no podía ver; y acercóles a él; y besóles y abrazóles.
Y dijo Israel a José: «He aquí de tu rostro no he sido privado; y he aquí mostróme Dios también tu simiente.»
Y retiróles José de las rodillas de él, y adoróle de rostro sobre la tierra(c)
Y, tomando José a sus dos hijos; a Efraín con la derecha, a izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, a la derecha de Israel, acercóles a él.
Y extendió Israel su mano; la derecha, y púsola sobre la cabeza de Efraín, y éste era el menor; y la izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando las manos.
Y bendíjoles y dijo: «El Dios a quien complacieron mis padres —a faz de él: Abrahán e Isaac; el Señor el que me nutre desde mi juventud hasta este día;
el ángel el que me libra de todos los males: bendiga estos niñitos; y será nombrado mi nombre en ellos, y el nombre de mis padres: Abrahán e Isaac; y multiplíquese en muchedumbre mucha sobre la tierra».
Y, viendo José que puso el padre su diestra sobre la cabeza de Efraín, pesado parecióle; y cogió José la mano de su padre para sacarla, de la cabeza de Efraín, a la cabeza de Manasés.
Y dijo José a su padre: «No así, padre; que éste es el primogénito: pon tu diestra sobre su cabeza».
Y no quiso; sino que dijo: «Sé, hijo mío, sé; también él será en pueblo; también él será enaltecido; empero su hermano, el menor, mayor será que él, y su simiente serán en muchedumbre de gente».
Y bendíjoles en aquel día, diciendo: «En vosotros bendito será Israel, diciendo: «Hágate Dios como Efraín y como Manasés»; y puso a Efraín delante de Manasés.
Y dijo Israel a José: «He aquí yo muero; mas Dios será con vosotros y os volverá a la tierra de vuestros padres;
y yo te doy Síquima elegida sobre tus hermanos; la que cogí de manos de amorreos con mi cuchilla y arco».
Profetiza Jacob a sus hijos sus destinos futuros; y muere. Y llamó Jacob a sus hijos y díjoles: «Congregaos, para anunciaros lo que os ha de acontecer en los postreros de los días:
Congregaos y oídme, hijos de Jacob;oíd a Israel; oíd a vuestro padre:
Rubén, primogénito mío, tú, mi fuerza y principio de mis hijos,duro de llevar y duro altanero.
Desenfrenástete como agua —no crecerás,que ascendiste al lecho de tu padre;entonces mancillaste el tálamo donde ascendiste.
Simeón y Leví, hermanos,consumaron iniquidad por su violencia.
En consejo de ellos no entre mi alma;y en su junta no contiendan mis entrañas;porque en su furor mataron hombres,y en su apetito enervaron al toro.
Maldito, su furor, por altanero,y sus iras porque seendurecieron;desmembrarélos en Jacoby dispersarélos en Israel.
Judá, a ti loaron tus hermanos;tus manos sobre la espalda de tus enemigos;adoraránte los hijos de tu padre.
Cachorro de león Judá:de presa,(a) hijo mío, has subido;tendístete y dormiste como león y leona—¿quién te despertará?—
No faltará príncipe de Judáy caudillo de sus muslos,hasta que viniere el que ha de ser enviado(b)y él será la expectación de las gentes.
Atando a la vid su pollino,y al pámpano el pollino de su asna,lavará en vino su estola,y en sangre de uva su palio.
Alegres sus ojos por el vino,y albos sus dientes por la leche.
Zabulón sobre el mar habitaráy él sobre el puerto de las naves,y dilatárase hasta Sidón.
Isacar, asno huesudo(c)reposando en medio de las heredades.
Y viendo el reposo que bello,y la tierra que pingüe,arrimó su hombro a trabajar,e hízose varón agrícola.
Dan juzgará a su pueblotal como una tribu(d) en Israel.
Y sea Dan serpiente sobre el camino,recostada sobre la senda;mordiendo talón de caballo;y caerá el jinete de espaldas;
la salud aguardando de Señor.(e)
Gad, probación probarále;pero él probará por los pies de ellos.(f)
Aser, pingüe su pany él dará delicias a los príncipes.
Neftalí, terebinto erguido,produciendo en los vástagos hermosura.
Hijo lozaneante Joséhijo lozaneante, envidiable mío;sus ramas se han dilatado sobre el muro.
Exasperáronle, disparáronley persiguiéronle los maestros de las saetas;
y destrozáronse con poder los arcos de ellosy disolviéronse los nervios de las manos de ellospor la mano del poderoso de Jacob;por el nombre del pastor de los hijos de Israel.(g)
El Dios de tu padre te amparará,y el Omnipotente te bendecirá:con bendición del cielo desde arriba;con bendición del abismo(h) que yace abajo:con bendición de pechos y de matriz.(i)
Bendiciones de tu padre—exceden a las bendiciones de mis progenitoreshasta los límites de preeminencias eternas(j)éstas vienen sobre la cabeza de José,el vértice del coronado entre sus hermanos.
Benjamín lobo rapaz:por la mañana comerá presa.por la tarde despresará rapiña(k).
Todos estos, hijos de Jacob, doce; y esto hablóles su padre; y bendíjoles; a cada uno según su bendición, bendíjoles.
Y díjoles: «Yo reunido soy a mi pueblo: sepultadme, con mis padres, en la caverna la que está en el campo de Efrón el heteo;
en la caverna la doble, la enfrente de Mambré en tierra de Canaán; la caverna que adquirió Abrahán de Efrón el heteo en adquisición de sepultura.
Allí sepultaron a Abrahán y Sara, su mujer; allí sepultaron a Isaac y Rebeca su mujer; allí sepultaron a Lía,
en la adquisición del campo y de la caverna que está en él, de los hijos de Het».
(49:32) Y cesó Jacob de mandar a sus hijos; y, levantando sus pies al lecho, reunido fue a su pueblo.(l)
Sepultura de Jacob. José consuela a sus hermanos. Muere. Y cayó José sobre el rostro de su padre, y lloróle y besóle.
Y mandó José a sus niños, los embalsamadores; embalsamar a su padre; y embalsamaron los embalsamadores a Israel.
Y cumplieron los cuarenta días de él; pues así se cuentan los días de la sepultura; y lloróle Egipto setenta días.
Y, cuando pasaron los días del luto, habló José a los potentados de Faraón, diciendo: «Si he hallado gracia en vuestros ojos, hablad por mí en las orejas de Faraón diciendo:
«Mi padre me juramentó, diciendo: «He aquí muero, en la sepultura que me cavé en tierra de Canaán, allí me sepultarás». Ahora, pues, bajando sepultaré a mi padre, y volveré».
Y dijo Faraón: «Baja, sepulta a tu padre según tu juramento».
Y subió José a sepultar a su padre y subieron juntamente con él todos los niños de Faraón, y los ancianos(a) de la casa de él; y todos los ancianos de la tierra de Egipto;
y toda la casa entera de José y los hermanos de él y toda la casa, la paterna de él y la parentela de él; solo los niños y las ovejas y las vacas dejaron en tierra de Gesén.
Y subieron juntamente con él, y carros y caballería, e hízose el campamento grande sobremanera.
Y llegaron a la «era de Atad»; la que está allende el Jordán, y lloráronle con llanto grande y fuerte sobremanera; e hicieron el llanto a su padre siete días.
Y vieron los habitadores de la tierra de Canaán el llanto en la «era de Atad» y dijeron: «Llanto grande es éste para los egipcios»; por esto llamaron su nombre: «Llanto de Egipto(b); el que está allende el Jordán.
E hiciéronle así sus hijos, como les había mandado.
Y lleváronle sus hijos a tierra de Canaán y sepultáronle allí en la caverna la doble; caverna que adquirió Abrahán en adquisición de sepultura, de Efrón el heteo, en frente de Mambré.
Y volvió José a Egipto, él y sus hermanos y los que subieron con él a sepultar al padre de él.
Y, viendo los hermanos de José que había muerto el padre de ellos dijeron: «No sea que se acuerde mal de nosotros José, y nos pague con pago todo lo malo que le ocasionamos».
Y presentáronse a José, diciendo: «Tu padre nos conjuró, antes de morir, diciendo:
«Así decid a José: Perdónales la iniquidad y el pecado de ellos; pues malas cosas te ocasionaron». Y ahora perdona la iniquidad a los servidores del Dios de tu padre». Y lloró José, al hablarles ellos.
Y, viniendo a él, adoráronle y dijeron: «Henos aquí esclavos».
Y díjoles José: «No temáis: ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?(c)
Vosotros dispusisteis contra mí para mal; pero Dios dispuso acerca de mí para bien: para que sucediese como ha sido hoy: para que fuese alimentado pueblo mucho».
Y díjoles: «No temáis: yo mantendré a vosotros y vuestras casas». Y consolóles y hablóles al corazón.
Y habitó José en Egipto, él y sus hermanos y toda la casa entera de su padre; y vivió José ciento y diez años.
Y vio José de Efraín niñitos hasta la tercera generación; también hijos de Maquir, el hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
Y dijo José a sus hermanos, diciendo: «Yo muero; mas con visita os visitará Dios, y os subirá de esta tierra a la tierra que juró a nuestros padres: a Abrahán e Isaac y Jacob».
Y juramentó José a los hijos de Israel, diciendo: «En la visita que os visitare Dios, llevaréis mis huesos de aquí con vos».
Y falleció José de ciento y diez años; y sepultáronle y pusieron en sarcófago en Egipto.
El nuevo faraón oprime a Israel Estos los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto junto con Jacob, su padre; cada uno con toda su casa entraron.
Rubén, Simeón, Leví, Judá,
Isacar, Zabulón y Benjamín,
Dan y Neftalí, Gad y Aser.
Eran todas las almas de Jacob setenta; y José estaba en Egipto.
Y falleció José y todos sus hermanos y toda aquella generación.
Y los hijos de Israel acrecentáronse y multiplicáronse, y desparramáronse y prevalecieron sobremanera; y llenóse de ellos la tierra.
Y levantóse otro rey en Egipto que no conocía a José.
Y dijo a su gente: «He aquí el linaje de los hijos de Israel, gran muchedumbre y se fortalece sobre nosotros.
Venid, pues: suplantémosles; no sea que se multipliquen, y, cuando nos sobreviniere guerra se pasen éstos a nuestros enemigos y guerreen contra nosotros y salgan de la tierra».
E impúsoles prefectos de las obras, para que los maltrataran en las obras; y edificaron ciudades fortificadas a Faraón: Fitom y Ramesés(a)
Pero mientras les oprimían, tanto más se multiplicaban, y fortalecían sobremanera. Y abominaban los egipcios a los hijos de Israel.
Y señoreaban los egipcios a los hijos de Israel con violencia;
y amargábanles la vida en las obras las duras: en barro y ladrillería, y todas las obras las del campo; fuera de todas la obras con que los esclavizaban con violencia.
Y dijo el rey de los egipcios a las parteras las hebreas: una de ellas por nombre Séfora, y el nombre de la otra: Fuá;
y dijo: «Cuando parteareis a las hebreas, y estén para parir, si varón fuere matadle; pero si hembra reservadla».
Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron según les ordenara el rey de Egipto, y dejaron vivo lo masculino.
Y llamó el rey de Egipto a las parteras, y díjolas: «¿Porqué hacéis esto y dejáis vivo lo masculino?»
Y dijeron las parteras a Faraón: «No como mujeres de Egipto, las hebreas; pues antes de llegar a ellas las parteras han parido».
Y hacía Dios bien a las parteras, y multiplicábase el pueblo y fortalecíase sobremanera.
Puesto que temían las parteras a Dios, hízoles casas(b).
Y ordenó Faraón a todo su pueblo, diciendo: «Todo lo masculino que naciere a los hebreos, al río lanzadle, y todo lo femenino, dejadlo vivir».
Moisés, hasta su huida a Madián Y había uno de la tribu de Leví que se tomó una de las hijas de Leví,
y concibió, y parió varón; y, viéndole gracioso, ocultáronle tres meses.
Y, como no le podían ocultar más, tomó para él su madre una cesta papirácea, y untóla con pez de asfalto, y colocó al niñito en ella, y púsola en el carrizal a orillas del río.
Y atalaya su hermana de lejos, para saber qué le pasaba.
Y descendió la hija de Faraón a bañarse en el río y sus doncellas paseaban a orillas del río; y vio la cesta en el carrizal, y envió la servidora y la hizo traer.
Y, abriendo, vio un niñito llorando en la cesta, y apiadóse de él la hija de Faraón, y dijo: «De los niñitos de los hebreos éste».
Y dijo la hermana de él a la hija de Faraón: «¿Quieres que te llame una mujer criando, de los hebreos, y te amamantará al niñito?»
Y dijo la hija de Faraón: «Ve». Y fue la niña y llamó a la madre del niñito.
Y dijo a ella la hija de Faraón: «Cuídame este niñito y amamántamelo, y yo te pagaré». Y tomó la mujer al niñito y amamantóle.
Y cuando hubo crecido el niñito, llevóle a la hija de Faraón y adoptóle por hijo, y denominó su nombre: Moisés, diciendo: «Del agua le saqué».(a)
Y aconteció en aquellos días después que fue grande Moisés, que salió a sus hermanos, los hijos de Israel. Y contempló el trabajo de ellos y vio a un hombre egipcio golpear a un hebreo, de sus hermanos.
Y mirando acá y allá, no vio a nadie, e hirió al egipcio y ocultóle en la arena.
Y saliendo al siguiente día, vio a dos varones hebreos riñendo, y dice al agraviador: «¿Porqué tú hieres al prójimo?»
Y él dijo: «¿Quién te ha constituido príncipe y juez sobre nosotros? ¿Acaso matarme tú quieres al modo que mataste ayer al egipcio? «Y temió Moisés y dijo: «¿Si tan manifiesta se ha hecho esta palabra?»
Y oyó Faraón esta palabra y buscaba matar a Moisés. Y retiróse Moisés de la faz de Faraón y habitó en tierra de Madián; y, viniendo a tierra de Madián, sentóse sobre el pozo.
Y el sacerdote de Madián tenía siete hijas, que pastoreaban las ovejas de su padre: Jetró.
Pero, viniendo los pastores, arrojáronlas de allí; y, levantándose Moisés, defendiólas y abrevó las ovejas de ellas.
Y vinieron a Ragüel(b), su padre; y él díjoles: «¿Porque os habéis apresurado hoy en venir?»
Y ellas dijeron: «Hombre egipcio nos ha defendido de los pastores y nos ha sacado agua y abrevado nuestras ovejas».
Y él dijo a sus hijas: «¿Y dónde está?» ¿y porqué habéis dejado al hombre? Llamadle, pues, para que coma pan».
Y habitó Moisés con el hombre, y dio a Séfora, hija suya, a Moisés por mujer.
Y concibió la mujer y parió hijo; y denominó Moisés su nombre: Gersam(c) diciendo: Peregrino soy en tierra extraña(d).
Y, después de aquellos muchos días, murió el rey de Egipto; y gemían los hijos de Israel de las obras y vociferaban y subieron sus voces a Dios desde las obras.
Y escuchó Dios su gemido, y acordóse Dios de su alianza, la con Abrahán e Isaac y Jacob.
Y miró Dios a los hijos de Israel y conoció(e).
Vocación de Moisés Pero Moisés pastoreaba las ovejas de Jetró su suegro, el sacerdote de Madián; y condujo las ovejas adentro del desierto, y vino al monte de Dios: Horeb.
Y aparecióle un ángel(a) de Dios en llama de fuego de la zarza, y veía la zarza arder en fuego, y no quemarse la zarza.
Y dijo Moisés: «Acercaréme y veré esta visión grande: por qué no se quema la zarza».
Y, cuando vio Señor que se acercaba a ver, llamóle Dios, desde la zarza, diciendo: «¡Moisés! ¡Moisés!» Y él dijo: «Heme aquí».
Y él dijo: «No te llegues acá; desata el calzado de tus pies; que el lugar en que estás, tierra santa es».
Y dijo: «Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abrahán, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob». Y ocultó Moisés su rostro; porque se guardaba de mirar a faz de Dios.
Y dijo Señor a Moisés: «Viendo he visto la miseria de mi pueblo, el en Egipto, y su clamor he oído por los opresores de las obras; y sé su dolor;
y he descendido a librarles de mano de egipcios, y sacarles de aquella tierra y llevarles a tierra buena y mucha: a tierra que mana leche y miel: al lugar de los cananeos, y heteos, y amorreos, y ferezeos, y heveos, y jebuseos.
Y ahora he aquí clamor de los hijos de Israel llega a mí y yo he visto la opresión con que los egipcios les oprimen.
Y ahora, ven: te enviaré a Faraón rey de Egipto; y sacarás al pueblo mío los hijos de Israel, de tierra de Egipto.
Y dijo Moisés a Dios: «¿Quién soy yo para ir a Faraón rey de Egipto, y para sacar los hijos de Israel de tierra de Egipto?»
Y dijo Dios a Moisés, diciendo: «Yo estaré contigo; y ésta séate señal de que yo te he enviado: cuando sacares a mi pueblo de Egipto, serviréis a Dios en este monte.
Y dijo Moisés a Dios: «He aquí yo iré a los hijos de Israel y les diré: «El Dios de nuestros padres me ha enviado a vosotros; preguntaránme: «¿Cuál el nombre de él? ¿qué diré a ellos?»(b)
Y dijo Dios a Moisés, diciendo: «Yo soy el que soy»(c). Y dijo: «Así dirás a los hijos de Israel: El que es, me ha enviado a vosotros».
Y dijo Dios de nuevo a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: «Señor el Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, y Dios de Isaac y Dios de Jacob me ha enviado a vosotros; éste es mi nombre eterno y éste mi memorial de generaciones en generaciones.
Ve, pues, y junta la ancianidad de los hijos de Israel, y les dirás: «Señor el Dios de vuestros padres se me ha aparecido; Dios de Abrahán, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob, diciendo: «Con observación os he observado y cuanto os ha sobrevenido en Egipto».
Y dijo: «Os ascenderá de la miseria de los egipcios a la tierra de los cananeos, y heteos, y amorreos, y ferezeos, y heveos, y jebuseos; a una tierra que mana leche y miel.
Y escucharán tu voz; y entrarás tú y la ancianidad de Israel a Faraón rey de Egipto y le dirás: «El Dios de los hebreos nos ha llamado; iremos camino de tres días al desierto para sacrificar a nuestro Dios».
Pero yo sé que no os dejará Faraón, rey de Egipto, partir, si no con mano fuerte;
y extenderé la mano y heriré a Egipto con todas mis maravillas, que haré en medio de ellos; y, después de esto, os dejará.
Y daré gracia a este pueblo a faz de los egipcios; y, cuando partiereis, no saldréis vacíos:
(3:21) pedirá mujer a su vecina, o cohabitadora vasos argénteos y áureos y vestimentas, y los pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto».
Prodigios de Moisés. Esle asociado Aarón Y respondió Moisés y dijo: «Si no me creyeren, ni escucharen mi voz (pues dirán: ‘No se te ha aparecido Dios’) ¿qué les diré?»
Y díjole Señor: «¿Qué es eso en tu mano?» Y él dijo: «Vara».
Y dijo: «Tírala al suelo». Y tiróla al suelo, y se hizo serpiente; y huyó Moisés de ella.
Y dijo Señor a Moisés: «Extiende tu mano, y cógela de la cola»; e hízose vara en su mano.
«Para que te crean que se te ha aparecido Dios de los padres de ellos; Dios de Abrahán, y Dios de Isaac y Dios de Jacob».
Y díjole Señor de nuevo: «Mete tu mano en tu seno». Y metió su mano en su seno; y sacó su mano de su seno, y volvióse su mano leprosa(a) como nieve.
Y dijo «Mete de nuevo tu mano en tu seno»; y metió su mano en su seno, y sacóla de su seno, y de nuevo fue restituida al color de la carne misma.
Y si no te creyeran ni escucharen la voz de la señal primera, creerán a la voz de la señal última.
Y será: si no creyeren a éstas dos señales ni escucharen tu voz, tomarás del agua del río y la derramarás sobre lo seco; y será el agua que tomares del río, sangre sobre lo seco».
Y dijo Moisés a Señor: «Ruégote, Señor: no soy hombre de palabra, ni desde ayer, ni desde anteayer(b) —ni desde que empezaste a hablar a tu servidor: tardo de voz y pesado de lengua soy yo».
Y dijo Señor a Moisés: «¿Quién dio boca a hombre, y quién hizo a mudo y sordo, a vidente y ciego? ¿No soy Dios?»
Y ahora ve, y yo abriré tu boca y te enseñaré lo que has de hablar».
Y dijo Moisés: «Ruégote, Señor: elige a otro que pueda(c), a quien envíes».
E inflamóse en ira Señor sobre Moisés y dijo: «¿No está aquí Aarón tu hermano, el levita? Sé que hablando hablará él por ti; y he aquí él saldrá a tu encuentro, y viéndote, se gozará en su corazón.
Y dirás a él y pondrás mis palabras en su boca, y yo abriré tu boca y la boca de él y os enseñaré lo que hagáis.
Y él te hablará al pueblo, y él será tu boca; y tú serás a él lo para con Dios.
Y esta vara tomarás en tu mano, en la cual harás las señales».
Y fue Moisés y volvió a Jetró, su suegro y díjole: «Iré y volveré a mis hermanos(d) los en Egipto, y veré si aún viven». Y dijo Jetró a Moisés: «Ve en paz».
Y dijo Señor a Moisés en Madián: «Ve, y vuelve a Egipto, que han muerto todos los que buscaban tu alma».
Y tomando Moisés a su mujer y los niñitos púsolos sobre los asnos y volvió a Egipto; y tomó Moisés la vara, la de Dios, en su mano.
Y dijo Señor Moisés: «Yendo tú y volviendo a Egipto, mira todos los prodigios que he puesto en tu mano, para que los hagas delante de Faraón; pero yo endureceré su corazón para que no deje partir el pueblo.
Y tú dirás a Faraón: «Esto dice Señor: «Hijo primogénito mío Israel;
y te he dicho: «Deja partir mi hijo para que me sirva»; y si no quieres dejarle partir, he aquí yo mato a tu hijo primogénito».
Y aconteció en el camino en la posada, encontróle un ángel de Señor y trataba de matarle(e)
Y tomando Séfora piedra afilada circuncidó el prepucio de su hijo y arrojóselo ante los pies, diciendo: «¡Esposo de sangre me eres tú(f)!»
Y dejóle(g); y ella dijo: «Esposo de sangre de la circuncisión».
Y dijo Señor a Aarón: «Ve al encuentro de Moisés al desierto». Y fue y encontróle en el monte de Dios, y besáronse.
Y narró Moisés a Aarón todas las palabras de Señor con que le enviara y todas las señales que mandara.
Y fueron Moisés y Aarón y congregaron toda la ancianidad de los hijos de Israel .
Y habló Aarón todas estas palabras que habló Dios a Moisés; e hizo(h) las señales a la faz del pueblo.
Y creyó el pueblo y gozóse porque visitaba Dios a los hijos de Israel y porque había visto su aflicción; en inclinóse el pueblo y adoró.
Moisés y Aarón ante Faraón Y, después de esto, entraron Moisés y Aarón a Faraón y dijéronle: «Esto dice Señor el Dios de Israel: Despide a mi pueblo para que me hagan una fiesta en el desierto».
Y dijo Faraón: «¿Quién es el Señor para oír su voz de despedir a Israel? No conozco al Señor, y a Israel no despido».
Y le dijeron: «El Dios de los hebreos nos ha llamado; iremos, pues, camino de tres días al desierto, para sacrificar a nuestro Dios; no sea que nos encuentre muerte o matanza».
Y díjoles el rey de Egipto: «¿Por qué, Moisés y Aarón, apartáis al pueblo de las obras? Id a vuestra tierra».
Y Faraón dijo: «He aquí ahora muy numeroso, el pueblo de la tierra: no les daremos, pues, reposo de sus faenas».
Y ordenó Faraón el mismo día a los cuadrilleros del pueblo y a sus prefectos, diciendo:
«No deis ya paja al pueblo para ladrillería, como ayer y anteayer; ellos mismos vayan y rastrojéense paja.
Y la tarea de ladrillos que hacían ayer y anteayer, imponedles»; y no les disminuyáis nada, pues ociosean; por eso están gritando: «Vamos y sacrifiquemos nuestro a Dios».
Agrávense los trabajos de estos hombres, y atiendan a ellos; y no atiendan a razonamientos vanos».
Y apremiáronles los cuadrilleros y los prefectos, y hablaron al pueblo, y dijeron: Esto dice Faraón: «Ya no os doy paja:
vosotros mismos recogeos paja donde halléis; pues nada se quita de la tarea vuestra».
Y desparramóse el pueblo por toda la tierra de Egipto a recoger rastrojo para paja.
Y los cuadrilleros apremiábanles, diciendo: «Acabad vuestra obra, la tarea, la diaria en su día, como cuando se os daba la paja».
Y eran azotados los prefectos de los hijos de Israel, que habían puesto sobre ellos los prepósitos de Faraón, diciendo: «¿Por qué no habéis acabado la tarea vuestra de ladrillos, como ayer y anteayer: así también lo de hoy?»
Y, entrando los prefectos de los hijos de Israel, vociferaron a Faraón, diciendo: «¿Por qué haces así a tus siervos?
Paja no se da a tus siervos y el ladrillo nos dicen hacer; y he aquí tus niños hemos sido azotados; agraviarás, pues, a tu pueblo.»
Y díjoles: «Haraganead; haraganes sois; por esto decís: «Vamos: sacrifiquemos a nuestro Dios.
Ahora, pues, yendo, trabajad; que la paja no se os dará, y la tarea de los ladrillos entregaréis».
Y viéronse los prefectos de los hijos de Israel en males, diciendo: «No disminuiréis de la tarea diaria de los ladrillos».
Y encontráronse con Moisés y Aarón, viniendo a su encuentro cuando salían de Faraón;
Y dijéronles: «Véaos Dios y juzgue, pues hicisteis abominable nuestro olor(a) a faz de Faraón y a faz de sus servidores, dando espada en las manos de él para que nos mate».
Y volvióse Moisés a Señor y dijo: «Ruégote, Señor ¿por qué estás maltratando a este pueblo? ¿Y por qué me has enviado?
Y desde que fui a Faraón a hablarle en tu nombre, ha maltratado a este pueblo, y no has salvado a tu pueblo».
Y dijo Señor a Moisés: «Ahora verás lo que haré a Faraón; que en mano fuerte los despedirá; y en brazo excelso, lanzárales de esta tierra».
Y habló Dios a Moisés y díjole: «Yo Señor;
y he aparecido a Abrahán, e Isaac y Jacob; como Dios omnipotente; y mi nombre: Jehová, no les he manifestado;
y he establecido mi alianza con ellos: de darles la tierra de los cananeos, la tierra que han habitado; en que también habitaron(a).
Y yo he escuchado el gemido de los hijos de Israel con que los egipcios los oprimen, y acordádome de la alianza mía.
«Ve di a los hijos de Israel, diciendo: «Yo Señor, y os sacaré de la potestad de Egipto, y os libraré de su servidumbre, en brazo excelso y en juicio grande.
y os tomaré por pueblo para mí y seré vuestro Dios y conoceréis que yo soy Señor el Dios vuestro que os he sacado de la esclavitud de Egipto;
y os llevaré a la tierra a que extendí mi mano para darla a Abrahán e Isaac y Jacob, daréosla en herencia: yo Señor».
Y habló Moisés así a los hijos de Israel; pero no escucharon a Moisés por la pusilanimidad y por las obras las duras.
Y dijo Señor a Moisés, diciendo:
«Entra habla a Faraón rey de Egipto para que deje ir a los hijos de Israel de su tierra».
Y habló Moisés a faz de Señor, diciendo: «He aquí los hijos de Israel no me escuchan; y ¿cómo me escuchará Faraón? y yo, incircunciso de labios».
Y dijo Señor a Moisés y Aarón, y ordenóles a Faraón rey de Egipto, que dejara ir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
Y éstos, los príncipes de sus casas paternas. Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Henoc y Falú, Hesrón y Carmi; éstas, las generaciones de Rubén.
Hijos de Simeón: Jamuel, y Jamín, y Ahod, y Jaquín y Soar; y Saúl hijo de la cananea; éstas las generaciones de Simeón.
Y éstos, los hijos de Leví, por sus parentelas: Gersón y Caat y Merarí; y los años de la vida de Leví: ciento treinta y siete.
Hijos de Gersón: Lobní y Semeí, según sus generaciones.
Hijos de Caat: Amram, e Isaar, y Hebrón y Oziel; y los años de la vida de Caat; ciento treinta y tres.(b)
Hijos de Merarí: Moholí y Musé; éstas las generaciones de Leví por sus parentelas.
Y tomó Amram a Yocabed, hermana de su padre, por mujer; y parióle a Aarón y Moisés, y fueron los años de la vida de Amram: ciento treinta y siete(c).
Hijos de Ysaar: Coré, y Nefeg y Zeorí.
E hijos de Oziel: Misael e Elisafán, y Setrí.
Y tomó Aarón a Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Naasón, por mujer; y parióle a Nadab, y Abiú, y Eleazar e Itamar.
E hijos de Coré: Aser y Elcaná y Abiasaf; éstas las generaciones de Coré.
Y Eleazar, hijo de Aarón, tomó mujer de las hijas de Futiel; y parióle a Finees; éstos son los príncipes de la familia de los levitas, según sus generaciones.
Estos son Aarón y Moisés; a quienes dijo Dios que sacaran a los hijos de Israel de tierra de Egipto con el haber de ellos.
Estos son los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de tierra de Egipto; éste es Moisés y Aarón.
El día que habló el Señor a Moisés en tierra de Egipto;
habló también el Señor a Moisés, diciendo: «Yo Señor: habla a Faraón rey de Egipto, cuanto yo te digo».
Y dijo Moisés a faz de Señor: «He aquí yo, incircunciso de labios soy; y ¿cómo me escuchará Faraón?».
Y dijo Señor a Moisés, diciendo: «He aquí te he dado Dios a Faraón; y Aarón tu hermano será tu profeta;
y tú le hablarás, cuanto te mando; y Aarón tu hermano hablará a Faraón que deje los hijos de Israel ir de la tierra de él.
Pero yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré mis señales y prodigios en tierra de Egipto.
Y no os escuchará Faraón; y pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré mi ejército: el pueblo mío, los hijos de Israel, de tierra de Egipto con castigo grande;
y conocerán todos los egipcios que yo soy Señor, extendiendo la mano sobre Egipto; y sacaré los hijos de Israel en medio de ellos».
E hizo Moisés y Aarón, según les mandó Señor; así hicieron.
Y Moisés era de ochenta años, y Aarón su hermano de ochenta y tres años, cuando hablaron a Faraón.
Y dijo Señor a Moisés y Aarón, diciendo:
Y si os hablare Faraón, diciendo: «dadnos señal», dirás a Aarón tu hermano: «Coge tu vara y arrójala ante Faraón y ante sus servidores; y será serpiente».
Y entró Moisés y Aarón ante Faraón y sus servidores, e hicieron así como les había mandado Señor; y arrojó Aarón su vara ante Faraón y ante sus servidores e hízose serpiente.
Y convocó Faraón a los sabios de Egipto y los hechiceros; e hicieron también los encantadores de los egipcios con sus hechicerías del mismo modo;
y arrojaron cada cual su vara, e hiciéronse serpientes; y devoró la vara la de Aarón las varas de aquellos.
Y fortalecióse el corazón de Faraón, y no les escuchó, según les había mandado Señor.
Y dijo Señor a Moisés: «Agravado está el corazón de Faraón que no deja ir al pueblo.
Ve a Faraón de mañana; he aquí él saldrá al agua y estarás frente por frente de él, sobre el labio del río; y la vara la convertida en serpiente, tomarás en tu mano;
y dirás a él: «Señor el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: «Deja ir a mi pueblo para que me sirva en el desierto; y he aquí no has escuchado hasta ahora.»
Esto dice Señor: «En esto conocerás que yo soy Señor: he aquí hiero con la vara la en mi mano el agua, la en el río, y se convertirá en sangre.
Y los peces los en el río, morirán, y hederá el río, y no podrán los egipcios beber agua del río».
Y dijo Señor a Moisés: «Di a Aarón tu hermano: Toma tu vara en tu mano, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, y sobre sus ríos, y sobre sus canales, y sobre sus pantanos y sobre todo su agua reunida; y será sangre; —hecha está sangre en toda tierra de Egipto, así en las maderas(a) como en las piedras».
E hicieron así Moisés y Aarón como les mandara Señor; y alzando con su vara hirió el agua la en el río, ante Faraón y ante sus servidores; y convirtióse toda el agua la en el río, en sangre.
Y los peces los que en el río murieron, y hedió el río, y no podían los egipcios beber agua del río, en toda tierra de Egipto.
E hicieron del mismo modo los encantadores de Egipto con sus hechicerías; y endurecióse el corazón de Faraón, y no les escuchó según dijo Señor.
Y volvióse Faraón y entró en su casa; y no reparó su corazón ni en esto.
Y cavaron todos los egipcios alrededor del río para beber agua, que no podían beber agua del río.
Y cumpliéronse siete días después de herir Señor el río.
Plagas 2ª, 3ª y 4ª Y dijo Señor a Moisés: «Entra a Faraón; y le dirás: «Esto dice Señor: «Deja ir mi pueblo para que me sirva»;
y si no quieres tú dejarlo ir, he aquí yo hiero todos los confines con ranas.
Y vomitará el río ranas, y, subiendo, entrarán, en tu casa y en las alcobas de los que duermen contigo y sobre tus lechos y en las casas de tus servidores y tu pueblo, y en tus artesas y en tus hornos,
y sobre ti y sobre tus servidores y sobre tu pueblo subirán las ranas».
Y dijo Señor a Moisés: «Di a Aarón tu hermano: «Extiende con la mano tu vara sobre los ríos, y sobre los canales y sobre los pantanos, y sube(a) las ranas».
Y extendió Aarón la mano sobre las aguas de Egipto y subió las ranas; y ascendieron las ranas y cubrieron la tierra de Egipto.
E hicieron del mismo modo también los encantadores con sus hechicerías, y trajeron las ranas sobre la tierra de Egipto.
Y llamó Faraón a Moisés y Aarón y dijo: «Rogad por mí a Señor y quite las ranas de mí y de mi pueblo; y los dejaré ir, y sacrifiquen al Señor».
Y dijo Moisés a Faraón: «Señálame para cuando he de rogar por ti y por tus servidores y por tu pueblo, para que desaparezcan las ranas de ti, y de tu pueblo y de vuestras casas; sólo que en el río quedarán».
Y él dijo: «Para mañana». Dijo, pues: «Como has dicho; para que veas que no hay otro sino el Señor;
y quitadas serán de en torno las ranas de ti, y de los servidores tuyos y de tu pueblo; sólo en el río quedarán».
Y salió Moisés y Aarón de Faraón; y clamó Moisés a Señor por la limitación de las ranas, como había señalado Faraón.
E hizo Señor según dijo Moisés , y murieron las ranas de las casas, y de las granjas, y de los campos;
y juntáronlas montones, montones(b); y hedió la tierra.
Pero, viendo Faraón que había refrigerio, agravóse su corazón, y no les oyó; según había hablado Señor.
Y dijo Señor a Moisés: «Di a Aarón: «Extiende tu vara y hiere el polvo de la tierra, y habrá mosquitos, y en los hombres y en los cuadrúpedos, y en toda tierra de Egipto».
Extendió, pues, con la mano, la vara y hubo los mosquitos en los hombres y en los cuadrúpedos; y todo polvo de la tierra convirtióse en mosquitos en toda la tierra de Egipto.
E hicieron del mismo modo también los encantadores; y no pudieron. Y había(c) mosquitos en los hombres y en los cuadrúpedos.
Dijeron, pues, los encantadores a Faraón: «Dedo(d) de Dios es éste». Pero el corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó; según había hablado Señor.
Y dijo Señor a Moisés: «Madruga mañana y ponte frente a frente de Faraón; he aquí él saldrá al agua, y dirás a él: «Esto dice Señor: «Deja ir mi pueblo para que me sirva en el desierto;
y si no quieres dejar ir mi pueblo, he aquí yo suelto, sobre ti y tus servidores y sobre tu pueblo y sobre vuestras casas mosca(e) y llenáronse las casas de Egipto de mosca, y la tierra donde están.
Pero maravillaré(f) en aquel día la tierra de Gesén, en donde está mi pueblo; sobre la cual no habrá mosca; para que sepas que yo soy Señor; el señor de toda la tierra.
Y pondré división entre el pueblo mío y entre el pueblo tuyo; y mañana habrá esto sobre la tierra».
E hizo Dios así, y vino la mosca muchedumbre, a las casas de Faraón y a las casas de sus servidores y a toda la tierra de Egipto; y devastada fue la tierra por la mosca.
Y llamó Faraón a Moisés y Aarón, diciendo: «Yendo, sacrificad a vuestro Dios en la tierra».
Y dijo Moisés: «No es posible hacer así; pues abominaciones de los egipcios sacrificaremos a Señor, nuestro Dios; pues, si sacrificáremos las abominaciones de los egipcios a faz de ellos, lapidarásenos.
Camino de tres días iremos al desierto y sacrificaremos a nuestro Dios, según nos dijo Señor».
Y dijo Faraón: «Yo os dejo ir, y sacrificad a vuestro Dios en el desierto; pero no os alejéis mucho en el andar; rogad, pues, por mí a Señor».
Y dijo Moisés: «He aquí yo saldré contigo y oraré a Dios y se irá de ti la mosca y de tus servidores y de tu pueblo mañana; no prosigas ya, Faraón, en engañar para no dejar ir al pueblo a sacrificar a Señor».
Y salió Moisés de con Faraón y oró a Dios;
e hizo Señor, según dijo Moisés, y quitó la mosca de Faraón y sus servidores y su pueblo; y no quedó ninguna.
Y agravó Faraón su corazón, también esta vez, y no quiso dejar ir al pueblo.
Plagas 5ª, 6ª y 7ª Y dijo Señor a Moisés: «Entra a Faraón, y le dirás: «Esto dice Señor, el Dios de los hebreos: «Deja ir mi pueblo, para que me sirva;
que, si no quieres dejar ir mi pueblo, sino que aún le retienes,
he aquí mano de Señor estará sobre tu ganado el en los campos, y sobre los caballos y sobre los jumentos, y los camellos, y vacas y ovejas: muerte grande sobremanera.
Y maravillaré(a) yo en aquel tiempo entre el ganado de los egipcios y entre el ganado de los hijos de Israel: no morirá, de todo lo de los hijos de Israel nada».
Y puso Dios término, diciendo: «Mañana hará Señor esta palabra sobre la tierra».
E hizo Señor esta palabra al siguiente día y murió todo el ganado de los egipcios; pero, del ganado de los hijos de Israel, no murió nada.
Y, viendo(b) Faraón que no murió de todo el ganado de los hijos de Israel nada, se agravó el corazón de Faraón; y no dejó ir el pueblo.
Y dijo Señor a Moisés y Aarón, diciendo: «Tomaos llenas las manos de hollín de cocina y espárzalo Moisés al cielo a faz de Faraón y a faz de sus servidores,
y vuélvase polvo sobre toda la tierra de Egipto; y se tornará, en los hombres y en los cuadrúpedos, úlceras apostemadas, toda la tierra de Egipto; y se tornará, en los hombres y toda tierra de Egipto».
Y tomó hollín de cocina a faz de Faraón, y esparciólo Moisés al cielo y volvióse úlceras apostemadas en los hombres y en los cuadrúpedos.
Y no pudieron los hechiceros estar a faz de Moisés por las úlceras, pues las úlceras estaban en los hechiceros y toda tierra de Egipto.
Pero endureció Señor el corazón de Faraón y no les escuchó; según ordenara Señor.
Y dijo Señor a Moisés: «Madruga mañana y ponte delante de Faraón, y le dirás: «Esto dice Señor el Dios de los hebreos: «Deja ir mi pueblo para que me sirva.
Porque esta vez yo suelto todos mis golpes contra tu corazón y el de tus servidores y de tu pueblo, para que sepas que no hay, como yo, otro en la tierra.
Ahora, pues, soltando la mano, te hiriera y tu pueblo matara y te borrara de la tierra;
empero, por esto has sido reservado: para manifestar yo en ti mi fuerza, y para que sea anunciado mi nombre en toda la tierra.
¿Todavía, pues, tú te levantas contra mi pueblo para no dejarles ir?
He aquí yo lluevo, esta misma hora mañana, granizo mucho sobremanera, como no le ha ha ido semejante en Egipto desde el día que se fundó hasta el día de hoy.
Ahora, pues, apresúrate a juntar el ganado y cuanto tuyo es en el campo; pues todos los hombres y el ganado, cuanto tuyo es en el campo, y no entrare en casa, y cayere sobre ellos el granizo, morirán».
El temeroso de la palabra de Señor, entre los servidores de Faraón, juntó su ganado en las casas,
pero el que no adhería su corazón a la palabra de Señor, dejó su ganado en los campos.
Y dijo Señor a Moisés: «Extiende tu mano al cielo y habrá granizo sobre toda la tierra de Egipto, y sobre los hombres, y el ganado y toda planta la sobre la tierra».
Y extendió Moisés la mano al cielo, y Señor dio voces(c) y granizó y corría el fuego sobre la tierra; y llovió Señor granizo sobre toda la tierra de Egipto.
Y había granizo y fuego llameante en el granizo y el granizo mucho sobremanera; que no había habido tal en Egipto desde el día que se había hecho en él gente.
E hirió el granizo en toda la tierra de Egipto, de hombre a ganado; y toda planta, la en el campo, hirió el granizo; y todos los árboles, los en los campos, destrozó el granizo;
sólo en la tierra de Gesén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
Y envió Faraón y llamó a Moisés y Aarón, y díjoles: «He pecado esta vez: el Señor es justo; pero yo y mi pueblo, impíos.
Rogad, pues, por mí a Señor, y cese de haber voces de Dios, y granizo y fuego; y os dejaré ir y ya no seguiréis quedando».
Y díjole Moisés: «Cuando hubiere yo salido de la ciudad, extenderé mis manos a Señor, y las voces cesarán; y granizo y lluvia no habrá ya; para que sepas que del Señor, la tierra.
Y tú y tus servidores sé que todavía no temeréis a Dios».
Y el lino y la cebada fueron heridos; pues la cebada, espigando(d), y el lino semillando;
pero el trigo y la escanda no fueron heridos, porque eran tardíos.
Y salió Moisés de con Faraón fuera de la ciudad y extendió las manos a Señor; y las voces cesaron, y el granizo, y la lluvia no destiló ya sobre la tierra.
Pero viendo Faraón que había cesado la lluvia y el granizo y las voces, continuó pecando y agravó su corazón y el de sus servidores.
Y endurecióse el corazón de Faraón, y no dejó ir a los hijos de Israel; según había Señor hablado a Moisés.
Plagas 8ª y 9ª Y dijo Señor a Moisés, diciendo: «Entra a Faraón; pues yo he endurecido su corazón y el de sus servidores, para que, una tras otra, les sobrevengan estas señales;
para que narréis en las orejas de vuestros hijos, y a los hijos de vuestros hijos con cuán grandes cosas he burlado a los egipcios; y las señales mías que he hecho en ellos; y conoceréis que yo Señor».
Y entraron Moisés y Aarón a Faraón y dijéronle: «Esto dice Señor el Dios de los hebreos: «¿Hasta cuándo no quieres humillarte a mí?» Deja ir a mi pueblo para que me sirva.
Pero, si no quisieres tú dejar ir mi pueblo, he aquí traigo a esta misma hora mañana langosta mucha sobre tus confines;
y cubrirá la faz de la tierra, y no podrás ver la tierra; y devorará todo lo restante de la tierra lo dejado que os dejó el granizo; y devorará todo árbol el que os nace sobre la tierra;
y llenáranse las casas tuyas y las casas de tus servidores y todas las casas en toda tierra de los egipcios; cual no han visto jamás tus padres ni los padres de tus padres, desde el día que fueron hasta el día de hoy». Y volvióse Moisés, y salió de con Faraón.
Y dijeron los servidores de Faraón a él: «¿Hasta cuándo tendremos este tropiezo(a)? Deja ir los hombres para que sirvan a su Dios; o ¿quieres ver perecer a Egipto?»
Y volvieron a Moisés y Aarón; Faraón díjoles: «Id y servid a vuestro Dios ¿Quiénes y quiénes son los que han de ir?»
Y dijo Moisés: «Con nuestros niños y viejos partiremos, con los hijos e hijas y ovejas y vacas de nosotros; porque es fiesta de Señor, el Dios nuestro».
Y díjoles: «Sea así Señor con vosotros, así como os dejo ir a vosotros ¿acaso también vuestros haberes(b)? Mirad que maldad intentáis.
No así, partan los varones y sirvan a Dios; que esto vosotros mismos pedíais». Y arrojáronles de la faz de Faraón.
Y dijo Señor a Moisés: «Extiende la mano sobre tierra de Egipto, y suba langosta sobre la tierra; y devorará toda hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles el que ha dejado el granizo».
Y alzó Moisés la vara al cielo y trajo viento este sobre toda la tierra aquel día y toda la noche: mañana fue y el viento el este levantó a la langosta,
y trájola sobre toda la tierra de Egipto, y posóse sobre todos los confines de Egipto, mucha sobremanera; antes de ella, no hubo semejante langosta, y después de esto no habrá así.
Y cubrió la faz de la tierra; y corrompida fue la tierra; y devoró toda la hierba de la tierra y todo el fruto de los árboles el que había sido dejado por el granizo; no quedó nada verde en los árboles y en toda hierba de campo en toda tierra de Egipto.
Y apresuróse Faraón a llamar a Moisés y Aarón, diciendo: «He pecado a faz de Señor el Dios vuestro y contra vosotros;
ahora, pues, perdonad mi pecado aún esta vez y rogad a Señor, el Dios vuestro, y arrebate de mí esta muerte».
Y salió Moisés de con Faraón y oró a Dios.
Y cambió Señor viento: de la mar impetuoso, y llevóse la langosta y lanzóla al mar Rojo; y no quedó langosta una en toda tierra de Egipto.
Y endureció Señor el corazón de Faraón, y no dejó ir a los hijos de Israel.
Y dijo Señor a Moisés: «Extiende tu mano al cielo y haya tinieblas sobre tierra de Egipto, que se toquen las tinieblas».
Y extendió Moisés la mano y hubo tinieblas de tenebrosidad sobre toda tierra de Egipto tres días;
y no vio nadie a su hermano tres días; y no se levantó nadie de su lecho tres días; pero para todos los hijos de Israel luz había dondequiera que estuvieran.
Y llamó Faraón a Moisés y Aarón, diciendo: «Marchaos, servid a Señor, el Dios vuestro; sólo las ovejas y las vacas dejad; también vuestros párvulos vayan con vosotros».
Y dijo Moisés: «Empero también tú nos darás holocaustos y hostias que hacer a Señor el Dios nuestro;
y el ganado nuestro irá con nosotros, y no quedará uña; que de él tomaremos para servir a Señor el Dios nuestro; y nosotros no sabemos con qué hemos de servir a Señor el Dios nuestro, hasta que lleguemos allá».
Y endureció Señor el corazón de Faraón, y no quiso dejarles ir.
Y dijo Faraón: «Retírate de mí, guárdate de que no vuelvas ya a ver mi rostro; pues el día que me vieres, morirás».
(10:28) Y dijo Moisés: «Has dicho; ya no veré tu rostro».
Ultima plaga: muerte de los primogénitos Y dijo Señor a Moisés: «Todavía una plaga traeré sobre Faraón y sobre Egipto, y, después de esto, os dejara ir de aquí; y cuando os dejare ir, con todo lanzamiento os lanzará de aquí.
Habla, pues,(a) en las orejas del pueblo: y pida cada uno a su vecino y la mujer a su vecina vasos de oro y de plata y vestimentas».
Y Señor dio gracia a su pueblo a faz de los egipcios, y diéronles; también el hombre Moisés grande se había hecho sobremanera a faz de los egipcios, y a faz de Faraón y a faz de todos los servidores de él.
Y dijo Moisés: «Esto dice el Señor: «Hacia la medianoche yo saldré al medio de Egipto:
Y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde primogénito de Faraón que está sentado en el trono, hasta el primogénito de la criada la de la molienda, y el primogénito de todo ganado;
y habrá lamentación grande al través de toda tierra de Egipto, cual no ha habido y cual no volverá a haber.
Y en todos los hijos de Israel no chistará perro con su lengua, desde contra hombre hasta contra ganado(b); para que sepas cuanto maravilla(c) Dios entre Egipto e Israel.
Y vendrán todos estos niños tuyos a mí, y me adorarán, diciendo: «Sal tú y todo tu pueblo que tú acaudillas» y después de esto, saldré(d)».Y salió Moisés de ante el Faraón con ira.
Y dijo Señor a Moisés: «No os escuchará Faraón, para que, multiplicando multiplique yo mis señales y prodigios en tierra de Egipto».
Y Moisés y Aarón hicieron todas estas señales y prodigios en tierra de Egipto a faz de Faraón; y endureció Señor el corazón de Faraón y no escuchó para dejar ir los hijos de Israel de tierra de Egipto.
El cordero pascual y el ángel exterminador Y dijo Señor a Moisés y Aarón en tierra de Egipto, diciendo:
«Este será para vosotros principio de meses, primero para vosotros en los meses del año.
Habla a toda la congregación de hijos de Israel, diciendo: «El décimo de este mes tomen cada cual un cordero por familia, cada cual un cordero por casa.
Y, si pocos fueren los de la casa, hasta no bastar para un cordero, tomará consigo al vecino próximo; según número de almas cada cual lo bastante a él contará para un cordero(a).
Cordero perfecto, macho, de año tendréis: de las ovejas y de las cabras lo tomaréis.
Y lo tendréis guardado hasta el catorce de este mes; y lo mataréis toda la muchedumbre de la congregación de hijos de Israel hacia la tarde.
Y tomarán de la sangre y pondrán sobre los dos postes y sobre el dintel, en las casas en que lo comieren.
Y comerán las carnes aquella noche, asadas al fuego; y ázimos con hierbas amargas comerán.
No comeréis de ellos nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego, cabeza con los pies y las entrañas.
No quedará de él hasta la mañana; y hueso no quebrantaréis de él, y lo sobrante de él; hasta la mañana, en el fuego lo quemaréis.
Y así lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, y el calzado en vuestros pies, y los báculos en vuestras manos; y lo comeréis a prisa: pascua(b) es para Señor.
Y pasaré por la tierra de Egipto en esta noche y heriré todo primogénito en tierra de Egipto, de hombre a bestia, y en todos los dioses de Egipto haré venganza: yo Señor.
Y os será la sangre en señal en las casas en que estáis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga perdedora, cuando hiriere yo en tierra de Egipto.
Y seráos este día en memorial, y celebraréisle fiesta a Señor en todas vuestras generaciones; legítimo, sempiterno lo celebraréis.
Siete días ázimos comeréis; y desde el día el primero haréis desaparecer la levadura de vuestras casas; todo el que comiere leudado, borrada(c) será aquella alma de entre Israel, desde el día primero; hasta el día el séptimo.
Y el día primero llamado será santo, y el día séptimo llamado será santo por vosotros; toda obra servil no haréis en ellos; fuera de lo que se hiciere a toda alma(d) y esto solamente será hecho por vosotros.
Y guardad este mandamiento; pues en este día sacaré vuestro ejército de tierra de Egipto; y haréis este día, en vuestras generaciones, legítimo, sempiterno;
y principiando el día catorce del mes el primero, desde la tarde(e), comeréis ázimo, hasta el día veintiuno del mes, hasta la tarde.
Siete días levadura no se hallará en vuestras casas; todo el que comiere leudado, borrada será aquella alma de la congregación de Israel; ya de advenedizos ya de indígenas,
todo lo leudado no comeréis; y en todas vuestras habitaciones comeréis ázimos».
Y llamó Moisés a toda la ancianidad de los hijos de Israel y díjoles: «Id y tomaos un cordero por familia y sacrificad la pascua.
Y tomaréis un manojo de hisopo, y mojándolo en la sangre la en la aljofaina, rociaréis los dinteles y los dos postes con la sangre la en la aljofaina; pero vosotros no saldréis nadie por la puerta de su casa hasta la mañana.
Y pasará Señor a herir los egipcios, y verá la sangre en el dintel, y en los dos postes, y pasará de la casa y no dejará al exterminador entrar en vuestras casas a herir.
Y guardaréis esta palabra por ley para ti y tus hijos por siglos.
Y, cuando entrareis en la tierra que os dará Señor, según ha hablado, observaréis este servicio;
Y será: cuando os dijeren vuestros hijos: «¿Qué servicio, éste?»
diréisles: «Sacrificio de pascua, éste para Señor; porque amparó las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hirió a los egipcios, y salvó nuestras casas». E inclinándose el pueblo, adoró.
Y, yendo hicieron los hijos de Israel, según mandó Señor a Moisés, así hicieron.
Y aconteció a media noche que hirió Señor todo lo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón el sentado en el trono, hasta el primogénito de la cautiva, la en la cárcel, hasta el primogénito de toda bestia.
Y, levantándose Faraón de noche, y sus servidores y todos los egipcios, hubo clamor grande en toda tierra de Egipto; que no había casa donde no hubiera un muerto.
Y llamó Faraón a Moisés y Aarón de noche y díjoles: «Levantaos y salid de mi pueblo, y vosotros y los hijos de Israel. Id y servid a Señor vuestro Dios, según decís;
y vuestras ovejas y vuestras vacas tomando, partid, y bendecidme también a mí».
Y forzaban los egipcios al pueblo, a lanzarlo prestamente de la tierra; pues decían: «¡Todos nosotros morimos!»
Y tomó el pueblo la masa antes que leudase, sus artesas amarradas en sus vestiduras sobre los hombros.
Y los hijos de Israel habían hecho según les ordenara Moisés y pedido a los egipcios vasos de oro y de plata y vestimentas.
Y había dado Señor gracia a su pueblo a faz de los egipcios, y habíanles dado; y despojaron(f) a los egipcios.
Y, alzando los hijos de Israel, de Ramesés a Sucot como seiscientos mil a pie, los varones; fuera de los párvulos;
también mezcolanza grande fue con ellos, y ovejas, y vacas y jumentos muchos sobremanera.
Y cocieron la masa que trajeran de Egipto tortas ázimas, pues no había leudado; que los arrojaron los egipcios, y no se pudieron detener, y viático no se habían hecho.
Y la habitación de los hijos de Israel la que habitaron en tierra de Egipto(g): cuatrocientos treinta años;
y aconteció que, después de los cuatrocientos treinta años, salió todo el ejército de Señor de tierra de Egipto, de noche.
Es de guardar para el Señor, cuando los sacó de Egipto, aquella noche misma, de guardar para Señor, para que a todos los hijos de Israel sea en sus generaciones.
Y dijo el Señor a Moisés y Aarón, diciendo: «Esta, la ley de la pascua; todo extranjero no comerá de ella;
y a todo siervo comprado, circuncidarás, y entonces comerá de ella;
peregrino o asalariado no comerá de ella.
En casa una se comerá; y no sacaréis de la casa, de las carnes fuera; y hueso no quebrantaréis suyo.
Toda la congregación de los hijos hará esto.
Pero, si viniere a vosotros un advenedizo para hacer la pascua de Señor, circuncidarás todo lo masculino suyo, y entonces vendrá a hacerla; y será como el indígena de la tierra; todo incircunciso no comerá de ella.
Ley una habrá para el indígena y para el que viniere advenedizo a vosotros».
E hicieron los hijos de Israel, según ordenara Señor a Moisés y Aarón, así hicieron.
Y aconteció en aquel día sacó Señor a los hijos de Israel de tierra de Egipto.
Ley de lo primogénito. Viaje por el desierto Y dijo Señor a Moisés, diciendo:
«Santifícame todo lo primogénito que abre toda matriz, en los hijos de Israel, de hombre a bestia: mío es».
Y dijo Moisés al pueblo: «Acuérdate de este día en que has salido de Egipto; de casa de servidumbre; pues en mano fuerte os ha sacado Señor de allí; y no se comerá leudado,
el día de hoy que salió, en el mes de las espigas.
Y será, cuando te introdujere Señor tu Dios en la tierra de los cananeos, y heteos, y amorreos, y heveos, y jebuseos, que juró a tus padres darte; tierra manando leche y miel, harás este servicio en este mes.
Siete días comeréis ázimos; y el día el séptimo, fiesta de Señor,
ázimos comeréis siete días; no se te verá leudado ni levadura en todos tus confines.
Y anunciarás a tu hijo en aquel día, diciendo: «Por esto que me hizo Señor, cuando salí de Egipto(a)».
Y te será señal en tu mano(b), y memorial entre tus ojos(c); para que esté la ley de Señor en tu boca; pues, en mano fuerte te sacó Señor Dios, de Egipto.
Y guardaréis esta ley de días en días.
Y será: cuando te introdujere Señor tu Dios en la tierra de los cananeos del modo que juró a tus padres, y te la diese;
separarás todo lo que abre matriz, lo masculino, para el Señor; todo lo que abre matriz de las vacadas o en tu ganado, cuanto tuvieres, lo masculino, santificarás al Señor.
Todo lo que abre matriz de asno, rescatarás con cordero, y, si no lo rescatares, lo matarás; todo primogénito de hombre, de tus hijos, rescatarás.
Y, cuando te preguntare tu hijo, después de esto, diciendo: «¿Qué esto?» dirásle: «En mano fuerte sacónos Señor, de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
cuando se endureció Faraón para dejarnos ir, mató todo primogénito en tierra de Egipto, de primogénito de hombre a primogénito de bestia; por esto yo sacrifico todo lo primogénito al Señor, todo lo que abre matriz, lo masculino, y todo primogénito de mis hijos rescato».
Y será para señal en tu mano e inamovible de entre tus ojos; que en mano fuerte te sacó Señor de Egipto».
Y, cuando dejó ir Faraón al pueblo, no los condujo Dios camino de tierra filiestea, por estar cercano, pues dijo Dios: «No sea que se arrepienta el pueblo viendo guerra y retorne a Egipto».
Y llevó Dios al pueblo por rodeo al desierto, al Mar Rojo; y armados(d) subieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
Y tomó Moisés los huesos de José consigo; pues con juramento juramentara a los hijos de Israel, diciendo: «Con visitación visitaráos Señor, y llevaréis con vosotros mis huesos de aquí».
Y alzando los hijos de Israel de Sucot, acamparon en Etam, orillas del desierto.
Y Dios guiábalos: de día en columna de nube para mostrarles el camino; y de noche, en columna de fuego para alumbrarles;
y no faltó la columna de la nube, de día, y la columna de fuego, de noche, delante del pueblo todo.
Paso del Mar Rojo Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Habla a los hijos de Israel, y volviendo acampen frente por frente de Fihahirot entre Mágdalo y el mar, frente de Beelsefón; a faz de ellos acamparás sobre el mar.
Y dirá Faraón de los hijos de Israel: «Errantes andan éstos en la tierra; que encerrados los tiene el desierto».
Y yo endureceré el corazón de Faraón y se lanzará tras ellos; y glorificaréme en Faraón y en todo su ejército, y conocerán todos los egipcios que yo soy Señor». E hicieron así.
Y anuncióse al rey de Egipto que había huido el pueblo; y mudóse el corazón de Faraón y el corazón de sus servidores contra el pueblo, y dijeron: «¿Qué es esto que hemos hecho: de dejar ir a los hijos de Israel para que no nos sirvan?».
Y unció sus carros; y a todo su pueblo llevó consigo;
y tomando seiscientos carros escogidos y todos los carros de los egipcios y jefes en todos.
Y endureció Señor el corazón de Faraón rey de Egipto y el de sus servidores y lanzáronse tras los hijos de Israel; y los hijos de Israel habían salido en mano excelsa.
Y lanzáronse los egipcios tras ellos y halláronlos acampados sobre el mar; y todos los caballos, y los carros de Faraón y los jinetes y su ejército(a) frente por frente de Fihahirot, delante de Beelsefón.
Y Faraón aproximábase; y levantaron los hijos de Israel los ojos, y he aquí los egipcios avanzando detrás de ellos; y temieron sobremanera. Y vociferaron los hijos de Israel a Señor;
y dijeron a Moisés: «¿Por no haber sepulcros en Egipto nos has sacado a matarnos en el desierto? ¿Qué es esto que nos has hecho, sacándonos de Egipto?
¿No es ésta la palabra que te hablábamos en Egipto diciendo: «Déjanos servir a los egipcios. Que mejor es servir a los egipcios que morir en el desierto».
Y dijo Moisés al pueblo: «No temáis: paraos y ved la salvación, la de Dios; la que nos hará hoy; pues tales como veis a los egipcios hoy, no los volveréis a ver eternamente.
Señor guerreará por vosotros, y vosotros callaréis(b).
Y dijo Señor a Moisés: «¿Qué clamas a mí? Habla a los hijos de Israel y marchen;
Y tu levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y húndelo, y pasen los hijos de Israel al través del mar por lo seco.
Y he aquí yo endureceré el corazón de Faraón y de los egipcios, y entrarán en pos de ellos, y glorificaréme en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros y en sus caballos.
Y conocerán todos los egipcios que yo soy Señor; y glorificaréme en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros y en sus caballos».
Y alzóse el ángel de Dios el que precedía el campamento de Israel y fue en pos de ellos; y alzóse también la columna de la nube de la faz de ellos, y púsose detrás de ellos.
Y entró entre los egipcios y entre el campamento de Israel y paróse; y era allí nube y tinieblas, e iluminaba aquí la noche; y no se juntaron toda la noche.
Y extendió Moisés la mano sobre el mar, y llevó Señor el mar con un viento este, impetuoso, toda la noche, y puso seco el mar, y partiéronse las aguas.
Y pasaron los hijos de Israel al través del mar por lo seco, y las aguas éranles muro a diestra y muro a siniestra.
Y lanzáronse en pos los egipcios y entraron tras de ellos, y todo caballo de Faraón y los carros y los aurigas en medio del mar.
Y aconteció en la vigilia la matutina, miró Señor sobre el campamento de Egipto en columna de fuego y de nube(c), y perturbó el campamento de Egipto;
y juntó las ruedas de sus carros, y llevóles con violencia(d). Y dijeron los egipcios: «Huyamos de faz de Israel; que el Señor guerrea por ellos contra los egipcios».
Y dijo el Señor a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar y restitúyanse las aguas y vuelvan sobre los egipcios; sobre sus carros y sobre sus aurigas».
Y extendió Moisés la mano sobre el mar, y restituyéronse las aguas, al alba, a su lugar; y los egipcios huyeron debajo de las aguas; y despeñó el Señor a los egipcios en medio del mar.
Y volviendo las aguas cubrieron los carros y los aurigas y toda la fuerza de Faraón; a los que habían entrado en pos de ellos al mar; y no quedó de ellos uno solo.
Pero los hijos de Israel pasaron por lo seco en medio del mar, y las aguas, para ellos muro a diestra y muro a siniestra.
Y salvó Señor a Israel en aquel día de mano de Egipto; y vio Israel a los egipcios muertos sobre la ribera del mar.
Y vio Israel la mano la grande que hizo Señor a los egipcios; y temió el pueblo al Señor; y creyó a Dios y a Moisés su servidor.
Cántico de Moisés. Israel en Mara Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cantar a Dios, y dijeron, diciendo:«Cantemos al Señor, pues gloriosamente se ha glorificado:bridón y auriga lanzó a la mar.
Fuerza y loor se me ha hecho para salud,éste, mi Dios, y glorificaréle;Dios de mi padre, y exaltaréle.
Señor, quebrantando guerras,Señor su nombre.
Carros de Faraón y su fuerza lanzó a la mar;selectos jefes aurigas campeones,hundió en la roja mar.
Mares cubriéronles:sumergiéronse en el abismo, cual piedra.
Tu diestra, Señor, se ha glorificado en podertu diestra mano Señor, hirió a los enemigos.
Y con la muchedumbre de su gloria quebrantaste a los adversariossoltaste tu ira y devorólos, cual paja.
Y por el soplo de tu furor amontonáronse las aguas:cuajáronse, cual muro, las aguas;cuajáronse las olas en medio de la mar.
Dijo el enemigo: «Corriendo en pos, cogeré:partiré despojos; hartaré mi alma;arrebataré con mi cuchilla, señoreará mi mano».
Soltaste tu soplo: cubrióles la mar,descendieron, como plomo, en aguas profundas.
¿Quién semejante a ti entre los dioses, Señor?¿Quién semejante a ti glorificado en santidad,aterrador en gloria, hacedor de maravillas?
Extendiste tu diestra:devoróles la tierra.
Guiaste en tu piedad a este tu pueblo que redimiste;llevástele en tu poder, a la mansión santa tuya.
Oyeron gentes, y airáronse:dolores puerperales cogieron a los habitantes de Filistea.
Entonces temblaron los príncipes de Edom;los poderosos de Moab cogióles temblor;deshiciéronse todos los habitantes de Canaán.
Caiga sobre ellos temblor y temor;por la grandeza de tu brazo petrifíquense,hasta que pase tu pueblo, Señor;hasta que pase este tu pueblo que adquiriste.
Los llevarás, les plantarás en el monte de tu heredad;en tu morada prevenida que dispusiste, Señor;santuario, Señor, que prepararon tus manos.
Señor reina por siglos, y por siglos y siempre.
Que entró el corcel de Faraón con carros y aurigas en la mary trajo sobre ellos Señor las aguas de la mar;pero los hijos de Israel anduvieron por la seca en medio de la mar.
Y tomando María, la profetisa, la hermana de Aarón, el tímpano en su mano, salieron todas las mujeres en pos de ella con tímpanos y danzas.
Y entonóles María diciendo:«Cantemos al Señor, pues gloriosamente se ha glorificado:bridón y auriga lanzó a la mar».
Y levantó Moisés a los hijos de Israel del Mar Rojo y llevóles al desierto de Sur; y anduvieron tres días por el desierto y no hallaron agua para beber.
Y vinieron a Mara; y no podían beber agua de Mara, pues era amarga; por esto denominó el nombre de aquel lugar: Amargura.
Y murmuró el pueblo contra Moisés, diciendo: «¿Qué beberemos?»
Y clamó Moisés a Señor; y mostróle Señor un leño, y arrojólo en el agua, y endulzóse el agua. Allí púsole(a) prescripciones y juicios; y allí tentólo,
y dijo: «Si con oído oyeres la voz de Señor tu Dios; y lo grato en sus ojos hicieres, y escuchares sus mandamientos y observares sus prescripciones todas, toda enfermedad que traje sobre los egipcios, no traeré sobre ti, que yo soy Señor tu Dios el que te sana».
Y vinieron a Elim; y había allí doce fuentes de aguas y setenta palmeras; y acamparon allí sobre las aguas.
Las codornices. El maná. Y partieron de Elim y vinieron, toda la muchedumbre de hijos de Israel, al desierto de Sin; el que está entre Elim y entre Sinaí: el día quince del mes segundo que salieron de Egipto.
Y murmuró toda la muchedumbre de hijos de Israel contra Moisés y Aarón.
Y dijéronles los hijos de Israel: «Ojalá que hubiéramos muerto heridos de Señor en tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de las carnes, y comíamos pan en hartura, pues nos habéis sacado a este desierto para matar a toda esta multitud de hambre».
Y dijo Señor a Moisés: «He aquí que yo os lluevo panes del cielo; y saldrá el pueblo, y recogerán lo del día para el día, para probarles yo, si caminan en mi ley o no(a).
y será el día el sexto preparen lo que guarden; y será el doble de lo que recogieren en el día para el día».
Y dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: «A la tarde conoceréis que Señor os ha sacado de tierra de Egipto;
y a la mañana veréis la gloria de Señor, pues ha oído la murmuración vuestra contra Señor; porque nosotros ¿qué somos para que nos murmuréis?»
Y dijo Moisés: «En(b) daros Señor a la tarde carnes a comer, y panes a la mañana en hartura, por haber oído Señor vuestra murmuración con que nos murmuráis. Pues nosotros ¿qué somos? No contra nosotros es vuestra murmuración, sino contra Dios».
Y dijo Moisés a Aarón: «Di a toda la congregación de los hijos de Israel: «Acercaos a la faz de Dios; pues ha oído vuestra murmuración».
Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel y, volviéndose ellos al desierto, he aquí la gloria de Señor aparecióse en nube.
Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«He escuchado la murmuración de los hijos de Israel: háblales diciendo: «A la tarde comeréis carne, y a la mañana os hartaréis de panes, y conoceréis que yo Señor el Dios vuestro».
Y fue tarde, y subió codorniz y cubrió el campamento; a la mañana aconteció después de subir el rocío en torno del campamento,
he aquí sobre la faz del desierto, una cosa fina, a modo de cilantro albo, a modo de escarcha, sobre la tierra.
Y viéndola los hijos de Israel dijeron el uno al otro: «¿Qué es esto?»(c) pues no sabían qué era. Y díjoles Moisés: «Este, el pan que os ha dado Señor a comer.
Esta la palabra que ordenó Señor: «Recogeréis de él cada cual según lo que comáis; un gomor(d) por cabeza según número de vuestras almas, cada cual para sus convivientes recoged».
E hicieron así los hijos de Israel, y recogieron el uno más, el otro menos.
Y, midiendo con el gomor, no tenía demás el que mucho; y el que menos, no tenía de menos; cada cual lo que comía, había recogido(e).
Y díjoles Moisés: «Nadie deje de él para mañana».
Y no escucharon a Moisés, sino que dejaron algunos de él hasta la mañana; y crió gusanos y hedió». Y airóse contra ellos Moisés.
Y recogíanlo a la mañana cada cual, según lo que comía, y, cuando calentaba el sol, derretíase.
Y aconteció que el día el sexto recogieron el doble de pan: dos gomor para uno; y vinieron todos los príncipes de la congregación y refiriéronlo a Moisés.
Y díjoles: «Esta es la palabra que ha hablado Señor: «Sábado(f), reposo sagrado al Señor, mañana; cuanto cociereis, coced, y cuanto cocinareis, cocinad; y todo lo sobrante, guardadlo para mañana».
Y dejaron de él para la mañana, según les ordenara Moisés; y no hedió ni gusano crióse en él.
Y dijo Moisés: «Comed hoy, porque es sábado hoy para el Señor; no lo hallaréis en el campo.
Seis días lo recogeréis; pero el día, el séptimo, es sábado, no estará allí.
Y aconteció en el día el séptimo, salieron algunos del pueblo a recoger, y no hallaron.
Y dijo Señor a Moisés: «¿Hasta cuándo no queréis escuchar mis mandamientos y mi ley?
Ved que el Señor os ha dado este día; por esto él os ha dado el día el sexto panes de dos días; reposad, cada cual, en vuestras casas; nadie salga de su lugar el día séptimo».
Y sabatizó el pueblo el día séptimo.
Y denomináronlo los hijos de Israel, el nombre de él, man; y era como semilla de cilantro alba, y el gusto de él como de hojuela con miel.
Y dijo Moisés: «Esta, la palabra que ha ordenado Señor: «Llenad un gomor de man para guardar, para vuestras generaciones, a fin de que conozcan el pan que comisteis vosotros en el desierto, cuando os sacó Señor de tierra de Egipto».
Y dijo Moisés a Aarón: «Toma una urna(g), y echa en ella un gomor entero de man, y la pondrás delante de Señor para guardar para vuestras generaciones».
Al modo que ordenó Señor a Moisés, púsolo Aarón delante de Dios para guardar.
Y los hijos de Israel comieron el man cuarenta años, hasta llegar a la tierra habitada; comieron el man hasta llegar al confin de la tierra de Canaán,
Y el gomor es la décima parte del efá.
El agua de la peña. Josué derrota a Amalec Y partió toda la congregación de hijos de Israel, del desierto de Sin (según sus acampamentos, por palabra de Señor) y acamparon en Rafidin; donde no tenía agua el pueblo que beber.
E improperó el pueblo a Moisés, diciendo: «Danos agua que beber». Y díjoles Moisés: «¿Qué me reñís? ¿Y qué tentáis a Señor?
Y padeció allí sed el pueblo de agua y murmuró allí el pueblo contra Moisés, diciendo: «¿Pues a qué nos ha subido de Egipto a matarnos a nosotros y a nuestros hijos y el ganado de sed?»
y clamó Moisés a Señor, diciendo: «¿Qué haré a este pueblo? De aquí a poco me lapidarán».
Y dijo Señor a Moisés: «Adelántate al pueblo y toma contigo de los ancianos del pueblo; y la vara con que heriste el río, toma en tu mano, y anda.
He aquí estoy allí delante de ti sobre la peña de Horeb; y herirás la peña y saldrá de ella agua, y beberá mi pueblo». E hizo Moisés así delante de los hijos de Israel.
Y denominó el nombre de aquel lugar: «Tentación», e «Improperio»; por el improperio de los hijos de Israel y por tentar ellos a Señor diciendo: «¿Estará Señor entre nosotros o no?».
Y vino Amalec; y guerreaba Israel en Rafidim;
y dijo Moisés a Josué: «Elígete varones, y, saliendo batalla contra Amalec mañana; y he aquí yo me pongo en la cumbre de la colina, y la vara de Dios en mi mano».
E hizo Josué según le dijo Moisés, y, saliendo batalló contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur ascendieron a la cumbre de la colina.
Y aconteció, cuando alzaba Moisés las manos, prevalecía Israel; pero cuando bajaba las manos, prevalecía Amalec.
Mas las manos de Moisés, pesadas; y, cogiendo una piedra, pusiéronla debajo de él, y sentóse en ella; y Aarón y Hur sostenían las manos de él, de acá uno y de acá uno; y quedaron las manos de Moisés sostenidas hasta el ocaso del sol.
Y fugó Josué a Amalec y todo su pueblo en matanza de cuchilla.
Y dijo Señor a Moisés: «Escribe esto, para memorial, en un libro, y confía a las orejas de Josué que con borradura, borraré la memoria de Amalec de la tierra de debajo el cielo».
Y edificó Moisés un altar a Señor; y denominó su nombre: «Señor refugio mío»;
pues en mano oculta(a) guerreará Señor contra Amalec de generaciones en generaciones.
Jetró y la creación de magistrados Y oyó Jetró, el sacerdote de Madián, el suegro de Moisés, todo cuanto hiciera Señor a Israel su pueblo: que sacó Señor a Israel de Egipto.
Y tomó Jetró el suegro de Moisés, a Séfora, la mujer de Moisés, después del envío de ella,
y a los dos hijos de ella: el nombre del uno: Gersam, diciendo: «Peregrino he sido en tierra extraña»;
y el nombre del segundo: Eliezer, diciendo: «Porque el Dios de mi padre, mi ayuda, y me salvó de la mano de Faraón».
Y salió Jetró el suegro de Moisés y los hijos y la mujer, a Moisés, al desierto; donde acampaba junto al monte de Dios.
Y anunciara a Moisés, diciendo: «He aquí tu suegro Jetró, vengo a ti y tu mujer y tus dos hijos con ella».
Y salió Moisés al encuentro del suegro, y adoróle y besóle; y saludáronse; y llevóle a la tienda.
Y refirió Moisés al suegro todo cuanto hizo Señor a Faraón y a todos los egipcios por causa de Israel; y todo el trabajo ocurrido a ellos en el camino, y que les salvó Señor de la mano de Faraón y de la mano de los egipcios.
Y asombróse Jetró de todo el bien que les hizo Señor, por haberles salvado de mano de los egipcios y de mano de Faraón.
Y dijo Jetró: «Bendito Señor, porque os salvó de mano de egipcios y de mano de Faraón;
ahora sé que grande Señor sobre todos los dioses, por esto: porque se ensoberbecieron contra ellos(a).
Y ofreció Jetró, suegro de Moisés, holocaustos y hostias a Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel a comer juntos pan con el suegro de Moisés ante Dios.
Y sucedió al siguiente día, sentóse Moisés a juzgar al pueblo; y estuvo en torno a Moisés todo el pueblo de mañana a tarde.
Y, viendo Jetró todo cuanto hacía al pueblo, dijo: «¿Qué es esto que tú haces al pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está en torno de ti de mañana a tarde?»
Y dijo Moisés al suegro: «Porque viene a mí el pueblo a buscar juicio de Dios;
pues, cuando le sobreviene una contienda y vienen a mí, juzgo a cada uno y manifiéstoles las ordenaciones de Dios y su ley».
Y dijo el suegro de Moisés a él:
«No rectamente haces esta palabra: con consunción te consumirás inllevadera, tú y todo el pueblo que está contigo: pesada para ti esta palabra; no podrás hacerla solo.
Ahora, pues, escúchame, y te aconsejaré y será Dios contigo. Sé tú para el pueblo en lo de Dios, y llevarás sus palabras a Dios;
y les manifestarás las ordenaciones de Dios y su ley, y les señalarás los caminos en que han de caminar y las obras que han de hacer.
Y tú búscate de todo el pueblo varones poderosos, timoratos; varones justos, odiadores de la avaricia; y pondrás sobre ellos(b) tribunos, y centuriones, y quincuagenarios y decanos;
que juzguen al pueblo a todas horas; pero la palabra la grave traerán a ti; y los pequeños de los juicios juzgarán ellos, y te aliviarán y conllevarán contigo.
Si esta palabra hicieres, te fortalecerá Dios, y podrás resistir, y todo este pueblo a su lugar en paz llegará».
Y escuchó Moisés la voz del suegro, e hizo cuanto le dijo.
Y eligió Moisés varones poderosos de todo Israel, y púsoles sobre ellos: tribunos, y centuriones, y quincuagenarios y decanos,
y juzgaron al pueblo a todas horas, pero toda palabra grave trajeron a Moisés; y toda palabra ligera juzgaron ellos.
Y despidió Moisés a su suegro; y retornó a su tierra.
La ley del Sinaí Al tercer mes de la salida de los hijos de Israel, de la tierra de Egipto; en este día vinieron al desierto del Sinaí.
Y partieron de Rafidim y vinieron al desierto del Sinaí; y acampó allí Israel enfrente del monte.
Y Moisés subió al monte de Dios; y llamóle Dios del cielo, diciendo: «Esto dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:
«Vosotros mismos habéis visto cuanto he hecho a los egipcios, y os he tomado como sobre alas de águilas y traídos a mí.
Y ahora, si con oído oyereis mi voz y guardareis mi testamento, seréis mi pueblo príncipe de todos los pueblos; que mía es toda la tierra,
y vosotros soisme real sacerdocio y gente santa». Estas palabras dirás a los hijos de Israel».
Y vino Moisés y llamó a los ancianos del pueblo y expúsoles todas estas palabras que le mandara Dios.
Y respondió todo el pueblo unánimemente y dijo: «Todo cuanto ha dicho Dios, haremos y escucharemos». Y llevó Moisés todas estas palabras a Dios.
Y dijo Señor a Moisés: «He aquí yo vengo a ti en columna de nube, para que el pueblo me oiga hablarte y te crean por el siglo». Y anunció Moisés las palabras(a) del pueblo a Señor.
Y dijo Señor a Moisés: «Bajando advierte al pueblo, y santifícales hoy y mañana; y laven las vestiduras;
y estén preparados para el día el tercero; que al día el tercero, descenderá Señor sobre el monte el Sinaí a faz de todo el pueblo.
Y delimitarás al pueblo en cerco, diciendo: «Guardaos de subir al monte y tocar algo de él, todo el que tocare el monte de muerte morirá.
No le tocará mano, sino que con piedras será apedreado o con tiro será derribado; sea bestia, sea hombre, no vivirá. Cuando resonare la trompeta(b) suban al monte».
Y bajó Moisés del monte al pueblo y santificóle; y lavaron sus vestiduras.
Y dijo al pueblo: «Preparaos para el tercero día, no os lleguéis a mujer».
Y aconteció al tercero día, hacia la aurora, hubo voces, y relámpagos y nube tenebrosa sobre el monte Sinaí; y voz de trompeta retronaba grandemente y atemorizóse todo el pueblo el en el campamento.
Y sacó fuera Moisés al pueblo al encuentro de Dios, del campamento; y pusiéronse al pie del monte Sinaí.
Y el monte el Sinaí, humeaba entero, por haber descendido sobre él Dios en fuego; y subía el humo, cual humo de horno, que tembló todo el monte grandemente(c).
Y se hicieron las voces de la trompeta más y más fuertes sobremanera: Moisés hablaba, y Dios respondíale con voz.
Y bajó Señor sobre el monte el Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Señor a Moisés a la cumbre del monte; y subió Moisés.
Y dijo Dios a Moisés, diciendo: «Bajando advierte al pueblo que no se lleguen a Dios(d) a mirar, y caiga de ellos muchedumbre,
y los sacerdotes los que se llegan a Señor(e), Dios, santifíquense, no sea que haga estrago en ellos Señor»,
Y dijo Moisés a Dios: «No podrá el pueblo subir al monte el Sinaí; pues nos has testificado, diciendo: «Delimita el monte y santifícalo».
Y díjole Señor: «Ve, desciende, y asciende tú y Aarón contigo; pero los sacerdotes y el pueblo no se esfuercen por subir hasta Dios, no sea que extermine de ellos Señor».
Y bajó Moisés al pueblo y díjoselo.
El decálogo Y habló Señor todas estas palabras, diciendo:
«Yo soy Señor tu Dios, quien te ha sacado de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
No habrá para ti otros dioses que yo.
No te harás ídolo ni imagen alguna de lo del cielo arriba, y de lo de la tierra abajo, y de lo de las aguas debajo de la tierra.
No los adorarás ni les servirás; que yo soy Señor tu Dios, Dios celador, vengando los pecados de los padres en los hijos(a) hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian;
y haciendo misericordia hasta millares(b) a los que me aman y guardan mis ordenaciones.
No tomarás el nombre de Señor tu Dios en vano(c); pues no dejará impune Señor tu Dios al que tomare su nombre en vano.
Acuérdate del día sábado para santificarlo;
seis días trabajarás y harás todas tus obras;
pero el día el séptimo es sábado para Señor Dios; no harás en él obra alguna, tú, y tu hijo, y tu hija, tu siervo y tu sierva, tu bestia, y el advenedizo el habitante contigo.
Pues en seis días hizo Señor el cielo, y la tierra y el mar y todo lo en ellos; y reposó el día el séptimo; por esto bendijo Señor el día el séptimo y santificólo.
Honra a tu padre y a tu madre para que longevo(d) seas sobre la tierra la buena que Señor tu Dios te dará.
No matarás.
No adulterarás.
No hurtarás.
No atestiguarás contra tu prójimo testimonio falso.
No codiciarás a la mujer de tu prójimo; no codiciarás la casa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni sus asnos, ni todo lo que es de tu prójimo».
Y todo el pueblo veía la voz, y las llamas, y la voz de la trompeta y el monte el fumante; y temeroso todo el pueblo detúvose lejos;
y dijeron a Moisés: «Háblanos tú, y escucharemos; pero no nos hable Dios, no sea que muramos».
Y díjoles Moisés: «No temáis, pues, para probaros ha venido Dios; para que su temor esté en vosotros; para que no pequéis».
Y estúvose el pueblo a lo lejos; pero Moisés entró en las tinieblas donde estaba Dios.
Y dijo Señor a Moisés: «Esto dirás a los hijos de Israel: «Vosotros habéis visto que desde el cielo os he hablado.
No os haréis dioses argentinos; y dioses áureos no os haréis.
Altar de tierra me haréis e inmolaréis sobre él vuestros holocaustos, y vuestros pacíficos, y vuestras ovejas, y vuestros becerros, en todo lugar donde nombrare yo mi nombre;
y vendré a ti y te bendeciré. Y, si altar de piedra me hicieres, no las edificarás canteadas; pues tu pico has alzado sobre ellas y profanádolas.
No subirás por gradas a mi altar, para que no se descubra tu vergüenza sobre él».
Preceptos judiciales Y éstos son los juicios que propondrás a faz de ellos:
Si comprases siervo hebreo, seis años te servirá; pero en el séptimo año, saldrá libre de balde.
Si él solo hubiere entrado, solo saldrá; pero, si mujer hubiere entrado con él, saldrá también la mujer con él.
Mas, si el amo le diere mujer; y le pariere hijos o hijas, la mujer y los niños serán de su amo, y él solo saldrá.(a)
Pero, si respondiendo, dijere el siervo: «Tengo amor a mi amo, y a la mujer y los niños: no salgo libre»;
le llevará su amo a los jueces; y entonces le llevará a la puerta, o al poste, le horadará su amo la oreja con lezna, y le servirá por el siglo.
Y, si alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá como se retiran las esclavas.
Si no agradare ella a su amo, que se la había destinado, rescátela; a gente extraña no es dueño de venderla, porque la ha envilecido.
Y si a su hijo la hubiere destinado, según ley de las hijas, le hará.
Y, si otra tomare para él(b), lo necesario, y la vestidura y la cohabitación no le negará.
Y, si estas tres cosas no le hiciere, saldrá de balde, sin dinero.
Si hiriere alguien a alguno, y muriere, de muerte morirá;
pero, si involuntariamente, sino que Dios le ha entregado en sus manos, te daré un lugar adonde huya.
Mas, si alguno intentare matar al prójimo con engaño, de mi altar le tomarás para matarle.
Quien hiriere a su padre o a su madre, de muerte morirá.
Si alguien raptare a alguno de los hijos de Israel, y le vendiere, y se le hallare en su mano, de muerte morirá.
(c)Quien maldijere a su padre o a su madre, de muerte morirá.
Y, si riñeren dos varones y, uno hiriere al otro con piedra o con el puño y no muriere, pero cayere en cama;
si, levantándose el hombre, caminare fuera sobre su báculo, libre será el que le ha herido, sólo que sus cesantías pagará y la curación.
Y si alguno hiriere a su siervo o sierva con palo, y muriere bajo su mano, con juicio será castigado.
Pero, si viviere uno o dos días, no será castigado; que dinero suyo es(d).
Y si riñeren varones e hirieren a mujer preñada, y abortare(e), pero no hubiere daño, será multado; según le impusiere el marido de la mujer, dará con avaluación.
Mas, si hubiere daño, dará alma por alma,
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal.
Y si alguno hiriere el ojo de su siervo o el ojo de su sierva, y cegare, libres dejarálos, por el ojo de ellos.
Y si el diente de su siervo o el diente de su sierva quebrare, libres dejarálos por el diente de ellos.
Y si corneare un toro a hombre o mujer y muriere, con piedras será apedreado el toro, y no se comerán las carnes de él; pero el dueño del toro libre será.
Pero, si el toro corneador hubiere sido desde ayer y anteayer, y se le hubiere advertido a su dueño, y no le hubiere hecho desaparecer, y matare a hombre o mujer; el toro apedreado será, y su dueño también morirá.
Pero, si rescate se le impusiere, dará su rescate de su alma, cuanto se le impusiere.
Y si niño o niña corneare, según este juicio le harán.
Y, si a siervo corneare el toro o a sierva, treinta didracmas de plata, dará al amo de ellos, y el toro apedreado será.
Y si alguno cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí becerro o asno;
el dueño de la cisterna resarcirá; dinero dará al dueño de ellos; y lo muerto, suyo será.
Y, si corneare el toro de alguien al toro del prójimo, y muriere, venderán el toro el vivo y partirán el dinero de él; y el toro muerto, partirán.
Pero si era conocido el toro por corneador, desde ayer y anteayer, y su dueño no le hubiere hecho desaparecer, pagará toro por toro, y el muerto suyo será.
Preceptos judiciales Y si alguno hurtare buey(a) u oveja, y la matare o vendiere, cinco bueyes restituirá por el buey, y cuatro ovejas por la oveja.
Si, penetrando el ladrón, fuere hallado y, golpeado, muriere, no será occisión la suya;
pero, si saliere el sol sobre él, reo es(b): morirá a su vez. Y si no tuviere(c), vendido sea por el hurto.
Y, si se cogiere y hallare en su mano el hurto, de asno a oveja, vivo, el doble resarcirá.
Y si hiciere alguno pacer campo o viña, y echare su bestia a pacer campo ajeno, resarcirá con lo mejor de su campo y con lo mejor de su viña.
Y, si, saliendo fuego, hallare espinas(d) y quemare eras o espigas o campo; resarcirá, el que hubiere encendido el fuego.
Y, si alguno diese al prójimo dinero o utensilios a guardar, y fuere hurtado de la casa del hombre, si fuere hallado el ladrón, pagará el doble;
pero, si no fuere hallado el ladrón, presentaráse el dueño a los jueces(e) y jurará no haber él faltado en nada a lo depositado del prójimo.
Por cada delatada injusticia, a causa de buey, y jumento y oveja y vestido y de toda pérdida imputada, cualquiera que sea; ante los jueces irá el juicio de ambos, y el condenado por los jueces, pagará el doble al prójimo.
Y, si alguno diere al prójimo un jumento o buey u oveja o cualquier bestia a guardar, y se dañare o muriere o fuere prendido, y nadie supiere;
juramento de Dios habrá en medio de ambos: de no haber él en nada faltado a lo depositado del prójimo; y así aceptará el dueño de ello, y no pagará.
Mas, si le hubiere sido hurtado, pagará al dueño.
Y si hubiere sido destrozado por fiera, llévelo ante el dueño, y no pagará.
Y si alguno pidiere(f) de su prójimo, y se dañare, o muriere, y el dueño no estuviere, pagará
pero, si el dueño estuviere, no pagará, y si fuere mercenario admitirásele a su jornal(g).
Y si alguno engañare a una doncella no desposada, y durmiere con ella, se la dotará para mujer.
Pero, si, negándose, se negare y no quisiere el padre de ella dársela por mujer, dinero pagará al padre, según el dote de las doncellas.
Hechiceras no dejaréis vivir.
Todo el que durmiere con bestias de muerte matadle.
El que sacrificare a dioses será exterminado y no a Señor sólo(h).
Y a advenedizos no maltrataréis ni atribularéis; pues advenedizos fuisteis en tierra de Egipto.
Ninguna viuda y huérfano maltrataréis;
y si los maltratareis, y, clamando, clamaren a mí, con oído oiré su voz;
y me enfureceré y mataréos a cuchilla; y serán vuestras mujeres, viudas, y vuestros niños huérfanos.
Y si dinero prestares a mi pueblo(i), al pobre a par de ti, no serás para él un opresor, no le impondrás interés.
Y si, en prenda recibieres el vestido del prójimo, antes del ocaso del sol, se lo devolverás;
porque es su vestuario; ésta sola la cobertura de sus carnes: ¿sobre qué dormirá? Si, pues, clamare a mí, le escucharé; que misericordioso soy.
A dioses(j) no maldecirás; y de los príncipes de tu pueblo no hablarás mal.
Primicias de tu era y lagar no retardarás; al primogénito de tus hijos me darás.
Así harás con tu becerro y tu oveja: siete días estará debajo de la madre; y al octavo día me lo devolverás.
Y varones santos me seréis; y carne comida de fiera no comeréis; al perro arrojádsela.
Leyes judiciales y ceremoniales No acojerás rumor falso, ni pondrás tu mano con el impío para hacerte testigo falso.
No estarás con los muchos en malicia; no te juntarás con la muchedumbre a desviarte con los muchos, hasta excluir el juicio.
Tampoco al pobre compadecerás en el juicio.
Y, si te encontrares con el buey de tu enemigo o el jumento errantes, se lo devolverás.
Y si vieres el jumento de tu enemigo caído bajo su carga, no pasarás de largo, sino que lo levantarás con él.
No torcerás la sentencia del pobre en su juicio.
De toda palabra injusta te apartarás; al inocente y justo no matarás; y no justificarás al impío por dádivas.
Y dádivas no admitirás, pues las dádivas ciegan a los que ven, y tuercen las palabras de los justos.
Y al advenedizo no oprimáis; pues conocéis el alma de los advenedizos; que vosotros mismo advenedizos fuisteis en tierra de Egipto.
Seis años sembrarás tu tierra y recogerás sus frutos;
pero, al séptimo, la dejarás vacar y reposar; y comerán los indigentes de tu pueblo y lo sobrante comerán las bestias del campo. Así harás con tu viña y con tu olivar.
Seis días harás tus labores, pero el día, el séptimo, reposarás; para que repose tu buey y tu jumento; y para que repose el hijo de tu sierva, y el advenedizo.
Todo cuanto os he hablado, guardad; y nombre de otros dioses no recordaréis, ni se le oiga de vuestra boca.
Tres tiempos del año me festejaréis.
La fiesta de los ázimos guardaréis; siete días comeréis ázimos, según que te he mandado, según el tiempo del mes de las espigas; que en él saliste de Egipto; no aparecerás a faz mía vacío.
Y fiesta de mies, de las primicias harás de tus obras que hubieres sembrado en tu campo; y fiesta de consumación a la salida del año en la recolección de tus obras de tu campo.
Tres tiempos del año aparecerá todo lo masculino tuyo a faz de Señor tu Dios.
No inmolarás sobre fermentado, la sangre de mi víctima; ni quede la grosura de mi fiesta hasta la mañana.
Las primicias de los frutos de tu tierra llevarás a la casa de Señor tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre(a).
Y he aquí yo envío mi ángel ante tu faz para que te guarde en el camino, para que te introduzca en la tierra que te he preparado.
Atiende a él y escucha su voz y no le desobedezcas; porque no perdonará tus pecados, pues mi nombre está en él.
Pero, si oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te mandare, contrariaré a tus contrarios, y oprimiré a tus opresores.
Que mi ángel te conducirá, e introducirá al amorreo, y ferezeo, y cananeo, y heveo y jebuseo; y los destruiré.
No adorarás los dioses de ellos ni les servirás; no harás según las obras de ellos, sino que, exterminando los exterminarás, y triturando triturarás sus estatuas.
Y servirás a Señor tu Dios; y bendeciré tu pan y tu agua, y apartaré enfermedad de tu medio.
No habrá infecunda ni estéril en tu tierra; el número de tus días colmaré.
Mi terror enviaré delante de ti y espantaré todas las gentes a las que vinieres, y volveré las espaldas de todos tus enemigos.
Y enviaré las avispas delante de ti para que ahuyenten a los heveos, y cananeos y heteos delante de ti.
No los arrojaré delante de ti en un año(b), para que no se yerme la tierra y no se multipliquen en torno tuyo las fieras;
poco a poco arrojarélos de ti hasta que te acrecientes y heredes la tierra.
Y pondré tus términos desde el Mar Rojo hasta el mar de Filistea, y desde el desierto hasta el gran río, Eufrates; y entregaré en vuestras manos los habitantes de la tierra, y arrojarélos de ti.
No pactarás con ellos y sus dioses, alianza;
y no habitarán en tu tierra, para que no te hagan pecar contra mí, pues, sirviendo tú a los dioses de ellos, éstos te serán de escándalo».
Alianza de Dios con Israel. Las tablas de la ley Y a Moisés dijo: «Sube al Señor tú, y Aarón, y Nadab y Abiú; y setenta de los ancianos de Israel; y adorarán en lontananza al Señor.
Y se acercará Moisés solo al Señor, y ellos no se acercarán; y el pueblo no subirá con ellos».
Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del Señor y las justicias(a), y respondió todo el pueblo a una voz, diciendo: «Todas las palabras que ha hablado Señor, haremos».
Y escribió Moisés todas las palabras de Señor. Y, madrugando Moisés, al alba edificó un altar al pie del monte, y doce piedras para las doce tribus de Israel;
y envió a los jóvenes de los hijos de Israel, y ofrecieron holocaustos y victimaron víctimas pacíficas a Dios: becerros.
Y, tomando Moisés la mitad de la sangre, echóla en tazones, y la mitad de la sangre, derramó sobre el altar.
Y, tomando el libro de la alianza, leyó en las orejas del pueblo, y dijeron: «Todo lo que ha hablado Señor, haremos y obedeceremos».
Y, tomando Moisés la sangre, esparció sobre el pueblo y dijo: «He aquí la sangre de la alianza que ha hecho Señor con vosotros, sobre todas estas palabras».
Y subió Moisés, y Aarón, y Nadab y Abiú; y setenta de los ancianos de Israel;
y vieron la visión del Dios de Israel: y debajo de los pies de ella, como labor de piedra de zafiro y como el firmamento del cielo en serenidad.
Y en los elegidos de Israel no puso su mano, sino que vieron la visión de Dios, comieron y bebieron.
Y dijo Señor a Moisés: «Sube a mí, al monte, y estate allí, y te daré las tablas, las lapídeas: la ley y los mandamientos que he escrito para legislarles».
Y levantáronse Moisés y Josué, su servidor, subieron al monte de Dios;
y a los ancianos dijo: «Quedáos aquí, hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur con vosotros, si a alguno ocurriere juicio, preséntese a ellos».
Y subió Moisés(b) al monte y cubrió la nube el monte.
Y descendió la gloria de Dios sobre el monte Sinaí, y cubriólo la nube seis días; y llamó Señor a Moisés, el día séptimo, de en medio de la nube.
Y la visión de la gloria de Señor, como fuego encendido sobre la cumbre del monte, a faz de los hijos de Israel.
Y entró Moisés en medio de la nube y subió al monte, y estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches.
El arca. Leyes ceremoniales Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Di a los hijos de Israel que tomen para mí primicias; de todos los que les pareciere en el corazón, tomaréis primicias.
Y éstas son las primicias que tomaréis de ellos: oro, y plata y bronce;
y jacinto, y púrpura, y grana doble y biso(a), y pelo caprino;
y pieles de carnero purpuradas, y pieles violáceas, y madera de Sitim(b);
aceite de alumbrar, aromas para ungüentos y timiamas olorosos;
piedras ónices y gemas para ornar el efod(c) y el racional(d).
Y haránme un santuario y habitaré en medio de ellos;
según todo lo que te muestro como modelo del tabernáculo y de todos sus utensilios, así lo haréis.
Y, haréis un arca de madera de Sitim; dos y medio codos su longitud, y codo y medio su latitud, y codo y medio su altura.
Y la dorarás de oro puro; por dentro y por fuera la dorarás, y harás encima una corona de oro alrededor.
Y fundirás para ella cuatro anillos de oro y los pondrás en las cuatro esquinas: dos anillos a un lado y dos anillos al otro lado.
Y harás varas de madera de sitim y las cubrirás de oro.
Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas,
En los anillos del arca estarán las varas; no se sacarán de ellos.
Y pondrás en el arca el testimonio(e) que te daré.
Y harás un propiciatorio —cubierto(f) de oro puro: de dos y medio codos su longitud; y de codo y medio su latitud.
Y harás dos querubines de oro; batidos los harás de los dos extremos de la cubierta;
y haz un querubín del extremo de acá y un querubín del extremo de allá; de la cubierta haced los querubines de sus dos extremos.
Y los querubines estarán desplegando las alas por encima, cubriendo con sus alas la cubierta, y sus rostros uno contra el otro; e inclinados sobre la cubierta estarán los rostros de los querubines.
Y pon la cubierta sobre el ara encima; y en el arca pon el testimonio que te daré.
Allí me presentaré a ti y te hablaré (de sobre el propiciatorio, de en medio de los dos querubines, los sobre el arca del testimonio) todo lo que te mandaré para los hijos de Israel.
Y harás una mesa de madera de Sitim(g): dos codos su longitud, y un codo, su latitud; y codo y medio, su altura.
Y la cubrirás de oro puro, y le harás una coronación de oro en contorno.
Y le harás un borde(h), de una mano de ancho, en contorno; y harás la coronación de oro en contorno.
Y harás para ella cuatro anillos de oro y pondrás los cuatro anillos en las cuatro esquinas las de sus cuatro pies;
Y debajo del borde estarán los anillos para colocación de las varas, a fin de llevar con ellas la mesa.
Y harás las varas de madera de sitim y las cubrirás de oro puro; y se llevará con ellas la mesa.
Y harás escudillas, y tazas, e incensarios y tazones en que libar; de oro puro los harás.
Y pondrás sobre la mesa panes de proposición delante de mí continuamente.
Y harás un candelabro de oro puro, batido harás el candelabro; su astil, y los brazos, y los cálices y las manzanas y azucenas saldrán del mismo.
Y seis brazos saldrán de sus lados: tres brazos del candelabro de un lado y tres brazos del candelabro del otro lado.
Y tres cálices almendriformes en el un brazo; manzana y azucena(i); y tres cálices almendriformes en el otro brazo; manzana y azucena; así en los seis brazos que nacen del candelabro.
Y en el candelabro, cuatro cálices(j) almendriformes; sus manzanas y sus azucenas.
Y una manzana hacia debajo de dos brazos en él; y una manzana debajo de dos brazos en él y una manzana debajo de dos brazos en él, según los seis brazos que nacen de él(k).
Y las manzanas y los brazos de él mismo serán(l) enteramente batidos; macizos de oro puro.
Y harás sus lámparas siete; y pondrás encima de las lámparas y lucirán a un sólo lado(m).
Y sus despabiladeras y ceniceras de oro puro harás;
todos estos vasos: un talento de oro puro.
Mira y haz conforme al ejemplar que se te ha mostrado en el monte.
El arca y el tabernáculo Y el tabernáculo harás de diez tapices de biso torcido, y jacinto(a), y púrpura y grana doble: querubines de labor textil los harás.
Longitud de un tapiz: veintiocho codos; latitud: cuatro codos, de un tapiz será; la misma medida para todos los tapices.
Y cinco tapices juntáranse entre sí, uno con otro; y cinco tapices se juntarán uno con otro.
Y harás lazadas de jacinto en el borde del un tapiz, en el extremo de la una juntura; y así harás en el borde del tapiz exterior de la otra juntura.
Cincuenta lazadas harás para un tapiz, y cincuenta lazadas harás en el extremo del tapiz el de la segunda juntura; contrapuestas las lazadas la una a la otra.
Y harás cincuenta anillos de oro y juntarás los tapices uno con otro con los anillos; y será un solo tabernáculo.
Y harás cortinas de pelo para cubierta del tabernáculo; once cortinas las harás.
La longitud de una cortina, treinta codos, y cuatro codos la latitud de una cortina; la misma medida tendrán las once cortinas.
Y juntarás las cinco cortinas aparte, y las seis cortinas aparte; y doblarás la sexta cortina delante de la faz del tabernáculo;
y harás cincuenta lazadas en el borde de la una cortina extrema, en la juntura, y cincuenta lazadas en el borde de la cortina de la otra juntura.
Y harás anillos broncíneos cincuenta para atar las lazadas, y atarás las cortinas y serán un todo.
Y lo sobrante de las cortinas de la tienda: la mitad de una cortina sobrante, colgará detrás de la tienda.
Y el codo de aquí y el codo de allí, que sobra en la longitud de las cortinas de la tienda, sobrecolgará a los lados de la tienda, para cubrirla.
Y harás una techumbre para la tienda: pieles de carnero purpuradas, y una techumbre: pieles violáceas, por encima.
Y harás las tablas, para la morada, de madera de sitim, derechas:
diez codos la longitud de la tabla, y codo y medio la latitud de la tabla;
dos encajes en cada tabla calzando el uno con el otro; así harás todas las tablas de la morada.
Y harás las tablas para la morada: veinte tablas al lado del mediodía.
Y cuarenta basas argentinas harás para las veinte tablas: dos basas para una tabla, para sus dos encajes; y dos basas para una tabla, para sus dos encajes.
Y al otro lado de la morada: al septentrión veinte tablas.
Y sus cuarenta basas argentinas: dos basas para una tabla, y dos basas para una tabla.
Y al lado posterior de la morada, al occidente, harás seis tablas.
Y dos tablas harás en las esquinas de la morada al lado posterior;
y se juntarán desde abajo y se juntarán iguales hasta lo alto con un anillo; así las harás ambas en las dos esquinas.
Y serán ocho tablas, y sus basas argentinas, dieciséis: dos basas para una tabla y dos basas para una tabla.
Y harás travesaños de madera de Sitim: cinco para las tablas del un lado de la morada;
y cinco travesaños para las tablas del otro lado de la morada, y cinco travesaños para las tablas del lado posterior de la morada, al occidente.
Y el travesaño del medio en la mitad de las tablas, cerrando del un extremo al otro extremo.
Y las tablas cubrirás de oro, y los anillos harás de oro por los cuales meterás los travesaños, y cubrirás de oro los travesaños.
Y levantarás el tabernáculo según la imagen que se te ha mostrado en el monte.
Y harás un velo de jacinto, y púrpura y grana tejida y de biso torcido: obra de arte textoria(b) haráslo: querubines.
Y lo pondrás(c) sobre cuatro columnas de madera de sitim, cubiertas de oro; y sus capiteles áureos y sus cuatro basas argentinas.
Y pondrás el velo sobre las columnas e introducirás adentro del velo el arca del testimonio; y os dividirá el velo entre el santo y entre el santo de los santos.
Y pondrás el propiciatorio(d) sobre el arca del testimonio en el santo de los santos.
Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelabro enfrente de la mesa al lado del tabernáculo, al mediodía; y la mesa pondrás al lado del septentrión.
Y harás una cortina para la entrada del tabernáculo; de jacinto, y púrpura y grana tejida y biso hilado: obra de bordador.
Y harás para la cortina cinco columnas de Sitim y las cubrirás de oro; y los capiteles de ellas de oro; y fundirás para ellas cinco basas broncíneas.
El altar; el atrio y el alumbrado Y harás el altar de madera de Sitim; cinco codos la longitud y cinco codos la latitud; cuadrado será el altar; y tres codos su altura.
Y harás los cuernos a sus cuatro esquinas; de él saldrán los cuernos, y lo(a) cubrirás de bronce.
Y harás sus calderas para echar su ceniza(b), y sus paletas, y sus tazones, y sus garfios y sus braceros; y todos sus vasos harás broncíneos.
Y le harás un enrejado, obra de red, broncíneo y harás a la red cuatro anillos broncíneos a las cuatro esquinas.
Y la pondrás dentro del cerco del altar desde abajo, y llegará la red hasta la mitad del altar.
Y harás varas para el altar, varas de madera de Sitim y las cubrirás de bronce,
Y meterás sus varas en los anillos y estén las varas a ambos lados del altar cuando se le lleve.
Hueco, de tablas, lo harás; según se te ha mostrado en el monte, así lo harás.
Y harás atrio a la morada; al lado del mediodía, cortina del atrio, de biso torcido; cien codos la longitud de un lado.
Y sus columnas veinte y las basas de ellas veinte, broncíneas y los capiteles de las columnas y sus molduras argentinos.
Así también al lado del septentrión, a lo largo cortinas, cien codos la longitud; y sus columnas veinte, y sus basas veinte de bronce, y los capiteles de las columnas y sus molduras argentinos.
Y la latitud del atrio, al occidente, velas, de cincuenta codos; sus columnas, diez, y sus basas, diez.
Y la latitud del atrio, al oriente cincuenta codos; sus columnas, diez y las basas de ellas, diez.
Y quince codos la altura de las velas del un lado; las columnas de ellas, tres, y las basas de ellas tres.
Y, al otro lado, quince codos la altura de las velas; sus columnas tres, y las basas de ellas tres.
Y para la puerta del atrio un velo: veinte codos la altura, de jacinto, y púrpura, y grana torcida y biso torcido con labor varia de bordador; columnas de ellas cuatro, y las basas de ellas cuatro.
Todas las columnas del atrio, en contorno, cubiertas de plata; y los capiteles de ellas argentinos y las basas de ellas, broncíneas.
Y la longitud del atrio ciento por ciento(c), y la latitud, cincuenta por cincuenta, y la altura, cinco codos: de biso torcido; y sus basas, broncíneas.
Y todos los vasos, y todos los instrumentos y los clavos del atrio, broncíneos.
Y tú manda a los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas puro molido, para luminaria, para que arda lámpara continuamente,
en el tabernáculo del testimonio; afuera del velo, el de la alianza; y quemáralo Aarón y sus hijos desde la tarde hasta la mañana a faz de Señor: ley eterna, para vuestras generaciones, de los hijos de Israel».
Vestiduras sacerdotales Y tú trae a ti a Aarón tu hermano y sus hijos, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes: Aarón; y Nadab, y Abiud, y Eleazar e Itamar, hijos de Aarón.
Y haz vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y decoro.
Y tú habla a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría: y harán las vestiduras sagradas a Aarón, para santificarle, para que sirva de sacerdote.
Y éstas las vestiduras que harán: el racional(a), el efod(b) y el manto, y la túnica labrada, y mitra y cinturón así harán vestiduras sagradas a Aarón y sus hijos para ministrarme.
Y ellos tomarán para esto el oro, y el jacinto, y la púrpura, y la grana y el biso.
Y harán el efod de oro, y de jacinto, y púrpura y grana y biso torcido: obra de bordador.
Dos hombreras unidas tendrá en los dos lados; y así se unirá.
Y la faja de ceñir que hay sobre él, será de la misma labor, de una pieza con él: de jacinto, y púrpura y grana, y biso torcido.
Y tomarás dos piedras, piedras de ónice y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel(c):
seis nombres en la una piedra y los otros seis nombres en la otra piedra, según sus generaciones:
obra de arte lapidario: cinceladura de sello cincelarás las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; fijas en engaste de oro las harás.
Y pondrás las dos piedras en las hombreras del efod, como piedras de memoria a los hijos de Israel; y llevará Aarón sus nombres delante de Señor, sobre sus dos hombros, en recuerdo de ellos.
Y harás ganchos(d) de oro puro;
y harás dos cadenillas de oro puro trenzadas, obra de trenza; y fijarás las cadenillas en los ganchos.
Y harás un racional(e) del juicio, labor varia del bordador; al modo del efod; de oro, y jacinto, y púrpura, y grana y biso torcido lo harás.
Cuadrado será, doblado; un palmo su longitud y un palmo su latitud.
Y entretejerás en él cuatro hileras de piedras engastadas. Hilera de piedras habrá: sardio, topacio y esmeralda, la hilera primera;
y la hilera segunda: carbunclo, y zafiro y jaspe;
y la hilera tercera: jacinto, ágata, ametisto;
y la hilera cuarta: crisólito y ónice y berilo; cubiertas en torno de oro y engastadas en oro, según sus hileras.
Y las piedras serán los nombres de los hijos de Israel: doce según sus nombres; cinceladuras de sellos, cada una con su nombre, sean para las doce tribus.
Y harás en el racional cadenillas trenzadas, obra de cadenillero, de oro puro.
Y harás en el racional dos anillos de oro y pondrás los dos anillos en las puntas del racional;
y pondrás las dos trenzas de oro en los dos anillos de las esquinas del racional.
Y los dos extremos de las dos trenzas pondrás en los dos engastes y los pondrás en las hombreras del efod por delante.
Y harás dos anillos de oro y los pondrás en las dos puntas del racional, en su orla, la a lo largo del efod, adentro(f).
Y harás dos anillos de oro y los pondrás en las dos hombreras del efod, abajo, por delante, cerca de la juntura, sobre el cinturón del efod.
Y juntarán el racional con sus anillos a los anillos del efod con un cordón de jacinto, para que quede sobre el cinturón del efod, y no se aparte del efod el racional.
Así lleve Aarón los nombres de los hijos de Israel en el racional del juicio, sobre su corazón al entrar en el santuario, en memoria, ante el Señor, por siempre.
Y pondrás en el racional del juicio la Declaración y la Verdad(g), y estarán sobre el corazón de Aarón, cuando entrare a faz del Señor; y así llevará Aarón el juicio de los hijos de Israel, sobre su corazón, por siempre, ante Señor.
Y harás la túnica del efod toda de jacinto.
Y habrá una abertura para la cabeza al medio de ella, borde teniendo, obra de tejedor: una orla entretejida en ella, para que no se rasgue.
Y harás en su orilla granadas de jacinto, púrpura y grana, en su orilla alrededor; y campanillas de oro en medio de ellas alrededor.
Una campanilla de oro y una granada; y una(h) campanilla y una granada en la orla de la túnica alrededor.
Y la llevará Aarón, cuando ministrare para que se oiga su son al entrar él en el santuario ante Señor, y al salir, para que no muera.
Y harás una diadema de oro puro y grabarás en ella grabadura de sello: «Santo al Señor».
Y la atarás con jacinto torcido, y estará sobre la mitra; en el frente de la mitra estará.
Y estará sobre la frente de Aarón, y(i) llevará Aarón los pecados de las cosas santas, cuantas santificaren los hijos de Israel, de toda dádiva santa de ellos; y estará sobre la frente de Aarón, por siempre: aplacamiento para ellos ante Señor.
Y tejerás una túnica(j) de biso, y una tiara de biso; y un cinturón, obra de bordador.
Y para los hijos de Aarón harás túnicas, y cinturones y tiaras para honra y decoro.
Y vestirás de ellos a Aarón, tu hermano, y a los hijos de él con él, y los ungirás y llenarás(k) sus manos y les santificarás, para que sean mis sacerdotes.
Y les harás femorales líneos para cubrir la vergüenza de su carne; desde los lomos hasta los muslos serán.
Y llevarálos Aarón y sus hijos, cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, o, cuando se llegaren a servir al altar del santuario, para que no contraigan pecado y mueran; ley eterna para él y su simiente después de él.
Consagración de Aarón y sus hijos Y esto es lo que harás con ellos, para santificarles, para que sean mis sacerdotes: tomarás un becerro de entre la vacada y dos carneros sin tacha;
y panes ázimos amasados y tortas ázimas amasadas con aceite y hojaldres ázimas untadas con aceite; de flor de harina tritícea los harás.
Y los pondrás en cesta una; y los traerás en la cesta, y el becerro y los dos carneros.
Y a Aarón y sus hijos traerás a las puertas del tabernáculo del testimonio y les lavarás con agua.
Y tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón la túnica y el manto del efod, y el efod y racional; y le ceñirás con el cinturón del efod.
Y pondrás la mitra en su cabeza, y pondrás la diadema, la santificación, en la mitra.
Y tomarás el óleo de la unción, y lo derramarás sobre su cabeza y lo ungirás.
Y sus hijos acercarás y vestirásles las túnicas.
Y les ceñirás los cinturones y les pondrás las mitras; y seráles sacerdocio para mí por los siglos, y perfeccionarás a Aarón: las manos de él y las manos de sus hijos(a)
Y traerás el becerro a las puertas del tabernáculo del testimonio, y pondrán Aarón y sus hijos sus manos sobre la cabeza del becerro a faz de Señor;
y degollarás el becerro a faz de Señor, a las puertas del tabernáculo del testimonio.
Y tomarás de la sangre y pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo; y toda la otra sangre derramarás a la basa del altar.
y tomarás toda la grosura la sobre los intestinos y el redaño sobre el hígado y los dos riñones, y la grosura la sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.
Pero la carne del becerro, y la piel y el fimo quemarás a fuego, fuera del campamento; pues por pecado es(b).
Y el carnero tomarás, el uno, y pondrá Aarón y sus hijos sus manos sobre la cabeza del carnero;
y lo degollarás, y tomarás su sangre y rociarás con ella el altar en contorno.
Y despresarás el carnero y lavarás sus intestinos y sus piernas con agua y los pondrás sobre sus presas y su cabeza.
Y ofrecerás(c) entero el carnero sobre el altar en olor de suavidad: holocausto para Señor será.
Y tomarás el carnero, el segundo, y pondrá Aarón y sus hijos sus manos sobre la cabeza del carnero;
y lo degollarás y tomarás de la sangre de él y pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y sobre el lóbulo de sus hijos y sobre los pólices de la mano derecha de ellos y sobre el pólice de los pies derechos de ellos, y rociarás con la sangre el altar en contorno.
Y tomarás de la sangre, la sobre el altar(d) y del óleo de la unción, y esparcirás sobre Aarón y sus vestiduras, y sobre sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él, y será santificado él y sus vestiduras, y sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él(e).
Y tomarás del carnero la grosura de él, y la grosura que cubre el vientre,(f) y el redaño del hígado y los dos riñones, y la grosura de sobre ellos, y el muslo derecho (pues carnero de consagración es éste)
y un pan, y una torta de aceite y una hojaldre de la cesta de los ázimos, los puestos ante Señor.
Y pondrás todo en las manos de Aarón y en las manos de sus hijos, y con agitación lo agitarás ante Señor.
Y lo tomarás de las manos de ellos y lo quemarás sobre el altar, sobre el holocausto(g), en olor de suavidad ante Señor; es ofrenda encendida para Señor.
Y tomarás el pecho del carnero de la consagración para Aarón, y con agitación lo agitará ante Señor, y será tu porción.
Y santificado el pecho de la agitación y el muslo de la elevación (el uno es agitado y el otro es elevado) del carnero de la consagración, para Aarón y para sus hijos.
Y será para Aarón y sus hijos; ley eterna de los hijos de Israel; porque elección(h) es ésta; y elevación habrá de parte de los hijos de Israel de sus víctimas pacíficas de los hijos de Israel; elevación para Señor.
Y las vestiduras sagradas de Aarón tendrán sus hijos después de él, para ser ungidos con ellas y consagradas las manos de ellos;
siete días las vestirá el sacerdote en lugar de él, de sus hijos, el que entrare en el tabernáculo del testimonio, a ministrar en el santuario.
Y el carnero de la consagración tomarás y cocerás su carne en lugar sagrado;
y comerán Aarón y sus hijos la carne del carnero y los panes los en la cesta a las puertas del tabernáculo del testimonio;
comerán los en que han sido santificados, para perfeccionar sus manos, para santificarles y extranjero no comerá de ello, que es santo.
Y, si sobrare de la carne de consagración y de los panes hasta la mañana, quemarás lo sobrante a fuego; no se comerá, que santo es.
Y harás a Aarón y sus hijos así, conforme a todo cuanto te he mandado: siete días consagrarás sus manos.
Y el becerro por el pecado sacrificarás diariamente en propiciación, y expiarás el altar, propiciando(i) sobre él, y lo ungirás en santificación.
Siete días propiciarás el altar y santificarás, y será santo de santos(j), todo lo que tocare el altar, se santificará(k).
Y esto es lo que ofrecerás en el altar: dos corderos de año, cada día perpetuamente.
El un cordero ofrecerás a la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la tarde;
y un décimo(l) de flor de harina amasado con cuarto de hin de aceite molido; y una libación: un cuarto de hin de vino para el un cordero.
Y el otro cordero ofrecerás a la tarde; como la ofrenda matutina y como su libación ofrecerás en olor de suavidad; ofrenda encendida para Señor,
holocausto perpetuo en vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo del testimonio, ante Señor, donde me presentaré a vosotros, para hablar contigo.
Allí preceptuaré a los hijos de Israel, y me santificaré en mi gloria.
Y santificaré el tabernáculo del testimonio y el altar; y a Aarón y sus hijos santificaré, para que sean mis sacerdotes.
Y habitaré entre los hijos de Israel y seré el Dios de ellos.
Y conocerán que soy Señor su Dios el que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo, Señor, su Dios.
El altar de los timiamas. El tributo, pila, óleo y timiamas Y harás un altar de timiamas; de madera de Sitim lo harás.
un codo su longitud y un codo, su latitud: cuadrado será; y dos codos, su altura; de entre el mismo sus cuernos.
Y lo cubrirás de oro puro: su enrejado y sus paredes alrededor y sus cuernos; y harásle una coronación de oro alrededor.
Y, dos anillos áureos debajo de la coronación, a sus dos esquinas, en sus dos lados, y serán para colocación de las varas para llevarlo con ellas.
Y harás las varas de madera de Sitim y las cubrirás de oro.
Y le pondrás enfrente del velo el que está delante del tabernáculo del testimonio, donde hablaré contigo.
Y quemará sobre él Aarón timiama, mañana por mañana; cuando aderezare las lámparas, quemarálo.
Y, cuando encendiere Aarón las lámparas a la tarde quemarálo: timiama de incesante continuación, ante Señor, por vuestras generaciones.
Y no ofreceréis sobre él otro timiama(a), víctima, oblación; y libación no derramaréis sobre él.
Y propiciará Aarón en sus cuernos, una vez en el año: la sangre de la expiación, expiará sobre él, por vuestras generaciones: santo de santos es(b) para Señor».
Y habló Señor a Moisés y dijo:
«Cuando tomares el número de los hijos de Israel, en la cuenta de ellos, dará cada uno rescate de su alma a Señor, y no habrá en ellos mortandad, en la cuenta de ellos(c).
Y esto es lo que darán, cuantos pasaren por la cuenta: medio siclo(d), según el siclo del santuario; veinte óbolos, el siclo; medio siclo ofrenda a Señor,
todo el que pasare por la cuenta, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Señor.
El rico no aumentará y el pobre no disminuirá de medio siclo, al dar la ofrenda, a Señor, para expiar por vuestras almas.
Y tomarás el dinero de la ofrenda, de los hijos de Israel y lo darás para el servicio del tabernáculo del testimonio, y será a los hijos de Israel memorial, ante Señor, para propiciar vuestras almas».
Y Señor habló a Moisés y dijo:
Harás una fuente de bronce, y su basa, de bronce, para lavar; y la pondrás entre el tabernáculo del testimonio y entre el altar(e); y echarás en ella agua.
Y se lavará Aarón y sus hijos, de ella, las manos y los pies.
Cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, se lavarán con agua; y no morirán; cuando entraren al altar a ministrar y ofrecer los sacrificios a Señor,
se lavarán las manos y los pies con agua, para que no mueran; y seráles ley eterna, a él y su simiente por sus generaciones».
Y habló Señor a Moisés y dijo:
«Y tú toma aromas: la flor de mirra escogida: quinientos siclos; y cinamomo aromático: la mitad: doscientos cincuenta; y cálamo aromático: doscientos cincuenta;
y casia: quinientos, según el siclo del santuario, y aceite de olivas: un hin(f).
Y harás de ello óleo de unción santo: mezcla de ungüento, con arte de mezclador; óleo de unción santo será.
Y ungirás con él el tabernáculo del testimonio y el arca del testimonio;
y la mesa, y todos sus vasos, y el candelabro y todos sus vasos, y el altar de timiama,
y el altar del holocausto y todos sus vasos y la fuente y su basa.
Y santificarás todo, y serán cosas santas de santas: todo lo que las tocare, santificado será.
Y a Aarón y sus hijos unge y santifícales, para que sean mis sacerdotes.
Y a los hijos de Israel habla y di: «Oleo de unción santo será éste para vosotros, por vuestras generaciones;
sobre carne de hombre no será ungido, y según su composición no haréis nada semejante: santo es; santo será para vosotros.
Quien hiciere semejante, y quien diere de él a extraño, cortado será de su pueblo».
Y dijo el Señor a Moisés: Tómate especias: estacte, ónice(g), gálbano aromático e incienso transparente; por igual será.
Y harás de ellos un timiama, obra de mezclador mezclada, pura obra santa.
Y triturarás de ella un polvo y pondrás delante del testimonio en el tabernáculo del testimonio; de donde hablaré contigo; santo de santo será para vosotros.
Timiama, según esta composición no os haréis vosotros; santo seráos para Señor,
el que hiciere cosa semejante para olerla, cortado será de su pueblo.
Fábrica del tabernáculo. Reitérase la observancia del sábado. Las tablas de la ley. Y habló Señor a Moisés y dijo:
«He aquí he llamado por su nombre a Besebel, hijo de Urí, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
y le he llenado de espíritu divino de sabiduría, y entendimiento, y ciencia en toda obra,
para excogitar e inventar en labrar el oro, y la plata y el bronce;
y en cortar piedras de engaste y en cortar madera de hechura de toda obra.
He aquí le he asociado Ooliab, hijo de Abisamac de la tribu de Dan; y a todo inteligente de corazón he dado inteligencia; y harán todo lo que te he mandado:
el tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, y el propiciatorio sobre ella, y todos los vasos del tabernáculo,
y la mesa y sus vasos, y el candelabro el puro y todos sus vasos, y el altar del timiama,
y el altar del holocausto y todos sus vasos y la fuente y su basa;
y las vestiduras litúrgicas de Aarón y las vestiduras de sus hijos para el ministerio sacerdotal,
y el óleo de la unción y el timiama de la composición para el santuario; según todo cuanto te he mandado, harán.
Y habló Señor a Moisés y dijo:
«Y tú manda a los hijos de Israel y di: «Mirad, y mis sábados guardad: señal es ésta entre mí y vosotros por vuestras generaciones; para que conozcáis que yo, Señor, que os santifico.
Y guardad los sábados, pues santo es esto para vosotros; quien lo profanare, de muerte morirá; todo el que hiciere en él labor, cortada será aquella alma de su pueblo.
Seis días harás labor; pero el día el séptimo: los sábados, reposo sagrado para el Señor; todo el que hiciere labor el día el séptimo, matado será.
Y guardarán los hijos de Israel los sábados, celebrándolos por sus generaciones; alianza sempiterna.
Entre mí y los hijos de Israel es señal eterna, pues en seis días hizo Señor el cielo y la tierra y el día el séptimo cesó y reposó».
Y dio a Moisés, cuando cesó de hablarle en el monte, el Sinaí, las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas con el dedo de Dios.
El becerro de oro Cuando vio el pueblo que tardaba Moisés en descender del monte, reunióse el pueblo contra Aarón; y dijéronle: «Alza, haznos dioses que vayan delante de nosotros; que este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, —no sabemos qué le haya acontecido».
Y díjoles Aarón(a): «Tomad los zarcillos, los áureos, los en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos de vuestras hijas(b), y traédmelos».
Y se quitó todo el pueblo los zarcillos, los áureos, los en sus orejas y trajéronlos a Aarón.
Y recibió de manos de ellos y lo plasmó con buril, e hízolo becerro fundido; y dijeron(c): «Estos, tus dioses, Israel, los que te han sacado de la tierra de Egipto».
Y vio Aarón y edificó altar enfrente de él; y pregonó Aarón: «Fiesta del Señor mañana».
Y madrugaron al día siguiente, y ofrecieron holocaustos y trajeron pacíficos; y sentóse el pueblo a comer y beber, y levantáronse a regocijarse.
Y dijo Señor a Moisés: «Anda, desciende: pues ha prevaricado tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto.
Se han desviado pronto del camino que les mandaste; se han hecho un becerro, y adorádole y sacrificádole y dicho: «Estos, tus dioses, Israel, los que te han sacado de la tierra de Egipto».
Y el Señor dijo a Moisés: «He visto a este pueblo, y he aquí, pueblo es duro de cerviz;
Ahora déjame e inflámese mi furor contra ellos; y los borraré, y te haré un pueblo grande».
Y rogó Moisés ante Señor, su Dios y dijo: «¿Por qué, Señor, se inflama tu furor contra el pueblo que sacaste de tierra de Egipto en potencia grande y en mano excelsa?
No sea que digan los egipcios: «Para mal sacóles, para matarlos en la montaña y borrarles de la tierra». Cálmese el furor de tu ira, y aplácate sobre el mal de tu pueblo.
Acuérdate de Abrahán, Isaac e Israel, servidores tuyos, a quien juraste por ti mismo y hablásteles diciendo: Multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo, y toda esta tierra; de la cual dije: «La doy a vuestra simiente; poseeránla por siempre».
Y aplacóse Señor sobre el mal que dijera haría a su pueblo.
Y volvió Moisés y bajó del monte; y las dos tablas del testimonio en sus manos; tablas escritas a entrambos lados; del un lado y del otro escritas estaban.
Las tablas, empero, obra de Dios eran, y la escritura, escritura de Dios, grabadas en las tablas.
Y oyendo Josué la voz del pueblo vociferando; dijo a Moisés: «Voz de guerra en el campo».
Y dijo: «No es voz de vencedores ni voz de fugitivos: voz de abominaciones yo escucho».
Y, cuando se acercó al campo, y vio el becerro y las danzas, inflamóse en ira Moisés y lanzó de sus manos las dos tablas y destrozólas al pie del monte;
y tomó el becerro que hicieron, y quemólo en fuego y pulverizólo; y espolvoreólo sobre el agua y dióla a beber a los hijos de Israel.
Y dijo Moisés a Aarón: «¿Qué te hizo este pueblo que has traído sobre él culpa grande?»
Y dijo Aarón: «No se indigne mi señor, pues tú conoces la propensión(d) de este pueblo.
Porque me dijeron: «Haznos dioses que vayan delante de nosotros; pues este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido».
Y díjeles: «¿Quién de vosotros tiene oro?» Quitáronselo y diéronmelo; y arrojéle en el fuego, y salió este becerro».
Y vio Moisés al pueblo que estaba desnudo(e), pues habíalo desnudado Aarón, en ignominia ante sus adversarios(f);
y púsose Moisés a la puerta del campamento y dijo: «¿Quién con Señor? —Venga a mí».Y juntáronse con él todos(g) los hijos de Leví.
Y díjoles: «Esto dice Señor el Dios de Israel: «Poned cada uno su espada sobre el muslo; atravesad y volved de puerta a puerta por en medio del campo, y matad, cada uno a su hermano, y cada uno a su amigo y cada uno a su pariente(h)».
E hicieron los hijos de Leví, según les hablara Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.
Y dijo Moisés: «Habéis consagrado vuestras manos hoy a Señor, cada cual en el hijo o el hermano, para que se dé sobre vosotros bendición».
Y aconteció el otro día hablar Moisés al pueblo: «Vosotros pecasteis pecado grande, y ahora ascenderé a Dios para aplacarle sobre el pecado vuestro».
Y retornó Moisés a Señor y dijo: «Ruégote, Señor: pecó este pueblo pecado grande, que se hicieron dioses de oro.
Pero ahora, si les has de perdonar el pecado, perdona; si no bórrame de tu libro que has escrito».
Y dijo Señor a Moisés: «Si alguno ha pecado a faz mía —borraréles del libro mío.
Empero ahora, ve, desciende y conduce a este pueblo al lugar que te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de tu faz; y en el día de la visitación, traeré sobre ellos su pecado».
E hirió Señor al pueblo por la hechura del becerro que hizo Aarón.
Perdona Dios al pueblo; y va él mismo delante de él. Ve Moisés la gloria de Dios. Y dijo Señor a Moisés: «Ve, asciende de aquí tú y tu pueblo, que has sacado de tierra de Egipto, a la tierra que juré a Abrahán e Isaac y Jacob, diciendo: «A tu simiente la daré».
También enviaré al par a mi ángel delante de tu faz, y arrojaré al cananeo, y amorreo, y heteo, y ferezeo, y heveo y jebuseo.
Y te introduciré en tierra que mana leche y miel; pues no ascenderé contigo, por ser pueblo duro de cerviz tú para no anonadarte en el camino».
Y oyó el pueblo esta palabra la mala; y enlutáronse y ya nadie se engalanó.
Y dijo Señor a Moisés: «Di a los hijos de Israel: «Vosotros, pueblo duro de cerviz; de estar yo un momento en medio de ti, te anonadara(a); pero ahora deponed vuestros atavíos, y te mostraré lo que te he de hacer».
Y despojáronse los hijos de Israel de sus atavíos, desde el monte Horeb(b).
Moisés tomó su tienda y clavóla fuera del campamento, y fue llamada tienda del testimonio; y todo el que buscaba a Señor, salía a la tienda fuera del campamento.
Y, cuando salía Moisés a la tienda, levantábase todo el pueblo, y cada cual parábase a la puerta de su tienda; y miraban en pos de Moisés hasta que entraba en la tienda.
Y, cuando Moisés entraba en la tienda, descendía la columna de la nube y parábase a la puerta de la tienda, y hablaba con Moisés.
y veía todo el pueblo la columna de la nube parada a la puerta de la tienda; y pasado todo el pueblo, adoraban cada cual desde la puerta de su tienda.
Y hablaba Señor a Moisés faz a faz, como habla un hombre a su amigo; y volvía él al campamento; pero su servidor Josué, hijo de Nun, el discípulo, no salía de la tienda.
Y dijo Moisés a Señor: «He aquí tú me dices: «Lleva arriba a este pueblo; y tú no me has manifestado quién has de enviar conmigo; y tú me has dicho: «Conózcote por nombre y has hallado gracia en mis ojos».
Si he hallado, pues gracia en tus ojos, muéstrate a mí: claramente véate yo, para ser como quien ha hallado gracia en tus ojos, y para que yo sepa, que pueblo tuyo, esta gente la grande».
Y dijo: «Mi faz irá delante de ti y te reposaré».
Y díjole: «Si tu faz no precediese, no nos saques de aquí.
Y ¿cómo se conocerá que he hallado gracia en tus ojos yo y tu pueblo sino en andar, tú con nosotros, para que seamos glorificados ante todos los pueblos, cuantos hay sobre la tierra?»
Y dijo Señor a Moisés: «También esta palabra que has hablado, haré; pues has hallado gracia en mis ojos, y te conozco por nombre».
Y dijo: «Manifiéstame tu gloria».
Y dijo: «Yo pasaré delante de ti con toda mi bondad y hablaré con mi nombre: «Señor delante de ti»; y como me apiado de quien me apiado, y compadezco a quien compadezco».
Y, dijo: «No podrás ver mi faz, que no ve hombre mi faz, y vive».
Y dijo Señor: «He aquí un lugar cerca de mí, y estarás sobre la peña;
y cuando pasare mi gloria, te pondré en hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano, hasta que hubiere pasado;
y retiraré mi mano, y entonces me verás las espaldas; empero mi faz no se verá».
Moisés ve la gloria de Dios, y recibe las nuevas tablas de la ley Y dijo Señor a Moisés: «Córtate dos tablas lapídeas, conforme a las primeras; y escribiré sobre las tablas las palabras las de las primeras tablas que quebraste.
Y prepárate para mañana, y ascenderás al monte Sinaí y te me estarás allí sobre la cima del monte.
Y nadie ascienda contigo ni aparezca en todo el monte; y las ovejas y las vacas no se apacienten cerca de aquel monte».
Y cortó dos tablas lapídeas conforme a las primeras; y Moisés madrugó y subió al monte Sinaí, según le ordenara Señor; y tomó en su mano las dos tablas las lapídeas.
Y descendió Señor en nube y púsose junto a él allí, y exclamó con el nombre de Señor.
Y pasó Señor ante su faz y clamó: «¡Señor, Señor! el Dios misericordioso y compasivo, longánimo, y lleno de piedad y fidelidad;
guardando piedad a los millares(a); quitando iniquidades e injusticias y pecados; y no justificará al culpable, trayendo las iniquidades de padres sobre hijos, y sobre hijos de hijos, sobre tercera y cuarta generación».
Y apresuróse Moisés e inclinóse hasta la tierra y adoró;
y dijo: «Si he hallado gracia en tus ojos, camine mi Señor en medio de nosotros, porque pueblo de dura cerviz es; y perdonarás nuestros pecados y nuestras iniquidades, y seremos tuyos».
Y dijo Señor: «He aquí yo pacto alianza: a faz de todo tu pueblo haré maravillas que no ha habido en toda la tierra y en toda gente; y verá todo el pueblo entre quienes estás, las obras de Señor, que pasmosas son las que te haré.
Atiende tú a cuanto hoy te mando: he aquí arrojo ante tu faz al amorreo, y cananeo, y heteo, y ferezeo y heveo y jebuseo.
Guárdate de que no hagas alianza con los habitantes de la tierra a que llegares, para que no se te hagan tropiezo en medio de vosotros;
sino que sus aras destruirás y sus estatuas desmenuzarás y sus selvas cortarás.
Porque no adorarás dioses ajenos; pues Señor, el Dios, celador, su nombre; Dios celoso es.
No pactes alianza con los habitantes de la tierra; no sea que fornicando ellos con sus dioses y sacrificando a sus dioses, te llamen y comas de su sacrificio;
y tomes de las hijas de ellos para tus hijos, y forniquen sus hijas con los dioses de ellas y forniquen tus hijos con los dioses de ellas.
Y dioses conflátiles no te harás,
y la fiesta de los ázimos guardarás; siete días comerás ázimos, según te tengo ordenado, en el tiempo del mes de las espigas; que en el mes de las espigas saliste de Egipto.
Todo lo que abre matriz, mío lo masculino: todo primogénito de becerro y primogénito de oveja.
Y el primerizo del asno redimirás con cordero; y si no lo redimieres, lo desnucarás. Todo primogénito de tus hijos, redimirás; no comparecerás vacío ante mi faz.
Seis días trabajarás, pero el séptimo reposo; en la siembra y en la siega reposo.
Y fiesta de semanas te harás: primicias de siega de trigo, y primicias de recolección a la vuelta del año.
Tres veces al año comparecerá todo lo masculino tuyo ante la faz de Señor el Dios de Israel.
Pues, cuando yo hubiere arrojado las gentes ante tu faz y dilatado tus confines; no codiciará nadie tu tierra, cuando subieres a comparecer ante la faz de Señor, tu Dios, tres veces al año.
No degollarás sobre fermento sangre de mis víctimas; y no pernoctará hasta la mañana la víctima de la pascua.
Las primicias de tu tierra pondrás en la casa de Señor tu Dios. No cocerás cabrito en leche de su madre(b)».
Y dijo Señor a Moisés: «Escríbete estas palabras; que con estas palabras pacto alianza contigo y con Israel».
Y estuvo allí Moisés delante de Señor cuarenta días y cuarenta noches; y pan no comió y agua no bebió; y escribió estas palabras en las tablas de la alianza; las diez palabras.
Y, al descender Moisés del monte, las dos tablas en las manos de Moisés; y, al descender del monte, no sabía Moisés que la tez de su faz esplendorosa, por haber hablado él con él.
Y vio Aarón y todos los ancianos de Israel a Moisés, y he aquí esplendorosa estaba la tez de su faz y temieron llegarse a él.
Y llamóles Moisés, y volvieron a él Aarón y todos los príncipes de la sinagoga; y hablóles Moisés.
Y después de esto, llegáronse a él todos los hijos de Israel; y mandóles cuanto le mandara Señor en el monte.
Y, cuando terminó de hablarles, puso sobre su rostro un velo.
Y, cuando entraba Moisés ante Señor a hablarle, quitábase el velo, hasta salir; y, saliendo, hablaba a todos los hijos de Israel, cuanto le mandara Señor.
Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés que la tez del rostro de Moisés estaba esplendorosa; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro hasta entrar a hablar con él.
Del sábado. Ofrenda para la fábrica del tabernáculo Y reunió Moisés toda la congregación de hijos de Israel, y díjoles: «Estas las palabras que ha mandado Señor hacer.
Seis días haráse labor; pero el día el séptimo, reposo sagrado, sábados de reposo para Señor; todo el que hiciere en él labor, morirá.
No encenderéis fuego en toda habitación vuestra el día de los sábados».
Y dijo Moisés a toda la congregación de hijos de Israel, diciendo: «Esta la palabra que ha mandado Señor, diciendo:
«Tomad de entre vosotros ofrendas para Señor;
todo aquel a quien moviere el corazón, traerá primicias a Señor: oro, plata, bronce, jacinto, púrpura, grana doble hilada, biso y pelo caprino,
y pieles de carnero purpuradas y pieles violáceas y madera de Sitim;
y aceite de alumbrar, aromas para ungüentos y timiamas olorosos,
y piedras ónices y gemas para ornar el efod y el racional.
Y todo sabio de corazón entre vosotros venga y labre cuanto ha mandado Señor:
el tabernáculo, su tienda y su cubierta, y sus anillos y sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;
el arca y sus vasas; el propiciatorio y el velo de la tienda;
la mesa, y sus varas y todos sus vasos y los panes de proposición;
y el candelabro de alumbrar, y sus vasos, y sus lámparas y el aceite de alumbrar;
y el altar del timiama y sus varas y el óleo de unción, y el timiama de especias, y el pabellón de entrada para la entrada del tabernáculo;
y el altar del holocausto y su reja de bronce, sus varas y todos sus vasos; la fuente y su basa;
las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas;
las estacas del tabernáculo, y las estacas del pabellón del atrio y sus cuerdas;
y las vestiduras de ministerio del santuario: las vestiduras sagradas de Aarón y las vestiduras de sus hijos para el sacerdocio».
Y salió toda la sinagoga de los hijos de Israel, de con Moisés.
Y trajeron cada cual lo que le movía el corazón y a cuantos pareció en el alma: donativo; y trajeron donativo a Señor para toda la obra del tabernáculo del testimonio, y para todas las dependencias de él y para todas las vestiduras sagradas.
Y vinieron los hombres con las mujeres; todo aquel a quien movía el corazón, trajeron sellos(a), y zarcillos, y anillos, y diademas y brazaletes; toda obra de oro, y todos cuantos trajeron donativos áureos a Señor;
y todo el que se hallaba con jacinto, y púrpura y grana, y biso, y pelo caprino y pieles de carnero, traíanlo.
Y todo el que levantaba un don de plata y bronce, traía el don a Señor; y todo el que se hallaba con madera de Sitim, para toda obra del servicio, traíalo.
Y toda mujer sabia en la industria de hilar con las manos, traían lo hilado: el jacinto, y la púrpura, y la grana y el biso;
y todas las mujeres cuyo corazón se levantaba en sabiduría, hilaban los pelos caprinos.
Y los príncipes traían las piedras de ónice y las piedras del engaste para el efod y el racional;
y las especias y el aceite del alumbrado y el óleo de la unción, y las especias del timiama.
Y todo hombre y mujer a quienes movía su corazón a traer para toda obra que había mandado Señor hacer por medio de Moisés, traían los hijos de Israel, don a Señor.
Y dijo Moisés a los hijos de Israel: «He aquí llamó Dios por nombre a Beseleel, hijo de Urí, hijo de Hur, de tribu de Judá,
y llenóle espíritu divino de sabiduría, y entendimiento y ciencia de todo;
para fabricar según todas las obras de fábrica para labrar el oro, y la plata y el bronce,
para cortar la piedra y elaborar la madera y labrar en toda obra de sabiduría;
y enseñar dióle en el corazón, a él y a Ooliab, hijo de Aquisamec, de tribu de Dan.
Llenóle de sabiduría para saber hacer todas las obras del artífice y tejedor y recamador en jacinto, y púrpura, y grana y biso, y en telar; para hacer toda labor y excogitar pensamientos.
E hicieron Beseleel y Ooliab y todo sabio de corazón, a quienes diera Señor sabiduría y entendimiento para saber hacer todas las obras del servicio del santuario, según todo cuanto les ordenara Señor.
Y llamó Moisés a Beseleel y Ooliab y a todos los que tenían la sabiduría; a quienes había dado Dios ciencia en el corazón; y a todos los que de grado querían entrar a las labores para consumarlas.
Y tomaron de Moisés todos los dones que trajeran los hijos de Israel para todas las obras del santuario, por hacer; y ellos seguían recibiendo las ofrendas que traían mañana a mañana.
Y vinieron todos los sabios, los hacedores de las obras del santuario; cada cual según la labor que ellos labraban;
y dijeron a Moisés: «Exceso trae el pueblo para las obras que ha ordenado Señor hacer».
Y mandó Moisés y pregonó en el campamento, diciendo: «Hombre y mujer no trabajen ya en dones del santuario». Y detenido fue el pueblo en ofrecer.
Y las obras éranles bastantes para hacer toda obra, y sobraba.
E hizo todo sabio entre los obreros del tabernáculo, de diez tapices; de(a) biso torcido, y jacinto, y púrpura y grana, con querubines, obra de arte textoria hízolo.
Veintiocho codos la longitud de un tapiz; cuatro codos la latitud de un tapiz; una medida para todos los tapices.
Y juntó los cinco tapices uno con otro y ligó los otros cinco tapices, uno con otro.
E hizo lazadas de jacinto en la orilla de un tapiz en el borde de la una juntura; y así hizo en la orilla del tapiz exterior de la otra juntura.
Cincuenta lazadas hizo en el un tapiz, y cincuenta lazadas hizo en el borde del tapiz, el de la segunda juntura: unas en frente de las otras las lazadas.
E hizo cincuenta anillos áureos y juntó los tapices entre sí con los anillos, y el tabernáculo fue un todo.
E hizo cortinas de pelo caprino para la cubierta sobre el tabernáculo; once de tales cortinas hizo.
Treinta codos la longitud de la una cortina; y cuatro codos la latitud de la una cortina; una medida para las once cortinas.
Y juntó las cinco cortinas aparte, y las seis cortinas aparte.
E hizo cincuenta lazadas en la orilla de la una cortina exterior en la una juntura, y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la otra juntura.
E hizo cincuenta anillos de bronce para juntar la tienda, para que fuese un todo.
E hizo una techumbre para la tienda, de pieles de carnero purpuradas, y una(b) cubierta de pieles violáceas encima.
E hizo las tablas para la morada, de madera de Sitim, derechas.
Diez codos la longitud de las tablas, y codo y medio la latitud de una tabla.
Dos encajes en una tabla, correspondiendo la una a la otra; así hizo en todas las tablas de la morada.
E hizo las tablas para la morada; veinte tablas al lado del mediodía, al sur.
Y cuarenta basas de plata hizo debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos encajes; y dos basas debajo de una(c) tabla para sus dos encajes.
Y al otro lado del tabernáculo, hacia el septentrión, hizo veinte tablas;
y sus cuarenta basas argentinas: dos basas bajo una tabla, y dos basas bajo una tabla.
Y al otro lado de la morada, al occidente, hizo seis tablas.
Y dos tablas hizo en las esquinas de la morada, al lado posterior;
y uníanse desde abajo, y juntábanse hasta la cima con un anillo; así hizo con las dos, en los dos extremos.
Así eran ocho tablas y sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de cada tabla.
E hizo travesaños de madera de Sitim: cinco para las tablas del un lado de la morada,
y cinco travesaños para las tablas del otro lado de la morada; y cinco travesaños para las tablas al lado posterior, a occidente.
E hizo el travesaño medio de atravesar, en mitad de las tablas, de un extremo al otro.
Y cubrió las tablas con oro e hizo sus anillos de oro para colocación de los travesaños y cubrió los travesaños con oro.
E hizo el velo de jacinto, y púrpura, y grana y biso torcido; obra de arte textoria hízolo: con querubines.
E hizo para él cuatro columnas de Sitim y cubriólas de oro; sus capiteles de oro; y fundió para ellas cuatro basas de plata.
E hizo una tienda para la entrada del tabernáculo, de jacinto, y púrpura, y grana, y biso torcido, obra de bordador,
y sus cinco columnas y sus capiteles; y cubrió las cabezas de ellas y sus molduras con oro; y sus basas broncíneas.
Fábrica del arca, la mesa, candelabro y altar de los timiamas Besebeel hizo el arca de madera de Sitim: dos y medio codos su longitud, y codo y medio su latitud, y codo y medio su altura.
Y cubrióla de oro puro por dentro y por fuera; e hízole una coronación de oro alrededor.
Y fundió para ella cuatro anillos de oro, para sus cuatro esquinas: dos anillos para el uno de sus lados, y dos anillos para el otro de sus lados.
E hizo varas de madera de Sitim y cubriólas de oro.
Y metió las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca.
E hizo un propiciatorio de oro puro: dos y medio codos, su longitud, y codo y medio su latitud, y codo y medio su altura.
E hizo dos querubines de oro; batidos hízolos de entre los dos extremos del propiciatorio;
un querubín del extremo de acá y un querubín del extremo de allá; de entre el propiciatorio hizo los dos querubines, de sus dos extremos.
Y los querubines estaban extendiendo las alas por encima, cubriendo con sus alas el propiciatorio; y sus rostros, el uno enfrente del otro; sobre el propiciatorio inclinados estaban los rostros de los querubines.
E hizo la mesa de madera de Sitim; dos codos su longitud, y un codo su latitud, y codo y medio su altura.
Y cubrióla de oro puro, e hizo para ella una coronación áurea alrededor.
E hizo para ella una moldura del ancho de una mano alrededor, e hizo una coronación de oro en su moldura alrededor.
Y fundió para ella cuatro anillos de oro y puso los cuatro anillos a las cuatro esquinas, las de sus cuatro pies.
Debajo de la moldura estaban los anillos depositarios de las varas para llevar la mesa.
E hizo las varas de madera de Sitim y cubriólas de oro, para llevar la mesa.
E hizo los vasos, los para sobre la mesa: escudillas y tazas e incensarios y tazones en que libar, de oro puro.
E hizo el candelabro de oro puro; obra batida hizo el candelabro; su astil y sus brazos, sus cálices, sus manzanas y sus azucenas salían de él mismo;
y sus brazos salían de sus lados: tres brazos del candelabro de un lado, y tres brazos del candelabro del otro lado.
Tres cálices almendriformes en el un brazo, manzana y azucena; y tres cálices almendriformes en el otro brazo, manzana y azucena; así en los seis brazos que nacían del candelabro.
Y en el candelabro, cuatro cálices almendriformes, sus manzanas y sus azucenas.
Y una manzana debajo de dos brazos en él, y una(a) manzana debajo de dos brazos en él, según los seis brazos que nacían del candelabro.
Sus manzanas y sus brazos de él mismo eran; enteramente batidos, macizos de oro puro.
E hizo sus siete lámparas, y sus despabiladeras y sus ceniceras de oro puro.
De un talento de oro puro hízolo y todos sus vasos.
E hizo el altar del timiama, de madera de Sitim; un codo, su longitud, y un codo, su latitud, cuadrado, y dos codos su altura; de él salían sus cuernos.
Y cubriólo de oro puro, su enrejado y sus paredes alrededor; e hizo para él una coronación en contorno.
Y dos anillos de oro hizo para él, debajo de su coronación, para colocación de sus varas, para llevarlo con ellas.
E hizo las varas de madera de Sitim y cubriólas de oro.
E hizo el óleo de unción Santo y los puros timiamas de especias; mezcla de ungüento con arte de mezclador.
Fabrícase el ara del holocausto, la fuente y el atrio. Cómputo de las ofrendas. E hizo el altar del holocausto de madera de Sitim; cinco codos, su longitud, y cinco codos, su latitud, cuadrado, y tres codos, su altura.
E hizo sus cuernos a sus cuatro esquinas; de él salían sus cuernos, y cubriólo de bronce.
E hizo todos los vasos del altar, y las calderas, y tenazas, y tazones, y garfios y braseros; todos sus vasos hizo de bronce.
E hizo para el altar un enrejado, labor de red broncínea, debajo, en su cerco, desde abajo hasta la mitad de él.
Y fundió cuatro anillos a las cuatro esquinas del enrejado broncíneo, depósitos de las varas.
E hizo las varas de madera de Sitim, y cubriólas de bronce.
Y metió las varas por los anillos, a los lados del altar, para llevarlo; hueco, de tablas, hízolo.
E hizo la fuente de bronce, y su basa de bronce, de los espejos del agolpamiento de las mujeres que se agolpaban a la entrada del tabernáculo.
E hizo el atrio; al lado del mediodía, al sur, las cortinas del atrio, de biso torcido, cien codos.
Sus columnas veinte, y sus basas veinte broncíneas, y los capiteles de las columnas y sus molduras, argentinos.
Y al lado del septentrión, cien codos, sus columnas, veinte y sus basas, veinte broncíneas, y los capiteles de las columnas y sus molduras, argentinos.
Y al lado del occidente, cortinas, cincuenta codos; sus columnas, diez y sus basas diez y los capiteles de las columnas y sus molduras argentinos.
Y al lado del oriente, al nacimiento del sol, cincuenta codos;
quince codos, cortinas al un lado, sus columnas, tres y sus basas, tres.
Y al otro lado, a entrambas partes de la puerta del atrio, quince codos de cortinas; sus columnas, tres, y sus basas, tres;
todas las cortinas del atrio en torno, de biso torcido.
Y las basas para las columnas, de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata; y sus cabezas, cubiertas de plata; y molduras de plata tenían todas las columnas del atrio.
Y el pabellón de la puerta del atrio era labor varia de bordador, de jacinto, y púrpura, y grana y biso torcido, y veinte codos, la longitud y la altura en la latitud, cinco codos, conforme a las cortinas del atrio,
y sus columnas cuatro, y sus basas cuatro de bronce; los capiteles, de plata, y las cubiertas de sus cabezas y sus molduras, de plata,
y todas las estacas de la morada y del atrio, en contorno de bronce.
Estas son las cuentas de la morada, de las moradas del tabernáculo del testimonio, que fueron contadas de orden de Moisés, un servicio de los levitas, por medio de Itamar, hijo de Aarón sacerdote.
Y Beseleel, hijo de Urí, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que mandara el Señor a Moisés;
y, con él, Ooliab, hijo de Aquisamec, de la tribu de Dan, artífice y tejedor y recamador de jacinto, y púrpura, y grana y biso.
Todo el oro empleado en la obra, en toda la labor del santuario, oro de ofrenda: veintinueve talentos, y setecientos treinta siclos, según el siclo del santuario.
(a) Y la plata de los contados de la congregación: cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario.
Medio por cabeza, medio siclo según el siclo del santuario, de todos los que pasaron por cuenta, de veinte años arriba, de seiscientos tres mil quinientos en cuenta;
Y cien talentos de plata sirvieron para fundir las basas del santuario y las basas del velo; cien basas, y cien talentos, un talento por basa.
Y de los mil setecientos setenta y cinco(b) hizo capiteles para las columnas y cubrió sus cabezas e hizo sus molduras.
Y el bronce de la ofrenda: setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos;
e hizo de ellos las basas de la puerta del tabernáculo, y el altar de bronce y el enrejado broncíneo de él y todos los vasos del altar;
y las basas del atrio alrededor y las basas de la puerta del atrio, y todas las estacas del atrio alrededor.
Vestiduras sagradas. Terminado todo, bendice Moisés al pueblo Y del jacinto, y púrpura y grana(a) hicieron la indumentaria del ministerio del santuario; e hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Señor mandara a Moisés.
E hizo el efod de oro, jacinto, y púrpura, y grana y biso torcido.
Y extendieron láminas de oro; y cortó(b) hilos para entretejerlos con el jacinto, y con la púrpura, y con la grana y con el biso; labor varia del bordador.
Hiciéronle hombreras unidas; en sus dos lados uníanse.
Y la faja de ceñir, la sobre él, de la misma labor, de una pieza con él; de oro, jacinto, y púrpura, y grana y biso torcido, como Señor mandara a Moisés.
Y labraron las piedras de ónice, fijas en engastes de oro cinceladas con cinceladura de sello, con los nombres de los hijos de Israel.
Y púsolas en las hombreras, como piedras de memoria a los hijos de Israel; como Señor mandara a Moisés.
E hizo el racional, labor varia de bordador, como la labor del efod: de oro, jacinto, y púrpura, y grana y biso torcido.
Cuadrado era; doblado hicieron el racional; un palmo, su longitud y un palmo, su latitud, doblado.
Y entretejieron en él cuatro hileras de piedras; una hilera: sardio, topacio y esmeralda, la una hilera,
y la segunda hilera: carbunclo, zafiro y jaspe;
y la tercera hilera: jacinto, ágata y ametisto;
y la cuarta hilera crisólito, ónice y berilo, cubiertas en torno de oro y engastadas en oro.
Y las piedras eran según los nombres de los hijos de Israel; doce, según sus nombres cinceladura de sello, cada una con su nombre para las doce tribus.
E hicieron en el racional cadenillas trenzadas, obra de cadenillero, de oro puro.
E hicieron en el racional dos engastes áureos y dos cadenas áureas y pusieron los dos anillos en las esquinas del racional.
Y pusieron las dos trenzas en los dos anillos de oro en las esquinas del racional,
y los dos extremos de las dos trenzas pusieron en los dos engastes, y pusieron éstos sobre las hombreras del efod, abajo.
E hicieron dos anillos de oro y los pusieron en las dos esquinas del efod, en su orla, a lo largo del efod, adentro.
E hicieron dos anillos de oro y los pusieron en las dos hombreras del efod, abajo, por delante cerca de la juntura sobre el cinturón del efod.
Y juntaron el racional con sus anillos a los anillos del efod con un cordón de jacinto, para que quedase sobre el cinturón del efod y no se apartase del efod el racional; como Señor mandara a Moisés.
E hizo la túnica del efod, obra de tejer; toda entera de jacinto;
y la abertura del efod al medio de ella, como la abertura de una coraza, con un borde alrededor de la abertura, porque no se rasgara.
E hicieron en la orla de la túnica granadas de jacinto, y púrpura y grana y biso torcido.
E hicieron campanillas de oro puro, y pusieron las campanillas entre las granadas en la orla de la túnica alrededor, entre las granadas;
una campanilla y una granada, y una campanilla y una granada en la orla de la túnica alrededor, para el ministerio, como Señor mandara a Moisés.
E hicieron túnicas bísinas, obra de tejedor para Aarón y sus hijos;
y la tiara bísina y los femorales líneos, de biso torcido;
y el cinturón de biso torcido, de jacinto, y púrpura y grana, labor varia de recamador; como Señor mandara a Moisés.
E hicieron la diadema sagrada, de oro puro, y grabaron en ella, grabadura de sello: «Santo al Señor».
Y pusieron en ella un cordón de jacinto para atarla a la mitra, encima; como el Señor mandara a Moisés.
Y terminada fue toda la obra de la morada del tabernáculo, y los hijos de Israel hicieron como el Señor mandara a Moisés, así lo hicieron.
Y trajeron la morada a Moisés: el tabernáculo y todos sus vasos, sus anillos, sus tablas, sus barras y sus columnas y sus basas;
y la cubierta de pieles de carnero purpuradas y la techumbre de pieles de jacinto y el velo del pabellón;
el tabernáculo del testimonio y sus varas y el propiciatorio;
la mesa y todos sus vasos y el pan de la proposición;
el candelabro de oro puro, sus lámparas, las lámparas de encender y todos sus vasos y el aceite de alumbrar,
y el altar de oro, y el óleo de unción; y los timiamas de especias, y el pabellón de entrada al tabernáculo,
el altar de bronce y el enrejado de bronce en él sus varas y todos sus vasos; la fuente y su basa;
las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, y el pabellón para la puerta del atrio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los vasos del ministerio de la morada, para el tabernáculo;
la indumentaria para el ministerio del santuario, las vestiduras sagradas para Aarón, el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para el ministerio sacerdotal.
Tal como mandara Señor, así hicieron los hijos de Israel toda la obra.
Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Señor mandara, así habían hecho, y bendíjoles Moisés.
Erección y consagración del tabernáculo. Cúbrele la gloria de Dios Y habló Señor a Moisés y dijo:
«El día del primer mes, el primero del mes, levantarás el tabernáculo del testimonio;
y pondrás el arca del testimonio en él, y cubrirás el arca con el velo;
y entrarás la mesa y pondrás delante su proposición(a); y entrarás el candelabro, y pondrás en él sus lámparas.
Y pondrás el altar áureo para el timiama ante el tabernáculo del testimonio; y pondrás el velo a la puerta de la morada.
Y el altar del holocausto pondrás delante de la puerta de la morada del tabernáculo.
Y la fuente pondrás entre el tabernáculo y el altar y echarás agua en ella.
Y levantarás el atrio alrededor y el pabellón de la puerta del atrio.
Y tomarás el óleo de la unción y ungirás la morada y todo lo de ella y la santificarás y todos sus vasos, y será santo.
Y ungirás el altar del holocausto y todos sus vasos, y santificarás el altar, y el altar será santo de santos.
Y ungirás la fuente y su basa, y las santificarás.
Y allegarás Aarón y sus hijos a la puerta del tabernáculo y les lavarás con agua.
Y vestirás a Aarón las vestiduras sagradas y le ungirás y santificarás para que sea mi sacerdote.
Y allegarás sus hijos y les vestirás túnicas.
Y los ungirás al modo que ungiste a su padre, para que me sean sacerdotes, porque les sea la unción del sacerdocio por el siglo, por sus generaciones».
Y Moisés hizo tal como le mandó el Señor, así hizo.
Y aconteció en el mes el primero, en el segundo año de haber salido ellos de Egipto, en la neomenia, erigióse la morada;
y alzó Moisés, la morada y asentó sus basas, y levantó sus tablas y púsoles sus barras y colocó las columnas.
Y extendió la tienda sobre la morada y puso la cubierta del tabernáculo sobre ella, encima; como mandara Señor a Moisés.
Y tomó el testimonio(b) y metiólo en el arca; y colocó las varas al arca, y puso el propiciatorio sobre el arca, encima.
E introdujo el arca en la morada, y puso el velo de cubrir, que cubriera el arca del testimonio; como mandara Señor a Moisés.
Y puso la mesa en el tabernáculo, al lado de la morada, al septentrión, fuera del velo,
y puso sobre ella panes de la proposición, delante de Señor; como mandara Señor a Moisés.
Y puso el candelabro en el tabernáculo, enfrente de la mesa, al lado de la morada al del mediodía.
Y encendió las lámparas delante de Señor, del modo que mandara Señor a Moisés.
Y puso el altar de oro en el tabernáculo, delante del velo.
Y encendió sobre él timiamas de especias; según mandara Señor a Moisés.
Y puso la cortina de la puerta de la morada.
Y puso el altar del holocausto ante la puerta de la morada del tabernáculo, y ofreció sobre él holocaustos y ofrendas, como mandara Señor a Moisés.
Y puso la fuente entre el tabernáculo y el altar, y echó agua en ella para lavar.
Y lavaban en ella Moisés y Aarón y sus hijos sus manos y sus pies.
cuando entraban en el tabernáculo; y cuando se llegaban al altar, lavábanse, como mandara Señor a Moisés.
Y erigió el atrio alrededor de la morada y puso la cortina de la puerta del atrio.Y consumó Moisés toda la obra.
Y envolvió la nube el tabernáculo del testimonio, y la gloria de Señor llenó la morada.
Y no pudo(c) Moisés entrar en el tabernáculo del testimonio; pues sombreábalo la nube, y la gloria de Señor llenaba la morada.
Pero, cuando ascendía de la morada la nube, partían los hijos de Israel, en todas sus vías.
Y cuando no ascendía la nube, no partían hasta el día que ascendía.
Porque la nube estaba sobre la morada de día, y fuego sobre ella de noche, a los ojos de toda la casa de Israel, en todas sus vías.
Del holocausto Y llamó a Moisés y hablóle el Señor desde el tabernáculo del testimonio, diciendo:
«Habla a los hijos de Israel y les dirás: Un hombre de entre vosotros si ofreciere dones al Señor, de ganado, sea de vacas, sea de ovejas, ofreced vuestros dones.
Si holocausto, su don, de las vacas, macho intachable lo ofrecerá; a la puerta del tabernáculo traerálo; acepto(a) para él a la faz del Señor.
Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto acepto para él a fin de expiar por él.
Y matarán el becerro delante de Señor; y ofrecerán los hijos de Aarón, los sacerdotes, la sangre, y derramarán la sangre sobre el altar en contorno, sobre él a la puerta del tabernáculo del testimonio.
Y desarrollarán el holocausto y desmembraránlo en sus miembros;
y pondrán los hijos de Aarón, los sacerdotes, fuego sobre el altar y compondrán leña sobre el fuego;
y compondrán los hijos de Aarón, los sacerdotes, los miembros, y la cabeza y el redaño, sobre la leña, sobre el fuego, sobre el altar.
Y sus intestinos y pies lavarán con agua y quemará el sacerdote todo sobre el altar; holocausto es, olor de suavidad para el Señor.
Pero, si de ovejas su don al Señor, sea de los corderos o de las cabras, para holocausto, macho, intachable, ofrecerálo(b).
Y lo degollarán al lado del altar al septentrión, ante señor; y derramarán los hijos de Aarón, los sacerdotes, su sangre sobre el altar en contorno;
y lo desmembrarán miembro por miembro y con su cabeza y su redaño los pondrán los sacerdotes sobre la leña, sobre el fuego encendido sobre el altar.
Y los intestinos y los pies lavarán con agua; y compondrá el sacerdote todo y lo quemará sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida, olor de suavidad para el Señor.
Pero, si de los volátiles holocausto se ofreciere, don al Señor, traerá de las tórtolas o de los palominos(c) su don.
Y lo traerá el sacerdote al altar, y le arrancará la cabeza; y lo quemará el sacerdote sobre el altar y exprimirá la sangre sobre la pared del altar.
Y quitará el buche con las plumas y lo arrojará al lado del altar, al oriente, al lugar de la ceniza.
Y lo rasgará por las alas y no lo partirá; y quemarálo el sacerdote sobre el altar sobre la leña, sobre el fuego, holocausto es, ofrenda encendida, olor de suavidad para el Señor.
De las ofrendas Y, cuando un alma ofreciere oblación, un sacrificio al Señor, harina flor será su oblación; y derramará sobre ella aceite y pondrá sobre ella incienso: Sacrificio es.
Y lo traerá a los hijos de Aarón, los sacerdotes; y tomará de ella un puñado de harina flor, harina con el aceite y todo el incienso y lo quemará el sacerdote, memorial de ella sobre el altar, ofrenda encendida, olor de suavidad para el Señor.
Y lo sobrante del sacrificio(a), para Aarón y sus hijos, santo de santos de los sacrificios de Señor.
Y cuando ofreciere oblación, un sacrificio cocido en horno, don(b) al Señor, de harina flor, panes ázimos, amasados con aceite y hojaldres ázimas, untadas con aceite.
Y, si el sacrificio de sartén, tu don, harina flor amasada en aceite, ázima es;
y la partirás en piezas y derramarás sobre ellas aceite: Sacrificio es a Señor.
Y, si el sacrificio de parrillas, tu don, harina flor en aceite se hará.
Y ofrecerás el sacrificio que hicieres de esto al Señor, y lo traerás al sacerdote y él lo traerá al altar;
y sacará el sacerdote, del sacrificio el memorial de él, y lo quemará el sacerdote sobre el altar: Holocausto, olor de suavidad para Señor.
Y lo restante del sacrificio, para Aarón y sus hijos: santo de santos de los holocaustos de Señor.
Todo sacrificio que ofreciéreis a Señor no haréis fermentado; pues todo fermento y toda miel no ofreceréis de ello en holocausto a Señor;
ofrenda de primicias lo ofreceréis a Señor; pero sobre el altar no subirán en olor de suavidad para Señor.
Y toda ofrenda de tu sacrificio, con sal se salará, y no dejarás faltar sal(c) de la alianza de Señor tu Dios en tus sacrificios: En toda ofrenda tuya ofrecerás sal.
Y, si ofrecieres sacrificio de primicias al Señor, espigas tostadas, perladas(d), y ofrecerás el sacrificio de las primicias;
y derramarás aceite sobre él, y pondrás sobre él incienso: sacrificio es.
Y quemará el sacerdote el memorial de él, de la perlada con el aceite, y todo el incienso de él; holocausto es a Señor.
De las hostias pacíficas Y, si hostia pacífica,(a) su ofrenda al Señor, si de vacada ofrendare, ya macho ya hembra, intachable ofrecerála ante Señor;
y pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda, y la degollará ante Señor, a la puerta del tabernáculo del testimonio; y derramarán los hijos de Aarón, los sacerdotes, la sangre sobre el altar en contorno.
Y ofrecerán de la hostia pacífica, en holocausto al Señor, la grosura sobre los intestinos, y toda grosura en los intestinos;
y los dos riñones y la grosura sobre ellos y el redaño sobre el hígado con los riñones quitará.
Y los quemarán los hijos de Aarón los sacerdotes, sobre el altar, sobre el holocausto, sobre la leña sobre el fuego, sobre el altar: Holocausto, olor de suavidad para Señor.
Y, si de ovejas su ofrenda, hostia pacífica al Señor, macho o hembra, intachable la ofrecerá.
Si cordero ofreciere en don, lo traerá ante Señor;
y pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollará a la puerta del tabernáculo del testimonio; y derramarán los hijos de Aarón, los sacerdotes, su sangre sobre el altar en contorno.
Y ofrecerá de la hostia pacífica, holocausto a Dios, la grosura, la cola entera(b), a raíz del espinazo, quitará; y la grosura que cubre los intestinos, y toda grosura, sobre los intestinos;
y los dos riñones y la grosura sobre ellos, sobre los lomos, y el redaño del hígado, con los riñones quitará.
y quemará el sacerdote sobre el altar: Pábulo de fuego, para Señor.
Y, si es cabra su ofrenda, la traerá ante Señor.
y pondrá su mano sobre su cabeza, y la degollará ante Señor, a la puerta del tabernáculo del testimonio; y derramarán los hijos de Aarón, los sacerdotes, su sangre sobre el altar en contorno.
Y ofrecerá de ella su don; holocausto a Señor la grosura que cubre los intestinos; y toda grosura, sobre los intestinos,
y los dos riñones, y la grosura sobre ellos, sobre los lomos; y el redaño del hígado, con los riñones, quitará.
Y lo quemará el sacerdote, sobre el altar: holocausto, olor de suavidad; toda grosura para el Señor.
Ley por el siglo, por vuestras generaciones, en toda morada vuestra: toda grosura y toda sangre no comeréis».
De los sacrificios expiatorios Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a los hijos de Israel y di: «Un alma si pecare inadvertidamente contra uno de los mandamientos de Señor y obrare contra alguno de ellos;
Si el sumo sacerdote, el ungido, pecare(a) haciendo pecar al pueblo; ofrecerá, por el pecado que ha pecado, un becerro intachable al Señor, por su pecado;
y traerá el becerro a la puerta del tabernáculo del testimonio ante Señor, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro y degollará el becerro ante Señor.
Y tomará el sacerdote el ungido de la sangre del becerro y la traerá a la tienda del tabernáculo del testimonio.
Y mojará el sacerdote su dedo en la sangre y esparcirá de la sangre siete veces ante Señor hacia el velo del santuario.
y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del ara del timiama, ante Señor, la cual está en el tabernáculo del testimonio; toda la sangre del becerro derramará al pie del altar del holocausto, el cual está a la puerta del tabernáculo del testimonio.
Y toda la grosura del becerro del pecado quitará de él, la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura, sobre los intestinos;
y los dos riñones, y la grosura que hay sobre ellos, la que está sobre los lomos, y el redaño del hígado, con los riñones, quitará,
así como se quita del becerro, el de la hostia pacífica; y lo quemará el sacerdote sobre el altar del holocausto.
Y la piel del becerro y toda su carne, con su cabeza y sus piernas, y sus intestinos y su fimo;
todo el becerro sacará fuera del campamento a lugar limpio donde echan las cenizas, y lo quemará sobre leña a fuego, sobre el hacinamiento de la ceniza se le quemará.
Y si toda la congregación de Israel errare, pero quedare ello oculto a los ojos de la congregación; y si hicieron una de las prohibiciones de Señor y delinquieron;
y se entendiere el pecado que pecaron; ofrecerá la congregación un becerro por el pecado y lo traerá delante del tabernáculo del testimonio.
Y pondrán los ancianos de la congregación sus manos sobre la cabeza del becerro ante Señor; y degollarán el becerro ante Señor;
e introducirá el sacerdote el ungido, de la sangre del becerro en el tabernáculo del testimonio;
y mojará el sacerdote su dedo en la sangre del becerro, y rociará siete veces, ante Señor, hacia el velo;
y de la sangre pondrá sobre los cuernos del altar el delante de Señor en el tabernáculo del testimonio; y la sangre toda derramará al pie del altar del holocausto, el de la puerta del tabernáculo del testimonio.
Y toda su grosura quitará de él y la quemará sobre el altar.
Y hará con el becerro, como hizo con el becerro del pecado; así hará con él; y el sacerdote les expiará, y se les perdonará.
Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará, como quemó el becerro el primero en expiación de la congregación.
Y si un príncipe pecare e hiciere contra una de las prohibiciones de Señor su Dios inadvertidamente y delinquiere,
y se conociere su pecado que pecó; ofrecerá su don: un cabrón intachable.
Y pondrá su mano sobre la cabeza del cabrón, y lo degollará en el lugar donde se degüellan los holocaustos, a faz de Señor; por pecado es.
Y tomará el sacerdote de la sangre, la por el pecado con su dedo y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto; y toda su sangre derramará al pie del altar del holocausto.
y toda su grosura quemará sobre el altar, así como la grosura de hostia pacífica; y expiará el sacerdote por el pecado de él, y perdonarásele.
Y si un alma del pueblo de la tierra pecare inadvertidamente, haciendo una de las prohibiciones de Señor, y delinquiere;
y se conociere el pecado que pecó; traerá por don una cabra, intachable, hembra, por el pecado que pecó;
Y pondrá su mano sobre la cabeza del pecado(b), y degollará la del pecado en el lugar del holocausto.
Y tomará el sacerdote de la sangre de ella con su dedo y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto; y toda la sangre derramará al pie del altar.
Y toda su grosura quitará, del modo que se quita la grosura a la hostia pacífica, y quemará el sacerdote sobre el altar en olor de suavidad para Señor; y expiará por él el sacerdote, y perdonarásele.
Y si oveja trajere, don suyo por pecado, hembra intachable, traerála,
y pondrá su mano sobre la cabeza de ella, la del pecado, y la degollará en el lugar donde se degüellan los holocaustos.
Y tomará el sacerdote de la sangre de la del pecado con su dedo y pondrá sobre los cuernos del altar, y toda la sangre de ella derramará al pie del altar;
y toda su grosura quitará del modo que se quita la grosura de la oveja de la hostia pacífica; y la pondrá el sacerdote sobre el altar, sobre el holocausto de Señor; y expiará por él el sacerdote, por el pecado que pecó y perdonarásele.
De otros sacrificios expiatorios Y, si un alma pecare y hubiere(a) oído voz de juramento y testigo él, ha oído o sabido, y no ha denunciado, y lleva el pecado;
o un alma que tocare toda cosa impura; o cadáver de fiera impura, o cadáver de bestia impura o cadáver de reptil impuro, y se le ha ocultado(b), y está impura y culpable;
o si alma tocare la impureza de un hombre, según(c) toda la impureza con su mancilla, y se le ha ocultado y se ha hecho culpable;
o si un alma jurare en vaniloquio hacer mal o bien, en todo lo que puede hablar vanamente el hombre con juramento, y se le ha ocultado, y ha advertido(d) y héchose culpable de una de estas cosas;
cuando así, se hubiere hecho culpable de una de estas cosas, confesará en lo que pecó;
y ofrecerá, por lo que ha delinquido, a Señor, por el pecado que pecó: una hembra de las greyes: cordera o cabra por el pecado; y expiará por él el sacerdote por el pecado.
Y si su mano no alcanzare para la oveja, ofrecerá, por el pecado que pecó: dos tórtolas o dos palominos a Señor: uno por el pecado, y uno para holocausto.
Y los traerá al sacerdote y los ofrecerá el sacerdote; el por el pecado primeramente; y retorcerá su cabeza, detrás de la nuca, pero sin separarla;
y rociará de la sangre del por el pecado: sobre la pared del altar, y lo restante de la sangre exprimirá al pie del altar: del pecado(e) es.
Y el segundo hará holocausto conforme al rito; y expiará el sacerdote por su pecado que pecó, y perdonarásele.
Y, de no hallar su mano un par de tórtolas o dos palominos, ofrecerá su don por lo que ha pecado: un décimo de efá de harina flor por el pecado; no derramará sobre ella aceite ni pondrá sobre ella incienso; que por pecado es.
Y la traerá al sacerdote; y tomará el sacerdote de ella un puñado, en memorial suyo, y lo quemará sobre el altar de los holocaustos a Señor; por pecado es.
Y expiará por él el sacerdote, por el pecado que pecó en una cosa de éstas, y perdonarásele. Y lo sobrante será para el sacerdote, como el sacrificio de la harina flor».
Y habló el Señor a Moisés, diciendo:
«Un alma si cometiere una infidelidad y pecare inadvertidamente en las cosas santas a Señor(f), traerá, por su pecado, al Señor, un carnero intachable, de las greyes, valor de siclos de plata(g), según el siclo del santuario, por lo que ha delinquido.
Y en lo que hubiere pecado en las cosas santas, restituirá y el quinto añadirá a ello, y lo dará al sacerdote; y el sacerdote expiará por él, y perdonarásele.
Y el alma, si pecare e hiciere una de todas las prohibiciones de Señor, y no conociere, y delinquiere y llevare el pecado;
traerá un carnero intachable de las greyes, valor de la hostia por el pecado, al sacerdote, y expiará por él el sacerdote, por su ignorancia con que ignoró, y no conocía; y perdonarásele.
Hostia por delito es, delinquido ha contra Señor».
De la restitución, los sacrificios diarios y otros Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Un alma si pecare y prevaricare contra Señor, negando a su prójimo lo depositado o confiado, o bien hurtare o retuviere(a) a su prójimo;
o hallare algo perdido y lo negare y perjurare por algo de todo lo que hiciere el hombre y pecare en ello;
y será cuando pecare y delinquiere, devolverá el hurto que hubiere hurtado, o el daño que hubiere dañado, o el depósito que hubiere depositado para si, o lo perdido que hubiere hallado.
Y toda cosa que hubiere jurado falsamente, restituirá por entero, y un quinto añadirá, de quien fuere, a ése lo devolverá el día que lo expiare.
Y por su delito traerá al Señor un carnero de las greyes, intachable, según el valor de lo que hubiere delinquido, al sacerdote;
y expiará por él el sacerdote ante Señor y perdonarásele por lo que hubiere hecho y delinquido».
Y habló Señor a Moisés y dijo:
Manda a Aarón y sus hijos, y di: «Esta la ley de los holocaustos: el holocausto, sobre su quema(b), sobre el altar toda la noche hasta la mañana y el fuego del altar arderá sobre él.
Y se vestirá el sacerdote túnica línea, y femoral líneo se vestirá en torno de su cuerpo, y sacará las cenizas en que hubiere incinerado el fuego el holocausto sobre el altar y la pondrá junto al altar;
y se desvestirá su túnica, y se vestirá otra túnica, y sacará las cenizas fuera del campamento, a lugar limpio.
Y el fuego sobre el altar arderá en él, y no se apagará, y encenderá el sacerdote, sobre él, leña por la mañana, y compondrá sobre él el holocausto y quemará sobre él la grosura de la hostia pacífica.
Y el fuego siempre arderá sobre el altar; no se apagará.
Esta la ley de la hostia: la ofrecerán los hijos de Aarón ante Señor, delante del altar.
Y tomará de ella un puñado: de la harina flor de la hostia con el aceite de ella y el incienso de ella, sobre la hostia, y quemará sobre el altar —olor de suavidad—, el memorial de ella, al Señor.
Y el sobrante de ella comerá Aarón y sus hijos; ázimo se comerá en lugar sagrado; en el atrio del tabernáculo lo comerán.
No se cocerá leudo; como parte se lo he dado de los holocaustos míos, santo de santos es, como el por el pecado y el por el delito.
Todo lo masculino de los sacerdotes comeránla; ley eterna para vuestras generaciones, de los holocaustos de Señor, todo el que los tocare santificado será».(c)
Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Esta es la ofrenda de Aarón y sus hijos que ofrecerán al Señor el día(d) que le ungieres: un décimo de un efá de harina flor en hostia perpetua: la mitad por la mañana, y la mitad por la tarde.
En sartén con aceite se aderezará; mezclada la ofrecerás, arrollada, hostia de fragmentos, hostia olor de suavidad al Señor.
El sacerdote el ungido, en lugar de él, de sus hijos la aderezará —ley sempiterna— entera se quemará;
y toda hostia de sacerdote, íntegra se quemará, y no se comerá».
Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a Aarón y sus hijos y di: «Esta ley(e) por el pecado: en el lugar que se degüella el holocausto, degollarán los por el pecado ante Señor: cosa santa de santas es.
El sacerdote que la ofreciere, la comerá; en lugar santo se comerá, en el atrio del tabernáculo.
Todo el que tocare su carne, santificado será, y, si se derramare de su sangre sobre el vestido, el en que se derramare, se lavará en lugar santo.
Y la vasija de barro en que se cociere, se quebrará; y, si se cociere en vasija broncínea se fregará y lavará con agua.
Todo varón de los sacerdotes la comerá: cosa santa de santas es.
Pero todo lo por el pecado, de cuya sangre se introdujere en el santuario, no se comerá: al fuego quemaráse.
Diversos ritos en los sacrificios Y ésta es la ley por el delito; cosa santa de santas es.
En el lugar donde degollaren el holocausto, degollarán el carnero por el delito ante Señor; y se rociará su sangre sobre el altar en contorno;
y toda su grosura ofreceráse de él; la cola(a) y la grosura que cubre los intestinos;
y los dos riñones y la grosura sobre ellos; y el redaño sobre el hígado, con los riñones, se quitará.
Y el sacerdote lo quemará sobre el altar; holocausto al Señor; por delito es.
Todo varón de los sacerdotes lo comerá; en lugar sagrado comeránlo, cosa santa de santas es.
Como(b) el por el pecado,así también el por el delito: ley una para ambos; del sacerdote que expiare, de él será.
Y el sacerdote, el que ofreciere holocausto de alguien, la piel del holocausto que ofreciere, —de él será.
Y toda hostia que se cociere en horno, y toda la que se aderezare en parrillas y en sartén, del sacerdote que lo ofreciere, de él será.
Y toda hostia amasada con aceite o seca, será de todos los hijos de Aarón, tanto del uno como del otro.
Y ésta, la ley de la hostia pacífica que se ofrecerá al Señor.
Si en agradecimiento se ofreciere, ofreceránse, con la hostia del agradecimiento, panes de harina flor amasados con aceite y hojaldres ázimas untadas con aceite y harina flor cocida en aceite.
Con panes leudados ofrecerá sus dones, en su hostia de agradecimiento pacífica.
Y ofrecerá uno(c) de todos sus dones por ofrenda elevada al Señor; del sacerdote que rociare la sangre de la hostia, de él será;
y la carne de la hostia de agradecimiento pacífica, en el día que se ofreciere, se comerá, y no dejarán de ella para otro día.(d)
Y si voto o voluntario fuere su sacrificio ofrecido, en el día que ofreciere su hostia, se comerá, y al otro día;
lo restante de la carne de la hostia, al tercer día, en fuego se quemará.
Y si comiere de la carne de la hostia pacífica, al tercer día, no se le aceptará al que la ofreciere; no se le reputará; abominación será; y el alma que comiere de ella, llevará su pecado.
Y la carne que tocare a alguna cosa impura, no se comerá: en fuego se quemará. Todo puro comerá carne(e).
Y un alma, si comiere de la carne de la hostia pacífica, que es de Señor, y su impureza está en ella, borrada será aquella alma de su pueblo.
Y un alma que tocare toda cosa impura, o la impureza de un hombre o un animal impuro o toda abominación impura, y comiere de la carne de la hostia pacífica, que es de Señor; borrada será aquella alma de su pueblo».
Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a los hijos de Israel y di: ‘Toda grosura de buey y oveja y cabra no comeréis.
Y grosura de mortecino(f) y grosura de destrozado se usará para toda obra; y su comida no se comerá.
Todo el que comiere grosura de animales que se ofrecerán en holocausto al Señor, borrada será el alma que hubiere comido, del pueblo de ella’.
Y toda sangre no comeréis en todas vuestras habitaciones, ni de aves, ni bestias.
Toda alma que comiere alguna sangre borrada será esta alma de su pueblo».
Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a los hijos de Israel y di: ‘El que ofreciere hostia pacífica a Señor, traerá su don a Señor, de su hostia pacífica.
Sus manos traerán el holocausto a Señor; la grosura, con el pecho; el pecho para que sea agitado ante Señor;
y quemará el sacerdote la grosura sobre el altar; y será el pecho para Aarón y sus hijos.
Y la espaldilla la derecha daréis, separación(g), al sacerdote, de vuestras hostias pacíficas.
El que ofreciere la sangre de la hostia pacífica y la grosura, de entre los hijos de Aarón, de él será la espaldilla la derecha en(h) porción.
Pues el pecho de la elevación y la espaldilla de la separación he tomado, de los hijos de Israel, de sus hostias pacíficas, y dádolos a Aarón el sacerdote, y a sus hijos: estatuto sempiterno de los hijos de Israel.
Esta la unción(i) de Aarón y la unción de sus hijos, de los holocaustos de Señor, en el día que los allegó para ser sacerdotes del Señor,
según mandó el Señor darles el día que les ungió, de entre los hijos de Israel: estatuto perpetuo en sus generaciones.
Esta, la ley del holocausto y de la hostia, así por el pecado como por el delito, y de la consagración y de la hostia pacífica;
al modo que mandó el Señor a Moisés en el monte Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel ofrecer sus dones delante del Señor, en el desierto de Sinaí’».
Consagraciones Y habló Señor a Moisés y dijo:
«Toma a Aarón y sus hijos, y las vestiduras de él y el óleo de la unción, y el becerro el por el pecado, y los dos carneros y la cesta de los ázimos;
y toda la congregación reúne a la puerta del tabernáculo del testimonio».
E hizo Moisés del modo que le ordenó Señor y reunió la congregación a la puerta del tabernáculo del testimonio.
Y dijo Moisés a la congregación: «Esta es la palabra que ha mandado Señor hacer».
Y allegó Moisés a Aarón y sus hijos y lavóles con agua.
Y vistióle la túnica y ciñóle el cinturón, y vistióle el manto, y púsole el efod y ciñóle el cinto del efod y ajustólo con él.
Y puso sobre él el racional, y puso sobre el racional la Doctrina y la Verdad;
y puso la mitra al frente, la diadema de oro, consagrada, santa; del modo que ordenara Señor a Moisés.
Y tomó Moisés el óleo de la unción, y ungió la morada y todo lo en ella, y santificólo.
Y roció de él sobre el altar siete veces y ungió el altar y todos sus vasos; la fuente y su basa, y santificólos;
y derramó del óleo de la unción sobre la cabeza de Aarón, y ungióle y santificóle:
y allegó Moisés a los hijos de Aarón y vistióles túnicas y ciñóles cinturones e impúsoles mitras; según ordenara Señor a Moisés.
Y allegó Moisés el becerro por el pecado; puso Aarón y sus hijos las manos sobre la cabeza del becerro del pecado.
Y degollólo, y tomó Moisés de la sangre y puso sobre los cuernos del altar en contorno con el dedo, y purificó el altar; y la sangre derramó al pie del altar, y santificólo para expiar sobre él.
Y tomó Moisés toda la grosura, la sobre los intestinos, y el redaño sobre el hígado y los dos riñones y su grosura, y quemólos sobre el altar.
Y el becerro y su piel, y su carne, y su fimo, quemólos a fuego fuera del campamento; del modo que ordenara Señor a Moisés.
Y ofreció Moisés el carnero el del holocausto y puso Aarón y sus hijos sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y degolló Moisés el carnero, y derramó la sangre sobre el altar en contorno.
Y el carnero despresó, y Moisés lo quemó; la cabeza, y las presas y la grosura.
Y los intestinos y las piernas lavó con agua, y quemó Moisés todo el carnero sobre el altar: holocausto que es en olor de suavidad; holocausto es para el Señor; según mandara Señor a Moisés.
Y allegó Moisés el segundo carnero, carnero de la congregación; y puso Moisés y Aarón y sus hijos sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y degollólo Moisés, y tomó de su sangre y puso sobre el lóbulo de la oreja de Aarón la derecha y sobre el pólice de la mano la derecha y sobre el pólice del pie el derecho.
Y allegó Moisés los hijos de Aarón, y puso Moisés de la sangre sobre los lóbulos de las orejas las derechas y sobre los pólices de sus manos las derechas y sobre los pólices de sus pies los derechos; y derramó Moisés la sangre sobre el altar en contorno.
Y tomó la grosura y la cola y la grosura sobre los intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones, y la grosura la sobre ellos, y la espaldilla la derecha;
y de la cesta de los ázimos, la ante Señor, tomó un pan ázimo, y una torta de aceite y una hojaldre; y los puso sobre la grosura y la espaldilla la derecha;
y púsolo todo sobre las manos de Aarón y sobre las manos de sus hijos, y con agitación lo agitó ante Señor.
Y lo tomó Moisés de las manos de ellos y quemólo Moisés sobre el altar, sobre el holocausto de la consagración; que es olor de suavidad; sacrificio es para el Señor.
Y tomó Moisés el pecho, y con agitación agitólo ante Señor; del carnero de la consagración hízose parte de Moisés; según había mandado Señor a Moisés.
Y tomó Moisés del óleo de la unción y de la sangre, la sobre el altar, y roció sobre Aarón y sus vestiduras, y sobre los hijos y las vestiduras de sus hijos con él.
Y dijo Moisés a Aarón y sus hijos: «Coced la carne a la puerta del tabernáculo y comedlo allí y los panes los en la cesta de la consagración, del modo que se me ha ordenado, diciendo: «Aarón y sus hijos lo comerán».
Y lo sobrante de la carne y del pan, en fuego se quemará.
Y de la puerta del tabernáculo no saldréis siete días hasta que el día se cumpla de vuestra consagración; pues siete días se consagrarán vuestras manos.
Según se hizo en este día, mandó Señor hacer(a), para expiar por vosotros.
Y sobre la puerta del tabernáculo os asentaréis siete días, día y noche: guardaréis las guardias de Señor, para que no muráis; que así me ordenó Señor Dios».
E hizo Aarón y sus hijos todas las palabras que ordenara Señor a Moisés.
Aarón sumo sacerdote Y aconteció en el octavo día llamar Moisés a Aarón y sus hijos y los ancianos de Israel;
y dijo a Aarón: «Tómate un becerro de la vacada, por el pecado y un carnero para holocausto, intachables y ofrécelos ante Señor;
y a los ancianos de Israel habló diciendo: «Tomad un cabrón por el pecado y becerro y cordero de un año(a), intachables para holocausto;
y un novillo y un carnero para hostia pacífica ante Señor; y harina flor amasada con aceite; pues hoy Señor se os aparecerá».
Y llevaron, según mandó Moisés, delante del tabernáculo; y llegóse toda la congregación; y pusiéronse delante de Señor.
Y dijo Moisés: «Esta la palabra que dijo el Señor, haced, y se os aparecerá la gloria de Señor».
Y dijo Moisés a Aarón: «Llégate al altar y adereza lo por el pecado tuyo y el holocausto tuyo, y expía por ti y por el pueblo; y adereza los dones del pueblo y expía por ellos según ha mandado Señor».
Y llegóse Aarón al altar y degolló el becerro el por el pecado.
Y le trajeron los hijos de Aarón la sangre, y mojó su dedo en la sangre y puso sobre los cuernos del altar, y la sangre derramó al pie del altar;
y la grosura y los riñones y el redaño del hígado, del por el pecado quemó, del modo que mandó Señor a Moisés.
Y la carne y la piel quemólos al fuego, fuera del campamento.
Y degolló el holocausto; y trajéronle los hijos de Aarón la sangre y la roció sobre el altar en contorno;
y el holocausto trajeron miembro por miembro, y la cabeza; y los quemó sobre el altar;
y lavó(b) los intestinos y las piernas con agua y quemólos sobre el holocausto sobre el altar.
Y ofreció el don del pueblo y tomó el cabrón el por el pecado del pueblo, y degollólo y ofreciólo por el pecado, como el anterior.
Y ofreció el holocausto y aderezólo según el rito.
Y ofreció la hostia y llenó su mano con ella y quemólo sobre el altar; además del holocausto matutino.
Y degolló el novillo y el carnero de la hostia pacífica, la del pueblo; y trajéronle los hijos de Aarón la sangre y rocióla sobre el altar en contorno;
y la grosura la del novillo y del carnero, la cola y la grosura que cubre los intestinos, y los riñones y el redaño, el sobre el hígado;
y pusieron las grosuras sobre las espaldillas, y quemaron las grosuras sobre el altar.
Y los pechos y la espaldilla la derecha agitó Aarón con agitación ante Señor, del modo que mandó a Moisés.
Y alzó Aarón sus manos hacia el pueblo, y lo bendijo y descendió, después de hacerlo por el pecado y el holocausto y la hostia pacífica.
Y entró Moisés y Aarón en el tabernáculo del testimonio; y saliendo bendijeron al pueblo; y aparecióse la gloria del Señor a todo el pueblo.
Y salió fuego delante de Señor y consumió lo sobre el altar, así holocausto como grosuras; y vio todo el pueblo y extasióse; y cayeron sobre su faz.
Castigo de los hijos de Aarón. Prohibición, y concesión al sacerdocio. Y tomaron los hijos de Aarón: Nadab y Abiú, cada cual su brasero; pusieron en ellos fuego y echaron en ellos timiama; y ofrecieron ante Señor fuego ajeno, el que no les había mandado Señor.
Y salió fuego de delante de Señor y devoróles y murieron ante Señor.
Y dijo Moisés a Aarón: «Esto es lo que habló Señor, diciendo: «En los que se me llegaren me santificaré(a) y en toda la congregación me glorificaré» y enmudeció Aarón.
Y llamó Moisés a Misael y Elisafán, hijos de Oziel, hijos del hermano del padre de Aarón, y díjoles: «Acercaos y alzad a vuestros hermanos de la faz del santuario, fuera del campamento».
Y acercáronse y alzáronlos con sus túnicas fuera del campamento, como dijo Moisés.
Y dijo Moisés a Aarón y Eleazar e Itamar sus hijos: «Vuestra cabeza no desnudéis y vuestras vestiduras no rasguéis, para que no muráis y sobre toda la congregación haya ira; vuestros hermanos: toda la casa de Israel, llorarán el incendio que ha sido encendido de delante de Señor.
Y de la puerta del tabernáculo no saldréis, para que no muráis, pues el óleo de la unción el de Señor, sobre vosotros». E hicieron según la palabra de Moisés.
Y habló el Señor a Aarón, diciendo:
«Vino y sidra no beberéis, tú y tus hijos contigo cuando entraréis en el tabernáculo del testimonio para que no muráis: ley sempiterna por vuestras generaciones;
para discernir entre lo sagrado y lo profano, y entre lo impuro y lo puro;
y para enseñar a los hijos de Israel todas las leyes que ha hablado Señor a ellos por mano de Moisés».
Y dijo Moisés a Aarón y a Eleazar e Itamar, los hijos de Aarón, los sobrevivientes: «Tomad la hostia, la restante de los holocaustos de Señor, y la comeréis ázima, junto al altar: cosas santas de santas son.
Y la comeréis en lugar sagrado; pues ley sempiterna para ti es ley para tus hijos esto, de los holocaustos de Señor; pues así me está mandado.
Y el pecho de la agitación y la espaldilla de la separación comeréis en lugar puro, tú y tus hijos y tus hijas(b) contigo; pues por ley a ti y ley a tus hijos han sido dados de las hostias pacíficas de los hijos de Israel.
La espaldilla de la separación y el pecho de la agitación con los holocaustos de las grosuras traerán, para agitar con agitación ante Señor; y(c) será para ti y tus hijos y tus hijas contigo, ley sempiterna, del modo que ha ordenado Señor».
Y por el cabrón el por el pecado preguntó Moisés, y he aquí quemado estaba; y airóse contra Eleazar e Itamar, los hijos de Aarón los sobrevivientes, diciendo:
«¿Porqué no habéis comido el cabrón por el pecado en lugar santo? pues, por ser cosas santas de santas, éstas os ha dado a comer para llevar el pecado de la congregación y expiar por ellos delante de Señor.
Pues no fue introducido de su sangre en el santuario; habíais de comerlo en lugar santo, como me ha ordenado Señor».
Y Aarón dijo a Moisés: «Si hoy han ofrecido por el pecado suyo y los holocaustos suyos delante de Señor, y me han acontecido estas cosas, y hubiera yo comido los por el pecado hoy ¿hubiera esto agradado a Señor?»
Y escuchó Moisés y plúgole.
De los animales puros e impuros Y habló el Señor a Moisés y Aarón, diciendo:
«Hablad a los hijos de Israel y decid: «Estos son los animales que comeréis de todos los animales sobre la tierra:
Todo animal que hiende hendedura: dos pezuñas, y que rumian, en los animales; esto comeréis.
Estos, empero, no comeréis de los rumiantes y de los de pezuña hendida: el camello, porque rumiante es, pero su pezuña no está hendida; inmundo os será;
y el erizo(a), porque rumiante es, pero su pezuña no está hendida; inmundo os será;
y la liebre, porque rumiante es, pero su pezuña no está hendida; inmunda os será;
y el puerco, pues hendida está su pezuña, y hendida está con hendedura; pero no rumia; inmundo os será.
De la carne de ellos no comeréis, y sus cadáveres no tocaréis; inmundos os serán.
Y esto lo que comeréis de todo lo que hay en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas en las aguas, y en los mares, y en los ríos, esto comeréis.
Y todo cuanto no tiene aletas y escamas, en los mares y en los ríos, de todo reptil de las aguas y de toda alma viva la en el agua, abominación es;
y abominaciones os serán; de la carne de ellos no comeréis; y sus cadáveres abominaréis.
Y todo cuanto no tiene aletas y escamas en el agua, abominación esto os será.
Y éstos los que abominaréis de los volátiles, y no comeréis; abominación serán:(b) el águila, y el quebrantahuesos y el águila marina,
y el milano, y el buitre y los semejantes a él;
y el cuervo y los semejantes a él;
y avestruz y lechuza y gaviota y gavilán y los semejantes a él;
y búho, y somormujo, e ibis;
y cisne, y alcatraz, y calamón;
y garza, y cerceta, y los semejantes a ella; y abubilla y murciélago.
Y todos los reptiles de los volátiles que andan en cuatro patas, abominación os serán.
Empero éstos comeréis de todos los reptiles que andan en cuatro patas: los que tienen piernas sobre sus pies para saltar con ellas sobre la tierra.
Y éstos comeréis de ellos; el grillo y los semejantes a él, y el langostín, y el langostón, y la langosta y los semejantes a ella.
Todo reptil de los volátiles que tiene cuatro pies, abominación os será.
Y con éstos os mancillaréis; todo el que tocare sus cadáveres, inmundo será hasta la tarde;
y todo el que llevare de sus cadáveres, lavará sus vestidos, e inmundo será hasta la tarde.
Todo animal que tiene pezuña hendida, pero no hendida con hendedura(c) y no rumia, inmundo os será; quien lo tocare, inmundo será.
Y todo el que anda sobre manos(d) en todas las bestias que andan en cuatro, inmundo os será; el que tocare su cadáver, inmundo será hasta la tarde;
y el que llevare su cadáver, lavará sus vestidos, e inmundo será hasta la tarde; inmundos éstos os serán.
Y éstos os serán inmundos de todos los reptiles de la tierra: la mustela y la rata y el esquinco;
ratón(e); camaleón, y lagartija, y lagarto y topo.
Estos os serán inmundos de todos los reptiles, el que los tocare muertos, inmundo será hasta la tarde;
y en todo lo que cayere de ellos muertos, inmundo será: vaso lígneo o vestido, o piel o saco; todo utensilio con que se adereza alguna cosa en agua se lavará; e inmundo será hasta la tarde; y limpio será(f).
Y todo vaso barrizo en que cayere de ellos adentro; —cuanto en él esté,— inmundo será, y el mismo será quebrado;
toda vianda que se come, sobre la cual viniere agua(g), inmunda será, y toda bebida que se bebe, en toda vasija, inmunda será.
Y todo en donde cayere de sus cadáveres, inmundo será; hornos y hornillos se destruirán; inmundos son e inmundos os serán.
Empero fuentes de aguas y cisterna: reuniones de aguas, limpias serán; mas el que hubiere tocado sus cadáveres(h) inmundo será.
Y, si de sus cadáveres cayere en semilla que se siembra, limpia será;
pero, si se hubiere derramado agua sobre la semilla, y cayere de sus cadáveres sobre ella, inmunda os será.
Y, si muriere de las bestias de comer, el que tocare sus cadáveres, inmundo será hasta la tarde;
y el que comiere de sus cadáveres, lavarás sus vestidos e inmundo será hasta la tarde; y el que llevare de sus cadáveres, lavará sus vestidos e inmundo será hasta la tarde.
Y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, abominación será: no se comerá.
Todo lo que anda sobre el pecho y todo lo que anda sobre cuatro patas: lo con muchedumbre de pies, de todo reptil que se arrastra sobre la tierra no lo comeréis; abominación es.
No haréis abominables vuestras almas en todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra, y no os contaminaréis en éstos, y no seréis inmundos en ellos.
Porque yo soy Señor, Dios vuestro, y os santificaré y santos seréis; que santo soy yo, Señor, Dios vuestro; y no mancillaréis vuestras almas en todos los reptiles los que se arrastran sobre la tierra;
porque yo soy Señor el que os ha sacado de tierra de Egipto para ser vuestro Dios; y seréis santos, porque santo soy yo Señor.
Esta, la ley acerca de las bestias, y volátiles y toda alma que se mueve en el agua y de toda alma que se arrastra sobre la tierra;
para discernir entre limpio e inmundo y entre vivientes que se comen y vivientes que no se comen».
Purificación de la puérpera Y habló Señor a Moisés y Aarón, y dijo:
«Habla a los hijos de Israel, y les dirás: «Mujer que semillare y pariere varón, impura, siete días; según los días de la separación de su menstruo, impura será.
Y el día el octavo circuncidará la carne del prepucio de él;
y treinta días y tres sentaráse en su sangre impura; toda cosa santa no tocará, y en el santuario no entrará hasta que se cumplan los días de su purificación.
Y si hembra pariere, impura será dos semanas, según la separación; y sesenta días y seis sentada estará en su sangre impura.
Y, cuando se cumplieren los días de su purificación por hijo o por hija, ofrecerá cordero de año, intachable en holocausto y un palomino o tórtola por pecado, a la puerta del tabernáculo del testimonio, al sacerdote.
Y lo ofrecerá delante de Señor y expiará por ella el sacerdote y la purificación del flujo de su sangre. Esta, la ley de la puérpera de varón o hembra.
Pero, si no hallare su mano lo bastante para cordero, tomará dos tórtolas o dos palominos: uno para holocausto y uno por pecado(a); y expiará por ella el sacerdote y se purificará.
De la lepra Y habló Señor a Moisés y Aarón, y dijo:
«A un hombre si sobreviniere, en la piel de su carne, hinchazón o postilla o algo blanco: llaga de lepra, llevarásele a Aarón el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdotes.
Y mirará el sacerdote la llaga de la piel de su carne: y el pelo en la llaga, se ha vuelto blanco y parece la llaga hundida en la piel de la carne, llaga de lepra es; y mirará el sacerdote y le dará por impuro.
Y si una mancha blanca hubiere en la piel de su carne y hundida no pareciere en la piel y su pelo no se hubiere vuelto blanco, recluirá el sacerdote al llagado siete días.
Y mirará el sacerdote la llaga el día el séptimo, y he aquí la llaga ha permanecido delante de él, no se ha agrandado la llaga en la piel, lo recluirá el sacerdote siete días por segunda vez.
Y le mirará el sacerdote el día el séptimo por segunda vez; y he aquí, obscura la llaga no se ha agrandado la llaga en la piel, le dará por limpio el sacerdote, porque postilla es; y lavará sus vestidos, y limpio será.
Pero si agrandando se hubiere agrandado la postilla, después de mirarle el sacerdote para purificarle, será mirado por segunda vez del sacerdote;
y mira el sacerdote y he aquí se ha agrandado la postilla en la piel, le dará por impuro el sacerdote: lepra es.
Y llaga de lepra si apareciere en un hombre, será traído al sacerdote;
y mirará el sacerdote y he aquí escamas blancas en la piel y ellas han vuelto blanco el pelo; y señal de carne viva hay en las escamas,
lepra envejecida es, en la piel de su carne; y le dará por impuro el sacerdote, y le recluirá, porque impuro es.
Mas, si brotando brotare la lepra por la piel y cubriere la lepra toda la piel de llagado, de la cabeza a los pies, cuanto miraren los ojos del sacerdote,
y mirará el sacerdote: y he aquí ha cubierto la lepra toda la piel de su carne; dará el sacerdote por limpio al llagado; porque todo se ha vuelto blanco; limpio es.
Pero el día que apareciere en él carne viva; será impuro;
y mirará el sacerdote la carne la viva y le dará por impuro la carne viva, porque impuro es; lepra es.
Pero si se restituyere la carne la viva y se volviere blanca, vendrá al sacerdote;
y mirará el sacerdote: y he aquí la llaga se ha vuelto blanca, dará por limpia el sacerdote la llaga; limpio es.
Y carne, si se tornare, en su piel, úlcera y sanare,
y se tornare, en el lugar de la úlcera, escama blanca o mancha blanca o rojiza, será mostrado al sacerdote;
y mirará el sacerdote: y he aquí, se ve más baja que la piel, por impuro le dará el sacerdote: lepra es: en la úlcera ha brotado.
Y si mirare el sacerdote: y he aquí no hay en ella pelo blanco y más baja no está que la piel de la carne, y está obscura, le recluirá el sacerdote siete días.
Y si se ha derramado por la piel, le dará por impuro el sacerdote: lepra es;
y si en su lugar hubiere permanecido la mancha y no cundido, cicatriz de la úlcera es, y le dará por limpio el sacerdote.
Y carne, si hubiere en su piel quemadura de fuego y se hubiere lo brotado de la quemadura hecho mancha blanca, rojiza o blanquecina,
le mirará el sacerdote: y he aquí se ha vuelto el pelo blanco en la mancha y pareciere baja en la piel; lepra es; de la quemadura ha brotado; y le dará por impuro el sacerdote: llaga de lepra es;
Y si mirare el sacerdote; y he aquí no hay en la mancha pelo blanco y no ha bajado en la piel y está obscura, le recluirá siete días.
Y le verá el sacerdote al día séptimo; y, si derramándose se ha derramado por la piel le dará por impuro el sacerdote: llaga de lepra es.
Pero, si en su lugar permaneciere la mancha y no hubiere cundido por la piel y estuviere obscura, cicatriz de quemadura es, y le dará por limpio el sacerdote; porque la huella de la quemadura es.
Y a hombre y mujer, si les saliere llaga en la cabeza o en la barba,
y mirare el sacerdote la llaga: y he aquí aparece más hundida que la piel y en ella pelo amarillento, fino; le dará por impuro el sacerdote: tiña es, lepra de la cabeza o de la barba.
Y si mirare la llaga de la tiña: y he aquí no aparece más hundida que la piel y(a) pelo negro no hay en ella, recluirá el sacerdote al tiñoso siete días;
y mirará el sacerdote la llaga el día el séptimo: y he aquí no ha cundido la tiña y pelo amarillento no hay en ella y la tiña no aparece profunda en la piel;
raparáse la piel, pero la tiña no se rapará; y recluirá el sacerdote al tiñoso siete días segunda vez.
Y mirará el sacerdote la tiña el día el séptimo: y he aquí no ha cundido la tiña en la piel y la tiña no aparece profunda en la piel; le dará por limpio el sacerdote; y lavará sus vestidos y limpio será.
Pero, si cundiendo hubiere cundido la tiña en la piel, después de dado por limpio;
le mirará el sacerdote: y he aquí ha cundido la tiña, en la piel, no buscará el pelo amarillento; porque impuro es;
pero, si se ve detenida la tiña en su sitio y pelo negro ha brotado de ella, sana está la tiña; limpia es, y le dará por limpio el sacerdote.
Y a hombre o mujer si salieren en la piel de su carne manchas blancas blanquecinas;
y mirare el sacerdote; y he aquí en la piel de su carne manchas blancas blanquecinas, empeine es; limpio es.
Y si a alguno se le pelare la cabeza, calvo es; limpio es;
y si a la parte de su rostro se le pelare la cabeza, antecalvo es: limpio es.
Mas, si saliere, en su calva o en su antecalva, llaga blanca rojiza, lepra es en su calva, o en su antecalva.
Y le mirará el sacerdote: y he aquí el aspecto de la llaga blanco rojizo en su calva o en su antecalva, como apariencia de lepra en la piel de su carne:
hombre leproso es, impuro; con la impureza impuro le declarará el sacerdote: en su cabeza la llaga de él.
Y el leproso que tuviere la llaga, sus vestidos estarán desgarrados y su cabeza descubierta y se cubrirá hasta en torno de su boca(b), e impuro se pregonará;
todos los días que hubiere en él lepra, impuro siendo, impuro estará; separado habitará: fuera del campamento será su morada.
Y en vestido, si hubiere plaga(c) de lepra; en vestido lanar o en vestido líneo,
o en estambre o en trama, en lino o lana o en toda labor de piel,
y fuera la plaga verdosa o rojiza en la piel o vestido, o en estambre o en trama, o en toda labor de piel; plaga de lepra es, y se mostrará al sacerdote.
Y mirará el sacerdote la plaga y encerrará lo plagado siete días.
Y mirará el sacerdote la plaga el día séptimo; y si hubiere cundido la plaga en el vestido: o en estambre o en trama, o en piel, en todo cuanto de piel se hace en la labor lepra roedora es la plaga: impura es.
Quemará el vestido: o estambre o trama de lana o lino o de toda hechura de pieles en que hubiere la plaga; porque la plaga roedora es: en fuego se quemará.
Pero, si mirare el sacerdote: y he aquí no ha cundido la plaga en el vestido; o estambre o trama o en toda hechura de pieles;
ordenará el sacerdote se lave en lo que hubiere plaga; y encerrará el sacerdote la plaga siete días, segunda vez.
Y mirará el sacerdote, después de lavada, la plaga: y he aquí no ha cambiado de aspecto la plaga, y la plaga no ha cundido; inmunda es: en fuego se quemará: ha corroído estambre o trama.
Y si mirare el sacerdote, y fuere obscura la plaga después de lavada, la arrancará del vestido o de las pieles, o de estambre o de trama.
Y si apareciere todavía en el vestido: o estambre o trama o en toda hechura de pieles, lepra naciente es: en fuego se quemará lo en que estuviere la plaga.
Y el vestido o estambre o trama o toda hechura de pieles que se lava y se le ha quitado la plaga, se lavará por segunda vez, y limpia será.
Esta, la ley de plaga de lepra de vestido de lana lino o estambre o trama o toda hechura de pieles, para darla por pura o impura.
Purificación de la lepra Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Esta la ley del leproso el día que se limpiare: tráigasele al sacerdote;
y saldrá el sacerdote fuera del campamento, y mirará el sacerdote: y he aquí sana está la llaga de la lepra en el leproso.
Y ordenará el sacerdote que se tomen para el purificando dos avecillas vivas, puras y palo cedrino y estambre de grana e hisopo(a);
y ordenará el sacerdote y matarán la una avecilla en vaso de barro sobre agua viva;
y la avecilla la viva la tomará, y el palo el cedrino y el estambre de grana y el hisopo —y mojarálos y la avecilla la viva en la sangre de la avecilla la degollada sobre el agua viva;
y rociará sobre el purificando de la lepra, siete veces y limpio será; y soltará la avecilla la viva al campo.
Y lavará el purificando sus vestidos, y raerá todo su pelo y se bañará en agua, y limpio será; y después de esto, entrará en el campamento; y quedará fuera de su casa siete días.
Y será que el día el séptimo raerá todo su pelo: su cabeza y su barba y cejas y todo su pelo; y lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en agua, y limpio será.
Y el día el octavo tomará dos corderos de año, intachables, y(b), una cordera de año, intachable, y tres décimas de harina flor para hostia, amasada con aceite, y un sextario(c) de aceite,
y pondrá el sacerdote purificador al hombre purificando y estas cosas delante de Señor a la puerta del tabernáculo del testimonio.
Y tomará el sacerdote un cordero, y lo ofrecerá por el delito y el sextario de aceite, y lo agitará con agitación delante de Señor.
Y degollarán el cordero en el lugar donde degüellan los holocaustos y las víctimas por pecado, en lugar santo; porque es la por pecado como la por delito; es para el sacerdote: cosa santa de santas es.
Y tomará el sacerdote de la sangre de la por el delito, y pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja del purificando la derecha, y en el pulgar de la mano la derecha y en el pulgar del pie el derecho;
y tomará el sacerdote del sextario del aceite y derramará en la mano del sacerdote la izquierda;
y mojará su dedo el derecho en el aceite que está en la mano la izquierda, y rociará siete veces con el dedo delante de Señor.
Y del aceite restante que está en la mano, pondrá el sacerdote en el lóbulo de la oreja del purificando la derecha y en el pulgar de la mano derecha y en el pulgar del pie el derecho, sobre la sangre de la del delito,
y el aceite restante en la mano del sacerdote, pondrá el sacerdote sobre la cabeza del purificando, y expiará por él el sacerdote delante de Señor.
Y hará el sacerdote lo por el pecado, y expiará por él el sacerdote: por lo impuro del purificando, por el pecado de él; y después de esto, degollará el sacerdote el holocausto.
Y subirá el sacerdote y la hostia al altar delante de Señor; y expiará por él el sacerdote, y será limpio.
Pero si fuere pobre y no hallare su mano, tomará un cordero por lo que hubiere delinquido, para agitación, para ser expiado, y una décima de harina flor amasada con aceite para hostia, y un sextario de aceite,
y dos tórtolas y dos palominos, lo que hallare en su mano, y será uno por pecado y uno para holocausto;
y los traerá el día el octavo, para purificarse, al sacerdote, a la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Señor.
Y tomará el sacerdote el cordero del delito y el sextario del aceite y los agitará con agitación delante de Señor.
Y degollará el cordero del delito y tomará el sacerdote de la sangre del por el delito, y pondrá en el lóbulo de la oreja la derecha y en el pulgar de la mano la derecha en el pulgar del pie el derecho.
Y del aceite derramará el sacerdote sobre la mano del sacerdote la izquierda;
y rociará el sacerdote, con el dedo el derecho del aceite el en su mano izquierda siete veces delante de Señor.
Y pondrá el sacerdote del aceite del en su mano en el lóbulo de la oreja del purificando la derecha y en el pulgar de su mano la derecha, y en el pulgar de su pie el derecho, en el lugar de la sangre del por el delito;
y lo restante del aceite el que está en la mano del sacerdote, pondrá sobre la cabeza del purificando, y expiará por él el sacerdote delante de Señor.
Y aderezará una de las tórtolas o de los palominos, según hubiere hallado su mano:
uno por pecado y uno en holocausto con la hostia; y expiará el sacerdote por el purificando delante de Señor.
Esta, la ley para el en quien hay la llaga de lepra y quien no hallare en la mano para su purificación».
Y habló el Señor a Moisés y Aarón diciendo:
«Cuando entrareis en la tierra de Canaán, que yo os doy en posesión y yo diere plaga de lepra en las casas de la tierra de vuestra posesión;
vendrá aquel cuya casa es y avisará al sacerdote, diciendo: «Una como plaga se está viendo en mi casa».
Y ordenará el sacerdote despejar la casa antes de entrar a ver el sacerdote la casa; y(d) no se haga, no, impuro cuanto hubiere en la casa; y, después de esto entrará el sacerdote a reconocer la casa.
Y mirará la plaga en las paredes de la casa: cavidades verdosas o rojizas, y su aspecto más hundido que las paredes;
saldrá el sacerdote de la casa a la puerta de la casa, y cerrará la casa siete días.
Y volverá el sacerdote el día séptimo y mirará la casa: y he aquí no ha cundido la plaga en las paredes de la casa;
y ordenará el sacerdote y arrancarán las piedras en que está la lepra y arrojaránlas fuera de la ciudad en lugar inmundo.
Y raerán la casa dentro en contorno y echarán el polvo fuera de la ciudad, en lugar inmundo.
Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras; y otra tierra tomarán y embarrarán la casa.
Y si entrare de nuevo plaga y brotare en la casa, después de arrancadas las piedras y después de raída la casa y después de embarrada de nuevo;
entrará el sacerdote y mirará: si ha cundido la plaga, lepra roedora hay en la casa: inmunda es.
Y arrancarán la casa; y su madera, y sus piedras y toda la tierra llevarán fuera de la ciudad, a lugar inmundo;
y el que entrare en la casa, todos los días que estuviere cerrada, impuro será hasta la tarde;
y el que durmiere en la casa, lavará sus vestidos, e impuro será hasta la tarde; y el que comiere en la casa, lavará sus vestidos, e impuro será hasta la tarde.
Y cuando viniere el sacerdote, y entrare y viere: y he aquí no ha cundido la plaga en la casa, después de la reembarrada la casa, dará por pura el sacerdote la casa; que sana está la plaga.
Y tomará, para expiar la casa, dos avecillas vivas, puras, y palo cedrino, y estambre de grana e hisopo;
y degollará una avecilla en vaso barrizo sobre agua viva;
y tomará el palo el cedrino, y el estambre de grana, y el hisopo y la avecilla la viva; y los mojará en la sangre de la avecilla la degollada sobre agua viva y rociará con ellos sobre la casa siete veces.
Y expiará la casa en la sangre de la avecilla, y en el agua la viva, y en el palo el cedrino, y en el hisopo y en el estambre de grana.
Y soltará la avecilla la viva fuera de la ciudad al campo, y expiará por la casa, y limpia será.
Esta, la ley para toda plaga de lepra y de tiña.
y de la lepra de vestido y casa,
y tumor y postilla y mancha blanca;
para enseñar qué día(e) es impuro(f) y qué día se purificará; esta la ley de la lepra.
Purificación de impurezas legales involuntarias Y Señor habló a Moisés y Aarón y dijo:
«Hablad a los hijos de Israel y les diréis: «A hombre, hombre(a) a quien sobreviniere flujo de su cuerpo, su flujo impuro es.
Y esta la manera de su impureza: destila su miembro del flujo o se obstruye su miembro del flujo; esta es impureza en él.
Todo lecho en que durmiere el gonorreoso, inmundo es; y todos los enseres en que se sentare, inmundos serán.
Y el hombre que tocare su lecho, lavará sus vestidos y bañaráse en agua; e impuro será hasta la tarde;
y el que se sentare en enseres en que se hubiere sentado el gonorreoso, lavará sus vestidos y se bañará en agua; e impuro será hasta la tarde.
Y el que tocare el cuerpo del gonorreoso, lavará sus vestidos y se bañará en agua; e impuro será hasta la tarde;
y, si escupiere el gonorreoso sobre el puro, lavará sus vestidos, y se bañará en agua, e impuro será hasta la tarde;
y todo aparejo sobre el cual cabalgare el gonorreoso, inmundo será.
Y todo el que tocare cuanto hubiere estado debajo de él, impuro será hasta la tarde; y el que lo llevare, lavará sus vestidos y bañaráse en agua, e impuro será hasta la tarde.
Y todo aquel a quien tocare el gonorreoso, sin haber lavado sus manos, lavará sus vestidos y bañaráse en agua e impuro será hasta la tarde.
Y vaso barrizo que tocare el gonorreoso, se quebrará; y vaso lígneo se lavará con agua, y limpio será.
Y, si se purificare el gonorreoso de su flujo, se contarán siete días para su purificación, y lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en aguas vivas, y limpio será.
Y el día el octavo se tomará dos tórtolas o dos palominos y los llevará delante de Señor a las puertas del tabernáculo del testimonio y darálos al sacerdote;
y aderezarálos el sacerdote: uno por pecado, y uno para holocausto; y expiará por él el sacerdote delante de Señor, por su flujo.
Y el hombre de quien saliere efusión de semen, se bañará en agua, e impuro será hasta la tarde;
y todo vestido y toda piel sobre la cual hubiere efusión de semen; será inmunda hasta la tarde.
Y la mujer, si durmiere varón con ella, con efusión de semen, se bañarán en agua, e impuros serán hasta la tarde.
Y la mujer que estuviere hemorrágica, será flujo de su cuerpo(b), siete días estará en su separación;
todo el que la tocare, impuro será hasta la tarde; y en todo lo que durmiere en su separación, inmundo será; y en todo lo que se sentare, inmundo será.
Y el que tocare su lecho, lavará sus vestidos y se bañará en agua, e impuro será hasta la tarde.
Y el que tocare cualesquiera enseres en que se hubiere ella sentado, lavará sus vestidos y se bañará en agua y será impuro hasta la tarde.
Y si algo hubiere sobre el lecho o sobre los enseres en que se sentare ella, si él lo tocare, impuro será hasta la tarde.
Y, si en lecho alguien durmiere con ella y viniere la impureza de ella sobre él, impuro será siete días, y todo lecho en que durmiere inmundo será.
Y mujer que fluyere con flujo de sangre días muchos, no en tiempo de su separación, y si fluyere, después de su separación, todos los días del flujo de su impureza, así como los días de su separación, impura será.
Y todo lecho en que durmiere todos los días de su flujo será para ella como el lecho de su separación; y todos los enseres en que se sentare, inmundos serán según la inmundicia de la separación.
Todo el que los tocare, impuro será y lavará sus vestidos y se bañará en agua, e impuro será hasta la tarde.
Y si ella se purificare de su flujo, se contará siete días, y, después de esto, pura será.
Y el día el octavo se tomará dos tórtolas o dos palominos y los llevará al sacerdote a la puerta del tabernáculo del testimonio;
y aderezará el sacerdote, uno por pecado y uno en holocausto, y expiará por ella el sacerdote delante de Señor, por el flujo de impureza.
Así apartaréis a los hijos de Israel de sus impurezas; y no morirán por su impureza, mancillando mi tabernáculo, el en medio de ellos.
Esta la ley del gonorreoso, y si de alguno saliere efusión de semen, mancillándose con ella;
y para la hemorrágica en su separación; y para el gonorreoso en su flujo, sea hombre o mujer; para el varón que durmiere con impura».
De la expiación general Y habló el Señor a Moisés, después de muertos los dos hijos de Aarón al ofrecer fuego extraño delante de Señor y morir;
y dijo el Señor a Moisés: «Habla a Aarón tu hermano que no entre a toda hora en el santuario, del velo adentro, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; pues en la nube apareceré sobre el propiciatorio.
Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro por pecado y un carnero en holocausto.
Y túnica línea santa se vestirá; y femoral líneo habrá sobre su cuerpo; y con cinturón líneo se ceñirá; y mitra línea se pondrá: vestiduras santas son; y bañará en agua su cuerpo, y se las vestirá.
Y de parte de la congregación de los hijos de Israel tomará dos cabrones por pecado y un carnero en holocaustos.
Y traerá Aarón el becerro el por su pecado, y expiará por sí y su casa.
Y tomará los dos cabrones y los pondrá delante de Señor a la puerta del tabernáculo del testimonio;
y echará suertes Aarón sobre los dos cabrones: una suerte «al Señor», y una suerte «a Azazel(a)».
Y traerá Aarón el cabrón sobre el cual cayó la suerte: «al Señor», y le ofrecerá por pecado;
y el cabrón sobre el cual cayó la suerte: «a Azazel», pondrá vivo delante de Señor, para expiar por medio de él, enviándole a Azazel, al desierto.
Y traerá Aarón el becerro el por el pecado de él, y expiará por sí y su casa, y degollará el becerro el por el pecado suyo.
Y tomará el incensario lleno de brasas de fuego del altar el delante de Señor, y llenará sus manos de timiamas de especias y lo llevará del velo adentro,
y pondrá el timiama sobre el fuego delante de Señor; y cubrirá el humo de timiama el propiciatorio el sobre el testimonio, y no morirá.
Y tomará de la sangre del becerro y rociará con el dedo sobre el propiciatorio al oriente; por el frente del propiciatorio rociará siete veces con su dedo.
Y degollará el cabrón el por el pecado, el por el pueblo delante de Señor, e introducirá de su sangre del velo adentro y hará con su sangre del modo que hizo con la sangre del becerro, y rociará su sangre sobre el propiciatorio y por el frente del propiciatorio;
y expiará el santuario de las impurezas de los hijos de Israel y de las iniquidades de ellos, por todos sus pecados; y así hará al tabernáculo del testimonio, el edificado entre ellos, en medio de sus impurezas.
Y todo hombre no estará en el tabernáculo del testimonio, entrando él a expiar, hasta que saliere; y expiará por sí, y por su casa y por toda la congregación de hijos de Israel.
Y saldrá al altar, al que está delante de Señor, y expiará sobre él; y tomará de la sangre del becerro y de la sangre del cabrón, y pondrá sobre los cuernos del altar en contorno,
y rociará de la sangre con su dedo siete veces, y lo purificará y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.
Y acabará de expiar el santuario y el tabernáculo y el altar, y traerá el cabrón el vivo.
Y pondrá Aarón sus manos sobre la cabeza del cabrón el vivo y confesará sobre él todas las transgresiones de los hijos de Israel y todas sus iniquidades y todos sus pecados, y los pondrá sobre la cabeza del cabrón el vivo y enviará(b), en mano de hombre preparado, al desierto;
y tomará el cabrón sobre sí las iniquidades de ellos a tierra inhabitada, y enviará el cabrón al desierto.
Y entrará Aarón en el tabernáculo del testimonio y se desvestirá las vestiduras las líneas que se había vestido al entrar en el santuario, y las pondrá allí.
Y bañará su cuerpo en agua en lugar santo y se pondrá sus vestiduras, y saldrá y hará su holocausto y el holocausto, del pueblo;
y la grosura por los pecados, quemará sobre el altar.
Y el que llevare el cabrón a Azazel, lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en agua y después de esto, entrará en el campamento.
Y el becerro el por el pecado y el cabrón el por el pecado de los cuales la sangre se ha introducido para expiar en el santuario, los sacarán fuera del campamento, y los quemarán en fuego: sus pieles y sus carnes, y su fimo;
y el que los quemare, lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en agua, y, después de esto, entrará en el campamento.
Y será esto para vosotros ley sempiterna: en el mes el séptimo, el diez del mes, humillaréis vuestras almas(c) y toda obra no haréis, el indígena y el advenedizo el que peregrina entre vosotros.
Pues en este día os expiará para purificaros de todos vuestros pecados delante de Señor; y purificados seréis.
Sábado de sábados este reposo será para vosotros; y humillaréis vuestras almas: ley sempiterna.
Expiará el sacerdote a quien se ungiere y cuyas manos se consagren para ser sacerdote después de su padre y se vestirá las vestiduras líneas, vestiduras sagradas;
y expiará el santo de los santos; y el tabernáculo del testimonio y el altar expiará.
Y será esto para vosotros ley sempiterna: el expiar a los hijos de Israel de todos sus pecados; una vez al año». «Hízose» del modo que Señor había ordenado a Moisés.
De las inmolaciones Y habló Señor a Moisés y dijo:
«Habla a Aarón, y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y dirás a ellos: «Esta la palabra que ha mandado Dios, diciendo:
«Hombre hombre(a) de los hijos de Israel que degollare becerro, u oveja o cabra en el campamento y el que degollare fuera del campamento,
y a la puerta del tabernáculo del testimonio y no lo trajere para hacer ofrenda a Señor ante la morada de Señor: imputada le será a aquel hombre sangre: sangre derramó: cortada será aquella alma, de su pueblo;
para que traigan los hijos de Israel sus hostias, cuantas degollaren en los campos y las traigan al Señor, a las puertas del tabernáculo del testimonio al sacerdote y la victimen víctima pacífica al Señor;
y derramará el sacerdote la sangre sobre el altar de Señor en contorno a la puerta del tabernáculo del testimonio, y quemará la grosura en olor de suavidad para Señor;
y no victimarán ya sus víctimas a los demonios tras los cuales han ido fornicando: ley sempiterna será para ellos en sus generaciones».
Y dirás a ellos: «Hombre hombre de los hijos de Israel y de los advenedizos que peregrinan entre vosotros, que hiciere holocausto u hostia;
y a la puerta del tabernáculo del testimonio no los trajere a hacerlos al Señor, cortado será aquel hombre, de su pueblo.
Y hombre hombre de los hijos de Israel y de los advenedizos que peregrinan entre ellos, que comiere toda sangre(b), pondré mi rostro contra el alma la que comiere la sangre, y la cortaré de su pueblo.
Que el alma de toda carne, su sangre es, y yo os la he dado sobre el altar para expiar por vuestras almas; porque la sangre por el alma expiará.
Por eso he dicho a los hijos de Israel: «Toda alma de vosotros no comerá sangre; y el advenedizo el que peregrina entre vosotros no comerá sangre».
Y hombre hombre de los hijos de Israel y de los advenedizos que peregrinan entre vosotros, que cazare, con caza, una fiera o volátil que se come, derramará la sangre y cubrirála con tierra;
que el alma de toda carne, su sangre es; y he dicho a los hijos de Israel: «Sangre de toda carne no comeréis; todo el que la comiere, cortado será.
Y toda alma que comiere cosa mortecina o cazada, indígena o advenedizo, lavará sus vestidos y se bañará en agua, e impuro será hasta la tarde; y puro será.
Pero, el que no lavare, y su cuerpo no bañare, llevará su iniquidad».
Del incesto y la castidad Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a los hijos de Israel, y les dirás: «Yo Señor Dios vuestro;
según las obras de la tierra de Egipto en la que morasteis, no haréis; y según las obras de la tierra de Canaán, a la cual os conduzco, no haréis; ni en sus leyes andaréis.
Los juicios míos haréis y mis preceptos guardaréis, para andar en ellos: yo Señor el Dios vuestro.
Y guardaréis todos los preceptos míos y todos los juicios míos, y los haréis; los que haciendo el hombre vivirá en ellos: yo Señor el Dios vuestro.
Hombre hombre a consanguíneos no se llegará a descubrir su vergüenza: yo Señor.
La vergüenza de tu padre y la vergüenza de tu madre no descubrirás; que tu madre es y no descubrirás su vergüenza.
La vergüenza de mujer de tu padre no descubrirás: vergüenza de tu padre es.
Vergüenza de hermana tuya de padre y de madre, nacida dentro o nacido fuera, no descubrirás su vergüenza.
Vergüenza de hija de tu hijo o de hijos de tu hija —no descubrirás la vergüenza de ellas, que tu vergüenza es.
Vergüenza de hija de mujer de tu padre no descubrirás: hermana tuya es— no descubrirás su vergüenza.
Vergüenza de hermana de tu padre no descubrirás: consanguínea de tu padre es.
Vergüenza de hermana de tu madre no descubrirás; que consanguínea de tu madre es.
Vergüenza de hermano de tu padre no descubrirás y a su mujer no te llegarás; que parienta tuya es.
Vergüenza de tu nuera no descubrirás; pues mujer de tu hijo es —no descubrirás su vergüenza.
Vergüenza de mujer de tu hermano no descubrirás: la vergüenza de tu hermano es.
Vergüenza de mujer y de su hija no descubrirás; la hija del hijo de ella y la hija de la hija de ella no tomarás, para descubrir la vergüenza de ellas: consanguíneas tuyas son; incesto es.
Y mujer juntamente con su hermana no tomarás por rival, para descubrir su vergüenza, delante de ella, viva ella.
Y a mujer en su separación de impureza no te llegarás para descubrir su vergüenza.
Y con la mujer de tu prójimo no tendrás coito, contaminándote con ella.
Y de tu simiente no darás para servir a Moloc(a), y no contaminarás el nombre de tu Dios: yo Señor.
Y con hombre no dormirás como se duerme con mujer; porque abominación es.
Y con todo cuadrúpedo no tendrás coito, contaminándote con él; y mujer no se acercará a todo cuadrúpedo para fecundarse; que oprobioso es.
No os mancillaréis en todo esto, pues en todo esto se han mancillado las gentes que yo arrojo de delante de vosotros.
Y se ha mancillado la tierra, y yo les he retribuido por causa de ella: y ha vomitado(b) sus moradores.
Y guardaréis todas mis leyes y preceptos y no haréis de todas estas abominaciones, el indígena y el advenedizo que peregrina entre vosotros;
pues todas estas abominaciones han hecho los hombres de la tierra, los antes de vosotros, y se ha mancillado la tierra;
a fin de que no os vomite la tierra, mancillándola vosotros del modo que vomitó las gentes las antes de vosotros.
Pues todo el que hiciere de todas estas abominaciones cortadas serán las almas las tales, de su pueblo.
Y guardaréis mis preceptos, para no hacer todas las leyes las abominables que han sido antes de vosotros, y no os mancillaréis en ellas: yo Señor el Dios vuestro».
Varios preceptos morales y ceremoniales Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y dirás a ellos: «Santos seréis, porque yo, santo, Señor el Dios vuestro.
Cada uno a su padre y su madre tema; y mis sábados, guardaréis: yo Señor el Dios vuestro.
No seguiréis ídolos; y dioses conflátiles(a) no os haréis: yo Señor el Dios vuestro.
Y, cuando victimareis víctima pacífica al Señor, espontáneos victimaréis;
el día que victimáreis, será comida y el siguiente día; y, si quedare hasta el tercer día, en fuego se quemará.
Y si se comiere el día tercero, no sacrificado es: no será acepto;
y el que lo comiere pecado llevará, porque lo santo de Señor ha profanado; y cortada será esta alma, de su pueblo.
Y, cuando segareis la siega de vuestra tierra, no ultimarás tu siega, segando tu campo hasta la linde; y lo caído de tu siega no recogerás;
y tu viña no rebuscarás, ni las uvas(b) de tu viña no recogerás; al pobre y al peregrino lo dejarás: yo soy Señor el Dios vuestro.
No hurtaréis; no mentiréis; no calumniaréis cada cual al prójimo.
Y no juraréis en mi nombre en lo injusto: y no profanaréis el nombre de vuestro Dios: yo soy Señor, el Dios vuestro.
No dañarás al prójimo, y no robarás; y no dormirá el jornal de tu jornalero cerca de ti hasta la mañana.
No maldecirás al sordo; y delante del ciego no pondrás tropiezo; y temerás a Señor tu Dios: yo soy Señor.
No haréis cosa injusta en juicio; no aceptarás rostro de pobre ni admirarás rostro de poderoso: en justicia juzgarás a tu prójimo.
No andarás calumniando en tu pueblo; no te detendrás ante la sangre(c) de tu prójimo: yo Señor.
No odiarás a tu hermano en tu corazón; con reprensión reprenderás a tu prójimo; y no llevarás, por causa suya pecado.
Y no se vengue tu mano; y no te airarás contra los hijos de tu pueblo; y amarás a tu prójimo como a ti mismo: yo soy Señor.
Mi ley guardaréis: tu animal no ayuntarás con otro animal; y tu campo no sembrarás con dos simientes y vestido de telas no te pondrás(d).
Y si alguno durmiere con mujer con efusión de semen; y ella fuere sierva, desposada con varón; y ella no fuere rescatada ni se le hubiere dado libertad, serán azotados; no morirán, por no ser ella libre.
y traerá por su delito al Señor, a la puerta del tabernáculo del testimonio, un carnero de delito;
y expiará por él el sacerdote en el carnero del delito, delante de Señor, por el pecado que pecó, y se le perdonará el pecado que pecó.
Y cuando hubiéreis entrado en la tierra, y plantado todo leño comestible(e) dejaréis, como prepucio(f) su fruto: tres años será para vosotros incircunciso(g): no se comerá.
Y el año el cuarto será todo su fruto santo, loable al Señor;
y el año el quinto comeréis el fruto, ganancia para vosotros sus gérmenes: yo soy Señor el Dios vuestro.
No comeréis con sangre; no agoraréis ni adivinaréis.
No cortaréis en redondo el cabello de vuestra cabeza; ni desfiguraréis el aspecto de vuestra barba(h).
Incisiones, por un muerto, no haréis en vuestro cuerpo y señales impresas no haréis en vosotros.
No contaminarás a tu hija prostituyéndola; y no se prostituya la tierra, y se llene la tierra de iniquidad.
Mis sábados guardaréis, y mi santuario temed: yo soy Señor.
No sigáis a nigromantes: y a encantadores no adhiráis, mancillándoos con ellos: yo soy Señor, el Dios vuestro.
Ante cabeza cana te levantarás; y honrarás faz de anciano; y temerás a tu Dios: yo soy Señor.
Si habitare un advenedizo con vosotros en vuestra tierra, no lo oprimiréis.
como indígena estará entre vosotros el advenedizo que viniere a vosotros; y le amarás como a ti mismo; pues advenedizos fuisteis en tierra de Egipto: yo Señor el Dios vuestro.
No haréis cosa injusta en juicio, en mensura, en peso y en medida:
balanza justa, pesas justas, celemín justo y sextario justo tendréis: yo soy Señor, el Dios vuestro que os sacó de tierra de Egipto.
Y guardaréis todas mis leyes y todos mis preceptos, y los haréis: yo soy Señor, el Dios vuestro».
Pena de muerte para varios crímenes Y habló el Señor a Moisés, y dijo:
«Y a los hijos de Israel hablarás: «Si alguno de los hijos de Israel o de los advenedizos venidos a Israel —quien diere de su simiente a Moloc(a), de muerte morirá: el pueblo el de la tierra lapidárale.
Y yo pondré mi rostro contra aquel hombre y le perderé de mí de su pueblo, porque de su simiente ha dado a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre.
Pero, si apartare el pueblo de la tierra sus ojos de aquel hombre, cuando diere de su simiente a Moloc, para no matarle;
pondré mi rostro contra aquel hombre y contra su linaje, y le perderé y a todos los que consintieren con él para fornicar con él tras Moloc, de en medio de su pueblo.
Y el alma que siguiere a nigromantes y encantadores para fornicar tras ellos —pondré mi rostro contra aquella alma y la perderé de su pueblo.
Y seréis santos, que santo yo, Señor el Dios vuestro.
Y guardaréis mis preceptos y los haréis: yo, Señor, el que os santifico.
Hombre hombre que maldijere a su padre o a su madre, de muerte muera: a su padre o madre ha maldecido: su sangre sobre él.
Un hombre que adulterare con mujer de varón y el que adulterare con mujer del prójimo, de muerte mueran el adúltero y la adúltera.
Y, si alguno durmiere con la mujer de su padre, la vergüenza de su padre ha descubierto: de muerte mueran ambos; su sangre sobre ellos.
Y, si alguno durmiere con su nuera, de muerte mueran ambos; ignominiosamente se han ayuntado: su sangre sobre ellos.
Y, quien durmiere con varón como con mujer, abominación han hecho ambos: mueran: su sangre sobre ellos.
Quien tomare mujer y la madre de ella, lujuria es: en fuego se les quemará a él y a ellas; y no habrá lujuria entre vosotros.
Y quien tuviere cópula con bestia, de muerte muera, y la bestia mataréis.
Y la mujer que se llegare a toda bestia para dormir con ella; —mataréis a la mujer y la bestia; de muerte mueran; su sangre sobre ellas.
Quien tomare a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y él viere la vergüenza de ella, y ella viere la vergüenza de él, ignominia es: cortados serán a faz de los hijos del pueblo de ellos; la vergüenza de su hermana ha descubierto; su pecado lleva(b).
Y el hombre que durmiere con mujer en su enfermedad, y descubriere su vergüenza: la fuente de su sangre descubrió; y ella descubrió el flujo de su sangre; cortados serán ambos de en medio de su pueblo.
Y la vergüenza de la hermana de tu padre y de la hermana de tu madre no descubrirás; pues sus consanguíneos ha descubierto; su pecado llevarán.
El que durmiere con la mujer del hermano de su padre, la vergüenza del hermano de su padre ha descubierto: sin hijos(c) morirán.
El que tomare la mujer de su hermano (impureza es), la vergüenza de su hermano ha descubierto: sin hijos morirán.
Y guardaréis todos mis preceptos y mis juicios, y los haréis; y nos os vomitará, la tierra, a la cual os llevo para que habitéis en ella.
Y no caminaréis en las leyes de las gentes que arrojo de delante de vosotros, porque todo esto han hecho, y las he abominado.
Y os he dicho: «Vosotros heredaréis su tierra, y yo os la daré en posesión, tierra que mana leche y miel: yo Señor, el Dios vuestro; que os he separado de todas las gentes.
Y discernid vosotros entre bestia pura e impura, y entre volátil puro e impuro; y no haréis abominables vuestras almas en las bestias y en las aves, y en todos los reptiles de la tierra; los cuales yo he separado para vosotros en impureza.
Y seréisme santos, porque yo, santo, Señor el Dios vuestro, que os he separado de todas las gentes, para que seáis míos.
Y hombre o mujer que fuere entre ellos adivino o encantador de muerte mueran: en piedras serán apedreados: su sangre sobre ellos».
De la pureza del sacerdocio Y dijo el Señor a Moisés: «Di a los sacerdotes, los hijos de Aarón, y les dirás: «En un alma nadie se contaminará en su pueblo(a);
sino sólo en los consanguíneos los más cercanos de ellos: su padre y madre, e hijo e hija: su hermano;
y en su hermana virgen, cercana a él que no ha sido dada a marido; en éstos se contaminará.
No se contaminará príncipe(b) del pueblo, en profanación suya.
Y calva no raerán su cabeza y la punta de la barba no raerán y en su carne no harán incisiones.
Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios; pues las hostias de Señor, dones de su Dios ofrecen ellos: y serán santos.
Mujer ramera y profanada(c) no tomarán; y mujer repudiada de su marido no tomarán; porque santo(d) es a su Dios;
y le santificarás; pues los dones de tu Dios él ofrece: santo te será, pues, santo yo Señor, el que os santifico.
Y la hija de un hombre sacerdote, si se profanare, ramereando, el nombre de su padre profana: en fuego será quemada.
Y el sacerdote, el grande entre sus hermanos, él en cuya cabeza se ha derramado el óleo de la unción y me ha sido consagrado, vistiéndose las vestiduras, su cabeza no descubrirá, y sus vestidos no rasgará;
y a toda alma muerta(e) no entrará; en su padre ni en su madre se contaminará;
y del santuario no saldrá(f) y no profanará el santuario de su Dios, pues el óleo de la santa unción de su Dios sobre él está: yo Señor.
Este mujer virgen de su pueblo tomará;
pero viuda, y repudiada, y profanada y ramera, éstas no tomará; sino que una virgen de su pueblo tomará por mujer;
y(g) no profanará su simiente en su pueblo: yo Señor, quien le santifico».
Y habló Señor a Moisés y dijo:
Di a Aarón: Hombre de tu linaje, por vuestras generaciones, en quien hubiere deformidad, no entrará a ofrecer los dones de su Dios.
Todo hombre en quien hubiere deformidad, no entrará: hombre, o ciego, o cojo, o mútilo o monstruoso(h);
u hombre en quien hubiere quebradura de pie o quebradura de mano;
gibado o enano, o de nube en los ojos; u hombre en quien hubiere sarna curable o empeine o hernia;
todo el en que hubiere deformidad, de entre la simiente de Aarón, el sacerdote, no se llegará a ofrecer las hostias a su Dios: deformidad hay en él; los dones de Dios no entrará a ofrecer.
Los dones a su Dios, lo santo de lo santo, y de lo santo comerá;
sólo que al velo no entrará y al altar no se llegará, pues deformidad tiene; y no profanará mi santuario; porque yo soy Señor quien les santifica».
Y habló Moisés a Aarón y sus hijos y a todos los hijos de Israel.
De los sacrificios Y habló el Señor a Moisés, y dijo:
«Di a Aarón y sus hijos que se retraigan(a) los santuarios de los hijos de Israel (y no profanarán el nombre mío el santo) cuantos me santifican ellos: yo, Señor.
Diles: «Hombre que entrare, de toda la simiente vuestra, a los santuarios cuantos me santifican los hijos de Israel, y su impureza estuviere en él, cortada será aquella alma de delante de mi faz: yo Señor.
Y hombre de la simiente de Aarón que fuere leproso o gonorreoso, de lo santo no comerá hasta que fuere limpio; y el que tocare toda impureza de ánima, u hombre de quien saliere semen de coito;
el que tocare todo reptil que le contamina o a un hombre que contamina, según toda su impureza:
el alma que los tocare, impura será hasta la tarde; no comerá de todo lo santo, si no hubiere bañado su cuerpo en agua;
y pondráse el sol, y puro será; y entonces comerá de lo santo, porque pan es suyo.
Mortecino y destrozado(b) no comerá; para contaminarse en ello; yo Señor.
Y guardarán mis guardas(c), para que, por ellas, no lleven pecado y mueran, por ellas; y si las profanaren —yo Señor, el Dios que les santifico.
Y todo extraño no comerá(d) cosas santas: inquilino de sacerdote o mercenario no comerá cosas santas.
Mas, si un sacerdote comprare un alma por su dinero, éste comerá de pan(e) de él; y los vernáculos de él, también éstos comerán del pan de él.
Y una hija de sacerdote si fuere mujer de un hombre extraño, ésta de lo santo comerá.
E hija de sacerdote, si fuere viuda o repudiada, y simiente no hubiere en ella, y volviere a la casa paterna, como en su juventud; del pan de su padre comerá: pero todo extraño no comerá de él.
Y hombre que comiere cosa santa por ignorancia, añadirá su quinto a ella y dará al sacerdote la cosa santa.
Y no profanarán las cosas santas de los hijos de Israel que ellos separen para el Señor;
y atraerán sobre sí iniquidad de delito, comiendo lo santo de ellos; que yo Señor el que les santifico».
Y habló el Señor a Moisés y dijo:
«Habla a Aarón y sus hijos y a todos los hijos de Israel, y les dirás: «Hombre hombre de la casa de Israel o de los advenedizos que habitaren en Israel: que ofreciere sus dones, según todos sus votos, según toda su elección, cuanto ofrecieren a Dios en holocausto;
para que sea acepto para vosotros, intachable, masculino será, de la vacada, y de las ovejas y de las cabras.
Todo cuanto tuviere tacha, no ofrecerán; para esto: porque acepto no os será.
Y hombre que ofreciere hostia pacífica al Señor, cumpliendo voto según elección; o en vuestras fiestas, de entre la vacada o de las ovejas; —tacha no habrá en ella.
Ciega, o contrahecha, o mutilada, o verrugosa o sarnosa o roñosa; no ofreceréis éstas al Señor; y para holocausto no pondréis sobre el altar al Señor.
Y becerro o cordero sin orejas o sin cola(f), hostia voluntaria los harás; pero para voto tuyo no serán aceptos.
Quebrantado o deshecho, o cortado o despojado(g), no ofrecerás esto al Señor; y en vuestra tierra(h) no lo haréis;
y(i) de mano de extraño no ofreceréis los dones de vuestro Dios, de todos estos(j), pues defectos hay en ellos, tacha en ellos; no serán éstos aceptos para vosotros».
Y habló Señor a Moisés y dijo:
«Becerro, u oveja o cabra, cuando naciere, estará siete días bajo su madre; mas, desde el octavo día en adelante, será acepto para don: holocausto a Señor.
Y becerro u oveja, ella y su cría no degollaréis en un día(k).
Y si degollares víctima de agradecimiento a Señor, para que os sea acepto, degolladla;
en el mismo día será comida; no dejaréis de su carne hasta la mañana: yo soy Señor.
Y guardaréis mis mandamientos y los haréis.
Y no profanaré mi santo nombre, y santificado seré en medio de los hijos de Israel: yo, Señor, el que os santifico;
el que os he sacado de tierra de Egipto, para ser vuestro Dios: yo, Señor».
Santificación de las fiestas Y habló el Señor a Moisés, diciendo:
«Habla a los hijos de Israel, y les dirás: «Las fiestas de Señor, las que proclamaréis convocaciones santas, —estas son mis fiestas.
Seis días harás labores; y el día séptimo, el sábado reposo, con vocación santa: toda obra no haréis; sábado es del Señor, en toda morada vuestra.
Estas las fiestas del Señor, santas con vocaciones a las que convocaréis en sus tiempos.
En el primer mes, el catorceno día del mes, al atardecer, es pascua para el Señor.
Y el quinceno día de este mes, fiesta de los ázimos para el Señor: siete días ázimos comeréis.
Y el día el primero, convocación santa tendréis; toda obra servil no haréis;
y ofreceréis holocaustos al Señor, siete días; y el séptimo día convocación santa tendréis; toda obra servil no haréis».
Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Di a los hijos de Israel, y les dirás: «Cuando entrareis en la tierra que os doy, y segareis su siega, traeréis una gavilla, al sacerdote;
y agitará la gavilla delante de Señor, acepta para vosotros; el día siguiente al primero la agitará el sacerdote.
Y haréis el día que trajeres la gavilla, un cordero intachable de año, en holocausto al Señor;
y la hostia de él: dos décimas de harina flor amasada con aceite: hostia al Señor, olor de suavidad, y su libación, un cuarto de hin de vino.
Y pan, y grano tostado y espiga fresca no comeréis hasta este mismo día; hasta que hubiereis ofrecido los dones a vuestro Dios: ley sempiterna por vuestras generaciones, en toda morada vuestra.
Y contaréis, desde el día después del sábado, desde el día que ofreciereis la gavilla de la oblación, siete semanas enteras;
hasta el día después de la última semana, contaréis cincuenta días, y ofreceréis hostia nueva al Señor.
De vuestras moradas traeréis panes de oblación, dos: de dos décimas de harina flor serán, leudos coceránse, primicias al Señor.
Y traeréis, con los panes, siete corderos intachables de año, y un becerro y dos carneros intachables; serán holocausto al Señor y sus hostias y sus libaciones: holocausto olor de suavidad al Señor.
Y harán un cabrón por pecado y dos corderos de un año para hostia pacífica.
Y agitarálos el sacerdote, con los panes de las primicias, en agitación delante de Señor, con los dos corderos, santos serán al Señor; del sacerdote que los ofreciere, de él serán.
Y convocaréis en este día convocación; santo os será; toda obra servil no haréis en él: ley sempiterna por vuestras generaciones, en toda morada vuestra.
Y, cuando segareis la siega de vuestra tierra, no acabaréis el resto de la siega de tu campo; y lo caído de tu siega no recogerás: al pobre y al extraño dejarás estas cosas: yo Señor el Dios vuestro».
Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Habla a los hijos de Israel y di: «Del mes séptimo, en el primero del mes, habrá para vosotros reposo: memorial de trompetas convocación santa habrá para vosotros;
toda obra servil no haréis, y ofreceréis holocausto a Señor».
Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Y el diez de este mes séptimo, día es de expiación; convocación santa habrá para vosotros, y humillaréis vuestras almas, y ofreceréis holocausto al Señor.
Todo trabajo no haréis en este día; porque día de expiación es él para vosotros, para expiaros delante de Señor, el Dios vuestro.
Toda alma que no se humillare en este día, cortada será de su pueblo;
y toda alma que hiciere trabajo en este día, —destruiré esta alma de entre su pueblo.
Todo trabajo no haréis; ley sempiterna por vuestras generaciones en todas vuestras moradas.
Sábado de sábados será para vosotros, y humillaréis vuestras almas; desde el nueve del mes, de tarde a tarde, sabatizaréis, vuestro sábado(a)».
Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Habla a los hijos de Israel, diciendo: «El quince de este mes séptimo será la fiesta de los tabernáculos, siete días al Señor.
Y el día primero, convocación santa; toda obra servil no haréis.
Siete días ofreceréis holocaustos al Señor; y el día el octavo, convocación santa habrá para vosotros; y ofreceréis holocaustos al Señor: fiesta final es: toda obra servil no haréis.
Estas, las fiestas de Señor: a las que convocaréis convocaciones santas, para ofrecer oblaciones al Señor: holocausto, y hostias y libaciones, lo del día cada día;
a más de los sábados de Señor; y a más de vuestros dones, y de todos vuestros votos y de lo que voluntariamente diréis al Señor.
Y el día quince de este séptimo mes, cuando hubiereis recogido los frutos de la tierra, celebraréis al Señor siete días: el día el primero, reposo, y el día el octavo, reposo.
Y tomaréis el día el primero, fruto del naranjo y palmas y mirto y sauce, para regocijaros delante de Señor el Dios vuestro, siete días.
Lo celebraréis fiesta a Señor, siete días en el año: ley sempiterna por vuestras generaciones en el mes séptimo lo celebraréis.
En pabellones habitaréis siete días; todo indígena de Israel habitará en pabellones;
Para que sepan vuestras generaciones que en pabellones aposenté a los hijos de Israel, al sacarles de tierra de Egipto: yo, Señor, el Dios vuestro».
Y dijo Moisés las fiestas de Señor a los hijos de Israel.
Ritos. Penas. Y habló Señor a Moisés, diciendo:
«Manda a los hijos de Israel y tráiganme aceite de olivas, puro, molido para luz a fin de encender lámparas continuamente,
fuera del velo del testimonio en el tabernáculo del testimonio; y encenderála Aarón(a), de tarde a mañana, a faz de Señor continuamente: ley sempiterna por vuestras generaciones.
Sobre el candelabro el puro(b) aderezará las lámparas.
Y tomarás flor de harina y la harás doce panes: de dos décimas será cada pan.
y los pondrás, dos capas: seis cada capa, sobre la mesa, la pura(c) delante de Señor.
Y pondrás sobre la capa incienso puro(d); y serán para panes, para memoria hostia al Señor.
El día de los sábados los propondrá delante de Señor, continuamente a faz de los hijos de Israel: pacto sempiterno.
Y será Aarón y sus hijos, y lo comerán en lugar sagrado; que es cosa santa de santas, de lo ofrendado al Señor: ley sempiterna.
Y salió el hijo de una mujer israelita, y éste era hijo de egipcio, entre los hijos de Israel; y altercaron en el campamento el hijo de la israelita y un hombre israelita;
y blasfemando el hijo de la mujer israelita, el nombre(e) maldijo; y lleváronle a Moisés; y el nombre de su madre, Salumit, hija de Dabré, de la tribu de Dan.
Y pusiéronle en prisión, para juzgarle a faz(f) de Señor.
Y dijo el Señor a Moisés, diciendo:
«Saca el blasfemo fuera del campamento, y pondrán todos los que oyeron, sus manos sobre la cabeza de él, y lapidáranle, toda la congregación.
Y a los hijos de Israel, y les dirás: «Hombre que blasfemare a Dios pecado llevará;
y el que blasfemare el nombre de Señor de muerte muera: con piedras apedréelo toda la congregación de Israel; sea advenedizo sea indígena, blasfemando el nombre de Señor, muera.
Y hombre que hiriere alma de hombre, y(g) muriere, de muerte muera;
y el que hiriere bestia, y muriere, pagará alma por alma.
Y, si alguno infiriere mácula al prójimo, cual le hizo, tal se hará a su vez a él:
quiebra por quiebra, ojo por ojo, diente por diente; tal como infiriere mácula al hombre, así se inferirá a él.
Quien matare bestia, la pagará; quien matare hombre, de muerte muera;
justicia una habrá para el advenedizo y el indígena; que yo soy Señor, el Dios vuestro».
Y habló Moisés a los hijos de Israel, y sacaron al blasfemo fuera del campamento y apedreáronle con piedras. Y los hijos de Israel hicieron, cual ordenara Señor a Moisés.
Leyes del año sabático y jubilar Y habló Señor a Moisés en el monte Sinaí, diciendo:
«Habla a los hijos de Israel, y les dirás: «Cuando entraréis en la tierra que yo os doy, reposará(a) la tierra sábado al Señor.
Seis años sembrarás tu campo y seis años podarás tu viña, y recogerás su fruto;
pero el año, el séptimo, sábado; reposo, habrá para la tierra; sábado al Señor: tu campo no sembrarás y tu viña no podarás;
y lo que de suyo brotare en tu campo, no segarás y las uvas de tu consagración(b), no vendimiarás: año de reposo será para la tierra;
y será el sábado de la tierra alimento para ti, y tu siervo y tu sierva, y tu jornalero y el advenedizo que habitare contigo;
y para tus bestias y las fieras las de tu tierra será todo su fruto para comida.
Y te contarás siete sábados(c) de años: siete años siete veces, y te serán siete semanas de años: cuarenta y nueve años.
Y anunciarás a son de trompeta en el mes, el séptimo, el diez del mes; el día de la expiación anunciaréis en toda vuestra tierra.
Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis remisión en la tierra a todos sus habitantes: jubileo(d) él os será; y volverá cada cual a su posesión; y cada cual a su familia volveréis.
Jubileo éste, el quincuagésimo año, os será: no sembraréis, ni haréis lo que de suyo brotare en ella(e); y no vendimiaréis la consagración de ella,
que jubileo es: santo seráos: de los campos comeréis el fruto de ella.
En el año de este jubileo volveréis cada cual a su posesión.
Y si hicieres una venta a tu prójimo, y si comprares de mano de tu prójimo, no oprima hombre al prójimo:
según el número de años, después del jubileo, comprarás de tu prójimo; según el número de años de frutos, se te venderá.
Según el mayor número de años aumentarás su precio; según el menor número de años, disminuirás su precio; pues el número de los frutos te venderá.
No oprima hombre al prójimo; y temerás a Señor, tu Dios: yo soy Señor el Dios vuestro.
Y haréis mis preceptos, y mis juicios guardad; y habitaréis sobre la tierra seguros,
y dará la tierra sus frutos, y comeréis hasta la hartura; y habitaréis seguros sobre ella.
Mas si dijereis: «¿Qué comeremos el año, este séptimo, si no sembraremos ni recogiéremos nuestros frutos?»
y enviaré mi bendición el año el sexto; y hará fruto para tres años.
Y sembraréis el año el octavo y comeréis del fruto añejo; hasta el año nono, hasta que viniere su fruto, comeréis añejo de añejo.
Y la tierra no se venderá para siempre; que mía es la tierra; por esto: porque advenedizos y peregrinos vosotros sois delante de mí;
y en toda tierra de vuestra posesión, rescate otorgaréis a la tierra.
Y, si empobreciere tu hermano y vendiere de su posesión, y viniere su pariente próximo, rescatará lo vendido por su hermano.
Y, si no tuviere pariente(f), y enriqueciere su mano y hallare lo bastante al rescate;
contará los años de su venta, y pagará lo que faltare al hombre a quien vendió, y volverá a su posesión.
Pero, si no enriqueciere su mano lo bastante para pagarle, tendrá lo comprado el comprador hasta el año del jubileo: y en el jubileo saldrá(g), y él volverá a su posesión.
Pero, si alguno vendiere casa habitable en ciudad murada; rescate habrá de ella hasta que se cumpla un año de días, rescate habrá de ella.
Y, si no fuere rescatada antes de cumplirse un año entero, pertenecerá la casa la que estuviere en ciudad murada, por siempre al que la hubiere comprado por sus generaciones, y no saldrá en el jubileo.
Pero, las cosas, las de las aldeas, que no tuvieren muros alrededor, con el campo de la tierra serán contados: rescatables siempre serán, y en el jubileo saldrán.
Y las ciudades de los levitas, las casas de la posesión de ellos, rescatables siempre serán a los levitas;
y si no hubieren sido rescatadas de los levitas saldrá la compra de sus casas de la ciudad de su posesión, en el jubileo; porque casas de las ciudades de los levitas, posesión(h) de ellos en medio de los hijos de Israel.
Y los campos del ejido de las ciudades de ellos no se venderán porque posesión sempiterna esto de ellos es.
Y, si empobreciere tu hermano y vacilare de manos a par de ti, acógele, advenedizo(i) y peregrino, y vivirá tu hermano contigo.
No tomarás usura de él, ni aumento y temerás a tu Dios: y vivirá tu hermano contigo.
Tu dinero no le darás a usura y tu vitualla no a ganancia:
yo, Señor, el Dios vuestro, que os saqué de tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios.
Si empobreciere tu hermano a par de ti, y se vendiere a ti, no te servirá servicio de esclavo:
como mercenario o inquilino será para ti; hasta el año del jubileo trabajará cerca de ti;
y saldrá en el jubileo, y sus hijos con él; y volverá a su familia; a la posesión, la paterna, regresará.
Por esto: porque siervos míos son estos, que saqué de tierra de Egipto, no serán vendidos en ventas de esclavos.
No te enseñorearás de él con dureza; y temerás a Señor tu Dios.
Y siervo y sierva, cuantos tuviereis —de las gentes cuantas en torno de ti hay —de éstas compraréis esclavo y esclava;
y de los hijos los peregrinos, los que hubiere entre vosotros— de éstos compraréis y de sus parientes, cuantos hubieren nacido en vuestra tierra; os sean en posesión.
Y los legaréis a vuestros hijos, después de vosotros; y os serán posesión por siempre; más de vuestros hermanos, los hijos de Israel, cada cual a su hermano no señoreará con dureza.
Y, si hallare la mano del advenedizo o del peregrino a par de ti, y empobrecido tu hermano, se vendiere al advenedizo o al peregrino, a par de ti, o al linaje del advenedizo;
después de haberse vendido, rescate habrá para él: uno de sus hermanos le rescatará.
Hermano de su padre o hijo de hermano de su padre le rescatará o de los consanguíneos suyos de su tribu le rescatará; y, si enriquecido de manos, se rescatare a sí mismo,
y contará con el que le compró, desde el año que se vendió él hasta el año del jubileo; y será el dinero de su venta como el de mercenario: año por año habrá estado con él.
Si a alguno quedare muchos años, según esto pagará su rescate, del dinero de su venta;
y, si poco rescatara de los años hasta el año del jubileo, contará con él(j), según los años de él, y pagará su rescate.
Como mercenario, año por año, estará con él; no le oprimirás con dureza delante de tus ojos.
Y, si, de este modo, no se rescatare, saldrá en el año del jubileo, él y sus hijos con él.
Pues a mí los hijos de Israel siervos son; niños míos son éstos, que saqué de tierra de Egipto.»